Mentiras, mentiras

febrero 24, 2006 § 9 comentarios

¿Por qué, selectos lectores, hay cosas que no se debieran de hacer y por alguna exótica y testaruda razón, la gente las hace? Y las graba y las vende. ¿Por qué se engañan?… Mentiras, mentiras.

Me puede gustar Vicente Fernández, a veces lo escucho y lo disfruto… Pero así no. Ya verán, escucharán, ustedes. Aquí la prueba de que Solís canta cada vez mejor, y a las pruebas se remite. “Mentira, mentira” de la autoría de Saulo Sedano (integrante de los Tres Diamantes), incluída en el más reciente material de Vicente Fernández, Mis duetos:

No sé quién seleccionó la canción, no sé quién le dió la idea, pero de verdad que no puede decirse, por tal selección, amigo del Charro de Huentitán, ni de la música. En la grabación del dueto Javier Solís-Vicente Fernández no hay lugar a dudas de la superioridad de Solís como Rey del Bolero Ranchero… ¿y/o de la crisis en la selección de nuevos materiales discográficos en el mercado? Hay de duetos a duetos, nada en contra de los que hace con sus hijos o incluso con Yuri, pero hacer uno con Solís, un poco de por favor y un mucho de respeto por la canciones y los intérpretes. Yo pensé que ya Manuelito Mijares (y sus duetos con Pedro Infante) y el mismo Alejandro Fernández (haciendo terna con Infante y Negrete) habían dejado claro que la tecnología no puede suplir al talento y estarse aventurando a andar armando duetos tecnológicos que hacen más mal que bien a la música en sí.

El resto de los duetos incluídos en el cedé (con Celia Cruz, Roberto Carlos, Aída Cuevas, Vicky Carr et al.) ciertamente se pueden disfrutar, pero éste con Javier Solís creo que se quedó en el intento. Vicente se la jugó y salió perdiendo. (Y más cuidado debería de tener pues es lo nuevo que está ofreciendo a sus seguidores: la mayoría del material del disco son más bien reediciones.) Inicia bien el Chente (con una prudente media voz) pero apenas entra Solís (en la segunda línea), la voz de Vicente se queda en el intento y de ahí no pasa (de ser algo así como coro chafa). Chente o respetó mucho a Solís o simplemente no le supieron armar ese dueto y me lo dejaron muy mal parado. Creo que incluso, ya que andaban de magos con la tecnología, mejor hubiera sido que copiaran y pegaran la voz de Alejandro (de su interpretación/grabación de la misma canción en aquél segundo material discográfico Piel de niña), y el dueto se hubiera escuchado mejor. Pero no, la canción no ayudó y tampoco la parte que le tocó a Vicente. La tarea era de Chente no de Solís, así que gran tache para él y su gente.

Es más, la voz de Chente se escucha apagada y sin ganas, pareciera que tan sólo se limitó a cumplir con el programa de grabación y ya. Sólo ésa primer línea y aquella de sentí que tu cuerpo extasiado se unía con el mío, dejan ver lo que Chente en realidad puede hacer con ese tipo de canciones, lo demás está para el olvido (pues prefiero escuchar a Solís en solitario). El mentira, mentira, tan sólo mentira…, ciertamente queda como sólo un sueño guajiro: Chente no supo hacer el dueto con Javier. Otras canciones pudieron haber seleccionado para el proyecto. No me alcanza entender el por qué de dicha selección. Es decir, otras canciones se acomodaban mejor, creo yo, para lo que se quiso hacer. Una un poco más ranchera o bravía, quizá, pues es donde se mueve mejor Chente (el dueto con José Alfredo quedó mejor, que ni qué, mucho mejor, o aquél con Felipe Arriaga). Romántica y todo lo que se quiera, pero más ranchera y no una donde la voz de Solís simplemente no deja mucho espacio (por su calidad y presencia total) para que otra más pueda hacer buena compañía. En fin. De tus duetos a mis duetos… Que pasen un buen fin de semana.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Canción de la semana 04

febrero 23, 2006 § Deja un comentario

Cumplimos el mes con esta cuarta canción semanal: «Sabor a mí», de Álvaro Carrillo. Estupenda creación del oaxaqueño que últimamente, por ejemplo, ha sido grabada por Georgina Meneses, parte de los nuevos valores (los de verdad) de la música mexicana, chulada de voz, chulada de mujer. Claro, Javier Solís prestó también su voz para la recreación de esta historia de amor, pasión… y sabor.

No fueron muchas las canciones de Carrillo que Javier grabó, seguramente le faltó tiempo para, por ejemplo, grabar «El andariego» o «Un poco más»; quizá, se me ocurre, en la agenda estaban. Eso sí, además de «Sabor a mí», Solís nos dejó un «Amor mío» o la magnífica «Luz de luna» (y así ahogarse en la playa de la farra y del dolor). En esta semana, pues, tuvimos a Javier interpretando un clásico de clásicos donde más no se le puede pedir, su voz es simplemente excelente. Aquí la letra:

«Sabor a mí» (Álvaro Carrillo)
Tanto tiempo disfrutamos de este amor,
nuestras almas se acercaron tanto así,
que yo guardo tu sabor, pero tú llevas también… sabor a mí.

Si negaras mi presencia en tu vivir,
bastaría con abrazarte y conversar,
tanta vida yo te di, que por fuerza tienes ya… sabor a mí.

No pretendo ser tu dueño,
no soy nada, yo no tengo vanidad;
de mi vida doy lo bueno,
yo tan pobre, ¿qué otra cosa puedo dar?

Pasarán más de mil años, muchos más,
yo no sé si tenga amor la eternidad,
pero allá tal como aquí
en la boca llevarás… sabor a mí.

En particular me gusta la parte donde pasarán más de mil años: con su voz Solís hace pasarlos y sentirlos. Es sólo un pequeño detalle… que marca la diferencia; su media voz logra el efecto y deja así una interpretación muy a su manera y de gran calidad.

Tanto Carrillo como Solís fallecieron de modo inesperado en la cumbre de su carrera, eran contemporáneos y con talento. «Sabor a mí» es botón (de nácar) de muestra, más adelante tendremos otros; por el momento, que así quede la primer aparición de Álvaro Carrillo en esta bitácora. Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

NB. Actualización a cinco años: Diez años de Solís con Carrillo en el Salón de la Fama.

El primer último bolero

febrero 20, 2006 § Deja un comentario

Cuenta la leyenda que Javier Solís interpretó “Mi último bolero” como el primero. O sea, que con dicha pieza musical de la autoría del panameño Arturo ‘Chino’ Hassán (1911-1974), Solís iniciaría profesionalmente su despegue en la escena musical mexicana. Era el año de 1955 y las cosas se acomodaban para Javier y su carrera profesional. Después de tal audición vendría entonces el primer material discográfico de Javier (con la grabación de “Por qué negar” y “Qué te importa”); pero por el momento escuchemos este primer bolero. «Oye, mi último bolero que canto con el alma…»

¿Qué tal? Pura calidad. Me imagino aquella audición en la CBS; Felipe Valdez Leal seguramente quedó encantado con el color y la tesitura de Solís y desde entonces le apostó a ello. También, como es sabido, otros habrán escuchado pero a un imitador más de Infante. No fue fácil quitarse esa sombra y Javier tuvo que esperar un poco más para que llegara la canción que finalmente le daría su lugar y terminaría por definir su estilo. Ya hablaremos de ello (estén pendientes). Por ahora nos queda esta muestra de lo que Javier finalmente dominó: el bolero ranchero.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Canción de la Semana 03

febrero 16, 2006 § Deja un comentario

En esta ocasión la semana se pintó de rojo. No sólo por el mentado San Valentín sino también por la canción de la semana. Sin querer queriendo seleccioné “Granada” para acompañar esta semanita pasional y rojiza. De la autoría de Agustín Lara, “Granada” ha sido y será una pieza clave de la historia musical mexicana. Más que nada, creo yo, por su demanda vocal que la hace una pieza musical de gran calidad (ello sin hacer menos la lírica que contiene dicho tema: ¡es Lara!). Ha sido interpretada por artistas de todo nivel, desde Raúl de la Academia (!) hasta los Tres Tenores (Domingo, Pavarotti y Carreras) y Alfredo Kraus, pasando por Alejandro Fernández, Pedro Vargas y versiones instrumentales con guitarra, por ejemplo. Y sí, también por el Señor de Sombras, que es la versión de nuestro interés.

No sé el respetable, pero opino que de aquellos cantantes que no tienen la educación vocal de un tenor (como la de los citados Tres Tenores o don Pedro Vargas), Solís es el que mejor respetó esa distancia y más allá de jugarle al tenor (que claro, para todo hay tiempo, ya después el Potrillo se encargaría de hacerlo), se limitó a interpretar el clásico de Lara (y otros más, por cierto) a su manera. Ni más, ni menos.

El mariachi también cumple su función y ambos elementos, música y voz, se encargan de hacer una versión bastante respetable de “Granada” (que para los tiempos que corren, pocas veces se puede topar uno con el anhelado respeto por las cosas). Desde el inicio, volviéndo al asunto vocal, Solís no busca tonos de asombro o artificiales (sirvanse escuchar al Potrillo), le basta su media voz para la tarea. Es, pues, la mejor versión en mariachi de dicha canción. Si se quiere potencia ahí están los tenores, Solís ofrece simplemente un color de voz ad hoc al mariachi y una versión, finalmente, muy rica (musicalmente hablando) y disfrutable. Ése final (de sangre y de sol), noten ustedes cómo en lugar de preocuparse por la potencia y el que suene acá duro y recio (sic), Solís juguetea con el sol y brinda así un cierre óptimo para una loa a esa parte de la geografía española. Rediez.

Granada (Agustín Lara)
Granada, tierra soñada por mí;
mi cantar se vuelve gitano cuando es para ti,
mi cantar… hecho de fantasía,
mi cantar… flor de melancolía,
que yo te vengo a dar.

Granada, tierra ensangrentada en tardes de toros;
Mujer que conserva el embrujo de los ojos moros;
te sueño rebelde y gitana cubierta de flores
y beso tu boca de grana, jugosa manzana
que me habla de amores.

Granada, manola cantada en coplas preciosas,
no tengo otra cosa que darte que un ramo de rosas,
de rosas de suave fragancia
que le dieran marco a la Virgen Morena.

Granada, tu tierra está llena
de lindas mujeres
de sangre ¡y de sol!
¡Olé!

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

San Valentín

febrero 14, 2006 § Deja un comentario

Esta bitácora no podía dejar pasar el detalle. Cierto, pura mercadotecnia y puro consumismo… pero aquí no. Aquí nomás es cosa de que se dejen consentir; no les vendo, no me compran, sólo disfrutan. Con la ayuda de Javier, por supuesto.

«Te amaré toda la vida», de Enrique (Coqui) Navarro. ¿Así o más romántico? Bella melodía, cómo no, la escuché por vez primera con el «Lujo de México», Marco Antonio Muñiz, y ya después en el cedé Vida de bohemio (muy recomendable, por cierto) del buen Solís. Seguramente habrá algunos otros artistas que la hayan grabado, pero estos dos, como dicen los regios, se la bañaron y nos dejaron un grito enamorado de diez.

¡Te amaré toda la vida!, canta Javier, y vaya que así se siente el amor a veces, ¿no?, de que lo sea, claro, es otra historia, pero de que se siente… oh sí.

Disruten pues y hagan disfrutar a sus enamorados, objetos del deseo y la pasión. Déjense querer y escuchen el grito enamorado, el recuento de las estaciones y la promesa de amor.

Feliz San Valentín, no compren: regalen/compartan lo que ya tienen. Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Canción de la Semana 02

febrero 9, 2006 § 1 comentario

Hela aquí, selectos lectores, la semana 02 y su laureada canción: “Cataclismo” (Esteban Taronji, 1963). ¿Así o más directo el golpe? Desde el título es ya una anunciación de lo que la letra será: un estremecimiento, trastorno y alteración al momento del desprendimiento/alejamiento de la persona objeto del deseo (¿y del amor?). Una duda enorme media en la relación; una inseguridad sobre el sentimiento, inclusive. Si bien puede ser la canción típica de desamor o cosa relacionada, es la voz de Solís y la letra la que la hacen, a mi parecer, una muy diferente a aquellas canciones de «pégame pero no me dejes».

Solís de nueva cuenta muestra con su voz el alma de un enamorado atormentado, de aquél que vive entre sombras. La canción es de la última etapa de Javier, ya cuando se había consagrado como rey del bolero ranchero. Es, pues, un ejemplo perfecto del por qué Solís es lo que es. Hace un par de semanas (y un poco más) me vino de nueva cuenta a la mente dicha canción al verla citada por un participante en un foro de jóvenes al ponerla como ejemplo perfecto de canción triste-depresiva y excelsa. Claro, tiene magia la canción, ya lo digo, no es la típica canción triste para cortarse las venas pues no es claro si el protagonista está ya abandonado o a punto del abandono. Parece más bien la canción de un amante a su amada que está al borde de la muerte o bien el amante que hace patente su pasión y se imagina en la cumbre de ésta al situarse, a su vez, en un escenario donde no hay más que, eso, un cataclismo. Es bárbara. Solís cumple la tarea e interpreta tal situación con su voz. Más no se puede pedir, tan sólo escuchar y aplaudir.

Cataclismo (Esteban Taronji)
¿Qué pasará si tú me dejas?
¿Qué pasará si tú me olvidas?
Le he preguntado a las estrellas,
a la luna y al mismo sol.

¿Qué pasará si andando el tiempo,
de mí te cansas y te alejas?
Le he preguntado a la distancia,
a ver si el eco llega hasta Dios.

*Desesperado, presintiendo tu partida,
me imagino que te has ido para ver la reacción
que sufriremos cuando estemos separados,
y tú pienses en mis besos
y yo añore tu calor.

Fue la visión de este delirio
todo un desastre de locuras,
¡como si el mundo se estrellara,
un cataclismo para los dos!

(*se repite)

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Cuerpo vertical, risa horizontal

febrero 7, 2006 § 2 comentarios

Luis Arcaraz ocupa un lugar especial en la historia del bolero y de la música en español; Javier Solís lo interpretó, y de qué manera. Ahora me topo con esta rolita que me parece tiene lo suyo pues reparte la dosis perfecta de Solís y de Arcaraz. Cierto, no es precisamente la más conocida de Luis ni una de sus mejores, pero tiene lo suyo. No sé, simplemente me gusta. Por supuesto, de Arcaraz tendremos más en esta bitácora, en especial para la canción de la semana, estén pendientes, selectos lectores.

Decía entonces que “Crucigrama” tiene un sabor especial. Escúchenla y ustedes dirán (¡comentarios, por vidita de Dios!). Es, creo yo, una dulce e ingenua interpretación del desamor. Es sencilla, pues. Pero, sí, por qué no, bonita; como para un día tranquilito y de inicio de semana. Es martes y Solís se arranca con este lindo bolerito.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

PS. Selectos lectores del mundo mundial, gracias mil por su visita.

La Voz

febrero 3, 2006 § 1 comentario

Pues bien, antes de José José y —ni modo, se tiene que reconocer— Luis Miguel, hubo en México un intento por posicionar (del argot mercadológico) una voz en castellano en la escena musical mundial. Tener pues la contraparte de la voz anglosajona del mismísimo Frank Sinatra. Sin duda, parte del negocio de la industria, asunto que se vale e incluso aplaude, todo sea por, eso sí, posicionar algo que realmente valga la pena. Así, Sinatra, se sabe, fue bautizado como “la Voz” por merecidas y obvias razones: él era, es y será simplemente The Voice (no sólo por el sonido y color de ésta sino también por su fraseo… all in one).

Así las cosas, decía, México ha tenido sus intentos. El más reciente es Luis Miguel que, según algunos, bien puede ser esa voz —el crooner— que el mundo hispano tiene en estos momentos. Está por verse (o quizá ya se vio que nomás no). También, lo dicho, con José José se intentó tener la mentada voz: recordar, por ejemplo, su grabación/interpretación —bastante malita— de “New York, New York”. El intento no resultó.

Donde ya no se pudo ver ni saber si resultaba o no el intento fue con Javier Solís. Es decir, que Javier Solís (y/o sus managers) también buscó ser La Voz… Por lo menos en el aspecto del marketing; tan así que se grabó (en 1965) Javier Solís en Nueva York (CBS), un acetato que en su portada mostraba —por si la duda— al buen Solís con sombrero à la Sinatra. Además, ojo, se incluyó en la producción del disco, bajo la dirección y arreglos del innovador Chuck Anderson, a gente del equipo de Sinatra. Es decir, la apuesta era clara: demostrar que Javier Solís era ya la Voz (de crooner) de la canción en español.

Lamentablemente no hubo tiempo para que Solís refrendara (con presentaciones y más grabaciones de canciones inéditas, y con orquesta) ese título, pues al año siguiente falleció. No obstante, el disco logrado demuestra en verdad que la voz de Solís hacía lo que el alma —su condición de cancionero— le pedía. Dicho disco incluyó canciones algo más que clásicas, es decir, la mejor carne disponible en el asador, por ejemplo: «Bésame Mucho» de Consuelo Velázquez, «Cuando vuelva a tu lado» de María Grever, «Siboney» de Ernesto Lecuona, «Vereda tropical» de Gonzalo Curiel, en fin, material de primerísima calidad. Es más, cual remate, Solís grabó aquél ya clásico americano de Cole Porter, «Night and Day», en español («Noche y día», ¿la primera versión en castellano?): 

Un disco que no debe faltar. Así como esta foto que me parece de antología. Ustedes dirán:

Creo que sin el sombrero hubiera quedado mejor la estampa, pero aún así está más que bien la foto, ¿que no?

O qué tal esta otra donde se ve al Ojos Azules escudriñando al oriundo de Tacubaya, «Is he real?», acaso pensó.

Larga vida al swing y al bolero. Larga vida a las Voces

Canción de la Semana 01

febrero 2, 2006 § 5 comentarios

Se va, se va, se va. Se fue. He aquí pues el Post —aplausos— dedicado a la Canción de la Semana.

“Esclavo y Amo”, de José Vaca Flores, interpretada de forma magistral por Javier Solís. ¿Una letra de amor y desamor? No, creo más bien una letra de pasión. Quizá entre amantes, por qué no. Renglones que hablan de la debilidad y de cómo ésta nos puede hacer sentir fuertes. Claro, la debilidad carnal. Tan así que se ruega e implora. Pero es inútil pues, ya se sabe, la pasión es así: nos hace ir de la sumisión al dominio de nosotros y de otros, respectivamente. Hombres, al fin y al cabo. Y hablo de todos los hombres, de los dos sexos. Que no se diga.

La grabó Solís cuando estaba en camino de la cumbre de su carrera y eran esas las canciones que el público esperaba salieran de su voz, y de ahí la razón del éxito. Había ya dejado atrás su etapa de imitación del Inmortal Infante. Sólo Solís pudo en-cantar y sentirse esclavo y amo del Universo. Escuchen esas líneas. Escuchen esa música, cómo, en un principio, lo que suena es el llanto de los violines y después cual marcha fúnebre las trompetas anuncian al amante y su ignorancia del ser: no sé cómo fui a quererte ni cómo te fui adorando. Solís empieza desde lo alto y después, con esa media voz (esa Voz), va bajando para después volver a subir y afirmar su sentir último. Sólo así se puede ser esclavo y amo.

En esta primer semana de esta bitácora queda entonces tal canción. La selección no fue (ni es) fácil. Me pareció que finalmente era la apropiada dado ese juego de palabras y cómo, así lo pienso, Javier Solís bien puede ser ése esclavo y amo de la canción mexicana: hizo (canto/grabó) lo que se le dijo/pidió (más de 300 grabaciones) y, a su vez, logró con su voz dominar el bolero ranchero, género que llegó a ser parte importantísima de la escena musical mexicana y que hoy en día sigue dando quehaceres a la industria.

Así las cosas, viene ahora la segunda semana de esta bitácora y con ella otra selección. Mañana viernes la tendrán, mientras, he aquí la letra de “Esclavo y amo”, de José Vaca Flores.

Esclavo y Amo (Autor: José Vaca Flores)
No sé qué tienen tus ojos
No sé qué tiene tu boca
Que domina mis antojos
y a mi sangre vuelve loca

No sé cómo fui a quererte
Ni cómo te fui adorando
Me siento morir mil veces
Cuando no te estoy mirando

*De noche cuando me acuesto
A Dios le pido olvidarte
Y al amanecer despierto
Tan sólo para adorarte

¡Qué influencia tienen tus labios!
Que cuando me besan tiemblo
Hacen que me sienta esclavo
Y amo del Universo.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

En esta tarde gris

enero 31, 2006 § 1 comentario

Ayer la tarde no era gris, pero así la sentí. Quizá es el invierno o el frío que la vuelve gris. O uno mismo. Total; Javier Solís tenía algo que cantar y así se lo pedí. Ya verán, escucharán, ustedes, contados y apreciados lectores (es decir, selectos), lo que me soltó el buen Solís. Claro, si por algo es el Señor de Sombras…  caminando en la negrura del acetato.

Qué ganas de llorar en esta tarde gris… Por decir lo mejor. Las ganas apenas pueden llamarse así. En esta soledad no puede más el alma mía. Solís lo sabía, y así lo cantaba, lo gritaba cantando e implorando. Él no sentía las canciones: las vivía. Es un tango, señores, un tango, carajo. Y es Solís. Sólo lo he escuchado con él, pero , ya se imaginaran, fue grabado por otros más (e.g., Libertad Lamarque). De la grabación de Solís se omitió (vaya usted a saber por qué) esta parte de la letra:

«No supe comprender
tu desesperación
y alegre me alejé
en alas de otro amor.
Qué solo y triste me encontré
cuando me vi tan lejos
y mi engaño comprobé.
Mis ojos al cerrar
te ven igual que ayer
temblando al implorar
de nuevo mi querer
y hoy es tu voz que sangra en mí
en esta tarde gris.»

Ven, pues te quiero tanto, que si no vienes hoy, voy a quedar ahogado en llanto… Sí, uno se vuelve gris, ¡ven!… “En esta tarde gris”, de José M. Contursi (letra) y Mariano Mores (música).

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

PS. Ven, que te quiero tanto.

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