Su canto en el cine

Así más o menos será el título de la próxima recopilación de canciones de Solís. Según la nota de hoy del periódico Esto, en entrevista con la Sra. Blanca Estela Sáenz , para el 2011 (i.e., 45 aniversario luctuoso) se tendrá un disco con todas las canciones interpretadas por Javier en sus películas. Dicha tarea, la compilación, estará en manos de Jorge Ibarra Márquez (gerente de Fondo del Catálogo de Sony Music México).

Sea pues, no queda sino esperar.

Nada nuevo bajo el Solís

Los 19 de abril son fechas en que sus seguidores —acaso sin remedio— se sientan a esperar alguna canción inédita o —esto sí sin remedio— alguna nueva compilación de éxitos. También, son fechas en que algún osado vuelve a la carga con homenajes o discos tributo; de igual forma, son fechas de panteón y misa. Fechas, pues, de lo mismo.

No obstante, ya se verá, en tales fechas vale sobre todo recordar ciertos detalles y momentos de aquél funesto día. Lo haremos con la ayuda de los propios javieristas que, al fin ellos (nosotros), están a la caza de material diverso que puede resultar valioso y útil.

Así, gracias al ClubYahoo de Javier Solís y a José Juis Medrano, es como podemos llegar al discurso de despedida que el actor Javier Fernández (entonces secretario general de la ANDA) pronunció en las exequias de Javier. Cierto, es mañana un 19 de abril más; dejemos para mañana una nota que, espero, les sea especial, y por hoy las palabras de un compañero. Escuchémosle*.

Señoras y Señores,
Compañeros:

Al darnos cita en este lugar en donde reposan los restos de tantos compañeros actores, vengo con el más profundo dolor a dar la última despedida a quien supo ganar nuestro cariño por su sencillez, por su gran compañerismo y porque veíamos en él no una promesa en embrión, sino una positiva realidad dentro de nuestra industria cinematográfica, a la que era una rutilante estrella. Tal fue para los actores Javier Solís.

  De cuna muy humilde, luchó desde su infancia con la adversidad del destino. Cuántas amarguras, cuántas privaciones, cuántos días de ayuno le cercaron durante su niñez y su adolescencia. Fue en esa fragua donde templó y se forjó su alma que no desmayó nunca. Con cuánto orgullo proclamaba la humildad de su origen. Cuando llegó a la popularidad no le cegó la luz del éxito, pero nunca estuvo satisfecho de su carrera, por eso día a día estudiaba con más ahínco para superarse y darse por entero a su público. A este público que lo había convertido en su nuevo ídolo.

  Javier, por tu nobleza supiste ganar el cariño de todos los que te tratamos. Tenías siempre a flor de labios una palabra de cariño para tus cuates (como los llamabas). Tú saliste del pueblo, supiste como ellos de la angustia y de las vigilias, por eso estrechaban con cariño la mano esos seres que veían en ti a su actor predilecto, por eso escuchaban tu voz que hacían de la canción un arrullo o una queja. Cuánto sentimiento ponías en cada una de tus interpretaciones. Tu arte traspasó nuestras fronteras y tu voz fue siempre un mensaje de fraternidad de nuestro México, de ese México que tanto amaste.

  Ahora esa voz se ha apagado para siempre. La ley inexorable del destino truncó una vida que florecía dentro del arte escénico nacional. La fortuna te sonreía y te daba todo lo que antes te había negado. Cuando medrosamente iniciaste tu carrera artística, sufriste muchos desengaños, pero tu voluntad de acero supo sortear todos los escollos. Amabas el arte pero amabas también a los tuyos y por ellos, por darles la felicidad de la que habían carecido, luchaste denodadamente y tu triunfo no se hizo esperar. Puedes descansar en paz, Javier, fuiste un hombre bueno en todos los órdenes de la vida.

  La canción ranchera, de la que fuiste un gran exponente, se cubre de luto y enmudecen los mariachis, y nosotros los actores prendemos un crespón más en nuestros corazones. No podemos olvidar tus canciones Llorarás, Sombras, Entrega Total.

  Al hundirte en las sombras de lo desconocido llorarán por ti todos los que te amaron, y el arte a quien te diste en una entrega total pierde a uno de sus más recios pilares.

  Javier, amigo compañero, te llevas en cada flor que queda sobre tu tuma nuestro cariño y tu recuerdo vivirá por siempre entre nosotros. El rocío que son las lágrimas de tu pueblo dan vida permanente a estas flores.

  Javier, descansa en paz.

 

* Así lo reportó Jaime Pericas, jefe de información de Cine Mundial, el jueves 21 de abril de 1966.

NB. De Jaime Fernández, más información aquí.

La mejor voz que ha existido

En su momento (octubre 2006) ligué el video (entonces en youtube) de aquél programa Verdad y Fama (de MVS Televisión) dedicado a Pepe Aguilar, toda vez que él dedicó una especial mención a Javier Solís: «la mejor voz que ha existido», «maestro de maestros».

El video ya no está disponible en youtube pero sí en su respectivo espacio de MVS Televisión; aquí lo vuelvo a ligar:

La mención, reverencia incluída, ocurre a los 16 minutos. No está de más traerla a colación en este espacio. Sea pues.

Por Esto: Javier

Por Alfredo Rodríguez

Transcurre la mañana, asisto desde el cuarto contiguo al de Girma, a audiciones de música, advierto comentarios, anécdotas. Ha pasado la hora de Los Latinos los de Estela Raval, los cinco grandes; “Sólo tú, y solamente tú”, posesibidad repleta de inmenso amor; “cuando el sol enamorado la luna ve”, ahí está “la hora del crepúsculo”, cantada en sus orígenes por los fabulosos “Platters”; así bebiendo bueno, llega José Tejedor, amigo entrañable, rey de victrolas, conectador de pueblo, “porque tu amor es mi espina, por las cuatro esquinas hablan de los dos”, firma otro grande de México, el Rubén Fuentes de la “Vickina”; pasan la identificación de la emisora y anuncia el conductor por debajo de la bella “Sombras” que, llega la hora de Javier Solís.

Girma sintoniza bien el dial y sube un poquito, ahí está “mi amigo organillero”.
Gabriel Siria Levasio fue poseedor de una de las voces más cálidas y de uno de los timbres más hermosos que he oído en mi vida. “Tacubaya” no dejó nada para nadie. “Payaso, soy un triste payaso, ante el mundo estoy riendo y dentro de mi pecho, mi corazón sufriendo”; Javier, lavador de autos; ¿sabes cuántas penas lavaste y cuántos ojos humedeciste con tu brotar de sentimientos? La fría Garibaldi, donde tantas noches he pasado años después, me contaron de ti, una tarde una disfonía amenazaba con no dejarme entonar en los ochenta, allá, en el desaparecido “Hotel del Prado”, el empresario que me había llevado a México me condujo hasta el hasta el consultorio de un médico otorrino y foniatra muy afamado, y al llegar a su despacho te vi, Javier, enmarcado en un cuadro, pregunté solícito y el galeno me explicó que habías sido su paciente.

Entre anécdotas tuyas, enjuagues nasales, inyecciones endovenosas y calores, transcurrieron horas y sé que, además de la ayuda médica, las historias que sobre ti me hizo el facultativo, ayudaron a que a las 11 en punto de la noche este cantor estuviera “de paquete” y cantara en aquel bello recinto, que guardaba celoso aquel mural extraordinario del Diego de México y de América, del Diego de Frida, de Don Diego Rivera.
Cuentan que fuiste tímido con las mujeres por tu origen humilde que quisiste ocultar, a muchos en momentos de nuestras vidas nos ha sucedido, pero Javier querido: ¿Cómo superarte? Cinco veces firmaste siete papeles y te sobrevivieron nueve hijos, pareces contestarme con aquella canción por la que mereciste el primer disco de platino en 1957; sonríes y me sueltas: “¿Qué te importa?”.

Fuiste amante admirador de aquel “Pedro de pueblo”, del gran Infante, ¿quién escapó en América de su embrujo? Quién no quiso subirse a una moto?, ¿Quién no susurró al oído de una linda: “si te vienen a contar cositas malas de mí….”; pasados los años, una tarde al lado de Valdés Leal, tu aconsejador y amigo, quedándote con Pedro, encontraste definitivamente a Javier, y surgió el máximo comunicador del bolero ranchero de todos los tiempos, “Amorcito corazón yo tengo tentación de un beso”; la comunicación esa mágica, perfecta, te salías de la vellonera y de las ondas, para cantarnos a cada quien.

Tu media voz se descolgaba sin desafinar, ni cromar siquiera. Justo a la Beltrán a Aguilar y a muchos más, hiciste cine, mucho cine, tanto como treinta y tantas películas, tuviste facultades naturales, muy espontáneas para la actuación. Hoy día te imitan los que se dedican a las imitaciones y cientos, miles de los que tienen carrera hecha y los que comienzan no pueden desprenderse de tu querer tan bien cantar.

Javier de idilio; me cuenta Mario, allá, entre tanda y tanda de fisiculturismo por Itzimná, que tuvo gusto en conocerte y ver cómo las “viejas” se desprendían de sus íntimas prendas y las lanzaban hacia ti, ¡ay Alvaro Carrillo” ese es el mejor sabor; el sabor de ellas.
Síguenos dejándonos aquel “me recordarás, me recordarás, porque te he querido”, ese sentido, no de machismo, pero sí de hombre, déjanos seguir saboreándolo desde tu decir.
Javier, muchas veces como tú, he cantado aquello de: “Ayúdame Dios mío, ayúdame a olvidarla”, otras junto a Paco y a ti, le he susurrado al oído: “cuando te haga falta una ilusión, háblame” en diferentes ocasiones fui de la mano de “Renunciación”, para contarle que: “yo siempre fui lo que soy, jamás te diré mentiras”, tú, Javier grande, desde tu “Tacubaya” querida, nos sigues dejando saber que muchos de los que andamos por momentos somos payasos perdidos en la penumbra de la noche, con risas y con llantos.

Publicado el 01.12.2009 en el periódico Por Esto! (Mérida, Yucatán, México)

Solís en el Registro Civil

A saber cuántas veces habrá estado o tenido que estar nuestro Javier en tal recinto, por supuesto en la persona de Gabriel Siria Levario. Como todos, al menos dos veces su nombre tiene que registrarse en las actas: al nacer y al morir. Pues bien, como parte de los 150 años del Registro Civil en el Distrito Federal, México, se montó (del 11 al 25 de agosto) una exposición en la sede del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) con el título de "Tesoros del Registro Civil". Yo le hubiera puesto más bien "tesoros y anécdotas", pues ya consultando un poco el contenido de la exposición uno repara en algunos documentos que distan mucho de ser tesoros y se quedan más bien para el anecdotario. Como fuere, hubo un documento de interés para nosotros los javieristas de hueso y médula: el acta de defunción de Gabriel Siria Levario.

El documento aún puede consultarse en el museo virtual del Registro Civil del DF (aquí la liga: click ). Ahí mero en la primera página se tiene listado a Javier Solís y puede verse la mentada acta en original. Un, pues, muy particular tesoro.


Nótese dos datos en particular: 1) que Valentín Levario, el tío, queda anotado como padre y con el apellido Siria, y 2) la soltería del finado. ¿Por qué? Sólo el señor Juan Vega lo sabe.

Sea pues, queda aquí la constancia. Gracias mil al siempre tan atento Wilson Quintero Quintana por el aviso. Por aquí nos vemos y leemos.

¡Qué va!

Recuerdo a Solís en el Panteón Jardín

Como lo prometieron, TotalProducciones1 cuelga en su canal de youtube la segunda parte de su crónica de aquél 43 aniversario luctuoso de Javier en el Panteón Jardín de la Ciudad de México. Sea pues, aquí el vídeo:



Ya saben, si alguno de ustedes, selectos lectores, se reconoce en el vídeo, alce la mano y cuente más al respecto de ese día. Estamos al pendiente.

Actualización (13 de mayo):
Aquí la siguiente parte, cortesía de TotalProducciones1 en su canal de youtube. Seguimos al pendiente.



Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Lunes de quincena

Así tal cual, a quince días del 43 aniversario luctuoso de Solís, encuentro hoy lunes que desde ayer domingo hay en la Internet material audiovisual que da cuenta del recuerdo de tan especial fecha, evento llevado a cabo en el Panteón Jardín de la Ciudad de México. Según los créditos del video, éste es producido por TotalProducciones1 y dirigido por Maira y Emiliano Bautista Neumann. Sea pues, aquí lo ligo y espero que, si es el caso, alguno de ustedes, selectos lectores, se reconozca de entre la gente a cuadro (y alcen la mano).



Yo nomás preguntaría quién es Juanito y cuál el nuevo club. Todo sea por estar al tanto de algo que, en palabras de Blanca Estela, puede traer sorpresas. Claro, amén de ello, estaremos atentos al resto de las partes de esta crónica audiovisual. Gracias, por supuesto, a sus autores.

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Las dimensiones de Javier (ecos del 43)

Precisamente, como ya suele ser costumbre, selectos lectores, éste recién cumplido aniversario luctuoso de Javier trae consigo —cortesía de la casa disquera y demás personas allegadas directamente al material audiovisual de nuestro más querido artista— un material discográfico. Uno más. Una recopilación de temas que ahora, ojo, no son clásicos, ni de colección, ni éxitos, sino e-sen-cia-les. Eso: «Lo escencial de Javier Solís [3 CDs + DVD]» (2009). Chúpale, pichón. Sin duda se rompieron la cabeza los de la disquera, pues llegar a ese nombre es casi tan difícil como lo que nos cuesta a los seguidores de Javier tener (ya) esos 80 temas. Todavía más, y para que no se quejen, ya les digo, la disquera tuvo a bien incluir videos, entrevista y pistas musicales. All in one. Bárbaros. 3 cedés 3, y un devedé: un regalo sin duda para los seguidores de Solís. Un, lo dicho, detallazo que nos pone, desde ya, a esperar el próximo aniversario y su algún otro material igual de novedoso, original y fresco. Entonces, éste que les digo está ya anunciado y puesto en circulación; en la página güeb de Mixup se reporta que su precio de lista será (sigue con ellos en estatus de preventa) de 259 MXN (unos, al tipo de cambio de hoy, 20 USD).

De lo anterior (que redacto ciertamente con ironía motivada por el escepticismo a este tipo de trabajos recopilatorios) me entero vía la nota periodística de hoy lunes de Alma Rosa Camacho, del grupo Organización Editorial Mexicana (OEM). En el reporte, además de ponernos al tanto de la ya tradicional reunión de admiradores en el Panteón Jardín de la Ciudad de México, Camacho nos dice, mutatis mutandis, que para este disco se desempolvaron 45 canciones con hasta ahora nula difusión, v.gr., Quinto patio, Poquita fe, Mar y Más allá; también, que los videos provienen de la videoteca de Televisa, y que la entrevista incluída es una narración-primicia de Solís de su vida artística y personal. De lo primero, espero sinceramente que el disco contribuya a la difusión de lo poco conocido de Javier: aunque, y aquí la duda, no me queda claro el cómo (¿relanzando al mercado tales canciones a la par de otras 35 ya "más difundidas/conocidas"?). De los videos, gracias ciertamente por, ciertamente, desempolvarlos y hacerlos públicos. De la entrevista, algo me dice que es aquella que se escucha, desde hace tiempo, en lugares como el youtube. Como fuere, prometido está, tan pronto como pueda tener el material, la reseña y opinión de esta novedad que , ojalá, resulté novedosa.

Luego, el día de ayer, la misma Alma Rosa se dio a la tarea de recordar a Javier Solís a través de una entrevista con la Sra. Blanca Estela Sáinz, última esposa de Gabriel Siria Levario. Además del lugar común del anecdotario, se nos cuenta que la pareja sentimental de Blanca Estela le solía firmar su comunicación personal con los seudónimos de "El Apache", "Sombras", "El Loco" ó "Javier". Ésto me resulta interesante por, entonces, la simbiosis que ocurría en la persona de Siria Levario: fue tal la fuerza del artista, de la figura pública, que inclusive en esos momentos personalísimos, el cantante (o, incluso se puede decir, el mito) se sobreponía. Interesante sin duda. La entrevista no abunda al respecto y continúa con las anécdotas, tema culinario incluído, de la pareja. También, se recurre al tema ya clásico del presentimiento de muerte prematura y el cómo, por ello, se encargó la composición de temas tales como Si Dios me quita la vida (a Luis Demetrio) y Me soñé muerto (a Armando Manzanero). Temas especiales parecen ser también Cuando el amor, Entrega total y un inédito Ahora y siempre (éxito con el trío Los Tecolines), toda vez que eran los que Javier le solía cantar a Blanca. Y hasta ahí lo más sustantivo de la entrevista.

Por otro lado, el sábado 18 la agencia Notimex recordó también a Javier con una nota-resumen de su carrera artística, donde sobresale la mención de dos puntos: (i) una participación de Solís en el histórico programa colombiano «Yo y tú» de Alicia del Carpio y (ii) un tema de Lucho García dedicado a Javier intitulado El inmortal. Esa mi gente de Colombia, ¡ahora es cuando!

Así las cosas en los tradicionales medios. Es decir, que ahora, gracias a la atinada referencia del carísimo selecto lector Heber Galicia, pongo a su disposición un par de homenajes a Javier que, además de estar acorde con estos tecnológicos tiempos, son hechos sin duda con, tal cual, lo esencial y de mayor valía: dedicación, esfuerzo y cariño. El autor es Gabriel Rico, quien desde su cueva (La cueva de Gabo3D) nos brinda un Javier Solís a todo color y, ¡qué va! en 3D:

(cc) Gabo 3D


... y mi favorita:

(cc) Gabo 3D


Aplausos, Gabo3d, literalmente supiste darle otra dimensión al recuerdo de Javier. ¡Qué va!

En Reforma.com

El día de ayer veo con sorpresa que en la página güeb principal del periódico mexicano Reforma la SOLISMANIA tuvo cabida. Es decir, que hace unos meses envíe (como parte de mi labor de promoción) la referencia de esta bitácora a la sección «Tu Espacio» del Reforma.com, y así quedó listado entre otros muchos más. Pasa el tiempo y veo que el blog está en primer lugar de su categoría: Música; luego, veo también que está listado entre los recomendados por los editores, en particular por Enrique Villanueva (productor general de Reforma en vivo), y ahora ésta recién aparición en la página principal de dicho diario. ¡Qué va!

Así las cosas, hubo entonces varios selectos lectores que llegaron a este rincón a través de esa referencia en la página: enhorabuena y bienvenidos. Aquí la foto del momento:

Ahí en su lado izquierdo pueden ver la referida sección y una imagen de nuestro querido blog. Sirva pues ello como aliciente para darle más y mejor a la tecla, y ustedes, selectísimos, a seguir dándose sus vueltas y, por vidita suya, a comentar las notas. Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!