Un volado merenguero

agosto 14, 2018 § 2 comentarios

Su potente voz seguro hará lo suyo, y Eddy Herrera, así como lo hizo con “Tu voz”, saldrá bien parado en ese su próximo homenaje –un disco-tributo– a Javier Solís.

Esta vez Solís nos lleva a la República Dominicana… Mejor dicho: República Dominicana nos traerá a Javier de vuelta. Y será gracias a su “galán del merengue”, Eddy Herrera (Santiago de los Caballeros, 1964). Así de caribe el océano javiersolista.

Según nota del Listín Diario, el señor padre de Herrera hacía tocar al pequeño Eddy las canciones de Javier Solís, y fue así como el futuro merenguero, desde aquella su isla, adquirió su gusto por el mexicano Solís. En estas fechas, nos sigue contando la nota, el cantante Herrera se hará camino a México para desde ahí, la cuna de Solís, grabar trece canciones bajo la dirección y producción de Jorge Avendaño.

El antecedente más cercano que le encontré a Herrera fue aquella “Tu voz”, incluida en su disco Ámame (1993), donde su interpretación, mal que bien, supera al arreglo musical (y, dicho sea, queda en general lejos de lo logrado con su gran éxito “Carolina”, parte también de ese disco). Lo mejor vendría después: esta grabación donde Herrera, después de dar la primicia del próximo disco, se hace de un sencillo y mejor acompañamiento y brinda sentido homenaje al, en sus palabras, inmortal Javier Solís:

Ya se oyó, lo que viene será la «esencia de los temas originales pero modernos, fusionados». Javier, recordemos, dijo que lo suyo era modernizar al mariachi; todo pinta pues que su tarea sigue teniendo ecos, Eddy Herrera se aventará ese volado: cosa buena, casi tanto como un buen merengue.~

De payasos y caricaturas

junio 20, 2014 § Deja un comentario

©PacoCalderon

©PacoCalderon

 

Publicado en Twitter el 10 de junio de 2014.

Un gallo bien jugado

abril 9, 2013 § Deja un comentario

Siempre me da gusto cuando otros dan a leer esta bitácora: no por mí, por supuesto, sino por Solís. Así se topen con más (de mis) garabatos que “escarabajos hechos notas” en voz de Javier, siempre es bueno que haya gente en este espacio recordando al de Tacubaya. Ay de aquellos que olvidan —o ignoran— a Javier Solís (y demás pléyade), pues estarán condenándose a los refritos. Disfruten pues, criaturas, antes de que sea demasiado tarde.

Así las cosas, decía, ayer 8 de abril la SOLISMANÍA tuvo cabida en la página de animalpolitico.com ¡Qué va! Esta vez no tuve nada que ver (como aquella con el periódico Reforma), me enteré por un tweet de la respectiva página y he aquí las capturas de pantalla de la referencia uno y dos:

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Ver para oír. Es en la sección “Click necesario” donde nos reporta la página y no queda más que agradecer. Bien jugado ese gallo.

Agradezco también sus particulares referencias, sé de algunas en Twitter, por ejemplo, o en la página javiersolista por excelencia, javiersolis.net, y no queda sino seguirle dando… que es gerundio, ¡qué va!~

Lavanda de la banda con Solís

octubre 13, 2012 § 4 comentarios

Hemos ya referido algunas notas de aquél perfumado disco de Javier: Con Banda (1959). El disco es por demás especial. Además de la anécdota juliana, el javiersolista «Dios nunca muere» y el resto de centenarios valses, Javier Solís Con Banda bien puede ser piedra de toque de nuestro cancionero Solís. En once valses con banda sinfónica Javier fue más allá de su tiempo; no sólo miró al pasado musical de ese su México, sino también a cualquiera de sus deseables futuros.

Hoy está por presentarse en la televisión mexicana, en el canal 22, un proyecto (del INBA y CONACULTA) que involucra precisamente aquello que logró Solís: la banda en su esplendor. Las finas cuerdas de Solís maridaron al centavo con el gran peso de trombones, tubas, flautas, flautines, clarinetes, cornetas, en fin, esos vientos de la banda; esta vez ¡qué va! serán los niños quienes se encarguen de enmarcar tal perfume de la banda. Aquí el video de presentación de Ópera Prima: La Banda:

De músicos, poetas y locos bajitos hemos afortunadamente que tener. Javier, decía, hizo lo propio (y no precisamente aquellos quienes produjeron su otro Javier con banda), y tan bien que después, para la edición con mariachi, no fue necesario grabar de nuevo la voz de Solís: fija quedó (pues limpia estaba y, claro, daba esplendor; sólo se agregó «Noche azul» del compositor Espinosa de los Monteros).

Escuchemos los dos valses que restan de subir a la SOLISMANÍA (y así tener ya todo el disco en línea):

«Por ti aprendí a querer» de Lorenzo Barcelata

y «Mañana» de Victoria Eugenia Sepúlveda

Incluso con este par de grabaciones uno ya tiene para dar y regalar. La nostalgia hecha música en el arreglo de «Por ti aprendí a querer» es innegable, como lo es el talento de su compositor, el veracruzano Barcelata. Con «Mañana» Solís corta fino… finísimo, y lo sabe él mismo, ¡qué va!, exclama, y vuelve a bordar y rematar sin quiebre alguno. Lavanda de Javier.

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Luego vino Javier Solís…

agosto 6, 2012 § Deja un comentario

… e hizo del bolero el bolero ranchero, y fue muy hermoso.

Chavela Vargas (1919-2012)

Dos versiones de la javiersolista “Con mis propias manos” (Antonio Valdez Herrera)

1. con Antonio Bribiesca en la guitarra (~60s)

2. con Oscar Ramos y Victoria Arechabala en la guitarra (Somos, 1994)

Descálzate y bésame mucho, Cize

diciembre 19, 2011 § 4 comentarios

In memoriam Cesária Évora (1941-2011)

Si mal no recuerdo, esta particular obra de Consuelo Velázquez fue el bis de aquella velada en el noble Bonn, donde la reina de la morna, Cesária Évora, llegó partiendo plaza. Ahí, a cielo abierto, entre dos museos de arte, Cize cerró su concierto con su «Bésame mucho», es decir, con el mejor que hasta ahora se ha grabado y escuchado. Yo no iba listo para tanto, apenas y me enteré de la visita y el mismo día, horas antes, conseguí la entrada. Todo el concierto fue una gozada, pero aquello fue sencillamente la apoteosis en vivo y a todo color de este tan querido y añorado Bésame.

Solís la grabó, sí, como tantos más, y la interpretó, sí, con esmero y cuidado (como pocos), pero ni con él ni con nadie tenemos la mejor interpretación de esa súplica: bésame, bésame mucho.

Consuelo, cuenta la anécdota, la compuso en su adolescencia y sin haber siquiera besado, de ahí, quizá, la originalidad: al no tener idea de cómo podía ser un beso, no quedaba más que pedirlo mucho, como si fuera la primera y última vez. Y así, cual debut y despedida, Cize nos regala un arrebatadísimo ósculo. La tierra la besa y ella a nosotros; su voz va despidiendo roces y caricias que corresponden, de principio a fin, a la cándida letanía.

Décadas tuvieron que pasar para tener en el mercado una grabación de esa talla. Insisto, es la mejor por mucho de tantas versiones habidas y por haber. Vaya, hasta el acento caboverdiano es preciso y puntual; la joya latina (recordemos que la canción es parte del Latin Grammy Hall) encontró en una africana insular a su embajadora ideal. Évora llevó consigo a «Bésame mucho» y, como lo cuento, aprovechó tantos momentos para cantar y encantarnos.

¿Qué más hemos de decir? Nada, sólo escuchar… Gracias, Cize, ¡qué grande!

Su canto en el cine

abril 20, 2010 § 1 comentario

Así más o menos será el título de la próxima recopilación de canciones de Solís. Según la nota de hoy del periódico Esto, en entrevista con la Sra. Blanca Estela Sáenz , para el 2011 (i.e., 45 aniversario luctuoso) se tendrá un disco con todas las canciones interpretadas por Javier en sus películas. Dicha tarea, la compilación, estará en manos de Jorge Ibarra Márquez (gerente de Fondo del Catálogo de Sony Music México).

Sea pues, no queda sino esperar.

Nada nuevo bajo el Solís

abril 18, 2010 § Deja un comentario

Los 19 de abril son fechas en que sus seguidores —acaso sin remedio— se sientan a esperar alguna canción inédita o —esto sí sin remedio— alguna nueva compilación de éxitos. También, son fechas en que algún osado vuelve a la carga con homenajes o discos tributo; de igual forma, son fechas de panteón y misa. Fechas, pues, de lo mismo.

No obstante, ya se verá, en tales fechas vale sobre todo recordar ciertos detalles y momentos de aquél funesto día. Lo haremos con la ayuda de los propios javieristas que, al fin ellos (nosotros), están a la caza de material diverso que puede resultar valioso y útil.

Así, gracias al ClubYahoo de Javier Solís y a José Juis Medrano, es como podemos llegar al discurso de despedida que el actor Javier Fernández (entonces secretario general de la ANDA) pronunció en las exequias de Javier. Cierto, es mañana un 19 de abril más; dejemos para mañana una nota que, espero, les sea especial, y por hoy las palabras de un compañero. Escuchémosle*.

 

Señoras y Señores,
Compañeros:

Al darnos cita en este lugar en donde reposan los restos de tantos compañeros actores, vengo con el más profundo dolor a dar la última despedida a quien supo ganar nuestro cariño por su sencillez, por su gran compañerismo y porque veíamos en él no una promesa en embrión, sino una positiva realidad dentro de nuestra industria cinematográfica, a la que era una rutilante estrella. Tal fue para los actores Javier Solís.

De cuna muy humilde, luchó desde su infancia con la adversidad del destino. Cuántas amarguras, cuántas privaciones, cuántos días de ayuno le cercaron durante su niñez y su adolescencia. Fue en esa fragua donde templó y se forjó su alma que no desmayó nunca. Con cuánto orgullo proclamaba la humildad de su origen. Cuando llegó a la popularidad no le cegó la luz del éxito, pero nunca estuvo satisfecho de su carrera, por eso día a día estudiaba con más ahínco para superarse y darse por entero a su público. A este público que lo había convertido en su nuevo ídolo.

Javier, por tu nobleza supiste ganar el cariño de todos los que te tratamos. Tenías siempre a flor de labios una palabra de cariño para tus cuates (como los llamabas). Tú saliste del pueblo, supiste como ellos de la angustia y de las vigilias, por eso estrechaban con cariño la mano esos seres que veían en ti a su actor predilecto, por eso escuchaban tu voz que hacían de la canción un arrullo o una queja. Cuánto sentimiento ponías en cada una de tus interpretaciones. Tu arte traspasó nuestras fronteras y tu voz fue siempre un mensaje de fraternidad de nuestro México, de ese México que tanto amaste.

Ahora esa voz se ha apagado para siempre. La ley inexorable del destino truncó una vida que florecía dentro del arte escénico nacional. La fortuna te sonreía y te daba todo lo que antes te había negado. Cuando medrosamente iniciaste tu carrera artística, sufriste muchos desengaños, pero tu voluntad de acero supo sortear todos los escollos. Amabas el arte pero amabas también a los tuyos y por ellos, por darles la felicidad de la que habían carecido, luchaste denodadamente y tu triunfo no se hizo esperar. Puedes descansar en paz, Javier, fuiste un hombre bueno en todos los órdenes de la vida.

La canción ranchera, de la que fuiste un gran exponente, se cubre de luto y enmudecen los mariachis, y nosotros los actores prendemos un crespón más en nuestros corazones. No podemos olvidar tus canciones Llorarás, Sombras, Entrega Total.

Al hundirte en las sombras de lo desconocido llorarán por ti todos los que te amaron, y el arte a quien te diste en una entrega total pierde a uno de sus más recios pilares.

Javier, amigo compañero, te llevas en cada flor que queda sobre tu tuma nuestro cariño y tu recuerdo vivirá por siempre entre nosotros. El rocío que son las lágrimas de tu pueblo dan vida permanente a estas flores.

Javier, descansa en paz.

 

* Así lo reportó Jaime Pericas, jefe de información de Cine Mundial, el jueves 21 de abril de 1966.

NB. De Jaime Fernández, más información aquí.

Por Esto: Javier

diciembre 2, 2009 § 1 comentario

Por Alfredo Rodríguez

Transcurre la mañana, asisto desde el cuarto contiguo al de Girma, a audiciones de música, advierto comentarios, anécdotas. Ha pasado la hora de Los Latinos los de Estela Raval, los cinco grandes; «Solo tú, y solamente tú», posesibidad repleta de inmenso amor; «cuando el sol enamorado la luna ve», ahí está «la hora del crepúsculo», cantada en sus orígenes por los fabulosos Platters; así bebiendo bueno, llega José Tejedor, amigo entrañable, rey de victrolas, conectador de pueblo, «porque tu amor es mi espina, por las cuatro esquinas hablan de los dos», firma otro grande de México, el Rubén Fuentes de la «Vickina»; pasan la identificación de la emisora y anuncia el conductor por debajo de la bella «Sombras» que, llega la hora de Javier Solís.

Girma sintoniza bien el dial y sube un poquito, ahí está «mi amigo organillero».

Gabriel Siria Levario fue poseedor de una de las voces más cálidas y de uno de los timbres más hermosos que he oído en mi vida. «Tacubaya» no dejó nada para nadie. «Payaso, soy un triste payaso, ante el mundo estoy riendo y dentro de mi pecho, mi corazón sufriendo»; Javier, lavador de autos; ¿sabes cuántas penas lavaste y cuántos ojos humedeciste con tu brotar de sentimientos? La fría Garibaldi, donde tantas noches he pasado años después, me contaron de ti, una tarde una disfonía amenazaba con no dejarme entonar en los ochenta, allá, en el desaparecido Hotel del Prado, el empresario que me había llevado a México me condujo hasta el consultorio de un médico otorrino y foniatra muy afamado, y al llegar a su despacho te vi, Javier, enmarcado en un cuadro, pregunté solícito y el galeno me explicó que habías sido su paciente.

Entre anécdotas tuyas, enjuagues nasales, inyecciones endovenosas y calores, transcurrieron horas y sí que, además de la ayuda médica, las historias que sobre ti me hizo el facultativo, ayudaron a que a las 11 en punto de la noche este cantor estuviera «de paquete» y cantara en aquel bello recinto, que guardaba celoso aquel mural extraordinario del Diego de México y de América, del Diego de Frida, de Don Diego Rivera.

Cuentan que fuiste tímido con las mujeres por tu origen humilde que quisiste ocultar, a muchos en momentos de nuestras vidas nos ha sucedido, pero Javier querido: ¿Cómo superarte? Cinco veces firmaste siete papeles y te sobrevivieron nueve hijos, pareces contestarme con aquella canción por la que mereciste el primer disco de platino en 1957; sonríes y me sueltas: «¡Qué te importa!».

Fuiste amante admirador de aquel «Pedro de pueblo», del gran Infante, ¿quién escapó en América de su embrujo? ¿Quién no quiso subirse a una moto?, ¿quién no susurró al oído de una linda: «si te vienen a contar cositas malas de mí»?; pasados los años, una tarde al lado de Valdés Leal, tu aconsejador y amigo, quedándote con Pedro, encontraste definitivamente a Javier, y surgió el máximo comunicador del bolero ranchero de todos los tiempos, «Amorcito corazón, yo tengo tentación de un beso»; la comunicación, esa mágica perfecta, te salías de la vellonera y de las ondas, para cantarnos a cada quien.

Tu media voz se descolgaba sin desafinar, ni cromar siquiera. Justo a la Beltrán a Aguilar y a muchos más, hiciste cine, mucho cine, tanto como treinta y tantas películas, tuviste facultades naturales, muy espontáneas para la actuación. Hoy día te imitan los que se dedican a las imitaciones y cientos, miles de los que tienen carrera hecha y los que comienzan no pueden desprenderse de tu querer tan bien cantar.

Javier de idilio; me cuenta Mario, allá, entre tanda y tanda de fisiculturismo por Itzimná, que tuvo gusto en conocerte y ver cómo las «viejas» se desprendían de sus íntimas prendas y las lanzaban hacia ti, ¡ay, Álvaro Carrillo! ese es el mejor sabor; el sabor de ellas.

Síguenos dejándonos aquel «me recordarás, me recordarás, porque te he querido», ese sentido, no de machismo, pero sí de hombre, déjanos seguir saboreándolo desde tu decir.

Javier, muchas veces como tú, he cantado aquello de: «Ayúdame, Dios mío, ayúdame a olvidarla», otras junto a Paco y a ti, le he susurrado al oído: «cuando te haga falta una ilusión, háblame», en diferentes ocasiones fui de la mano de «Renunciación», para contarle que: «yo siempre fui lo que soy, jamás te diré mentiras», tú, Javier grande, desde tu Tacubaya querida, nos sigues dejando saber que muchos de los que andamos por momentos somos payasos perdidos en la penumbra de la noche, con risas y con llantos.~

Publicado el 01.12.2009 en el periódico Por Esto! (Mérida, Yucatán, México)

Solís en el Registro Civil

octubre 13, 2009 § Deja un comentario

A saber cuántas veces habrá estado o tenido que estar nuestro Javier en tal recinto, por supuesto en la persona de Gabriel Siria Levario. Como todos, al menos dos veces su nombre tiene que registrarse en las actas: al nacer y al morir. Pues bien, como parte de los 150 años del Registro Civil en el Distrito Federal, México, se montó (del 11 al 25 de agosto) una exposición en la sede del Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) con el título de “Tesoros del Registro Civil”. Yo le hubiera puesto más bien “tesoros y anécdotas”, pues ya consultando un poco el contenido de la exposición uno repara en algunos documentos que distan mucho de ser tesoros y se quedan más bien para el anecdotario. Como fuere, hubo un documento de interés para nosotros los javieristas de hueso y médula: el acta de defunción de Gabriel Siria Levario.

El documento aún puede consultarse en el museo virtual del Registro Civil del DF (aquí la liga: click ). Ahí mero en la primera página se tiene listado a Javier Solís y puede verse la mentada acta en original. Un, pues, muy particular tesoro.

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Nótese dos datos en particular: 1) que Valentín Levario, el tío, queda anotado como padre y con el apellido Siria, y 2) la soltería del finado. ¿Por qué? Sólo el señor Juan Vega lo sabe.

Sea pues, queda aquí la constancia. Gracias mil al siempre tan atento Wilson Quintero Quintana por el aviso. Por aquí nos vemos y leemos.

¡Qué va!

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