Canción de la Semana 09
marzo 30, 2006 § Deja un comentario
Pedro Flores (1894-1979) hace su aparición en la SOLISMANÍA con este bello poema-sueño hecho canción, “Bajo un palmar”. Fue contemporáneo de Rafael Hernández y juntos hicieron una dupla de antología en la constelación de compositores, no sólo boricuas sino del mundo entero, oh sí. Javier Solís, como ya comentamos, grabó aquél disco Homenaje a Pedro Flores y Rafael Hernández que quedaría inconcluso pero que así saldría al mercado. Un discazo.
Entonces, les digo, como seguimos recibiendo a la primavera, después de haber esuchado “Moliendo café”, una buena continuación es este bolero caribeño, ¿a poco no? Espero que sí. Lo escuché por vez primera en voz de Danny Rivera, otro boricua de talento bárbaro, y ya después me topé con la versión de Javier. El mariachi, si me dejan acotar, es el que ayuda a Javier y logra así una versión muy propia y, claro, muy buena.
El relato del sueño es realmente alegre y vivaz. ¡Qué va!, grita después de los primeros versos, y con razón, la canción es festiva, es pues un lindo sueño feliz. Y vaya forma de rematar ese feliz final. Se entiende y se siente. Aquí la letra:
Bajo un palmar (Pedro Flores)
Yo tuve un sueño feliz
quise hacerlo una canción
y mi guitarra cogí,
puse todo el corazón
concentré pensando en ti,
volaron las palomas del milagro
y escucha dulce bien lo que escribí:Era una playa de mi tierra tan querida
a la orilla del mar…
Era que allí estaba celebrándose un cita
debajo de un palmar…
Era que estabas preciosa con el color de rosa
de tu traje sencillo y sin igual…
Era que eras novia mía y que yo te sentía
nerviosa entre mis brazos suspirar…
Era que todo fue un sueño
pero logré mi empeño porque te pude besar.Sueño de amor, sueño feliz
Sueño de amor, ¡sueño feliz!
Qué lindo es lo bonito, verda’ de Dios. Otros intérpretes más ha tenido dicha canción, yo me quedo con Solís y con Rivera; con trío suena bien, que ni qué, pero con mariachi, ya les digo, adquiere otro sabor. De Pedro Flores hay por supuesto más canciones en voz de Solís, estén pendientes. Mientras, ya saben, por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
La Voz
febrero 3, 2006 § 1 comentario
Pues bien, antes de José José y —ni modo, se tiene que reconocer— Luis Miguel, hubo en México un intento por posicionar (del argot mercadológico) una voz en castellano en la escena musical mundial. Tener pues la contraparte de la voz anglosajona del mismísimo Frank Sinatra. Sin duda, parte del negocio de la industria, asunto que se vale e incluso aplaude, todo sea por, eso sí, posicionar algo que realmente valga la pena. Así, Sinatra, se sabe, fue bautizado como “la Voz” por merecidas y obvias razones: él era, es y será simplemente The Voice (no sólo por el sonido y color de ésta sino también por su fraseo… all in one).
Así las cosas, decía, México ha tenido sus intentos. El más reciente es Luis Miguel que, según algunos, bien puede ser esa voz —el crooner— que el mundo hispano tiene en estos momentos. Está por verse (o quizá ya se vio que nomás no). También, lo dicho, con José José se intentó tener la mentada voz: recordar, por ejemplo, su grabación/interpretación —bastante malita— de “New York, New York”. El intento no resultó.
Donde ya no se pudo ver ni saber si resultaba o no el intento fue con Javier Solís. Es decir, que Javier Solís (y/o sus managers) también buscó ser La Voz… Por lo menos en el aspecto del marketing; tan así que se grabó (en 1965) Javier Solís en Nueva York (CBS), un acetato que en su portada mostraba —por si la duda— al buen Solís con sombrero à la Sinatra. Además, ojo, se incluyó en la producción del disco, bajo la dirección y arreglos del innovador Chuck Anderson, a gente del equipo de Sinatra. Es decir, la apuesta era clara: demostrar que Javier Solís era ya la Voz (de crooner) de la canción en español.
Lamentablemente no hubo tiempo para que Solís refrendara (con presentaciones y más grabaciones de canciones inéditas, y con orquesta) ese título, pues al año siguiente falleció. No obstante, el disco logrado demuestra en verdad que la voz de Solís hacía lo que el alma —su condición de cancionero— le pedía. Dicho disco incluyó canciones algo más que clásicas, es decir, la mejor carne disponible en el asador, por ejemplo: «Bésame Mucho» de Consuelo Velázquez, «Cuando vuelva a tu lado» de María Grever, «Siboney» de Ernesto Lecuona, «Vereda tropical» de Gonzalo Curiel, en fin, material de primerísima calidad. Es más, cual remate, Solís grabó aquél ya clásico americano de Cole Porter, «Night and Day», en español («Noche y día», ¿la primera versión en castellano?):
Creo que sin el sombrero hubiera quedado mejor la estampa, pero aún así está más que bien la foto, ¿que no?
O qué tal esta otra donde se ve al Ojos Azules escudriñando al oriundo de Tacubaya, «Is he real?», acaso pensó.
Larga vida al swing y al bolero. Larga vida a las Voces

