El duende de Solís

agosto 29, 2025 § Deja un comentario

Resulta que Javier Solís sigue rondando los escenarios de México y el mundo; canta en voces de otros o, mejor dicho, otros lo cantan con sus voces, y esta vez lo hizo Shakira en el estadio GNP de la ciudad de México acompañada del Mariachi Gama 1000. Fue una canción que le gustaba mucho al padre de la cantante y, continuó ella en su introducción, se sentiría muy orgulloso de oírsela cantar esa noche, una canción del «gran exponente mexicano». Y así sin más, sin decir qué canción, dejó que las trompetas anunciarán esas sus Sombras javiersolistas:

La segunda parte, hay que decirlo, se escuchó mejor, con una Shakira ya encanchada y dejando salir sus característicos gruñidos, al fin loba, para darle así su toque personal. De esto último, de los detalles, hubo uno peculiar: cambió la letra cuando la mención del enigmático duende: no quedó como un duende temblando, sino «en el barro temblando». El mariachi, por otro lado, acompañó lo justo y su segunda ayudó a balancear la interpretación; una agradecida versión, una que da gusto oírsela cantar a la barranquillera, hasta con orgullo.

ACTUALIZACIÓN

El 7 de septiembre el canal de youtube de la cantante subió una mejor versión en video de esta brillante interpretación javiersolista (en la que ahora, en ese día, no hubo ni duende ni barro temblando, sino que repitió el sin embargo de los ojos azules):

«Me encanta cantarlo aquí, en esta tierra, en esta tierra que ha parido tantos grandes artistas… ¡como Javier Solís!»

Ellos son aquellos: encuentros entre Raphael y Javier Solís

agosto 8, 2025 § Deja un comentario

Doce años mayor que el español, Javier Solís ya no alcanzó a saber del éxito que le esperaba al aún veinteañero Raphael a partir de 1967, año de su primera gira por el continente americano y, en particular, de su debut en El Patio mexicano. Su voz, sin embargo, sí que habrá sido escuchada por Javier con al menos dos canciones que él mismo también, después, llegara a grabar.

Aunque nunca editadas en discos de larga duración, Raphael grabó dos temas conocidos a la postre en el cancionero javiersolista: “A pesar de todo” (una balada a ritmo de swing concebida por Antonio Guijarro y música de José Torregrosa) y “Cuando calienta el sol” (de Rafael Gastón Pérez, atribuida y éxito primero de los cubanos hermanos Rigual). La primera fue premiada en 1962 en el Festival de Benidorm —obtuvo el 5º premio— y la segunda fue parte de su cuarto acetato de sencillos y primero del año 1963. Con Solís ambas canciones vieron poco después su edición; primero, la de Guijarro y Torregrosa, en el disco Romance de 1964, y la segunda en el de Sombras de 1965, con, hay que decirlo, la letra original, pues, producto acaso de la censura franquista, Raphael tuvo que reemplazar “siento tu cuerpo vibrar cerca de mí” por un “sólo me faltas tú cerca de mí”, y el éxtasis de “son tus besos, me estremezco, oh-oh-oh” con un cándido “te recuerdo, mi cariño, oh-oh-oh”.

Otras dos canciones de Raphael quizá estuvieron a la par de las versiones javiersolistas en cuanto a periodo de grabación se refiere, o bien las siguieron. El primer elepé de Raphael (1965) incluyó, entre otras canciones, “Et maintenant” (de Gilbert Becaud y Pierre Delanoe) y “Perdóname, mi vida” (de Gabriel Ruiz y José Antonio Zorrilla). La primera fue interpretada, aun su título, en español, con la misma letra con la que Javier Solís la grabara y que incluyera con título “Por qué me dejas” en su disco Payaso (1965). La segunda salió al mercado con Solís en un disco póstumo Sin mañana ni ayer (1969), pero ya antes, en 1964, había sido interpretada para el cine en la película Aventura al centro de la Tierra, en la que Javier (se) la canta a capela (a Columba Domínguez) en las grutas de Cacahuamilpa. También, dicho sea, esa canción forma parte de las pocas documentadas en video con Javier Solís interpretándola en vivo en televisión, es decir que aun no hubiera sido editada en elepé, la canción ya era conocida con Javier Solís en vida y en vivo.

En 1966 Raphael grabó “Noche de ronda”, y fue incluida en su disco Al ponerse el sol (1967; banda sonora de su segunda película). Javier Solís lo había hecho en 1960 para ese disco con el que de alguna manera inauguró su gran ciclo lariano, Lara-Grever-Baena. Raphael, por su parte, no volvió a Lara sino hasta 1976, en su disco Raphael canta… en el que interpreta “Solamente una vez”, y también otras que alimentaron el cancionero javiersolista: “Ansiedad” (J. E. Sarabia) y “Perfidia” (A. Domínguez).

En 2010 Raphael graba un disco homenaje al tango, el bolero y las rancheras: Te llevo en el corazón. “En esta tarde gris” es el tango conocido por Solís; “Tres palabras”, “Voy”, y “Angelitos negros”, los boleros; y “La media vuelta”, “Amanecí en tus brazos”, “Si Dios me quita la vida” (interpretada con trío) y “Luz de luna”, las rancheras.

La canción de Becaud recién llegó a ser revisitada por Raphael para su disco Ayer… aún (2024), en el que ahora sí la incluye con título en español “Por qué me dejas” (y con añadidos en la letra).

Hay otra canción que ambos cantantes grabaron; para Javier, en 1961, fue uno de sus grandes éxitos y para Raphael, en 1968, el antecedente en nombre de uno: “Escándalo” de Rubén Fuentes. Con Raphael no volvió a editarse esa grabación, sólo se la incluye en ese acetato de cuatro sencillos, junto con “Huapango torero” (de mayor éxito), “Hava Naguila” y “La primera piedra”. El “Escándalo” de Willy Chirino fue, ese sí, gran éxito en 1992 para Raphael; el de Rubén Fuentes fue más bien parte de las primicias de Raphael en México, pues junto con el “Huapango torero” fueron sus primeras grabaciones en suelo mexicano.

Veinticinco años tenía Raphael y treinta Javier Solís cuando sus respectivos escándalos mexicanos fueron grabados; poca diferencia, si no es que ninguna: Raphael supo muy bien de sus encuentros con Javier: diecisiete canciones en las que en mayor o menor grado se hacen ecos uno del otro, pero en las que cada cual logra lo único que desde siempre los caracterizó. Aquí la lista en Spotify, con la licencia de reemplazar el Escándalo de Fuentes con el de Chirino, dada la ausencia de aquel en esa plataforma.

Mas aquí el Escándalo de Raphael de 1968 en YouTube.

Los caracteres de Solís

junio 1, 2025 § Deja un comentario

Según la principal biografía de Javier —la de la editorial Clío—, Solís llegó a tomar pluma o lápiz y hacerse de inspiración para incluso componer canciones (sólo cuatro se han hecho públicas en sus grabaciones). También escribió postales y cartas y notas enamoradas. Las que se presentan en dicha biografía son de sus últimos años de vida, y las que tienen firma lo están por ‘Javier Solís’, igual que la credencial de la ANDA. La letra es cursiva, usual en aquellos años, y el tipo de manuscrita que la mayoría aprendía —la americana—. El trazo no es perfecto, al menos no como el de una persona con la rutina de escribir, pero la cursiva javiersolista es bonita (“característica”, reza la biografía) comparada con algunas manuscritas de hoy día, y sí de artista: hasta en la firma.

La jota mayúscula resalta al mantener la forma de una jota de molde en la que el trazo final se extiende de izquierda a derecha para hacer de subrayado o renglón del resto de las letras, cosa que sería menos lograda si se usara la jota cursiva usual. Quien sino Solís para acometer tal combinación (molde y cursiva; ranchero y bolero; mariachi y orquesta); tal movimiento, desde el inicio, marca el trazo de elegancia. El resto sigue los cánones de la escritura cursiva, incluida la ese mayúscula: ese infinito vertical, ensanchado y breve en la base, y angosto y alargado en la parte superior. Tanto la jota como la ese están desconectadas de sus compañeras minúsculas, que yacen en armonía junto a sus mayores, y entre ellas se unen en líneas continuas de breves rectas y curvas. El ‘Solís’, puede observarse también, en su dimensión pareciera mayor al ‘Javier’ por la posición que guarda en relación a este, sobre todo en la credencial de la ANDA, como si el apellido, esa segunda parte de casi toda firma, tuviera que ser distinto en tamaño.

Tal diferencia de tamaños, subrayado con las mayúsculas, Solís lo hacía también para algunos sustantivos a mitad un enunciado (como si de idioma alemán se tratara): altas y bajas a discreción: sólo Solís supo de sus javiernerías. Tenía bonita letra.~

Javier Solís Nunca Muere

abril 19, 2025 § Deja un comentario

Hoy Sábado de Gloria se cumplen 59 años de la muerte de Javier Solís. La coincidencia de fechas durante la Pascua acaso no sérá mera casualidad: Javier vivió su propio calvario y no para pocos fue mesías de la música mexicana. En este espacio se han referido algunos textos ad hoc. Lo dicho, no es mera coincidencia: Solís predicó cantando, el que tenga oídos para oír que oiga.

La voz de Solís sigue oyéndose y yéndose allende las fronteras de su México. En espacios como Instagram una de las mejores cuentas con material javiersolista es un javierista en Los Angeles, y qué bueno y qué bien. Cierto que Solís pareciera que exploró más hacia el sur y no tanto hacia el mercado norteamericano, pero hete ahí, en ambos polos, y Javier sigue estando.

Mañana es Domingo de Resurrección, mañana Javier Solís seguirá escuchándose: el que tenga oídos para oír que oiga.

El trato y retrato de un marco

enero 28, 2025 § 1 comentario

De Javier se ha dicho que su ausencia dio paso a la presencia por fin de cantantes como Vicente Fernández; no tanto, sin embargo, de otros como Marco Antonio Muñiz. Él mismo lo cuenta en su recién publicada biografía Por amor (Ed. Misión, 2024).

A Muñiz le ofrecieron dos películas tras la negativa de Javier: Dos gallos y dos gallinas (1963) y Los apuros de dos gallos (1963), ambas dirigidas por Emilio Gómez Muriel y coprotagonizadas con Miguel Aceves Mejía. Aquellos fueron en gran medida los inicios de la carrera actoral de Marco Antonio Muñiz, quien un año antes había participado —solo con su piano— en la película La bandida (interpretando el tema ad hoc “Llegando a ti” de José Alfredo). En 1964 Muñiz y Solís compartirían pantalla grande en la película El pecador (Baledón, 1964), donde en realidad nunca salieron a cuadro en la misma escena, nadie canto la canción “El pecador”, y ni siquiera cantaron a dúo una gran versión de “Llegando a ti”: todo se hizo por separado.

Marco Antonio cuenta en Por amor que en su percepción sí había un cierto celo de Solís por el ascenso —valga anotar que el solista Muñiz inició tal carrera después que Solís— del tapatío. Dice Marco Antonio: «Desde que comenzamos a alternar escenario en el Teatro Blanquita, en algún momento que ocupé el mismo lugar que él en términos de importancia, pidió que me movieran más abajo, pues si no, amenazaba con irse del teatro.» Cuenta Marco también que el único lugar donde cantaron juntos fue en el programa de televisión El Yate del Prado, conducido por Lucho Gatica y Paco Malgesto.

La más o menos cercana relación de ambos cantantes se dio entonces entre 1962 y 1965, años en los que, por un lado, el de Tacubaya terminaría por cincelar su carrera artística y, por otro, el de Jalisco comenzaría a forjar su lugar «como uno de los intérpretes más completos e importantes de Latinoamérica» (Gilberto Santa Rosa dixit). La competencia era algo más que carreras solistas paralelas: eran las canciones mismas las que se disputaban las interpretaciones y, claro, el gusto del público. Por ejemplo, el primer disco solista (en 1962) de Marco Antonio incluyó “Luz y sombra” y “Escándalo”, ambas de Rubén Fuentes, grabadas un año antes en el noveno LP de Javier Solís; después, en el segundo disco de Muñiz se incluyó “Adelante” (Mario de Jesús), tema que también pasaría por la voz de Solís en un disco de 1962, El peor de los caminos. Ya con estas tres canciones se tuvo tela para poner a competir a ese par, y lo hicieron en escenarios como el Blanquita, donde Muñiz cantó hasta el hartazgo “Luz y sombra” y Solís, seguramente, remataba con su rúbrica exclamación «¡qué va!» su interpretación de “Escándalo” (asunto que, la exclamación, para algunos es referencia primera en esa canción, pues por los años de edición en LP se pensaría que fue ahí donde por primera vez Solís soltó a media canción un ¡qué va!).

El tercer disco de larga duración de Muñiz, Incontenible (1963), siguió con coincidencias de temas javiersolistas: por ejemplo, “A pesar de todo” y “Mentira, mentira”, donde esta había sido parte del quinto elepé de Solís en 1959 y aquella, un tema de Antonio Guijarro y José Torregosa, se le incluyera en el disco Romance (de 1964). Del cuarto disco de Muñiz, Seguiré mi viaje, se desprendió “El pecador”, tema que a Solís se le incluyera en su disco póstumo Rancheras con Javier Solís. Antes de Sigue de frente, Muñiz grabó el disco 12 maneras diferentes de decir te amo, donde sobresale “Si Dios me quita la vida” (Luis Demetrio), tema que formara parte en el mismo 1965 del mítico disco javiersolista Sombras. Del disco El despertar (1965) de Muñiz, un tema, “Te amaré toda la vida”, vuelve a ser incluido también en el cancionero javiersolista a través del disco (otra vez) póstumo Vida de bohemio; en ese disco de Marco Antonio, por cierto, hay una curiosidad: el tema del francés Gilbert Becaud “Et maintenat” presenta una de las dos versiones en español que en su momento se le hicieran, y ambas sí con Muñiz y Solís: “Y ahora qué” (la de Solís se tituló “Por qué te vas”, incluida en el disco Payaso [1965], y con ese título y versión se grabó en español por el mismo Bécaud y por otros como Raphael).

Competencia de canciones. He ahí el pique y celo de Solís, él que con su oído bárbaro sabía identificar dónde y cómo su voz vestía mejor las creaciones de los compositores. Una, acertada y curiosamente, ejemplifica tal celo de Javier: “Esclavo y amo” de José Vaca Flores.

Es 1961 y Marco Antonio Muñiz ya está comenzando a ser oído como solista y grabando sencillos (que en 1962, como se indicó arriba, se editarían en su primer disco de larga duración) en su casa RCA, mientras que Solís, en la Columbia, grababa también algunos a la par, y estaba, sí, atento a lo que grabara el naciente solista Marco Antonio con su acompañamiento de orquesta, pues, oído al fin, sabía lo que un acompañamiento de mariachi podía darle a ciertas canciones. El joven José Vaca Flores, empleado ya de la compañía Columbia, le da a oír primero el tema de marras a Humberto Sandoval (del Dueto Tapatío), quien le hace ver que esa canción era para Javier Solís: pues sí, la hice pensando en Javier Solís, respondió el compositor. En una reunión posterior el mismo Humberto, avispado, va y le dice a Javier: «oye, Javier, ¿ya oíste la nueva grabación que hizo Marco Antonio Muñiz?» ¿Cuál? ¿Cómo se llama? ¿Quién es el compositor? Javier Solís encara días después a Vaca Flores por andar dando temas a la competencia, y le pide que le presente la canción en cuestión. Acto seguido Solís le dice a su productor «Felipe, quiero grabar urgentemente una canción». Valdés Leal, una vez grabada, decide lanzarla al mercado como lado B de un disco sencillo junto con “El loco” (de Víctor Cordero; tema que, por cierto, el mismo Solís le pidiera al compositor que fuera exclusiva de él). “El loco” fue, como se esperaba, un éxito inmediato; “Esclavo y amo” tuvo que esperar un poco y a ser pedida primero en lugares como NY para entonces regresar a México a ser una joya más del cancionero popular. Ambas se acompañaron con el Mariachi Nacional de Arcadio Diaz; “El loco” con arreglo de Rafael Carrión y “Esclavo y amo”, con uno de Fernando Z. Maldonado.

Si hay ausencias que triunfan, dijera aquel, la presencia de Marco Antonio en la carrera de Javier, y viceversa, dio triunfos también. Las canciones fueron las principales ganadoras.

Dos apuntes finales: i) “Esclavo y amo” no la grabaría Marco Antonio sino hasta pasados treinta años, en 1991, cuando el tapatío grabara su homenaje a dos ídolos, Pedro Infante y Javier Solís; ii) confirmado por el compositor Vaca Flores, a quien el mismo Javier se lo aclarara, el grito ¡qué va! se grabó por vez primera en “Esclavo y amo”, ese fue su marco, y qué marco.~

La variedad de Javier

agosto 26, 2024 § Deja un comentario

¿Será que con los años Javier Solís hubiera sido portada de la revista Variety? Lo que sí es que fue material de sus columnas en los años 1959, 1961 y 1962. Su primera mención (según el buscador lantern), en agosto 1959, la tiene por un asunto de disqueras y pagos a artistas y compositores: lo de siempre. Es decir, ya desde entonces en la industria disquera mexicana se reportaba la queja de los artistas y su posición desfavorable frente a la industria disquera, amén de un asunto que más adelante (a finales de la década de los 60, a la muerte de alguien como Solís) sería relevante: el poco desarrollo y promoción de nuevos talentos. Javier Solís, sin embargo, se reportaba como los contados artistas que sí lograban proyectarse en el mercado (junto con Lola Beltrán y María Victoria, entre otros pocos).

En enero de 1961 Javier Solís volvería a ser parte del Variety en una muy curiosa nota (de la sección ‘Legit bits’): según reporte de Emil Zubryn, Javier estaría grabando “melodías en inglés con un ojo en el mercado americano”, completando así un LP que incluiría “boleros románticos escritos por compositores mexicanos”. No fue la única nota sin concretarse, pues también se anunciaba la contratación de Pina Pellicer para una película con guión de José Bolaños, La soldadera, película que terminó por filmarse en 1966 con Silvia Pinal como protagonista.

En julio de 1961 se reseñó, muy brevemente y con más pena que gloria, la película En cada feria un amor. En septiembre, en su sección musical, se reportó que Armando de Llano, entonces ejecutivo de ventas de la Columbia, anunciaba una internacionalización de sus artistas mexicanos, como Javier Solís, Los Panchos, Las Hermanas Huerta y Los Teen Tops, a través de su inclusión en una serie especial de comercialización de la Columbia International.

Para el inicio de 1962 se esperaban récord de ventas, un boom que al parecer se había iniciado en 1961. En concreto, hasta un 20% más en las ventas. Ventas que encabezaban los productos nacionales, con un 60% del mercado. Los grandes vendedores eran, en el rubro internacional, Frank Sinatra y Nat King Cole empatados con Johnny Mathis y Ray Connif; en el nacional, los líderes eran César Costa, The Hooligans, Los Teen Tops y Los Crazy Boys, junto con Los Panchos, Virgina López, Enrique Guzmán, Leda Moreno y, claro, Javier Solís.

De vuelta a las reseñas, en marzo 1962 se la hizo a Los bárbaros del norte. A Javier Solís le tocó lo usual cuando de actuar se trataba, que como actor era un magnífico cantante, en específico, que “mientras que es bueno en la radio y en sus discos, de alguna manera nomás no logra proyectar personalidad en pantalla”.

La última nota encontrada en Variety con mención de Solís es una de junio 1962, y va sobre un asunto que ya desde entonces fue el coco de las disqueras: la piratería. Una de dos tipos, la de disqueras piratas en Texas haciendo grabar a artistas mexicanos sin pagarles lo debido y la otra, la conocida, la de los discos pirata, manufacturados también en la frontera, vendiendo copias de éxitos de María Victoria, Miguel Aceves, Amalia Mendoza y, qué va, Javier Solís.

Hasta ahora la digitalización de la revista sólo llega hasta 1962. Ya se verá qué más va saliendo.

De qué va la anécdota de qué va

junio 19, 2024 § 2 comentarios

Según la señora Blanca Estela Sainz, en reciente entrevista, fue ella el motivo del “qué va” de Solís. Aquella marca de la casa que Javier incluía en algunas de sus grabaciones (y supongo también en sus interpretaciones en vivo), el grito ¡qué va!, se originaría en un intercambio entre la joven cortejada Blanca Estela y un pretendiente Javier Solís; así, fue ella quien le espeta un ¡qué va!, y fue él quien, a modo de venganza y guiño, lo dejaría grabado en un “Esclavo y amo”. Aquello, si hacemos caso a la historia, por ahí de 1959, cuando, seguimos con Blanca Estela, Solís se paseaba con su disco de “Llorarás, llorarás” y estaba por grabar ese otro gran hit de “Esclavo y amo”.

Pero la grabación de “Esclavo y amo”, al menos su edición pública, data de 1962; “Llorarás, llorarás” lo fue en 1959: entre esos años es cierto que no aparece el grito en ninguna de las grabaciones, y vaya que ya había tenido éxitos (eg, “El loco”) que podrían haber dado paso a la expresión, pero no fue sino hasta ese esclavo que Solís lanza el grito. ¿Se estarán confundiendo las fechas en la anécdota? ¿Por qué estaría Solís aún dándole vueltas al disco de “Llorarás”? En esos años de cortejo, según la anécdota, es cuando Solís dejaría grabado el grito en “Esclavo y amo”, pero, lo dicho, esa canción se graba mucho después, cuando ya Javier y Blanca Estela eran pareja.

Todavía más, el mismo Javier explicaría, tiempo después, entre 1965 y 1966, en entrevista radial (referida aquí en este sitio hace ya unos años), que el grito salió simplemente porque la música estaba muy sabrosona:

Uno recuerda lo que quisiera recordar.

El uno dos con los Beatles

abril 23, 2024 § 2 comentarios

Hace sesenta años Javier Solís superaba a los Beatles. Fue en 1964 cuando una vez más Solís estaba en el top de artistas en México que anualmente la revista Billboard enlistaba según los éxitos durante el año; para los Beatles era la primera vez que aparecían en la lista de México. Ambos artistas, claro, estaban también en el top 100 de artistas internacionales; los Beatles ese año además encabezaban el Top Single Artist (basado en las listas semanales de EEUU). En México, lo dicho, Javier Solís se reportaba primero y los Beatles en segundo.

«Quién es quién en el mundo de la música” era como la revista Billboard titulaba esas ediciones especiales anuales. Javier Solís en esos sus años se daba un quién vive con baladistas, orquestas y rocanrroleros. Era acaso el único, dirían ahora, cantante de regional mexicano o, dirían antes, ranchero de las listas. Los Beatles, se sabe, a partir de 1962 iniciaron su revolución y entre ese año y 1966 giraron por y en el mundo; ese 1964 daba cuenta por primera vez, en listas, de lo que sería el lugar de la obra de aquellos genios musicales. México estaba aún por recibir del todo la música de los ingleses; mientras, era un Solís lo que estaba apuntalando, pues él también a partir de 1962 afianzó su lugar (ese año fue el único solista latinoamericano en estar en el Top 50 de artistas internacionales) y encontró un norte de grabaciones y éxitos que no pararía sino hasta precisamente también un 1966 (hace 58 años).

Decía del 64, ese año en que los mejores artistas según el respetable y su música eran nada menos que Javier Solís y los Beatles. Sesenta años después ambos artistas siguen sonando y su impronta sigue y deja, por donde se la vea, aún frescos aires de calidad musical incluso vigente. Sesenta años después siguen siendo, o como dirían aquellos: “and in the end,…

Sigue cantando Amigo organillero

marzo 20, 2024 § 1 comentario

«Amigo organillero es producto de la inspirada vena del maestro R. Carrión, quien además efectuó este arreglo para Javier Solís y en ella se escuchan los evocadores acentos del organillo ambulante.» Es así como se presentó la canción en aquel el último disco publicado en vida de Solís, Y todavía te quiero (CBS, 1966), donde además del organillo, Solís tuvo el acompañamiento del mariachi Los mensajeros.

Tras su puesta en circulación, la canción, además de su éxito radial, obtuvo un halo de leyenda. Que si fue no sólo la última canción grabada de Solís, sino también, por la letra, su premonición; que si nunca nadie la quería grabar después, que si se la veía de mal agüero; que si el autor mismo se arrepentía de ella, etcétera. Lo cierto es que fue un hit y se la incluyó, un año después, en un disco homónimo, junto con otros éxitos del cantante, y con él en portada tocando un organillo.

“Amigo organillero” era parte del lado B de aquel Y todavía te quiero. La seguía, por cierto, “Espumas” de Villamil, una canción colombiana que Solís mismo trajo entusiasmado de Colombia y pidió para su grabación. A saber si Solís también le pidiera al maestro Carrión su “Amigo Organillero”, toda vez que fue sólo esa lo que le grabara el cantante al maestro compositor. Carrión fue más bien arreglista de Solís, y fue por él, lo aclara la citada contraportada, que se incluyó el acento del organillo.

Canción fatídica y dramática, el organillo sí que se hace sonar no precisamente para acompañar, sino para, lo dice la letra, arrancar pedazos. El cantante quiere morir, quiere chillar y quiere que siga tocando, llorando, el amigo y su organillo. Al señor de sombras le vino como anillo aquel sonido.

Años después, por fin, un reconocido cantante quiso grabar la mentada plegaria condenatoria, pero sin organillo. Pepe Aguilar prescindió de este y en su lugar se optó por una flauta. El organillo de Solís, que sonaba no sólo en la introducción, sino también a lo largo del canto, sólo se escucha con él y su versión. Porque ni siquiera Humberto Cravioto en su homenaje (Homenaje al grande del bolero ranchero, 2022), pues él cede el lugar a una trompeta introductoria, y ni hablar de aquella producción con banda de Pedro Rivera, donde un engrudo de metales sustituyen al organillo (y dan al traste en general a la voz de Javier).

Decía de la pertinencia de la canción y de la aureola de Javier, es decir, de sus sombras. No era la primera vez que Javier le cantaba al más allá, e.g., “Cuatro cirios” o “Si Dios me quita la vida”, pero sí acaso la primera en que se lograba recrear del todo la puesta en escena del enamorado abandonado y de luto: helo ahí, en la calle, de noche, dolido, chillando, haciendo amigos con un organillero y pidiéndole tocar. Se quiere morir, y qué más que un organillo para la espera.

No serán pocos los que se quejen del chillido, que lo es, del organillo, y supliquen su silencio; contados, contadísimos, son empero los que pueden incluso pedirle que los acompañe, y uno hasta se siente a escucharlos y aplaudirlos: Javier fue uno de ellos. ¡Qué va!~

Cincuenta años de ser el número uno

noviembre 16, 2023 § Deja un comentario

En 1973 Javier Solís seguía siendo el número uno. Así al menos se veía en la Hot Latin LP’s de la revista Billboard de marzo de ese año; Solís encabezaba la lista en Los Angeles, y en Chicago y Miami se incluía dentro de los primeros 20 (donde también estaría, al siguiente mes, en New York).

El disco en cuestión era el Greatest Hits (Caytronics), editado en EEUU y último, por cierto, que sacara la compañía en el mercado americano y que a su vez estuviera disponible después tanto en formato LP como en cartucho de 8 pistas, casete y CD. El disco incluyó 12 temas: “Escándalo”, “Adelante”, “Llorarás, llorarás”, “Esclavo y amo”, “Un compromiso” y “Lágrimas del alma”, en la cara A; “Gema”, “La hiedra”, “Sabor a mí”, “Limosnero de amor”, “Escríbeme” y “Regálame esta noche”, en la cara B. Una selección granada, precisa y, ya se ve, bienvenida por los seguidores de Javier. El disco no está editado como tal en alguna de las plataformas del streaming de hoy día; me di a la tarea de hacerlo un playlist en Spotify.

Y acaso fue eso: que en tiempos en que aún no había listas públicas de reproducción, al público no le quedaba sino el juicio de un curador musical y un disco de éxitos como producto. Los grandes éxitos de Solís editados en ese disco son precisamente eso, una lista de perlas que lograron seguir acaparando la atención del público, una playlist que se puso al tú por tú con discos de estudio de artistas del momento como Juan Gabriel (No tengo dinero), Vicente Fernández (Arriba Huentitán) o Willie Colon (La gran fuga); una media hora, treinta y cinco minutos para ser exactos, del, como se dijera hoy, GOAT, es decir, el mejor de todos los tiempos. 🐐

  • Una portada de Daniel Gil
  • -MANÍA (Del lat. manĭa, y este del gr. μανία). III. elem. compos. Significa 'afición apasionada'.
    Diccionario de la RAE

    «Lo único mejor que su voz es hablar de ella»

    «The classiest man in the ranchera business»

    Espacio para rendir homenaje a Javier Solís. Bitácora para hablar sobre aquello que está detrás, en y después de las interpretaciones del Señor de Sombras. Blog para compartir y departir en texto su obra artística; para hablar sobre las emociones y pensamientos que nos desata la voz del Rey del Bolero Ranchero. Bienvenidos.

    NB. Este blog es personal. No tiene relación alguna con la imagen/marca comercial de Javier Solís y/o familiares de Gabriel Siria Levario, y no tiene fines de lucro.

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