Canción de la semana 06

marzo 10, 2006 § 4 comentarios

Esta vez la selección semanal fue un cover, ¡pero qué cover! Solís grabó dos pares más: “Cada vez” (incluído, así como “Tu voz”, en el disco Sombras, 1965), “¿Por qué me dejas?”, “El mundo“ y “Más allá”. “Tu voz” es original del francés Alain Barrière (por allá del año 1963) con el título “Plus je t’entends”. Ahora bien, “Tu voz” no sólo fue grabada en los sesenta por Javier Solís sino también por el ídolo juvenil (y lo que ello significa y conlleva) de aquella época: Enrique Guzmán.

Pues bien, si Enrique Guzmán hizo el cover tal como suelen hacerse (y como otros más que se encargó de hacer), Solís hizo su propia versión (digamos que no un cover sino un remake) y logró una canción aparte. Y en la misma época de la rola, es decir, que no hizo falta el paso de los años para que con ayuda del tiempo se diera esa nueva versión. Nada, con su voz y estilo bastó y sobró.

Lo fascinante de esta canción, creo yo, es la voz in crescendo de Solís. Ni Alain ni Enrique lo hicieron, y ello es lo que finalmente le da el valor agregado a la versión de Solís y lo que la hace llevarse las palmas. La voz de Solís cumple con darle ese matiz necesario a la letra de la canción: lamento-suspiro profundo por la existencia y ausencia del ser amado. Solís no grita, no alza la voz: juega con ella y va modulando perfectamente el ritmo de la letra. El acompañamiento con mariachi no podía ser mejor, es en verdad el adecuado. Sólo apenas unas cuerdas de guitarra y violín para marcar el paso, y la trompeta atestiguando. El Señor de Sombras nos demuestra su por qué. Más adelante, por supuesto, tendremos más de estas demostraciones, por ahora, aquí la voz de Solís… ¡su voz!.

Tu voz (Alain Barrière – A. Gil)
Quiero gritar, quiero implorar
y ya no puedo;
Tanto sufrir, tanto llorar
por ti;
Siento latir tu corazón
cerca del mío,
Oigo tu voz y tú no estás
dime por qué.

Y al escuchar tu dulce voz
renace mi alma;
Vuelvo a creer que existe amor
y tú;
Quiero seguir soñando en ti
porque te quiero;
Quiero creer que nunca más
ya tú te irás.

Pero al mirar la realidad
mi alma llora;
Tú ya no estás y nunca más
yo te veré;
Vuelvo a sentir soledad
dentro de mi alma;
Tú ya no estás cerca de mí
¿por qué?

Oigo tu voz que me dice:
te espero, te espero;
Quiero morir para unirme
a ti.
No puedo más soportar esta pena tan honda
al escuchar en mi soledad tu voz,
¡Tu voz, tu voz!

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

La Voz

febrero 3, 2006 § 1 comentario

Pues bien, antes de José José y —ni modo, se tiene que reconocer— Luis Miguel, hubo en México un intento por posicionar (del argot mercadológico) una voz en castellano en la escena musical mundial. Tener pues la contraparte de la voz anglosajona del mismísimo Frank Sinatra. Sin duda, parte del negocio de la industria, asunto que se vale e incluso aplaude, todo sea por, eso sí, posicionar algo que realmente valga la pena. Así, Sinatra, se sabe, fue bautizado como “la Voz” por merecidas y obvias razones: él era, es y será simplemente The Voice (no sólo por el sonido y color de ésta sino también por su fraseo… all in one).

Así las cosas, decía, México ha tenido sus intentos. El más reciente es Luis Miguel que, según algunos, bien puede ser esa voz —el crooner— que el mundo hispano tiene en estos momentos. Está por verse (o quizá ya se vio que nomás no). También, lo dicho, con José José se intentó tener la mentada voz: recordar, por ejemplo, su grabación/interpretación —bastante malita— de “New York, New York”. El intento no resultó.

Donde ya no se pudo ver ni saber si resultaba o no el intento fue con Javier Solís. Es decir, que Javier Solís (y/o sus managers) también buscó ser La Voz… Por lo menos en el aspecto del marketing; tan así que se grabó (en 1965) Javier Solís en Nueva York (CBS), un acetato que en su portada mostraba —por si la duda— al buen Solís con sombrero à la Sinatra. Además, ojo, se incluyó en la producción del disco, bajo la dirección y arreglos del innovador Chuck Anderson, a gente del equipo de Sinatra. Es decir, la apuesta era clara: demostrar que Javier Solís era ya la Voz (de crooner) de la canción en español.

Lamentablemente no hubo tiempo para que Solís refrendara (con presentaciones y más grabaciones de canciones inéditas, y con orquesta) ese título, pues al año siguiente falleció. No obstante, el disco logrado demuestra en verdad que la voz de Solís hacía lo que el alma —su condición de cancionero— le pedía. Dicho disco incluyó canciones algo más que clásicas, es decir, la mejor carne disponible en el asador, por ejemplo: «Bésame Mucho» de Consuelo Velázquez, «Cuando vuelva a tu lado» de María Grever, «Siboney» de Ernesto Lecuona, «Vereda tropical» de Gonzalo Curiel, en fin, material de primerísima calidad. Es más, cual remate, Solís grabó aquél ya clásico americano de Cole Porter, «Night and Day», en español («Noche y día», ¿la primera versión en castellano?): 

Un disco que no debe faltar. Así como esta foto que me parece de antología. Ustedes dirán:

Creo que sin el sombrero hubiera quedado mejor la estampa, pero aún así está más que bien la foto, ¿que no?

O qué tal esta otra donde se ve al Ojos Azules escudriñando al oriundo de Tacubaya, «Is he real?», acaso pensó.

Larga vida al swing y al bolero. Larga vida a las Voces

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