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Canción de la Semana 25

¡Vaya canción la de esta semana! Una excelente recomendación de Pablo Vartell, un selecto lector, que, según nos contó, la había escuchado en voz de Pedro Fernández pero la magia (de la canción) estaba ya en la grabación de Solís. Pues hela aquí: «Copa de vino», de Luis Demetrio (Mérida, México, 1931).

Un bolero clásico del repertorio de composiciones de Luis Demetrio. Un bolero, sí, clásico, uno que subraya el dolor y la mentira. Un bolero que como tal es herida abierta y acaso sin ganas de cerrar. Un recordatorio de la amargura, del desamor. Un bolero que, grande Solís, toma el sentimiento de lo ranchero y es pues en voz de Javier un bolero ranchero. Un mágico bolero. Uno ranchero. Es Javier interpretando a Demetrio. Aquí la letra:

«Copa de vino» (Luis Demetrio)

[¡Va por ti, mami!]

Alcé mi copa de vino para brindar por tu muerte,
porque es la única forma que puede mi alma dejar de quererte.
Alcé mi copa de vino para brindar por tu ausencia,
para pedirle a mi sino, no volver a verte más por mi camino.

Contigo sólo el sufrimiento conocí
y felicidad nunca compartí;
y sin embargo yo de ti me enamoré
pues llegué a creer en la mentira de tu amor.

Alcé mi copa de vino para brindar por tu muerte,
porque es la única forma que puede mi alma dejar de quererte.

[¡Qué va!]

Contigo sólo el sufrimiento conocí
y felicidad nunca compartí;
Y sin embargo yo de ti me enamoré
pues llegué a creer en la mentira de tu amor.

Alcé mi copa de vino para brindar por tu muerte,
porque es la única forma que puede mi alma dejar de quererte.

Se tiene que subrayar sin dudar el matiz que le da Javier a tales temas, a tales boleros. No es la interpretación común de un bolero donde —a diferencia de las rancheras— el de la voz culpa y condena del todo a la pareja, es decir, el de la voz es sencillamente una víctima más; la interpretación ranchera de Javier de los boleros, su inefable interpretación, arropa al bolero de un velo que cubre precisamente a la clásica canción ranchera: no hay culpabilidad absoluta y sí un sentimiento más romántico y pasional. Así, Javier alza la copa para brindar por la muerte… pero con su voz y grito brinda vida al sentimiento, al vivaz sentimiento: sin embargo se enamoró, sin embargo seguro es que se volverá a enamorar. Es la única forma.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!


Canción de la semana 07

Todo es cosa de dejarnos consentir y ponernos alegres. Comenzamos con esta rolita semanal que Javier nos regaló: «En tu pelo», de Luis Demetrio. La canción tiene lo suyo, que ni qué, ha sido grabada por Tamara (Gracias, 2000, cuando tenía apenas 15 añitos), Pablo Montero (Homenaje a JS, 2003) y Pepe Aguilar (No soy de nadie, 2004, con unos arreglos realmente buenos). Si me dejan, me quedo con la versión de Pepe... pero con la voz de Javier.

Luis Demetrio (Mérida, 1931) es conocido más bien por canciones como «La puerta» y «Si Dios me quita la vida», pero en su haber hay otras tan lindas como esta de nuestra selección. Es rítmica y se presta para ser interpretada con mariachi y así sacarle todo el jugo a ese maravilloso conjunto musical orgullosamente mexicano. Lo dicho, el arreglo en la versión de Pepe Aguilar es una buena muestra. Luego, de la letra, Solís (¡siempre Solís!) sabe darle el toque preciso al jugueteo de frases. Suena festivo y romántico, suena simplemente bien. Siente las campanitas realmente muy adentro del corazón y ciertamente se muere (en el sentido de inmenso gusto) por los ojos, la boca, los brazos, el pelo, las lágrimas y voz de ella. Rebién, Javier.

Aquí la letra:

«En tu pelo» (Luis Demetrio)
En tu pelo tengo yo… el cielo,
en tus brazos el calor… del sol,
en tus ojos tengo luz… de luna
y en tus lágrimas sabor… de mar;
en tu boca hay un panal… de mieles
y en tu aliento escucho ya… tu voz;
por tus ojos y tu boca,
por tus brazos y tu pelo,
por tus lágrimas y voz...
me muero.

Tú… eres todo lo que anhelé,
y… yo por eso me enamoré,
siento… campanitas,
muy adentro… del corazón;

En tu pelo tengo yo… el cielo,
en tus brazos el calor… del sol,
en tus ojos tengo luz… de luna
y en tus lágrimas sabor… de mar;
en tu boca hay un panal… de mieles
y en tu aliento escucho… ya tu voz.

Por tus ojos y tu boca,
por tus brazos y tu pelo,
por tus lágrimas y voz...
me muero.

Tú… eres todo lo que anhelé,
y… yo por eso me enamoré
siento… campanitas
muy adentro… del corazón;

En tu boca hay un panal… de mieles,
en tu aliento escucho ya… tu voz;
Por tus ojos y tu boca,
por tus brazos y tu pelo,
por tus lágrimas y voz...
¡me muero!


La canción me gusta; si ustedes, selectos lectores, pueden escucharla con los mariachis de hoy día (que lamentablemente su repertorio se ve acotado por los limitados gustos del respetable, o sea, no salen de Chente, Alejandro, «Cielo rojo» y «Mariachi loco»; espero estar más que equivocado y que sean puras figuraciones mías), no duden en pedirla y disfrutarla. Ya en su imaginación estará la voz de Solís. Ya les digo, el mariachi suena bien, se puede lucir y todos terminan alegres.

Así las cosas, ya saben, seguimos alegres y esperen la siguiente canción de la semana. Recuerden que se aceptan sugerencias tanto para estas selecciones como para alguna que merezca un post particular. Aquellos que quieran echarse unas líneas, por supuesto que hay espacio en esta bitácora; gente del JavierSolísClub (1 y 2), aquí también se puede charlar de la obra de Solís y las puertas están abiertas para la colaboraciones y así todos, del club o no, sepamos de los sentires de los javiersolistas. Con confianza.

Sale, por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

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