Solís por Siria

En su momento, Gabriela Siria Sainz, hija de Gabriel Siria Levario, compartió con el Club Yahoo de Javier Solís estas fotos que ella tomó con su cámara; imágenes del artista que, a ojos de hija de la persona, parecen ser la representación de la figura paterna del cantante Solís. Aquí pues una serie de estampas de un Gabriel capturado. De Javier en ojos de Gabriela. De Solís por Siria.

                               

Aunque sea malas nuevas

Un bolero con mucha carne en su interior. Guillermo Castillo Bustamante lo parió entre rejas y sólo acercándose a su historia y la de su patria Venezuela, puede uno comprender la verdadera intimidad de Escríbeme. Aparte están las primeras interpretaciones por su paisano Alfredo Sadel y el chileno Lucho Gatica, donde aquél sigue ostentando la mejor versión, sin duda al haber tenido, literalmente, de primera mano la referencia con el compositor (amén por supuesto de su excelsa e inolvidable voz).

Solís quiso también imprimir su sello. Escribir con su cuerdas y cantar así en memoria del doloroso e injusto peregrinar de encierros de Castillo Bustamante. Acompañado del mariachi Perla de Occidente graba entonces su versión, una que aun con borrones obtiene la esperada y agradecida belleza que sólo Javier sabía dar.

Digo con borrones porque Escríbeme en la voz de Solís tiene una desafortunada imperfección. Escuchando la versión editada tanto en el disco «Canta Javier» (1958) como en el cedé de «Las Inéditas de Javier Solís» (2005), reparo en que Javier, ya en el cierre de la canción, entra a destiempo. Así tal cual, pasados los 3 minutos y a punto del desenlace, después de "su lectura me conmueve" escuchamos un muy indeciso "aunque sea". Un lapsus que a saber si en alguna otra grabación se evitó. Aquí la canción:

Escríbeme by Javier Solís  

Es decir, que si fue esta la única grabación disponible, ya hay entonces material —segundos, apenas— para aquellos que quieran "denostar" a Solís. Yo me inclino a pensar que el trasfondo es muy básico: por un descuido de los productores se seleccionó esta versión. Dicho ello no como excusa sino como sencilla explicación a algo que suele ocurrir en los estudios de grabación. Solís, se sabe, fue de los cantantes que necesitaba de pocos ensayos para ultimar versiones y rápidamente daba con el cometido de la letra y música. En el caso que nos ocupa nos quedamos seguramente con, eso, un ensayo —intento— de lo que hubiera sido una muy redonda y cabal versión de tan sentido bolero.

Pero un intento, colegas, ya deseado por aquellos que quieran (o hayan querido) echarse al hombro este pedazo de canción. Pues si con sus Tres Lindas Cubanas el venezolano dio rienda suelta a su alegría (en particular) en las notas para el piano, Escríbeme exige hacerse de tristeza, sufrimiento y melancolía y, una vez con todo ello, dar salida de principio a fin a notas nada fáciles para la voz—ésta se lleva todo el bolero en sí, dejando a la música como mero acompañamiento. Castillo Bustamante lo dejó todo al texto. Ése que más que escribir ansiaba leer.

Así, al canto se le encarga la súplica, algo que Javier sabía —mejor que nadie— conceder. Lograr pues que Escríbeme tuviera su merecido bolero ranchero estuvo a punto de consolidarse con Javier. Insisto, el error está ahí y, lo dicho, ojalá existiera alguna otra versión sin tal detalle. Con Aída Cuevas se tiene, hay que decirlo, una muy respetable interpretación a la altura de lo mejor del bolero ranchero; pero con Solís ese borrón nos cuesta y nos puede.

Con todo, como lo expresara acaso el propio don Guillermo (y que sirva esta nota toda como humilde reconocimiento), aunque sea así se seguirá escuchando sin reparo a Javier. Aunque sea malas nuevas, Solís seguirá cantándonos la buena nueva. Nuestra mejor.

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Sombras... ¿nada más?

Hace 30 años Héctor Lavoe se dio a la tarea de recordar a su cantante favorito: Felipe Pirela. El salsero “cantante de los cantantes” rindió homenaje al “bolerista de América”. Con apenas una selección de ocho temas, en «Recordando a Felipe Pirela» (Fania Records, 1979) Héctor nos brindó una faceta —acaso la más— íntima de su voz y, de paso, dejó clara la influencia del bolero en su salsa (aquí una acertada reseña del disco). También, y aquí el por qué de estas líneas introductorias, Lavoe nos recuerda que Pirela guarda un peculiar paralelismo con Javier Solís: Sombras... nada más.

Sabemos que la composición de Contursi y Lomuto tiene sus origenes en el Sur de nuestra América. Nacidas como un tango, aquellas sombras tendrían una estación —Venezuela— antes de ser luz en ese nuestro faro Javier. Lo que es más, y mejor, Solís encontró apoyo en el sereno ánimo encendido de Felipe Pirela para poder darnos así, en 1965, una redondísima interpretación del ya bolero y encumbrarlo entonces con el marco del sonido del mariachi.

Más claro todavía, es con Pirela, en 1963 , cuando Sombras se hace bolero cabal; así, bien se puede argumentar que gracias a Felipe y su interpretación, Javier obtiene la primer referencia de entendimiento musical de ése tan particular tema. Es decir, que justo es reconocer aquella versión de Pirela y aceptar su fuerte influencia en la posterior interpretación de Javier; mezquino sería ignorar la fuerza de Pirela y sus Sombras, y decir que la versión de Javier no tiene relación alguna. Solís, pues, no pudo haber tenido mejor referencia para su versión bolero-ranchero que aquella sentida interpretación de Pirela.

Por suerte, en la red de redes hay ya respetables espacios donde se habla largo y tendido de la obra musical de Pirela. El mejor rincón sin duda es el "blog del artista ícono del bolero en Venezuela", del escritor Luis Ugueto. Sirva entonces de saludo esta nota y, ayudándonos de las palabras de la cantante zuliana Teresita Antunez (vertidas en el documental producido por el mencionado Ugueto), recordamos a aquél bolerista que "le faltó tamaño pero le sobró corazón". Grande Pirela, ¡qué va!

Por aquí nos vemos y leemos.

El Gualas y el Coque

Ya les digo, selectos lectores, no es fácil esto de estar al pendiente de lo que se hace con, para y/o por la voz de Javier. Esta vez el turno lo tomaron dos viejos conocidos del espectáculo mexicano: Gualberto Castro y Jorge Muñiz. El primero resulta ser primo de Gabriel Siria Levario y el segundo hijo de Marco Antonio Muñiz. Al primero se le conoce por el Gualas y al segundo por el Coque. Aquél es un conocido cantante que como tal ha llevado su carrera artística, amén de sus participaciones como conductor y comediante de TV; el otro es más bien conocido como comediante, imitador y conductor de la TV, y de vez en vez le da por cantar... como ahora en este su más reciente trabajo discográfico: «Serenata Vol.2 Desvelo de Amor».

Resulta que después del, dicen, éxito de «Serenata Vol.1» (así, sin subtítulo), Coque repitió la fórmula (del éxito, naturalmente) y ahora hace dueto con, entre otros, Gualas para entregar su versión de tres clásicos del repertorio javierista, a saber: Sombras, Llorarás, llorarás y Entrega total. Es pues el dueto Gualas-Coque quien da cabida a Solís en este mentado desvelo de amor.

Pues bien, mejor hubiera sido que siguieran dormidos y que, una de dos, prescindieran de la voz de Coque y dejaran (un solito, un solito) al Gualas lidiar con semejantes clásicos, o bien, escogieran otros temas más sencillos para la pobre voz del anfitrión. Querer emular a Solís en aquella su media voz es simplemente tirarse al abismo, cuantimás si, por si fuera poco el pecado, se quieren hacer los mismos cambios que en Javier eran más bien suaves e imperceptibles transiciones. La penitencia resultó de cinco minutos. El Coque no da en ningún momento el ancho y ni con la participación del Gualas se logra un popurrí de aceptables condiciones. Qué diferencia a aquél, por ejemplo, del ínclito Pirulí. Entre Gualas y el Coque no hay comunión alguna, ya no se diga con Solís: ni siquiera entre ellos (incluso parece que el audio de las voces de cada uno se mezcló sin más arte que la tecnología disponible). Luego, de los arreglos musicales, a lo más podemos decir que están a la altura... de un dueto de aficionados, es decir, que suenan a karaoke. Si alguno de ustedes, sufrientes lectores, encuentra algún detalle que aplaudir, adelante, soy todo oídos. Aquí el video de una presentación en vivo, donde sólo cantan Sombras y Entrega total, además de la sesuda justificación para la inclusión del popurrí (i.e., que Gualas es primo de Javier):

Mientras tanto, no queda sino seguir a la espera de algún recuerdo, homenaje, celebración, etc., a la altura de Solís. Ya les digo, no es fácil, pues en la tarea uno se lleva estos desencuentros. Próximamente, aviso, un recuento de aquella producción que demostró que Javier sigue vigente y que el mal gusto del negocio musical, también.


Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Y de pronto se canta la canción

En una nota anterior (febrero 2008) colgué la parte de un video (es decir, una foto) donde aparece la imagen de Javier (junto al que parece ser el Piporro) en el sepelio de Pedro Infante, aquél miércoles 17 de abril de 1957. En los respectivos comentarios se acotó que había dudas sobre la veracidad ya no sólo de la imagen sino del momento en sí. Se dice que, por ejemplo, tales imágenes con Solís y demás gente del espectáculo no es posible dado el, precisamente, número de "luminarias" presentes; también, se dice que no era posible que Javier tuviera un lugar, digamos, preferente en aquella tan especial fecha, amén de que en la referida imagen se le ve con traje (terno) y no de charro —como se le conoce en la foto "oficial" incluída en inter alia el libro «Pedro Infante 50 años Inolvidable» (Ed. Televisa, 2007), del cual ya se ha hablado aquí (noviembre 2007) también.

Pues bien, aquí una mejor evidencia de que sí, Solís estuvo ahí en las "primeras filas" del sepelio de Infante y que estaba vestido de charro. Esto es, que para aquello de que "no es posible tal cantidad de luminarias", baste recordar que, caramba, el muerto era nada más y nada menos que Pedro Infante, ¿cómo no iba tener ahí congregados ante su tumba a la crema y nata del cine y música del momento (Solís, recordemos, era ya parte de la casa Columbia CBS)? Luego, de la vestimenta de Javier, en aquella foto tan sólo se le ve de negro y no se alcanza a distinguir si su traje es de charro o no. Como fuere, ya les digo, selectos lectores, hay una mejor muestra de que Javier estuvo ahí y que aquella anécdota de Solís cantando Grito prisionero es por demás factible, por no decir veraz. Antes, aquí la nueva liga al video aquél (sucede que quitaron el anterior), donde Solís sale a cuadro (en el minuto 6:27): click.

Decía de la evidencia, es una que gracias al aviso oportuno de Rodman (del Javier Solís Club2), podemos ver en la página güeb de Proyecto 40, en la sección InternetTV, en la parte de Leyenda Urbana, programa donde los días 18 y 25 de abril del 2009 se transmitió un especial de Pedro Infante. Es en el segundo programa donde se da paso a las imágenes del sepelio de Infante. El audio corre a cargo del presentador del programa, Alberto Barranco, y de la voz (en off) del narrador del video original (uno que parece ser fue hecho al cumplirse un aniversario de la muerte de Pedro), éste, pues, es distinto a aquél arriba referido, es todo en blanco y negro y tiene unas tomas más abiertas donde se permite ver a la multitud testigo del momento. Javier, lo dicho, fue parte de ello y sí que se le puede ver claramente en el video. En el programa en sí hacen pasar dos veces esa imagen parte de la crónica audiovisual donde Solís sale a cuadro. En la primera (aprox. minuto 15:15), su imagen coincide cuando se escucha la voz del narrador decir, atención, «Porque nunca se puede olvidar a quien siempre sabe estar presente»; luego, en la segunda ocasión (aprox. minuto 18:38) es la voz de Alberto Barranco la que se escucha decir, al tiempo que sale Solís a cuadro, «Y de pronto llegan los mariachis, y de pronto se canta la canción más querida (...)». Aquí las respectivas imágenes:

D.R. Proyecto 40

 

D.R. Proyecto 40


Helo ahí, con su traje de charro (versión camisa pachuqueña sin moño) y acaso pensando en liberar su aprisionado grito después de aquellas primeras dos canciones (cantadas por todos los presentes), Amorcito corazón (sí, como bien nos dice Alberto Barranco, «la canción más querida, la más sentida de Pedro Infante») y Mi cariñito.

Podemos, avezados lectores, hilar coincidencias y decir que aquél momento marcó la historia de Javier y su entonces porvenir. Solís supo estar presente y salir de entre la gente para, con acertada prontitud, cantar la querida canción. Y así fue, caray, inolvidable nuestro Javier por su perenne presencia y por haber cantado sentidamente (y mejor que nadie) las más queridas canciones. Porque nunca se puede olvidar.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Un par a la mexicana II: Daniel Gil

Una vez pasado lista a Warhol y Chávez (ver acá), ahora nos toca —además de, claro está, mencionar a Solís— el trabajo de Daniel Gil. Es decir, que afortunada coincidencia ésta la de encontrar semejante arte visual en los trabajos musicales de gente como Javier Solís o Carlos Chávez. Quiero pensar que no es gratuito, que lo uno exige de lo otro. Así, esta vez estamos ante El Solís de Gil.

En una nota anterior colgué la portada aquella de Daniel Gil para el disco «Lara, Grever, Baena»; también, pueden ustedes ver (en la parte lateral y en el favicon) como parte del diseño de la bitácora, desde hace ya unas semanas, la otra portada (de dos) que Daniel Gil realizó para el trabajo musical de Javier. Me refiero a esta:

© Daniel Gil - artediez


Díganme si no es la mejor portada que un disco de Javier tiene en su haber; sin embargo, al parecer ninguna de las dos salieron al mercado como tales (he intentado obtener mayor información al respecto de este par de trabajos de Daniel Gil pero hasta ahora no he tenido suerte). Como fuere, lo importante es dejar claro que artistas como Daniel Gil y Andy Warhol aprovecharon esa veta del arte comercial con, subrayemos, atinadas participaciones, que entendieron no sólo su arte sino también el de otros. O sea, que así como le dijeron a Daniel Gil sobre sus portadas (que eran "demasiado cultas"), en los discos de Solís o Chávez —parafraseando al propio Gil— ello no les viene absolutamente nada mal sino todo lo contrario, amén de ser necesario y justo.

Ahora bien, valga acotar, lamentablemente los trabajos de Daniel Gil no tuvieron su debida acogida en el mundo de las casas disqueras: su biografía hace constar que Daniel finalmente terminó con un mal sabor de boca dada la liviandad de la gente involucrada en tal área. Lo dicho, no sabemos hasta qué punto Javier y su gente estuvieron directamente involucrados con el trabajo de Daniel Gil, sin duda es una lástima que de esa relación artística quedaran sólo estos dos trabajos aquí referidos. Sirva pues este espacio para distinguir la obra de Gil, una que fue marco perfecto para la voz de Solís.

Quedan pues estas portadas como recordatorio de que así como hay música de calidad, hay también artistas visuales que se ocupan de darle (y hacer) la única distinción posible: su propio trabajo de calidad.

Por aquí, y allá, nos vemos y leemos, ¡qué va!

Solís Mariano

Estos días no giran precisamente en torno a la figura femenina más importante de los católicos, sin embargo, María tiene por supuesto un papel importante. Estas líneas tampoco son en torno a algún tema litúrgico, pero sí, digamos, "paganamente mariano". Solís grabó dos temas intitulados María (¿deuda se podría considerar una María Bonita de su parte?... como fuere, ahí está su bellísima María Elena de Ernesto Cortázar, incluída en su grabación «En Nueva York» [1960]): María (un beso te robé), de Miguel Ortiz, y, la que nos ocupará ahora, María de Stephen Sondheim y Leonard Bernstein, con letra en español de Mario Molina Montes. Ésta última es, tal cual, una muestra más de lo adelantado que Javier estaba en su tiempo.

Esto es, que antes que José Carreras (en 1984, i.e., con plenos 38 años) hiciera de María un tema algo más que la "canción del musical" (original de 1956) y la cubriera del arte de su voz —dotándola así del aura que hoy día, ha de reconocerse, el tema tiene gracias a él— Javier Solís grabó (acaso en su último par de años de vida, 1965-1966, i.e., en sus 34) esta canción en una versión que apunta ya a aquella operística (como así se le conoce por muchos) de Carreras, concebida por el propio Bernstein. Aquí, por cierto, parte del documental de la grabación de tal versión y las peripecias de ambas leyendas.

Entonces, casi 20 años antes de que Bernstein tomara la opción de hacer de la voz de Carreras un medio ideal y preciso para tener el tritono concebido para esta particular canción y volverla cual aria, Mario Molina Montes le pone letra en español y Solís se encarga así de —además de tener la primera versión en castellano— dejar el precedente de, lo dicho, esa bellísima versión operística. Esto es, que ni siquiera gente como Johnny Mathis o Larry Kert lograron entender de tal manera la canción y sus grabaciones se quedaron en el campo, sí, de los tradicionales musicales. Aquí pues la versión de Javier:

María by Javier Solís  

Así las cosas, aplausos también al mencionado Molina Montes, pues gracias a él tenemos una versión es español que le hace justicia a la original: no es una simple traducción, es una cabal adaptación. Javier la entiende y así junto con la música (a cargo del mariachi), deja ésa preciosa grabación que es ya para todos los tiempos, y que, si me dejan acotar, recuerda en mucho a los himnos marianos. Sea pues: Solís mariano.

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Volver a cuando vuelva a tu lado

En el episodio anterior (18/02/09) nos quedamos en que nuestro héroe había cometido errores en la grabación de Cuando vuelva a tu lado en su, ojo, versión bohemia para el álbum «En Nueva York» (1960). Es decir, avezados lectores, que hay otra versión y que es, de hecho, la incluída en el disco «Lara, Grever, Baena» (1960). O sea, que me dejaron nomás decir barbaridades (y creerme el error contenido en mi carpeta destinada a dicho disco; pero he ahí la misma página de amazon.com para escuchar —aunque sea un poco— las diferentes versiones: tracks 9 y 23; y el bonito reproductor contenido en javiersolis.net).

SOLISMANÍA hace pues el recuento de esta nuestra pifia.

Javier Solís grabó, caros lectores, dos versiones de esta particular pieza de Grever: una para su álbum «En Nueva York» (con duración de 4 min) y otra, ojo, con mariachi, para «Lara, Grever, Baena» (con duración de 02:21). Luego, en esta versión con mariachi no hay errores, repito, no los hay. Javier se hace acompañar del mariachi Jalisco de Pepe Villa y canta una versión corta (es decir, sin aquella introducción incluída en la otra versión) y con, podemos decirlo, mayor soltura y acaso poder. Amén de, insisto, estar libre de errores en la letra: toda ahora tiene sentido.

Cuando Vuelva A Tu Lado by Javier Solís  

Así las cosas, el trío Los Patricios toman la versión bohemia (la del error), pues ciertamente es la que mejor se prestaba (dado el tempo de la voz), para la grabación de su dueto tecnológico con Javier Solís; de ahí que además del verso introductorio se tenga ese mentado error en la letra interpretada. Sea pues.

Ahora bien, para ponerle un toque elegante a este capítulo, aquí una muy pero muy bella posible portada del artista diseñador gráfico Daniel Gil (Santander, 1930 - Madrid, 2004), para el disco «Lara, Grever, Baena» (que nos hace preguntar, sí, por qué tan poquísimas veces Solís tiene esta merecida compañía de arte en sus discos, y tantas otras unas verdaderas penas ajenas, v.gr. el recién cedé «Sus Grandes Exitos Con Banda»).

(cc) Daniel Gil
© Daniel Gil - artediez


Queda cerrado, me parece, el caso. No se pierdan más de estas entretenidas aventuras. Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Solís rules!

Siguiendo con el tema de las reinterpretaciones del legado de Solís, esta vez toca el turno a una muy alternativa y no por ello de menor valía. Y si bien no es homenaje directo (como el recién mencionado de Los Rieleros), es uno que da cuenta del peso de Javier Solís en toda la escena musical. Sin más rodeos, hablo de Salvador y los Leones y su recién editado cedé «Amormuerte» (2008). En él, la voz de Salvador Moreno (voz principal también del grupo La Castañeda) vuelve a hacer de las suyas y, como él mismo lo dice, con ello rendir su tributo, y dejar una constancia más de su culto, a Javier.

No es la primera vez. Ya antes, en La Castañeda, interpretó El loco —incluída en «El Globo Negro [locus niger]» (1995)— y, como se mencionó en este espacio en enero 2006, Entrega total, parte del material discográfico «Galería acústica» (2004). De esos dos registros, me quedo con el primero. Aquí para escuchar en youtube.

Entonces, con los arreglos de Jair Rivas (virtuoso y premiado guitarrista, incluso considerado por algunos como el mejor guitarrista de México, al menos dentro del género rockero, dicho esto sin restarle mérito alguno), integrante y líder de los Leones, se pone en marcha este proyecto con la guía de Salvador. Son pues Salvador y los Leones (completan el cuadro: Rody en la batería, León en el bajo y Víctor en la guitarra segunda). El disco es básicamente una reinterpretación de boleros y rancheras nada menos que de la mano del metal, de guitarras, tal cual, al estilo Eddie Van Halen o Steve Vai (con él ya ha hecho segunda el mentado Jair). Y es aquí donde está la diferencia con las grabaciones arriba mencionadas; esta vez la voz gótica de Salvador encuentra, para el propósito de su cruzada, un marco realmente excepcional y tenemos así un material, sin duda, valioso.

"Bolero gótico" es como se ha bautizado, por el propio Salvador, a este nuevo género. Si me dejan, yo lo llamaré simplemente "Solís reloaded". Es decir, escuchar ahora ese Cuatro cirios en compañía de ese rasgueo de cuerdas, es realmente cargarse de todo aquello que Javier imprimió en sus interpretaciones. Es hacer explotar los sentidos; Salvador y los Leones lo hacen con esa manera exclusiva del metal (merol, pa' los cuates): poner la bala extra en la pistola... reload it! Y sí, de las tres canciones del repertorio de Solís incluídas en tal material, me quedo con Cuatro cirios. Me encantó de principio a fin. Le seguirían Cenizas y Sombras. Aquí pues el myspace de la banda donde pueden escuchar parte del material, y acá un canal de youtube donde pueden escuchar todo el disco. Por cierto, ahí en el myspace se puede leer la lista de influencias del grupo: en primerísimo lugar Javier Solís.

Los dejo con una versión en vivo (ocurrida ahí en mi querido y extrañado Xochimilco).

Ya saben, comentarios bienvenidos y necesarios. ¡Qué va!

PS. Aquí una nota en El Universal de mayo 2008 donde se anunciaba el proyecto y algunos pormenores.

¿Pos qué no?

A 25 años de carrera artística Los Rieleros del Norte no sólo se celebran, sino que también celebran a Javier Solís. «Homenaje a Javier Solís» (Fonovisa, 2008), tal cual. Y así, cierran su 2008 e inician campantes este 2009.


Así las cosas, Daniel Esquivel, primera voz, se da vuelo en 12 canciones 12. Todas javieristas y, ojo, no del todo lugares frecuentes en estos menesteres del homenaje y reinterpretación. Esto es, que la selección tiene su chiste. Su dificultad. Aquí la lista:

01. Qué va
02. Las rejas no matan
03. Regalo de Reyes
04. Espumas
05. Vete por favor
06. Carabela
07. Cada vez
08. Renunciación
09. Desierto en el alma
10. Con mis propias manos
11. La corriente
12. Esta tristeza mía

Cierto, el disco empieza y cierra con clásicas de clásicas, pero pasa por Espumas y, joyita de Javier, Desierto en el alma. Brevemente, se puede decir que tal homenaje abre no precisamente con las mejores interpretaciones ("flojonas", incluso), sin embargo, Los Rieleros rectifican camino con ese Regalo de Reyes, acaso la mejor lograda, y así finalmente se tiene un producto sólido y recomendable (sobre todo para aquellos amantes del género norteño).

Para los seguidores férreos de Javier este homenaje es de aplaudir. No sólo refresca el legado de Solís sino que lo aborda de una muy distinta manera. Escuchar como parte de un homenaje reinterpretaciones de Regalo de Reyes, Espumas, Vete por favor o Cada vez, es señal de que Javier tiene todo un océano de posibilidades para su disfrute, amén de dejar claro hasta donde llegó (es decir, que ese italianísimo Ogni volta, se escuche ya, gracias a Solis, a través del acordeón, es de tomarse en cuenta).

Luego, en aspectos geográficos (y no por ello menos importantes), mucho implica que Los Rieleros lleven a cabo este homenaje: su radio de acción es sobre todo en los EEUU. Así las cosas, tenemos dos opciones: Javier se escucha por aquellas tierras o se hará escuchar. Ambas opciones son de celebrar. Como fuere Javier y su voz salen ganando. Y Los Rieleros también, ¡claro que sí!

Aquí un botón de muestra.

¡Échenle, mis rieleros! ¡Qué bárbaros!... ¡Qué va!