La Voz

febrero 3, 2006 § 1 comentario

Pues bien, antes de José José y —ni modo, se tiene que reconocer— Luis Miguel, hubo en México un intento por posicionar (del argot mercadológico) una voz en castellano en la escena musical mundial. Tener pues la contraparte de la voz anglosajona del mismísimo Frank Sinatra. Sin duda, parte del negocio de la industria, asunto que se vale e incluso aplaude, todo sea por, eso sí, posicionar algo que realmente valga la pena. Así, Sinatra, se sabe, fue bautizado como “la Voz” por merecidas y obvias razones: él era, es y será simplemente The Voice (no sólo por el sonido y color de ésta sino también por su fraseo… all in one).

Así las cosas, decía, México ha tenido sus intentos. El más reciente es Luis Miguel que, según algunos, bien puede ser esa voz —el crooner— que el mundo hispano tiene en estos momentos. Está por verse (o quizá ya se vio que nomás no). También, lo dicho, con José José se intentó tener la mentada voz: recordar, por ejemplo, su grabación/interpretación —bastante malita— de “New York, New York”. El intento no resultó.

Donde ya no se pudo ver ni saber si resultaba o no el intento fue con Javier Solís. Es decir, que Javier Solís (y/o sus managers) también buscó ser La Voz… Por lo menos en el aspecto del marketing; tan así que se grabó (en 1965) Javier Solís en Nueva York (CBS), un acetato que en su portada mostraba —por si la duda— al buen Solís con sombrero à la Sinatra. Además, ojo, se incluyó en la producción del disco, bajo la dirección y arreglos del innovador Chuck Anderson, a gente del equipo de Sinatra. Es decir, la apuesta era clara: demostrar que Javier Solís era ya la Voz (de crooner) de la canción en español.

Lamentablemente no hubo tiempo para que Solís refrendara (con presentaciones y más grabaciones de canciones inéditas, y con orquesta) ese título, pues al año siguiente falleció. No obstante, el disco logrado demuestra en verdad que la voz de Solís hacía lo que el alma —su condición de cancionero— le pedía. Dicho disco incluyó canciones algo más que clásicas, es decir, la mejor carne disponible en el asador, por ejemplo: «Bésame Mucho» de Consuelo Velázquez, «Cuando vuelva a tu lado» de María Grever, «Siboney» de Ernesto Lecuona, «Vereda tropical» de Gonzalo Curiel, en fin, material de primerísima calidad. Es más, cual remate, Solís grabó aquél ya clásico americano de Cole Porter, «Night and Day», en español («Noche y día», ¿la primera versión en castellano?): 

Un disco que no debe faltar. Así como esta foto que me parece de antología. Ustedes dirán:

Creo que sin el sombrero hubiera quedado mejor la estampa, pero aún así está más que bien la foto, ¿que no?

O qué tal esta otra donde se ve al Ojos Azules escudriñando al oriundo de Tacubaya, «Is he real?», acaso pensó.

Larga vida al swing y al bolero. Larga vida a las Voces

Canción de la Semana 01

febrero 2, 2006 § 5 comentarios

Se va, se va, se va. Se fue. He aquí pues el Post —aplausos— dedicado a la Canción de la Semana.

“Esclavo y Amo”, de José Vaca Flores, interpretada de forma magistral por Javier Solís. ¿Una letra de amor y desamor? No, creo más bien una letra de pasión. Quizá entre amantes, por qué no. Renglones que hablan de la debilidad y de cómo ésta nos puede hacer sentir fuertes. Claro, la debilidad carnal. Tan así que se ruega e implora. Pero es inútil pues, ya se sabe, la pasión es así: nos hace ir de la sumisión al dominio de nosotros y de otros, respectivamente. Hombres, al fin y al cabo. Y hablo de todos los hombres, de los dos sexos. Que no se diga.

La grabó Solís cuando estaba en camino de la cumbre de su carrera y eran esas las canciones que el público esperaba salieran de su voz, y de ahí la razón del éxito. Había ya dejado atrás su etapa de imitación del Inmortal Infante. Sólo Solís pudo en-cantar y sentirse esclavo y amo del Universo. Escuchen esas líneas. Escuchen esa música, cómo, en un principio, lo que suena es el llanto de los violines y después cual marcha fúnebre las trompetas anuncian al amante y su ignorancia del ser: no sé cómo fui a quererte ni cómo te fui adorando. Solís empieza desde lo alto y después, con esa media voz (esa Voz), va bajando para después volver a subir y afirmar su sentir último. Sólo así se puede ser esclavo y amo.

En esta primer semana de esta bitácora queda entonces tal canción. La selección no fue (ni es) fácil. Me pareció que finalmente era la apropiada dado ese juego de palabras y cómo, así lo pienso, Javier Solís bien puede ser ése esclavo y amo de la canción mexicana: hizo (canto/grabó) lo que se le dijo/pidió (más de 300 grabaciones) y, a su vez, logró con su voz dominar el bolero ranchero, género que llegó a ser parte importantísima de la escena musical mexicana y que hoy en día sigue dando quehaceres a la industria.

Así las cosas, viene ahora la segunda semana de esta bitácora y con ella otra selección. Mañana viernes la tendrán, mientras, he aquí la letra de “Esclavo y amo”, de José Vaca Flores.

Esclavo y Amo (Autor: José Vaca Flores)
No sé qué tienen tus ojos
No sé qué tiene tu boca
Que domina mis antojos
y a mi sangre vuelve loca

No sé cómo fui a quererte
Ni cómo te fui adorando
Me siento morir mil veces
Cuando no te estoy mirando

*De noche cuando me acuesto
A Dios le pido olvidarte
Y al amanecer despierto
Tan sólo para adorarte

¡Qué influencia tienen tus labios!
Que cuando me besan tiemblo
Hacen que me sienta esclavo
Y amo del Universo.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

¿Dónde estoy?

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