Recomendación de la semana…

noviembre 24, 2006 § 1 comentario

O quizá del mes. O qué sé yo. Lo que sí es que este cedé es de antología. Si lo recomiendo ahora es porque ahora mismo lo estoy escuchando y es una joya, una verdadera joya. Hacía tiempo que no lo escuchaba, pero esta noche me dieron ganas y helo ahí, sonando en este el centro de operaciones de la SOLISMANÍA. Hablo de: Javier Solís en Nueva York (CBS, 1965). ¡Qué va!

Dcs-148

Una joya, les digo. Imaginen, abre con «Solamente una vez», se sigue con «Perfidia», una sublime «Noche y día» (y no es broma, de verdad que es sublime la interpretación de Solís), seguida por «Tres palabras», «Quiéreme mucho» (que no le pide nada a aquella versión de Plácido Domingo de su disco Quiéreme mucho, 2002), «Te quiero, dijiste» y «Vereda tropical». Hago una pausa para subrayar esta versión del buen Javier. Sí, una de dos versiones, pues ésta es con orquesta y la otra (de su disco Añoranzas [1959]) es con mariachi. Con el riesgo de estar equivocado, afirmo que la versión con orquesta es, en sus arreglos, tal cual la grabara Pedro Infante (incluyendo esa introducción como de película futurista); eso sí, afirmo, y sin temor alguno a equivocarme, la interpretación es simplemente insuperable, y Solís muestra totalmente su voz y la calidad de ésta. (De la otra versión, con mariachi, aquella se escucha más bien, digamos, sabrosa y acaso más romántica; será que la voz de Solís se escucha más cercana, aunque, ha de decirse, suena, si se permite la expresión, más pulida su voz en esta refrerida versión con orquesta.)

En fin, sigue el placer musical con una cadenciosa «Duerme», una sensual «Siboney» (donde, una vez más, Javier hace lujo de su flexible y siempre límpida voz) y, preparados, se llega al tramo final con Bésame mucho», «María Elena» y «Cuando vuelva a tu lado» (que no es la misma que la incluída en el disco Lara-Grever-Baena [1960]). Con «Bésame mucho» faltó un no sé qué que qué sé yo, confieso; me imagino que se quiso cuidar la pieza y se le apostó a la, por así decirlo, verticalidad de la interpretación. Sin embargo, ya les digo, la canción se escucha incluso plana y llana, como sin chiste. Cierto, la calidad está ahí, sin duda alguna, pero creo que faltó un toque todavía más à la Solís. Por eso, pudiendo quedar como las favoritas del disco, creo que las otras canciones la superan fácilmente. Insisto, en ella no veo —escucho— el toque de Javier… Como en el caso, por ejemplo de «María Elena»: linda toda ella, que ni qué, así, sencillita y carismática.

Así las cosas, vaya vuelta con Solís cuando se vuelve a su lado. El amor que dio en sus canciones, que se repita por siempre. Sin preguntas. Sin explicaciones… «Cuando vuelva a tu lado», cierra este disco de siempre. Gracias, Javier.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

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La Voz

febrero 3, 2006 § 1 comentario

Pues bien, antes de José José y —ni modo, se tiene que reconocer— Luis Miguel, hubo en México un intento por posicionar (del argot mercadológico) una voz en castellano en la escena musical mundial. Tener pues la contraparte de la voz anglosajona del mismísimo Frank Sinatra. Sin duda, parte del negocio de la industria, asunto que se vale e incluso aplaude, todo sea por, eso sí, posicionar algo que realmente valga la pena. Así, Sinatra, se sabe, fue bautizado como “la Voz” por merecidas y obvias razones: él era, es y será simplemente The Voice (no sólo por el sonido y color de ésta sino también por su fraseo… all in one).

Así las cosas, decía, México ha tenido sus intentos. El más reciente es Luis Miguel que, según algunos, bien puede ser esa voz —el crooner— que el mundo hispano tiene en estos momentos. Está por verse (o quizá ya se vio que nomás no). También, lo dicho, con José José se intentó tener la mentada voz: recordar, por ejemplo, su grabación/interpretación —bastante malita— de “New York, New York”. El intento no resultó.

Donde ya no se pudo ver ni saber si resultaba o no el intento fue con Javier Solís. Es decir, que Javier Solís (y/o sus managers) también buscó ser La Voz… Por lo menos en el aspecto del marketing; tan así que se grabó (en 1965) Javier Solís en Nueva York (CBS), un acetato que en su portada mostraba —por si la duda— al buen Solís con sombrero à la Sinatra. Además, ojo, se incluyó en la producción del disco, bajo la dirección y arreglos del innovador Chuck Anderson, a gente del equipo de Sinatra. Es decir, la apuesta era clara: demostrar que Javier Solís era ya la Voz (de crooner) de la canción en español.

Lamentablemente no hubo tiempo para que Solís refrendara (con presentaciones y más grabaciones de canciones inéditas, y con orquesta) ese título, pues al año siguiente falleció. No obstante, el disco logrado demuestra en verdad que la voz de Solís hacía lo que el alma —su condición de cancionero— le pedía. Dicho disco incluyó canciones algo más que clásicas, es decir, la mejor carne disponible en el asador, por ejemplo: «Bésame Mucho» de Consuelo Velázquez, «Cuando vuelva a tu lado» de María Grever, «Siboney» de Ernesto Lecuona, «Vereda tropical» de Gonzalo Curiel, en fin, material de primerísima calidad. Es más, cual remate, Solís grabó aquél ya clásico americano de Cole Porter, «Night and Day», en español («Noche y día», ¿la primera versión en castellano?): 

Un disco que no debe faltar. Así como esta foto que me parece de antología. Ustedes dirán:

Creo que sin el sombrero hubiera quedado mejor la estampa, pero aún así está más que bien la foto, ¿que no?

O qué tal esta otra donde se ve al Ojos Azules escudriñando al oriundo de Tacubaya, «Is he real?», acaso pensó.

Larga vida al swing y al bolero. Larga vida a las Voces

¿Dónde estoy?

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