¿Y Javier?

mayo 15, 2008 § Deja un comentario

A raíz del aniversario luctuoso de Frank Sinatra (ayer 14 de mayo) y el anuncio (por parte de sus herederos) de la creación de Frank Sinatra Enterprises, la pregunta obligada es: ¿Y Javier, nuestro Javier Solís?… Lo de siempre, lo acostumbrado, lo común, lo ordinario: una misa aquí, un programa especial allá (favor que nos hacen) y un disco por acá (otro gran favor). No es que esté mal, qué va (Javier dixit), pero es simplemente un nimiedad ante el legado de Solís. Javier sigue esperando algo más de las masas que discos y misas: musas.

El paralelismo de Sinatra y Solís en cuanto a voz y talento se limita a eso, precisamente, y no se extiende a lo que los herederos en el caso de Frank han hecho con semejante ícono de la música anglosajona: un ícono cultural. Javier Solís sigue esperando alguna fundación (acaso como la Frank Sinatra Foundation) o algún mercadeo como la mencionada Frank Sinatra Enterprises, fruto de la visión a mediano y largo plazo de sus herederos (es decir, la familia Sinatra) y casa disquera (Warner Music).

¿Qué estamos esperando? ¿Solución a conflictos a familiares para comenzar entonces una verdadera y bien pensada explotación musical de Javier Solís? Digo bien pensada porque una cosa es lanzar el debido disco (sea doble, triple o de edición especial) y otra repensar el catálogo musical de Javier para su mejor estudio, disfrute y deleite. Digo explotación porque así como en vida Javier dio todo de sí para ese extraordinario número de grabaciones y actuaciones, éstas deben tener eco no solo por, lo dicho, su número sino, sobre todo, por su extraordinaria calidad. Digo también solución a conflictos familiares porque Gabriel Siria, como su ídolo Pedro, dejó de igual forma un buen enredo de lazos familiares, y con ello un obstáculo para la comercialización post mortem de su música (i.e., de a cómo y a quién va a ser la parte del pastel de la venta de equis disco del difunto).

Así las cosas, pareciera que Javier Solís (y con él sus seguidores) seguirá sujeto a aniversarios y fechas especiales para que alguien y algo lo recuerde con lo hasta ahora visto y tenido, y nada más; mientras. que otras figuras de la misma e igual talla, como Sinatra (y sus seguidores), pueden ver cómo su herencia y legado se perpetúa con acciones sendas y prestas.

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Envío

A Jorge L. Caceres, por su magnífica página, ejemplo de aquellas requeridas acciones.

Canción de la Semana 20

junio 23, 2006 § 1 comentario

Atendiendo las peticiones, esta semana SOLISMANÍA presentó a Javier Solís con “¿Por qué me dejas?”, original de Gilbert Bécaud y P. Delanoë. Es un cover, o bien, como alguna vez ya lo hemos acotado, más bien un remake en voz de Solís. O sea, una versión muy suya de una balada francesa que alcanza otra dimensión cuando se topa con el mariachi y la voz de Javier. Aquí la letra:

¿Por qué me dejas? (Autores: Gilbert Bécaud y P. Delanoë)
¿Por qué te vas?, ¿por qué te alejas?
Fue sin querer que tu orgullo herí.
¿Qué voy a hacer si tú me dejas,
sin tu amor, qué será de mí?

Ya un sol no habrá como el de ayer
ni un cielo azul, ni un atardecer;
Ya no he de ver, si tú te vas,
amanecer jamás.

¿Por qué te vas si todo ha muerto,
si para mí ya no hay bien ni mal?
El mundo está sin ti desierto,
sin tu amor todo me da igual.

Ni el más allá me importa ya,
tú eres el fin, la eternidad;
todo es igual para los dos
y quedará tu adiós.

¿Qué voy a hacer si tú me dejas?
¿Qué voy a hacer sin ti, sin ti, sin ti?

De principio a fin es una joyita. Las trompetas dan certera introducción para luego escuchar el cuestionamiento de Javier. ¿Por qué? Simple pregunta. Complicado porvenir. Y Solís está ahí, implorando, gritando, rogando… cantando. Las pausas en el fraseo están totalmente en su lugar: así es cuando de adioses se trata.

“Et maintenant” (título original en francés) fue el gran éxito de Bécaud en 1961. Por fuerza se hizo escuchar en otras lenguas y así, por ejemplo, en inglés se grabó con el nombre de “What now my love”, con sobresalientes interpretaciones de Frank Sinatra y Andy Williams. En español no tengo noticia de grandes interpretaciones… sólo la de Javier. Si comparamos la versión anglosajona con la hispana, me quedo con ambas: cada una tiene lo suyo y creo que ambas superan a la original versión. Eso sí, el bolero ranchero de Javier es mucho más romántico y quizá eso le ha de dar más puntos, cómo no. Ya lo digo, el ritmo y fuerza que le imprime Javier son idóneos para tales temas. En resumen, si bien me quedo con ambas versiones, prefiero el castellano de Javier. ¡Qué va!

Disculpas mil por la falta de líneas, pero este Mundial vaya que lo ocupa a uno. Por aquí nos vemos y leemos.

La Voz

febrero 3, 2006 § 1 comentario

Pues bien, antes de José José y —ni modo, se tiene que reconocer— Luis Miguel, hubo en México un intento por posicionar (del argot mercadológico) una voz en castellano en la escena musical mundial. Tener pues la contraparte de la voz anglosajona del mismísimo Frank Sinatra. Sin duda, parte del negocio de la industria, asunto que se vale e incluso aplaude, todo sea por, eso sí, posicionar algo que realmente valga la pena. Así, Sinatra, se sabe, fue bautizado como “la Voz” por merecidas y obvias razones: él era, es y será simplemente The Voice (no sólo por el sonido y color de ésta sino también por su fraseo… all in one).

Así las cosas, decía, México ha tenido sus intentos. El más reciente es Luis Miguel que, según algunos, bien puede ser esa voz —el crooner— que el mundo hispano tiene en estos momentos. Está por verse (o quizá ya se vio que nomás no). También, lo dicho, con José José se intentó tener la mentada voz: recordar, por ejemplo, su grabación/interpretación —bastante malita— de “New York, New York”. El intento no resultó.

Donde ya no se pudo ver ni saber si resultaba o no el intento fue con Javier Solís. Es decir, que Javier Solís (y/o sus managers) también buscó ser La Voz… Por lo menos en el aspecto del marketing; tan así que se grabó (en 1965) Javier Solís en Nueva York (CBS), un acetato que en su portada mostraba —por si la duda— al buen Solís con sombrero à la Sinatra. Además, ojo, se incluyó en la producción del disco, bajo la dirección y arreglos del innovador Chuck Anderson, a gente del equipo de Sinatra. Es decir, la apuesta era clara: demostrar que Javier Solís era ya la Voz (de crooner) de la canción en español.

Lamentablemente no hubo tiempo para que Solís refrendara (con presentaciones y más grabaciones de canciones inéditas, y con orquesta) ese título, pues al año siguiente falleció. No obstante, el disco logrado demuestra en verdad que la voz de Solís hacía lo que el alma —su condición de cancionero— le pedía. Dicho disco incluyó canciones algo más que clásicas, es decir, la mejor carne disponible en el asador, por ejemplo: «Bésame Mucho» de Consuelo Velázquez, «Cuando vuelva a tu lado» de María Grever, «Siboney» de Ernesto Lecuona, «Vereda tropical» de Gonzalo Curiel, en fin, material de primerísima calidad. Es más, cual remate, Solís grabó aquél ya clásico americano de Cole Porter, «Night and Day», en español («Noche y día», ¿la primera versión en castellano?): 

Un disco que no debe faltar. Así como esta foto que me parece de antología. Ustedes dirán:

Creo que sin el sombrero hubiera quedado mejor la estampa, pero aún así está más que bien la foto, ¿que no?

O qué tal esta otra donde se ve al Ojos Azules escudriñando al oriundo de Tacubaya, «Is he real?», acaso pensó.

Larga vida al swing y al bolero. Larga vida a las Voces

¿Dónde estoy?

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