Filed under: Armando Manzanero

Me soñé muerto

Incluída en el cedé «Mi pecado», esta canción es parte del minúsculo grupo de composiciones de Armando Manzanero que Solís grabó. El resto son Muchacha bonita, Qué bueno que te vas y Que no te cuenten. La que nos ocupa le fue encargada expresamente al compositor para el repertorio javierista. Las cuatro son parte de aquél sencillo de 45 rpm: «Armando Manzanero con Javier Solís, [EPC-797]», con los mariachis Zapopan y Vargas, producido por Felipe Valdés Leal, arreglos y dirección de Fernando Z. Maldonado y Rafael Carrión.

Después de una introducción a base de sonoras (acaso fúnebres) trompetas, Solís abre de inmediato con tan lapidaria frase y describe, a partir de la exposición del cadáver, el después de la muerte. Interesante la breve figura que Manzanero nos regala en estos primeros versos, esto es, soñarse muerto y seguir soñándolo. Después de ello la letra prosigue con un recordatorio y advertencia que si bien guardan relación con el tema principal, de alguna manera lo quiebra y, de hecho, no ayudan del todo a redondear la canción (nótese que es en esta parte donde hay de por medio la «inexperiencia»). En la parte final de nueva cuenta escuchamos un «me soñé muerto...» (seguido de un certero «... y desde entonces vivo») que, a saber por qué, termina cediendo su protagonismo a una pueril sentencia, «que lo que no miras muy pronto lo olvidas».

El título daba sin duda para más, sin embargo, lo que escuchamos —al fin Javier— cumple cabalmente con la intención del compositor, a saber: no hacer reclamo alguno, más bien, confidencia de, al mismo tiempo, un sueño y una premonición. O sea, que con todo y esos pequeños detalles de la inspiración de un todavía joven compositor Manzanero (un par de años más y entonces sí el botón florecería), Javier conduce con soltura para dejarnos así un mapa sobrio y muy a su altura.

1 of 1
Posterous theme by Cory Watilo