Tras 47 del 66

abril 19, 2013 § Deja un comentario

Es en el final de su carrera cuando Javier Solís encuentra un particular norte volviendo al sur, al sur de los tangos. Él, quien buscó ser el “genial intérprete de tangos” con un Javier en ciernes, un Javier Luquín, se toparía con la luz de unas sombras; después vendrían “Y todavía te quiero”, “Pajarito cantor” y “En esta tarde gris”, todas con mariachi y la última también con orquesta, pero aquél 8 de febrero de 1965 fue de “Sombras… nada más”.

Como mandan los cánones, en plena tarde, sin madrugón y sin desvelo, Solís interpretó y grabó la letra de José María Contursi y música de Francisco Lomuto con los arreglos y dirección de Gustavo A. Santiago. La comparsa, según rezó la etiqueta del disco, corrió a cargo de los mariachis Jalisco de Pepe Villa y Los Mensajeros de J. Isabel Paredes. Desde la Argentina, pues, llegó la canción transgénero: un tango que pasó a ser bolero para llegar a lo ranchero… Para iluminar a Javier.

Salió a la luz con un —guiño lúdico— “Cuando calienta el sol” (de los hermanos Rigual); más tarde, en el aciago 1966, el disco de larga duración (LP) incluiría en el lado A: “Sombras”, “Cada vez (Ogni volta)”, “En mi viejo San Juan”, “Si Dios me quita la vida”, “He sabido que te amaba (Ha capito che ti amo)” y “Renunciación”; en el lado B: “Cuando calienta el sol”, “Retirada”, “Moliendo café”, “Qué va”, “Tu voz (Plus je t’entend’s)” y “Amanecí en tus brazos”. Así de macizo; no por nada en la contraportada se leyó lo siguiente:

Hechos, rostros y lugares que se esfuman en el pensamiento, formas difusas proyectadas en la pantalla del recuerdo; recuerdos desdibujados por el tiempo que se prenden insistentes en el corazón… Sombras nada más… Voz de cálidos matices e inflexiones mórbidas que se diluye en el espacio con sugerencias de pasados y vibraciones de actualidad; voz que traspasa los umbrales del alma, acompañando a las memorias pasadas y presentes; voz que ríe, que llora y que canta, para liberar a la expresión confinada en la lira del talento: voz que vibrando al unísono de la pasión que agita el alma del poeta, revela los más íntimos secretos del amor y la belleza.

Es la voz de Javier Solís, una de aquellas que tienen el timbre de la seducción y cuya expresividad recorre con facilidad toda la gama emocional del sentimiento. En este nuevo LP del gran artista, viene a corroborar sus éxitos anteriores, cantando como no lo había hecho hasta ahora, pues ha grabado estilos tan diferentes de canciones que es proeza admirable el hecho de dar a cada una de las melodías comprendidas aquí, su propia circunscripción destacando cada uno de los estados de ánimo que encierran.

He aquí el disco que esperaban los admiradores del artista sonorense [sic].

En la contraportada hay también una foto de Solís en plena sesión de trabajo. Sin adorno alguno, se le ve metido en su papel; parece estar en ese estudio de grabación, ése su playing field, ahí donde se (la) jugó, donde labró su garganta y la perfeccionó. Antes había ya dado campanazos varios: barnizó sin mácula creaciones de Lara, con y sin mariachi; “El loco” le brindó acaso su primer epónimo; esclavo y amo era ya del bolero ranchero y su entrega total llegaba hasta los valses con banda sinfónica. ¿Qué le faltaba? Sombras… nada más.

A partir de ese febrero de 1965, Solís subrayaría su calidad no solo con todavía una buena cantidad de grabaciones, sino también con sendos proyectos discográficos: Payaso, Y todavía te quiero, Javier Solís con orquesta y el Homenaje a Rafael Hernández y Pedro Flores. Se puede especular y decir que este LP de Sombras tardó un año en prepararse, pues la canción de Luis Demetrio, “Si Dios me quita la vida”, según la biografía de Solís, no se tuvo lista sino hasta la Navidad de 1965. El disco sin duda resultó ser algo más que grises sombras.

Dos años y meses antes de aquella grabación toral, en esa misma ciudad de México, nacía Aída Cuevas (24.09.1962); cuarenta y cinco años después de aquellas sombras javiersolistas, la cantante Aída Cuevas ganaría el Grammy Latino (11ª entrega) en la categoría “Mejor album de tango” con su disco De corazón a corazón… Mariachi Tango (Cuevas 2010), que incluyó, sí, “Sombras… nada más”.

La “reina de la ranchera” —como otrora el “rey del bolero ranchero”— toma un tango y lo cobija bajo el sombrero; devolviendo acaso el favor, en ese su premiado disco regresa las “Sombras” a su lugar de origen con apenas bienvenidos destellos de mariachi. Aída Cuevas —como otrora Javier Solís— se aventura en “nuevos” derroteros y sale premiada.

El tango “Sombras… nada más” le llegó a Solís con una letra distinta en su plena juventud: la original tiene algunas diferencias, Aída Cuevas lo canta manteniendo algunas. La principal, por supuesto, es el título: “Sombras”, a secas, terminan siendo con Javier (pues con Felipe Pirela aún tienen nombre y apellido). Aquí la letra “final” (con la versión original entre paréntesis):

Sombras… nada más (F. Lomuto y J.M. Contursi, 1943)
Quisiera abrir lentamente mis venas,
mi sangre toda verterla* a tus pies (vertirla)
para poderte demostrar
que más no puedo amar
y entonces morir después.
Y sin embargo tus ojos azules,
azul que tiene* el cielo y el mar (tienen)
viven cerrados para mí
sin ver que estoy aquí* (así)
perdido en mi soledad.
¡Sombras… nada más!
acariciando mis manos
¡Sombras… nada más!
en el temblor de mi voz
Pude ser feliz
y estoy en vida muriendo
y entre lágrimas viviendo
el pasaje* más horrendo(s) (los pasajes)
de este drama sin final
¡Sombras… nada más!
entre tu vida y mi vida
¡Sombras… nada más!
entre tu amor y mi amor* (entre mi amor y tu amor)
Qué breve fue tu presencia en mi hastío,
qué tibias fueron tus manos*, tu voz (tu mano y tu voz)
como luciérnaga llegó
tu luz y disipó
las sombras de mi rincón.
Y yo quedé como un duende, temblando
sin el azul de tus ojos de mar
que se han cerrado para mí
sin ver…

De principio a fin Solís mantiene el equilibrio y así, sobre la tendida cuerda, hace brillar su instrumento a fuerza de precisos movimientos. Sereno repasa los endecasílabos (à la italiana, ¿tango al fin?), reconcentrado borda el restante de las estrofas y remata el estribillo y sus octosílabos con una soltura cómplice del aire (y de una segunda con el mariachi), y Javier ahí y así, perdido en su soledad, se encuentra único e inalcanzable. El señor de sombras.

Aquí las “Sombras” de Solís:

Y aquí una versión en vivo donde no queda más que señalar el garbo del genial intérprete del tango Sombras… nada más:

[youtube http://youtu.be/r7hFz1qfFjM]

Hay un detalle, avezado lector, con el que podemos despedir esta nota y recordar, oh luto, este 47º aniversario luctuoso de Javier Solís: el nudo negro en la garganta del cantor. Se trata de una corbata charra ya en desuso, e incluso excepcional para la época de Javier, que a manera de jáquima y simulando un gargantón, Solís solía vestir. Además de ese video, la corbata se puede ver en los otros cuatro que hasta ahora hay disponibles de Javier cantando en vivo (editados todos en el DVD A 40 años… me recordarás)… Y también en una foto que en enero de este año Aída Cuevas mostrara a sus seguidores en Twitter, esta es:

corbata de JS

«Les comparto algo inesperado pero muy valioso para mí, la corbata charra de don Javier Solís. ¡Qué regalazo!», escribió Aída. Inesperado fue también aquel deceso del 19 de abril de 1966: «con el corazón no contaba», explicaría el médico Francisco Zubiria. Amar da drama, lo supo el corazón de Javier y lo contó. Lo cantó. Silos, seria soledad… es seda de los aires Solís.~

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Pajarito cantor que llegaste hasta mí

abril 3, 2013 § 1 comentario

Si “¿Dónde estás, corazón?” nació como canción mexicana y se hizo cual tango, “Pajarito cantor” nació como tango y se hizo cual bolero ranchero… con Javier Solís (¿acaso como él mismo: de un tanguero Luquín a un ranchero Solís?). El compositor de ambas es Luis Martínez Serrano; Solís sólo grabó la segunda (y una más del compositor: “Si no estás conmigo”), con el acompañamiento del mariachi Los Mensajeros, para el disco Y todavía te quiero* (1966). Aquí hemos ya hablado de algunas canciones de ese disco: “Una limosna”, “Luz de luna”, “Espumas”, “Sigamos pecando” y “Las rejas no matan”; pendientes están, por ejemplo, el (tristemente) célebre “Amigo organillero”, la (tan) buscada “Gaviota” y ese otro (original) tango que da nombre al disco. Por ahora, este trino, este pajarito cantor.

Esta semana salió en los medios que en Venezuela un pajarito chiquitico se mete a una capilla, da tres vueltas, se para en una viga de madera, silba —bonito—, ve raro, silba un ratico más y se va dejando bendiciones y arengas… A saber qué clase de pajarito pudo imaginar (¿y sentir?) Solís en su interpretación. Con aquél chiquitico se sintió un espíritu revolucionario; con este cantor, la esperanza de la redención. Yo prefiero lo segundo —así visite entre grillos y rejas— a través de un penado Solís:

Pajarito cantor (Luis Martínez Serrano)
Solo estoy entre grillos y rejas,
condenado a morir en prisión,
y no brotan de mi alma las quejas
porque ahogadas quedan en mi corazón.

Fría está como mi alma la celda,
entra apenas un rayo de sol,
solo escucho que un ave muy cerca
al trinar alegra mi triste prisión.

Pajarito cantor que llegaste hasta mí,
mitigando mi acerbo dolor, no te alejes de aquí;
Pajarito cantor, si pudiera volar,
yo quisiera ayudarte a formar tu nidito de amor.

Mientras sufro la amarga condena,
que por ley la justicia dictó,
la avecilla mitiga mi pena
como un alma buena con trinos de amor.

Y en el fondo del alma se aviva
la esperanza de la redención
cuando el cuerpo cayendo sin vida
a mi alma permita volar al perdón.

Tango ranchero cabal. Después de que las trompetas y violines lo anuncien, Solís sale a escena en esa su triste prisión. Subraya contenido los decasílabos y en los estribillos libera la voz ranchera sin olvidarse, ¡qué va!, de sus tenues descensos. Una versión del tango se puede escuchar en Youtube con Emilio Tuero, ahí el “barítono de Argel” saca partido de su voz y logra sin problemas ecualizar el tango; lo cantor, por su parte, alza el vuelo más bien con la versión de Solís.

Si un pajarito viniera a darnos vueltas, ¿qué mejor que con Javier Solís?

Más de tangos y versiones en la siguiente entrega, ¡qué va!

*Edición mexicana, pues la argentina se edita (tras la muerte de Solís) con otro listado de canciones que no incluyen este Pajarito.

La vigencia de Solís en Argentina

junio 25, 2010 § Deja un comentario

Además del trío Los Patricios, Argentina nos ofrece —aún más— una razón para, con un pie en ella, poder escuchar a Javier. Es decir, que si Vd., selecto lector, piensa que Solís al Sur de nuestra América se acota a no más que, digamos, el Perú, estará en un craso error. Cuantimás si ello, amén de geografías, lo limita a tiempos. O sea, no ha lugar: Solís está más vigente que nunca y para muestra basta un reciente botón: la película Carancho (Pablo Trapero, 2010).

En una escena entre Ricardo Darín y Martina Gusman se puede escuchar «Nuestro Juramento» (de Benito de Jesús, incluída en el cedé Vida de Bohemio) en voz de Solís. Una sorpresa por demás agradable y bienvenida. Ver a Darín, actor hecho y derecho, a cuadro y escuchar a Solís es de esos placeres como pocos. Inesperado, sin duda, pero una vez que Darín y Gusman están ahí bailando (!) al ritmo del juramento es, permítaseme la expresión, cosa loca.

De principio a fin se nos deja escuchar a Javier y, de igual forma, la «consumación» del romance entre Sosa (Darín) y Luján (Gusman). Lo dicho: cosa loca. Darín es un actor que no le pide nada a nadie, verle juguetear al ritmo de Solís es, insisto, una estampa acaso irrepetible y no queda más que, al menos aquí en la SOLISMANÍA, subrayarlo. Sea pues, gracias a la magia de youtube, esto es de lo que hablo:

Es solo un previo (trailer) de la peli que incluye la escena referida, pero con, ¡qué va!, el juramento todo él de fondo.

En corto, si Vd. no sabe de Darín y su cine, ahora es cuando: por donde se le vea, y escuche, hay ganancia. Si no sabe de Solís… siempre y dondequiera hay tiempo.

In memoriam Carlos Gardel

junio 24, 2010 § 1 comentario

Y hoy es tu voz que vuelve a mí

Hace 75 años fue el accidente donde Gardel perdió la vida. No se puede escribir que haya muerto pues, como bien se afirma, el Zorzal Criollo cada día canta mejor. “En esta tarde gris” (música de Mariano Mores; letra de José María Contursi; 1941), por supuesto, no se incluye en su repertorio pero es sin duda un tango cabal.

No se diga más y dejemos que en esta tarde gris sea Javier quien —con mariachi y orquesta— llame a Gardel.

Con mariachi (incluída en el cedé Las mañanitas con Javier Solís): 

Con orquesta (incluída en el cedé Javier Solís con orquesta): 

Brindis

Por Alfredo Le Pera, Guillermo Barbieri y Ángel Domingo Riverol.

Atahualpa le canta a Javier: un corrido

abril 19, 2010 § 4 comentarios

Sí que lo es, el de la voz e inspiración es Atahualpa Yupanqui, nuestro gaucho cantor.

Esta es la letra del «Corrido a Javier Solís»:

Corrido a Javier Solís
(Atahualpa Yupanqui/Sebastián Britos) 

Amigos, canten muy quedo
que sólo se escuche aquí
porque asegún me dijeron
se ha muerto Javier Solís. 

Un corazón mexicano
templado como un violín,
amigo pa’ los amigos
tal era Javier Solís 

Mujeres, muchas lo amaron,
según dicen por ahí
pero yo sé que una sola
lo ganó a Javier Solís. 

Un día será leyenda
si el pueblo lo quiere así
y en las guitarras del pueblo
volverá Javier Solís 

Amigos, canten muy quedo
que sólo se escuche aquí
porque asegún me dijeron
se ha muerto Javier Solís

Desde la llanura sureña se engendra este sencillo y sentido canto. Así como cantó a Neruda (Pablo nuestro que estás en tu Chile…), también Atahualpa lo hizo con Javier. Por si quedara duda del alcance de su voz, es ahí en la pampa donde uno de sus mayores cancioneros —acaso el más grande— le dedica coplas y el rasgado de su guitarra.

Poco o nada logro saber de la historia/circunstancias de este corrido. Sé de él a través de Heber Galicia (miembro del ClubYahoo JS). En la Fundación Atahualpa Yupanqui tan sólo se encuentra en el listado de canciones y más nada. Se consigue en uno de los cedés de la colección Magia de Atahualpa Yupanqui donde, por cierto, se le registra en el periodo 1974-1977, en particular el 10/09/76, así que, suponiendo que esa es la fecha de grabación del corrido, resultaría todavía más interesante el poder saber del porqué o cómo de la composición. Lo único que se me ocurre es que a diez años de la muerte del cantante, fue de esa manera en que Atahualpa le recordara. Le cantara.

El nombre de Britos es también una incógnita. No se tienen mayores referencias de él junto con Atahualpa (o Solís). Parece ser que es un pianista argentino. Sin duda una pieza más para el armazón musical javierista.Decía Atahualpa Yupanqui, «acerco mi tierra a través de mi guitarra», por él ese acercamiento les fue a otros íntimo. Pues es así como nos llega ese himno a Javier: totalmente cercano. La muerte —como la soledad, decía Yupanqui— nos queda cerca.

Canten muy quedo, pide Atahualpa, cual confidencia hecha canto, así era como gustaba de llevar su arte. Cantante pa’ cancioneros, tal era él. Ambos leyenda: el pueblo lo quiere así.

Addendum

De los comentarios de esta nota rescato el de Marcos Britos, quien señala (desde Neuquén en la Patagonia argentina) que cuando el tío Sebastián Britos regresó de México, «tocó y cantó en su guitarra esta canción en mi casa como un homenaje personal e íntimo a Javier Solís».

Javier Solís con el trío Los Patricios

agosto 15, 2007 § 3 comentarios

Gracias al blog de Rudalgo, llego a una nota de cuando se editó y sacó a la venta el disco de Javier Solís: éxitos con trío, publicada el 24 de junio del 2003 en La Voz del Interior-on line, de Córdoba, Argentina. Aquí la nota (me permito subrayar algunas líneas que me parecen relevantes):

Julián “Pelusa” Navarro es cordobés y productor discográfico. También es el responsable de encarar un proyecto que mucho tiene que ver con Córdoba. Se trata del nuevo disco del mejicano Javier Solís, que nació a través de la delegación México de Sony, pero que incluye al trío local Los Patricios.

“El proyecto nació allí, pero la idea la tomó la filial regional de Estados Unidos”, narró Pelusa en la presentación del disco que se realizó recientemente en la ciudad.

Por otra parte, en estos días se confirmó no sólo una segunda edición de este trabajo, sino una tercera, según adelantó Fabián Rearte a este diario.

Pelusa Navarro agregó que están muy contentos con el resultado, y adelantó que esta semana se realizará la presentación del álbum en Miami. Para el folklore de Córdoba, esto significa un paso importante: “Estamos muy contentos y esperanzados de que va a gustar. Y lo vinimos a hacer aquí, ya que seguimos creyendo que en Córdoba hay talentos como para poder hacer este tipo de cosas”.

El trabajo incluye 12 temas, en los cuales la voz de Javier Solís (falleció en 1966) está acompañada por el trío local en 11 de ellos, y el restante nada menos que por Los Nocheros. “Sabemos que es el grupo popular del momento, y esto nos ayuda a la difusión de este disco en la Argentina”, aseguró Navarro, quien destacó que también al cuarteto salteño le ayudará a potenciar su carrera en México y todas la comunidad Latinoamericana y Estados Unidos.

En los escenarios del mundo
El trío Los Patricios, apadrinado por el humorista Cacho Buenaventura, está formado por Jorge Seminaro, Ramón Belizan y Juan Álvarez.

Belizán contó cómo les llegó a ellos esta oportunidad para proyectarse internacionalmente: “Tuvimos la suerte de que Pelusa haya escuchado el disco nuestro. Le enviamos algunos temas y, basándose en la parte melódica, nos convocó. Nos sentimos muy orgullosos”. Y agregó: “No nos olvidemos de que Solís es el Gardel de los mejicanos”.

Acerca de los planes futuros, los integrantes del trío destacaron que se trata de un álbum estrictamente de Los Patricios que buscará continuar con la línea del folklore latinoamericano. También va a ser producido por Pelusa Navarro. El grupo partirá de gira en dos semanas por escenarios de América Latina. El 5 de julio realizarán la despedida en la sala de Luz y Fuerza, Deán Funes 672. El nombre del espectáculo será Cumpliendo sueños, con el que sintetizan el reciente logro internacional. La gira incluye Estados Unidos (Miami, Westh Palm Beach, New York, New Jersey, Orlando, Tampa y la Costa Oeste), además de Canadá (Toronto y Quebec), México y Colombia , (Cali, Medellín) y festivales.

Sergio Saba fue el responsable de los arreglos de este disco de Solís con Los Patricios. “Primero me habló Pelusa desde Estados Unidos, para preguntarme si en Córdoba había un trío que podía acompañar a Javier Solís. En lo primero que pensamos todos fue en Los Patricios. En base a eso me dijo: mirá, llevo la voz de Solís, con los tiempos y con instrumentos de guía, y lo que había que hacer es poner todas las instrumentaciones y que le buscara los músicos para realizar este proyecto”.

Saba agregó que en base a eso se grabaron en Córdoba los instrumentos que faltaban, pero no todo fue tan sencillo. “Después se empezó a ver cómo era el tratamiento de la voz, y la sorpresa fue que el planeamiento que tenía no era el esperado. Hubo que reeditar muchísimo más la voz todavía, mucho más de lo que se había hecho en Estados Unidos. Fue un desafío”. Sin embargo, todos destacaron la calidad que tenía la voz de Solís, grabada hace más de 40 años.

El mejicano Javier Solís fue una de las voces más importantes de Latinoamérica. Falleció en 1966, cuando sólo tenía 33 años.

Hasta ahí la nota. La participación especial de Los Nocheros es en el tema de “Sombras”. El resto de canciones incluídas es:
1.Sombras (Letra: José María Contursi. Música: Francisco Lomuto)
2.Cuando Vuelva A Tu Lado (María Grever)
3.Payaso (Fernando Zenaido Maldonado)
4.Solamente Una Vez (Agustín Lara)
5.En Mi Viejo San Juan (Noel Estrada)
6.Tres Palabras (Oswaldo Farrés)
7.Mentira, Mentira (Saulo Sedano)
8.Obsesión (Pedro Flores)
9.Si Dios Me Quita La Vida (Luis Demetrio)
10.Me Recordarás (Adolfo Salas)
11.Sigamos Pecando (Benito de Jesús)
12.Bésame Mucho (Consuelo Velásquez)

“Cuando vuelva a tu lado”, “Solamente una vez”, “Tres palabras” y “Bésame mucho” fueron, la voz, tomadas del disco de Javier Solís en Nueva York; el resto son de sus grabaciones con mariachi.

Un disco muy bien logrado y que forma parte del impacto post mortem que Solís tiene en la música en español (otro ejemplo es aquél primer disco de la española Tamara). Es decir, que Solís nos sigue cantando y encantando, y cada vez mejor, ¡qué va!

Por aquí nos vemos y leemos.

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