El tiro de gracia a los 27

abril 11, 2013 § Deja un comentario

Con veintisiete años cumplidos Javier estaba lejos de ser Solís. Su nombre artístico estaba ya definido, sin duda, pero no así su estilo. En septiembre de 1957 había recibido su primer disco plateado por la canción —y primera gran oportunidad profesional—  “Por qué negar” (Lara), que grabara en enero de 1956, es decir, meses antes de sus 25; para 1958 ya solo estaban quedando ecos, sin huellas, de aquellos sus primero pasos. Aún así, en ese periodo, 1956-1958, Solís se echó a la bolsa poco más de media centena de canciones. El propio director musical Felipe Valdés Leal creía que el cansancio estaba haciendo mella en el muchacho y de ahí que el estilo no encontrara lugar en él. Necesitaba un respiro: Solís seguía siendo infante.

Javier tomó nuevos aires en 1958 (también los probó, dicho sea, pues ese año conoció a Yolanda Mollinedo), se fue en caravana artística y regresó a los estudios de la Columbia a jugarse el destino con la ayuda de Valdés Leal y el maestro arreglista y compositor Rafael Carrión, quien, efectivamente, lo arregló y compuso para una grabación en particular: “Llorarás, llorarás” de Rafael Ramírez Villarreal.

Oír es raro; llorar, serio. Aquél día, en aquella sesión, un joven de 27 años se supo oír y seriamente lloró el recuerdo de su ídolo atascado en su propia voz. Muerte al imitador, ¿para qué llorar como infante lo que se puede cantar como Solís? Una vez identificada por Carrión, Javier también reconoció su propia voz: óyeme como quien oye a Solís. «De hoy en adelante imita a este señor en todas tus canciones», le habría dicho el maestro arreglista, y el enfermo se compuso. Es raro llorarse… y así cual palíndromo Javier regresó sobre sí.

Un antes y un después resultó la grabación de “Llorarás, llorarás”. Un parteaguas. La Columbia confirmó y mantuvo a Javier (¿y Solís a la Columbia?), las grabaciones fueron a más —a unas cuantas estaba de «darle en la torre» al compadre Infante de Carrión— y el solista se subrayó. ¿Qué habrá visto Valdés Leal en “Llorarás, llorarás”? Los boleros de Ramírez eran apreciados, “Nuestro amor” con Los Panchos era quizá respaldo importante, así como aquellos (otros) temas de película “Si tienes corazón” y “De pies a cabeza” interpretados por Toña la Negra y Pedro Infante, respectivamente. La apuesta se mantenía con el muchacho:  a la yugular: bolero con mariachi: all in. Y se ganó la partida: vaya flush, una flor imperial y real.

No conformes con el éxito discográfico, “Llorarás, llorarás” se triplicó en pantalla: fue incluída en escenas de película de Javier: Tres balas perdidas (Rodríguez, 1961), En cada feria un amor (González, 1961) y Los cinco halcones (Delgado, 1962). Para el anecdotario, en un disco sencillo (de 45 rpm) hay un Pablo Flores (¿aquél amigo de Solís del trío México?) como compositor de la canción:

lloraras pablo flores

Pero se sabe que es de Ramírez y que salió al mercado (en contracara de “Después de amarnos”) en un disco así:

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(Así tal cual, “Llorarás”, y con un primer nombre, “Isabell”, es como se reporta —con decenas de intérpretes amén de Solís— en la base de datos de la SACM, donde, por cierto, ninguna de tres canciones intituladas “Llorarás, llorarás” tiene como autor a Rafael Ramírez pero sí a un… Pablo Flores Lagunas. Para llorar.)

Curiosidad puede también ser el acompañamiento. Según esos primeros discos es el mariachi Zapopan de Miguel Martínez (maestro trompetista que acompañara a otros mariachis como el Vargas y a una pléyade de cantantes) quien acompaña al solista, pero para el disco de larga duración Llorarás, llorarás (1959) se señala en la contraportada a los mariachis Jalisco y México de Pepe Villa. ¿Fueron versiones diferentes? Tanto la canción que nos ocupa como “Mentira, mentira” y “Vengo a decirte adiós” ya habían sido grabadas, el resto (9) fueron primicia: me parece natural que, por cantidad, solo se diera el crédito a las nuevas grabaciones y que esas tres fueran mera inclusión. De Zapopan es pues el acompañamiento.

La canción también forma parte de discos de éxitos de Javier, Mis 30 mejores canciones (Sony 1998) y A 40 años… me recordarás (Sony 2006), y de dos sabrosas mezclas: Los Panchos con Javier Solís (Columbia ~1966), con una bellísima segunda de Enrique Cáceres, y Javier Solís con la Rondalla Venezolana (Sony 2011), con solo Solís de inspiración pues la Rondalla, sin mariachi, es la única que se escucha en ese track.

Aquí pues “Llorarás, llorarás”…

Llorarás, llorarás (Rafael Ramírez)
Llorarás, llorarás, mi partida;
aunque quieras arrancarme de tu ser,
cuando sientas el calor de otras caricias,
mi recuerdo ha de brillar donde tú estés.
Has de ver que mi amor fue sincero
y que nunca comprendiste mi penar;
cuando sientas la nostalgia por mis besos:
llorarás, llorarás, ¡llorarás!

No era para menos el éxito. Entre violines y trompetas Javier desarrolla sus matices en apenas dos minutos de voz. Sin chillido alguno, no es sino hasta el final que se escucha la suavidad de la tremenda fuerza de Solís. Arranca y brilla al centavo (y de a peso); comprende nostalgias: exhorta llanto… Llora la canción.

Si el texano Rafael Ramírez Villarreal no pudo pegar a lo grande con Pedro Infante, sí que lo hizo con Javier Solís. Al poco de haber sido grabada con las Hermanas Gongora (paisanas del compositor), “Llorarás, llorarás” en voz de Solís le brindó su primer hit y le hizo merecer, dada la popularidad de la canción, dos veces consecutivas el “Micrófono de Oro” (de la Asociación Nacional de Locutores de México). Cinco años hay entre aquella escena “De pies a cabeza” con Infante —en El mil amores (González, 1954)— y el año del renacimiento de Solís con Ramírez. Finalizado 1958 con esa esperanza de Javier en el estudio de grabación, fue 1959 cuando desde el norte, Texas incluído, y acaso por los oriundos aires del compositor, “Llorarás, llorarás” sonó hasta el centro de México, Tacubaya incluída: un muchacho de 27 años había encontrado la inmortalidad.~

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La importancia de cantar a Julia

junio 9, 2010 § 2 comentarios

Lo siguiente es historia conocida entre los javieristas, y referida en la última página del tomo II de La vida de Javier Solís (Ed. Clío 1995) de José Felipe Coria.

Dice así.

Para poner a prueba su estilo, decidió grabar todos los valses que Pedro había hecho famosos. Quería darle un giro especial a cada uno de ellos, en especial a «Julia», melodía que era un alarde insuperable de perfecciones en la voz de Pedro.

Cuando se grabó «Julia» [fechado ello en 1959] no resultó a la primera, como ya era costumbre en Javier. Se fijó dónde había fallado y en la segunda toma se esmeró en cantarla mejor. [Rafael] Carrión lo reconoció enseguida. Desde el micrófono de la cabina, en lo que escuchaba la toma, le dijo a Javier:

—Le acabas de dar en la torre a mi compadre.

Al salir de los estudios, Javier sentía que, al fin, le había ganado a Pedro en su terreno, y sí, Pedro era el ídolo de México y lo sería siempre, pero lo había destronado como cantante.

Aquí pues “Julia”, de Francisco Moure Holguín, con mariachi: 

¡Qué va!

Y de pronto se canta la canción

mayo 17, 2009 § 2 comentarios

En una nota anterior (febrero 2008) colgué la parte de un video (es decir, una foto) donde aparece la imagen de Javier (junto al que parece ser el Piporro) en el sepelio de Pedro Infante, aquél miércoles 17 de abril de 1957. En los respectivos comentarios se acotó que había dudas sobre la veracidad ya no sólo de la imagen sino del momento en sí. Se dice que, por ejemplo, tales imágenes con Solís y demás gente del espectáculo no es posible dado el, precisamente, número de “luminarias” presentes; también, se dice que no era posible que Javier tuviera un lugar, digamos, preferente en aquella tan especial fecha, amén de que en la referida imagen se le ve con traje (terno) y no de charro —como se le conoce en la foto “oficial” incluída en inter alia el libro Pedro Infante 50 años Inolvidable (Ed. Televisa, 2007), del cual ya se ha hablado aquí (noviembre 2007) también.

Pues bien, aquí una mejor evidencia de que sí, Solís estuvo ahí en las primeras filas del sepelio de Infante y que estaba vestido de charro. Esto es, que para aquello de que “no es posible tal cantidad de luminarias”, baste recordar que, caramba, el muerto era nada más y nada menos que Pedro Infante, ¿cómo no iba tener ahí congregados ante su tumba a la crema y nata del cine y música del momento (Solís, recordemos, era ya parte de la casa Columbia CBS)? Luego, de la vestimenta de Javier, en aquella foto tan sólo se le ve de negro y no se alcanza a distinguir si su traje es de charro o no. Como fuere, ya les digo, selectos lectores, hay una mejor muestra de que Javier estuvo ahí, y que aquella anécdota de Solís cantando «Grito prisionero» es por demás factible, por no decir veraz. Antes, aquí la nueva liga al video aquél (sucede que quitaron el anterior), donde Solís sale a cuadro (en el minuto 6:27): click.

Decía de la evidencia, es una que gracias al aviso oportuno de Rodman (del Javier Solís Club2), podemos ver en la página güeb de Proyecto 40, en la sección InternetTV, en la parte de Leyenda Urbana, programa donde los días 18 y 25 de abril del 2009 se transmitió un especial de Pedro Infante. Es en el segundo programa donde se da paso a las imágenes del sepelio de Infante. El audio corre a cargo del presentador del programa, Alberto Barranco, y de la voz (en off) del narrador del video original (uno que parece ser fue hecho al cumplirse un aniversario de la muerte de Pedro), éste, pues, es distinto a aquél arriba referido, es todo en blanco y negro y tiene unas tomas más abiertas donde se permite ver a la multitud testigo del momento. Javier, lo dicho, fue parte de ello y sí que se le puede ver claramente en el video. En el programa en sí hacen pasar dos veces esa imagen parte de la crónica audiovisual donde Solís sale a cuadro. En la primera (aprox. minuto 15:15), su imagen coincide cuando se escucha la voz del narrador decir, atención, «Porque nunca se puede olvidar a quien siempre sabe estar presente»; luego, en la segunda ocasión (aprox. minuto 18:38) es la voz de Alberto Barranco la que se escucha decir, al tiempo que sale Solís a cuadro, «Y de pronto llegan los mariachis, y de pronto se canta la canción más querida (…)». Aquí las respectivas imágenes:

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D.R. Proyecto 40

 

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D.R. Proyecto 40

Helo ahí, con su traje de charro (versión camisa pachuqueña sin moño) y acaso pensando en liberar su aprisionado grito después de aquellas primeras dos canciones (cantadas por todos los presentes), «Amorcito corazón» (sí, como bien nos dice Alberto Barranco, «la canción más querida, la más sentida de Pedro Infante») y «Mi cariñito».

Podemos, avezados lectores, hilar coincidencias y decir que aquél momento marcó la historia de Javier y su entonces porvenir. Solís supo estar presente y salir de entre la gente para, con acertada prontitud, cantar la querida canción. Y así fue, caray, inolvidable nuestro Javier por su perenne presencia y por haber cantado sentidamente (y mejor que nadie) las más queridas canciones. Porque nunca se puede olvidar.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Javier Solís en El Mariachi

noviembre 23, 2008 § Deja un comentario

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No me refiero a la película de Robert Rodríguez, sino al libro de Jesús Jáuregui «El Mariachi» (Taurus, 2007). Un estudio social y antropológico que aborda desde dintintos puntos la figura del mariachi y su tradición. El autor nos ofrece una obra que bien podría ser ya de referencia obligada para todo aquél que se diga conocedor del tema. Así, como tal, hay nombres que no pueden faltar en su mención. Uno de ellos: Javier Solís.

 

Por supuesto, Javier aparece al lado de las otras dos personalidades que, ya se ve, forman parte del análisis del mariachi, su música y tradición. Jorge Negrete y Pedro Infante, pues, son los que anteceden a Javier en ese papel de ídolos. En particular, Jáuregui habla de la figura del charro cantor, aquella inaugurada por Tito Guízar (en 1936 con la película «Allá en el Rancho Grande»), como ídolo de multitudes. Entonces, el primer ídolo es Jorge Negrete seguido por Infante y como tercero, Javier Solís.

Me permito transcribir algunos apuntes de Jáuregui sobre Javier Solís.

El último ídolo fue Javier Solís, cuya carrera fue menos brillante. A diferencia de los anteriores, sus actuaciones en los filmes fueron mediocres, por lo que su imagen fue más sonora que visual y su público se caracterizó por la identificación con el “cantante de origen proletario”. Su estilo, definido en Entrega total, Me recordarás y Sombras, «está determinado por su género preferido: “el bolero ranchero”, a medio camino entre el estilo de cantina y el ranchero tradicional. Su expresiva y sensual voz con ciertos resbalones rítmicos en los momentos en que requerían más expresión, así como una afinación acomodaticia, le dan el toque inconfundible» (Moreno Rivas, Y., Historia de la música popular mexicana, 1979).

Los integrantes de esta “Tercia de Ases” comparten además de su cualidad de excelentes cantores, la condición de “machos enamorados” (tanto en la pantalla como en la vida real) y el haber dejado el trono a tiempo: todos murieron en plenitud, cuando se encontraban en la cúspide de su carrera. «Son los ídolos de la canción, los amos de la mujer mexicana y los ahijados de la muerte» (Aviña y Salazar, Ahijados de la Muerte, Somos uno: 3 tipos de cuidado, 2001). Por eso siguen —cada uno a su manera— en el corazón del pueblo.

Tela para cortar, sin duda alguna, y espero regresar a comentar al respecto de algunas líneas vertidas en el mencionado libro. Por el momento, dejo la referencia. La obligada referencia.

Aquí las páginas donde se menciona a Solís:

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Atención al cuadro resumen de las características y comparación de los tres cantores. En la parte de Javier Solís tan sólo está la comparativa con sus predecesores, ¿cuáles serían las características (resumen) de Javier?

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

El adiós de Javier

febrero 29, 2008 § Deja un comentario

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Gracias al video que rsolis nos refiere, aquí la imagen de Javier Solís en el sepelio de Pedro Infante, el día miércoles 17 de abril de 1956 en el panteón Jardín de la Ciudad de México. La anécdota es conocida: Javier rindió aquél día su particular tributo y liberó, en medio de aquella cárcel de brazos y lágrimas, su grito prisionero.

 

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AGN, Archivo Fotográfico Hermanos Mayo

Por aquí nos vemos y leemos; ¡qué va!

Un poco más

noviembre 29, 2007 § Deja un comentario

No hablaré de aquél bolero de Álvaro Carrillo o de alguna interpretación de Javier, esta vez les quiero compartir lo que de Solís hay en un libro-fotodocumental de Pedro Infante: Pedro Infante 50 años Inolvidable (Editorial Televisa 2007). No es mucho, es cierto, pero es más que suficiente, pues creo que con ello se hace patente lo justo y necesario. Esto es:

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Y el texto dice así:

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Así las cosas, su lugar está dado. Ya después, después sería la voz de Solís que habló, cantó, y encantó. Ahora lo que nos resta es seguir escuchando a Javier, quien, como los grandes, cada vez canta mejor. Y, por qué no, acaso homenajes como los de esta maravilla de libro. Tela hay, voluntades también, ¿o no? Sea pues.

Por aquí nos vemos y leemos… ¡qué va!

PS. Gracias mil por la visita, por los mensajes, por su lectura.

¿Cómo te gustaría un próximo disco de Solís?

septiembre 27, 2006 § Deja un comentario

Bien, se cerró la encuesta, y después de 458 votos he aquí los resultados:

¿Cómo te gustaría un próximo disco de Javier Solís?
*Canciones inéditas o remasterizadas 52%
*A dúo con Pedro Infante 43%
*Duetos 5%

Además de su participación, agradezco los comentarios que algunos hicieron en la encuesta. Gracias mil. Los comentarios se explayan sobre el porqué de las opciones finalmente elegidas. Entonces, atención deberán de poner aquellos involucrados en la todavía carrera discrográfica de Javier: demanda hay, y bien. Luego, sobre qué tipo de material es el que se espera tener y comprar, pues me parece que esta humilde encuesta refleja aquello que, creo, ya se tiene más que claro. Los solismaniacos y javieristas deseamos escuchar más y mejor a Javier Solís. No sean díscolos, señores de la industria, sáquenle jugo a lo bueno de la vida y compártanlo. Rebién han sido aquellos últimos cedés de Javier (i.e., JS con Orquesta, Las Inéditas de JS, JS con Trío) que ofrecieron más y mejor de Solís. Seguros estamos que hay más y dispuestos estamos a apoyar la figura de Javier. Dicho sea.

Por supuesto, y buena parte de los encuestados lo dijeron, otra opción bienvenida sería escuchar a Solís e Infante juntos. Ello, claro, gracias a la posible magia de la tecnología. Digo posible, porque según los conocedores la cuestión no es del todo sencilla dado el tipo de grabación que Pedro hizo en su tiempo. Es decir, que no es tan fácil separar su voz del resto de la música de sus grabaciones. Con las grabaciones de Javier, nos siguen explicando los conocedores, sí es posible separar su voz pues su grabaciones originales así lo permiten. En fin. Sea pues, ahí otra opción que merece atención por parte de los expertos y de aquellos que puedan incidir en los próximos discos de Javier Solís.

Finalmente, ya se ve, los duetos al estilo, por ejemplo, Javier Solís y Vicente Fernández en su disco Mis Duetos (2005), no son del todo requeridos por parte del público selecto y conocedor. Se valen, que ni qué, pero nomás tantito.

Así las cosas, vox populi, vox dei. Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

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