Canción de la Semana 11

abril 12, 2006 § 1 comentario

Como las espumas, que ni qué, así pasan los días. Ya disculparán la ausencia, selectos lectores, pero no el silencio, música hay y bien: «Espumas» (1962) del colombiano más cantado, médico Jorge Villamil (Neiva, Colombia, 1929), un pasillo colombiano que en voz de Javier es un bolero ranchero de antología.

Villamil, relata, se inspiró en una paseo al río Magdalena y así, con sus espumas, el talento y —nos cuenta Villamil— una decepción amorosa, nació «Espumas». Enorme.

En Colombia la mejor versión, según el mismo autor, es la del dueto Garzón y Collazos; es pues, me atrevo a decir, la versión que el autor imaginó y concibió con el clásico ritmo pasillo. Sin embargo, dígase, seguramente no imaginó lo que Solís podía hacer con sus viajeras espumas y un mariachi: magia pura. Aquí la letra:

Espumas (Autor: Jorge Villamil)
Amores que se fueron
amores peregrinos
amores que se fueron
dejando en tu alma negros torbellinos

Igual que las espumas
que deja el ancho río
se van tus ilusiones
siendo destrozadas por el remolino

Espumas que se van
bellas rosas viajeras
se elevan en danzantes
y pequeños copos formando el paisaje

Ya nunca volverán
las espumas viajeras
como las ilusiones
que te depararon dichas pasajeras

Espumas tembladoras
de aguas fugitivas
van retratando amores
y bellos recuerdos que deja la vida

Se trenzan en coronas
de blancos azahares
de rosadas diademas
cuando llevan flores de las siemprevivas

Espumas que se van
bellas rosas viajeras
se elevan en danzantes
y pequeños copos formando el paisaje

Ya nunca volverán
las espumas viajeras
como las ilusiones
que te depararon dichas pasajeras

Esto, selectos lectores, es una fábula hecha canción. Las espumas se encargan de darnos la lección de los amores peregrinos y mejor no puede ser. El relato en voz de Javier es, como el contenido del relato, más que preciso. Sus acentos, su énfasis, sus pausas, sus jugueteos, en fin, así como mejor se puede dar cuenta (y cantar) este tipo de lecciones. ¡Bellos recuerdos que deja la vida!, subraya Solís, un ejemplo más de los alcances de su voz… Así como aquel final de las dichas pasajeras que hacen precisamente eso en voz de Javier: pasar y dejar pasar a otras más. Bello.

Javier Solís logra, en resumen, que las espumas sean más bien notas que desfilan por su garganta: elevándose en danzantes y pequeños copos, formando el paisaje… la música, la de él y su voz. Bravo, Javier; gracias, Villamil. O sea, que no puedo ocultar que ésta es una de mis piezas favoritas en voz de Javier, no sé qué tan conocida sea en su repertorio, según mis cálulos no tanto, se incluye en los cedés Y todavía te quiero (donde está también, por cierto, la de «Luz de Luna», por la que algún selecto lector preguntó) y El rey del bolero ranchero. Ojalá la disfruten tanto como yo. Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Envío
Sirvan estas espumas como saludo grande y danzante a los amigos de Colombia, algunos de ellos, javierisolistas de ley, próximos ya a visitar tierra mexicana. Bienvenidos, cuates.

Canción de la Semana 10

abril 4, 2006 § 1 comentario

Volvemos a la carga, selectos valientes lectores, con este vivo viva de Javier. Pese a la pausa (ustedes disculparán), he aquí a la Canción de la Semana 10 que espero sea solaz suficiente para los dimes y diretes de la mensocracia mundial que nos gobierna. O sea, viva quien sabe querer.

Ahora toca el turno de Rubén Fuentes (Ciudad Guzmán, 1926) de hacer acto de presencia con esta muy alegre canción. También incluímos a Mario Molina Montes, coautor de la rolita. Un clásico de clásicos, “Viva quien sabe querer” es festiva e idónea a más; tiene dentro de sus intérpretes, y quizá la versión más conocida, al mismísimo rey del falsete Miguel Aceves Mejía (donde no hay su conocido falsete pero sí un ritmo más bien norteño y con más tachún tachún) que sin duda suena bien; así también ocurre con una versión del Mariachi Sol de México, que aunque tiene unos mejores arreglos en la introducción, es igual de, digamos, lenta que aquella interpretación de Aceves Mejía.

Javier Solís, siempre Solís, hace con la canción un mejor viva. Es más rápida, más ranchera y, ciertamente, nos puede recordar a alguna canción igual de juguetona de Pedro Infante o, guardando las debidas distancias, a la de un aventurero Pedro Fernández. Es decir, que si bien podría pasar como una canción sencilla y sin grandes complicaciones, ojo, como toda canción de la inspiración de alguien como Rubén Fuentes (que sabe lo que mariachi es y ha de ser), pide que sea interpretada con una alegría y un tono de voz lo suficientemente bueno para poder cantar, precisamente, viva quien sabe querer. En resumen, tiene su chiste: y Javier lo tuvo de sobra.

La voz de Solís, tan aclamada en canciones de tipo romántico, aquí nos muestra no sólo su versatilidad sino también su perenne calidad. El tema formó parte de la película Un tipo a todo dar (Fernando Cortés, 1962) y ahí Javier, acaso muy al estilo de Infante, la actúa pero, he ahí el detalle, la interpreta en su estilo. Aquí la letra:

Viva quien sabe querer (Rubén Fuentes y Mario Molina Montes)

Más hermosa eres que el sol
y más blanca que la espuma,
hay por ai’ muchas mujeres,
pero como tú ninguna.
Por esos ojos que tienes,
un brazo me corto yo;
por tu boca de manzana
me dejo cortar los dos.

¡Viva el sol, viva la luna,
viva quien sabe querer!
¡viva quien vive sufriendo
por culpa de una mujer!

Así es como a mí me gustan
para compartir mi techo:
delgaditas de cintura
y abultaditas del pecho.
Dicen que al que poco pide,
poco a poco hay que irle dando,
dime a qué hora vida mía,
después ai’ me dices cuándo.

¡Viva el sol, viva la luna,
viva quien sabe querer!
¡viva quien vive sufriendo
por culpa de una mujer!

En comparación con las versiones arriba citadas, me parece que la voz de Solís es más limpia, y a pesar de lo ranchero del tono sigue mostrando unos muy educados cambios de éste, pasando por jugetones y certeros —como cuando acota cómo le gustan, «abultaditas del pecho», y cuando subraya «nomás ai’ me dices cuándo». ¡Ajúa!

Y ya les digo, en mariachi suena a todo dar (al parecer últimamente la han grabado con banda… a saber), una opción más para cuando anden de fiesta y no tengan que acabar pidiendo las mismas canciones (e.g., el sobadísimo “Mariachi Loco”).

Una canción vivaz: ¡viva quien sabe querer!, ¡qué va!

Canción de la Semana 09

marzo 30, 2006 § Deja un comentario

Pedro Flores (1894-1979) hace su aparición en la SOLISMANÍA con este bello poema-sueño hecho canción, “Bajo un palmar”. Fue contemporáneo de Rafael Hernández y juntos hicieron una dupla de antología en la constelación de compositores, no sólo boricuas sino del mundo entero, oh sí. Javier Solís, como ya comentamos, grabó aquél disco Homenaje a Pedro Flores y Rafael Hernández que quedaría inconcluso pero que así saldría al mercado. Un discazo.

Entonces, les digo, como seguimos recibiendo a la primavera, después de haber esuchado “Moliendo café”, una buena continuación es este bolero caribeño, ¿a poco no? Espero que sí. Lo escuché por vez primera en voz de Danny Rivera, otro boricua de talento bárbaro, y ya después me topé con la versión de Javier. El mariachi, si me dejan acotar, es el que ayuda a Javier y logra así una versión muy propia y, claro, muy buena.

El relato del sueño es realmente alegre y vivaz. ¡Qué va!, grita después de los primeros versos, y con razón, la canción es festiva, es pues un lindo sueño feliz. Y vaya forma de rematar ese feliz final. Se entiende y se siente. Aquí la letra:

Bajo un palmar (Pedro Flores)
Yo tuve un sueño feliz
quise hacerlo una canción
y mi guitarra cogí,
puse todo el corazón
concentré pensando en ti,
volaron las palomas del milagro
y escucha dulce bien lo que escribí:

Era una playa de mi tierra tan querida
a la orilla del mar…
Era que allí estaba celebrándose un cita
debajo de un palmar…
Era que estabas preciosa con el color de rosa
de tu traje sencillo y sin igual…
Era que eras novia mía y que yo te sentía
nerviosa entre mis brazos suspirar…
Era que todo fue un sueño
pero logré mi empeño porque te pude besar.

Sueño de amor, sueño feliz
Sueño de amor, ¡sueño feliz!

Qué lindo es lo bonito, verda’ de Dios. Otros intérpretes más ha tenido dicha canción, yo me quedo con Solís y con Rivera; con trío suena bien, que ni qué, pero con mariachi, ya les digo, adquiere otro sabor. De Pedro Flores hay por supuesto más canciones en voz de Solís, estén pendientes. Mientras, ya saben, por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Canción de la Semana 08

marzo 23, 2006 § 4 comentarios

Ochos semanas, selectos lectores, es decir, dos meses ya al aire y los cumplimos primaveralmente con esta aromática selección semanal: “Moliendo café”, de los venezolanos Hugo Blanco y José Manzo. Un clásico caribeño que desde su aparición ha tenido distintos intérpretes y excelentes versiones. La canción no es precisamente un bolero, Hugo Blanco (1940) le daría el título de «orquídea» al género musical de dicha canción. A saber. Lo que sí, es que con Javier la tenemos en una versión con mariachi harto sabrosa. Y es que precisamente mucha de la magia de esta canción es que puede ser interpretada en distintas versiones o con algunas variaciones en la melodía, y en todas logra transmitir un sabor y ritmo típicamente latino. De ahí el éxito de tal canción en boca y manos (oh sí, en el arpa suena rebién) de distintos artistas. Javier no fue la excepción, por supuesto.

Así las cosas, les digo, la voz de Solís encuentra perfectamente la alegría y la tristeza que combina “Moliendo café”. Es una mezcla interesante; con tal letra uno no esperaría tal ritmo, sin embargo ahí está, las trompetas anuncian un festejo que después es atenuado por el chas tristón de la molienda y la pena y tristeza de Manuel, el zambo. Magia pura. Escuchen cómo Solís y su voz nos transportan a ese paraíso de los cafetales. La música es tan rítmica como la naturaleza que rodea a éstos.

Aquí la letra, provechito.

Moliendo café (Autores: Hugo Blanco y José Manzo)
Cuando la tarde languidece
renacen las sombras;
y en la quietud los cafetales
vuelven a sentir
el chas tristón, canción de amor,
de la vieja molienda
que en el letargo de la noche
parece gemir.

Una pena de amor, una tristeza,
lleva el zambo Manuel en su amargura,
pasa incansable la noche moliendo café.

Sobre el chas, pues así quedó (a pesar de la escasa participación en la consulta que hice, mensajes abajo). Una experta en el tema, javiersolista también (entre otras tantas virtudes más), Raquel, me secundó y así queda la letra entonces en voz de Solís: «el chas tristón de la vieja molienda». Otras versiones dicen, «esta triste canción de amor de la vieja molienda», pero con Solís es claro que no hay tal, que era el chas o echar tristón una canción. Si alguien escucha algo diferente, pues venga, comentar por vidita de Dios. Gracias mil.

En fin, no queda sino hacerse (de) un rico café y seguir disfrutando a Solís. A mí me encanta. Solís y el café. Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Tu mirada

marzo 20, 2006 § Deja un comentario

Bien, de regreso a las andadas, y ahora con esta melodía de Solís realmente bárbara. Escuchen, selectos lectores, el por qué de la grandeza de Javier Solís. En Tu mirada, de Silvestre Domínguez, se deja ver y escuchar más que bien la calidad de voz de Solís. Es pues una excelente muestra de la tan aclamada media voz de Javier.

Ahí está, subiendo y bajando y acariciando las notas varias de la melodía. Según su biografía (y me parece que el mismo Solís en alguna entrevista), Javier apenas y tomó (por menos de dos años) clases de canto, es decir, que realmente no se puede decir que haya tenido un gran bagaje de conocimiento teórico-musical (como, me imagino, Jorge Negrete o Pedro Vargas); empero, el conocimiento empírico y su talento innato le bastaba y sobraba, ni duda cabe. Que siga entonces, con estas bellísimas canciones, la bienvenida en la SOLISMANÍA a la primavera 2006. Si ustedes encuentran mejor ejemplo, ya lo dirán, mientras, los dejo con tal botón de oro.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Canción de la semana 07

marzo 17, 2006 § 1 comentario

Todo es cosa de dejarnos consentir y ponernos alegres. Comenzamos con esta rolita semanal que Javier nos regaló: “En tu pelo”, de Luis Demetrio. La canción tiene lo suyo, que ni qué, ha sido grabada por Tamara (Gracias, 2000, cuando tenía apenas 15 añitos), Pablo Montero (Homenaje a JS, 2003) y Pepe Aguilar (No soy de nadie, 2004, con unos arreglos realmente buenos). Si me dejan, me quedo con la versión de Pepe… pero con la voz de Javier.

Luis Demetrio (Mérida, 1931) es conocido más bien por canciones como “La puerta” y “Si Dios me quita la vida”, pero en su haber hay otras tan lindas como esta de nuestra selección. Es rítmica y se presta para ser interpretada con mariachi y así sacarle todo el jugo a ese maravilloso conjunto musical orgullosamente mexicano. Lo dicho, el arreglo en la versión de Pepe Aguilar es una buena muestra. Luego, de la letra, Solís (¡siempre Solís!) sabe darle el toque preciso al jugueteo de frases. Suena festivo y romántico, suena simplemente bien. Siente las campanitas realmente muy adentro del corazón y ciertamente se muere (en el sentido de inmenso gusto) por los ojos, la boca, los brazos, el pelo, las lágrimas y voz de ella. Rebién, Javier.

Aquí la letra:

En tu pelo (Luis Demetrio)
En tu pelo tengo yo… el cielo,
en tus brazos el calor… del sol,
en tus ojos tengo luz… de luna
y en tus lágrimas sabor… de mar;
en tu boca hay un panal… de mieles
y en tu aliento escucho ya… tu voz;
por tus ojos y tu boca,
por tus brazos y tu pelo,
por tus lágrimas y voz… me muero.

Tú… eres todo lo que anhelé,
y… yo por eso me enamoré,
siento… campanitas,
muy adentro… del corazón;

En tu pelo tengo yo… el cielo,
en tus brazos el calor… del sol,
en tus ojos tengo luz… de luna
y en tus lágrimas sabor… de mar;
en tu boca hay un panal… de mieles
y en tu aliento escucho… ya tu voz.

Por tus ojos y tu boca,
por tus brazos y tu pelo,
por tus lágrimas y voz… me muero.

Tú… eres todo lo que anhelé,
y… yo por eso me enamoré
siento… campanitas
muy adentro… del corazón;

En tu boca hay un panal… de mieles,
en tu aliento escucho ya… tu voz;
Por tus ojos y tu boca,
por tus brazos y tu pelo,
por tus lágrimas y voz… ¡me muero!

La canción me gusta; si ustedes, selectos lectores, pueden escucharla con los mariachis de hoy día (que lamentablemente su repertorio se ve acotado por los limitados gustos del respetable, o sea, no salen de Chente, Alejandro, “Cielo rojo” y “Mariachi loco”; espero estar más que equivocado y que sean puras figuraciones mías), no duden en pedirla y disfrutarla. Ya en su imaginación estará la voz de Solís. Ya les digo, el mariachi suena bien, se puede lucir y todos terminan alegres.

Así las cosas, ya saben, seguimos alegres y esperen la siguiente canción de la semana. Recuerden que se aceptan sugerencias tanto para estas selecciones como para alguna que merezca un post particular. Aquellos que quieran echarse unas líneas, por supuesto que hay espacio en esta bitácora; gente del JavierSolísClub (1 y 2), aquí también se puede charlar de la obra de Solís y las puertas están abiertas para la colaboraciones y así todos, del club o no, sepamos de los sentires de los javiersolistas. Con confianza.

Sale, por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Canción de la semana 06

marzo 10, 2006 § 4 comentarios

Esta vez la selección semanal fue un cover, ¡pero qué cover! Solís grabó dos pares más: “Cada vez” (incluído, así como “Tu voz”, en el disco Sombras, 1965), “¿Por qué me dejas?”, “El mundo“ y “Más allá”. “Tu voz” es original del francés Alain Barrière (por allá del año 1963) con el título “Plus je t’entends”. Ahora bien, “Tu voz” no sólo fue grabada en los sesenta por Javier Solís sino también por el ídolo juvenil (y lo que ello significa y conlleva) de aquella época: Enrique Guzmán.

Pues bien, si Enrique Guzmán hizo el cover tal como suelen hacerse (y como otros más que se encargó de hacer), Solís hizo su propia versión (digamos que no un cover sino un remake) y logró una canción aparte. Y en la misma época de la rola, es decir, que no hizo falta el paso de los años para que con ayuda del tiempo se diera esa nueva versión. Nada, con su voz y estilo bastó y sobró.

Lo fascinante de esta canción, creo yo, es la voz in crescendo de Solís. Ni Alain ni Enrique lo hicieron, y ello es lo que finalmente le da el valor agregado a la versión de Solís y lo que la hace llevarse las palmas. La voz de Solís cumple con darle ese matiz necesario a la letra de la canción: lamento-suspiro profundo por la existencia y ausencia del ser amado. Solís no grita, no alza la voz: juega con ella y va modulando perfectamente el ritmo de la letra. El acompañamiento con mariachi no podía ser mejor, es en verdad el adecuado. Sólo apenas unas cuerdas de guitarra y violín para marcar el paso, y la trompeta atestiguando. El Señor de Sombras nos demuestra su por qué. Más adelante, por supuesto, tendremos más de estas demostraciones, por ahora, aquí la voz de Solís… ¡su voz!.

Tu voz (Alain Barrière – A. Gil)
Quiero gritar, quiero implorar
y ya no puedo;
Tanto sufrir, tanto llorar
por ti;
Siento latir tu corazón
cerca del mío,
Oigo tu voz y tú no estás
dime por qué.

Y al escuchar tu dulce voz
renace mi alma;
Vuelvo a creer que existe amor
y tú;
Quiero seguir soñando en ti
porque te quiero;
Quiero creer que nunca más
ya tú te irás.

Pero al mirar la realidad
mi alma llora;
Tú ya no estás y nunca más
yo te veré;
Vuelvo a sentir soledad
dentro de mi alma;
Tú ya no estás cerca de mí
¿por qué?

Oigo tu voz que me dice:
te espero, te espero;
Quiero morir para unirme
a ti.
No puedo más soportar esta pena tan honda
al escuchar en mi soledad tu voz,
¡Tu voz, tu voz!

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Pueblito viejo

marzo 7, 2006 § 4 comentarios

Pues bien, selectos lectores, aquí una joya musical que logré conseguir gracias a los videos del buen Raúl Reyes. Ustedes escucharán a Javier Solís cantando a dúo con el mismísimo Cuco Sánchez. Es decir, que cuando se quiere hacerle segunda a Javier, ello sí es posible (me estás oyendo, Chente) y el resultado puede ser algo en verdad valioso.

“Pueblito viejo”, de José A. Morales es un clásico vals colombiano, chulo de bonito. Soraya (chula de bonita), por cierto, lo grabó (En esta noche, su disco debut, 1996) y le quedó de diez. Javier la interpretó en la película El hombre de la furia (o Más allá del Orinoco) en 1965, una producción México-Venezuela. Recientemente ha salido a la luz el cedé (Temas inéditos de sus películas, 2005) que la contiene en una versión, me imagino, remasterizada (o algo así). Es al final cuando entra don Cuco y le hace una muy sensata segunda a Solís. Hela aquí:

Bella, ¿que no? Aquí la letra por si gustan de acompañar a Javier y a Cuco. Va:

Pueblito viejo (Autor: José A. Morales)
Lunita consentida colgada del cielo
como un farolito que puso mi Dios,
para que alumbraras las noches calladas
de este pueblo viejo de mi corazón.

Pueblito de mis cuitas, de cosas pequeñitas,
por tus calles tranquilas corrió mi juventud;
por ti aprendí a querer por la primera vez,
y nunca me enseñaste lo que es la ingratitud.

Hoy que vengo a tus lares trayendo mis cantares
y con el alma enferma de tanto padecer,
quiero pueblito viejo morirme aquí en tu suelo
bajo la luz del cielo que un día me vio nacer.

A mí me encantó. Recién conozco la canción con esta grabación y me gustó en verdad; de inmediato me trasladé a mi particular pueblito viejo que si bien ya le han dado su merecida remozada, sigue guardando el encanto de siempre en sus calles, casas y gente. Y no es que tenga alguna atracción turística o algo parecido, pero es mi pueblo y con eso tengo. Ustedes, selectos lectores, seguro estoy que saben de lo que hablo y tienen también su querido pueblito viejo, ¿sí o sí? Así quedamos.

Envío
Sirvan estas líneas como abrazo para todos los selectos lectores que nos visitan desde el sur de nuestra América, en especial, si me dejan, a Perú, Venezuela y Colombia.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Canción de la semana 05

marzo 3, 2006 § 3 comentarios

“Perfume de gardenia” del Jibarito Rafael Hernández (1892-1965). La canción es un bolero consagrado gracias a la interpretación de artistas como Ibrahím Ferrer, la Sonora Matancera (en voz de Bienvenido Granda), Los Panchos, la Sonora Santanera y, claro, el buen Javier Solís. Un rolón, selectos lectores, que data de 1935 y que desde entonces embruja a todo aquél que respira ese mágico olor de gardenia.

La canción es parte de aquél disco (disponible en cedé), Homenaje inconcluso a Rafael Hernández y Pedro Flores que grabara Javier en sus últimos años de carrera (lo de inconcluso, se entiende, es por la muerte sorpresiva de Javier, dejando así el material final sin terminar de grabar). Homenaje merecidísimo, por supuesto, y que fue llevado a cabo con creces por Javier. Rafael Hernández es autor también de clásicos como “Preciosa”, “Silencio” y, la primera canción de protesta en América, “Lamento borincano”, entre muchas otras más (que esperen tener más adelante en esta bitácora, en la voz de Javier por supuesto). “Perfume de gardenia” es particularmente conocida en México gracias a la Sonora Santanera que le dió un toque muy especial a la canción, pero, lo dicho, desde 1935 sale a la luz y desde entonces no deja de ser delicia de intérpretes y de amantes del bolero en sus distintas versiones. Para su versión bolero-ranchera nada como la voz de Javier, ¡qué va!

Perfume de gardenia (Rafael Hernández)
Perfume de gardenia tiene tu boca,
bellísimos destellos de luz en tu mirar;
Tu risa es una rima de alegres notas,
se mueven tus cabellos cual ondas en el mar.

Tu cuerpo es una copia de Venus de Citeres
que envidian las mujeres cuando te ven pasar.
Y llevas en tu alma la virginal pureza,
por eso es tu belleza de un místico candor.

Perfume de gardenia tiene tu boca,
perfume de gardenia… perfume del amor.

Tomemos en cuenta, a manera de anécdota, que esta canción es de los primeros boleros que rompen esquemas con lo que hasta la fecha (de su registro) se venía haciendo: hace mención ya del cuerpo y no sólo de la boca como motivo de amor y pasión. Estamos en los treintas y el bolero apenas va instalándose y ocupando terreno en el gusto musical; sus temas también irán reflejando ese crecimiento y madurez. Vendrán pues, más adelante, aquellos boleros (e intérpretes) que se ocuparían de hacer del género uno con distintos matices y entonaciones. La voz de Solís fue protagonista de este crecimiento y madurez del género, y para muestra éste otro botón (de nácar, recuerden).

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

En tu día… ¡Las Mañanitas!

marzo 1, 2006 § Deja un comentario

Sale, selectos lectores, en dado caso que se necesiten, aquí les dejo un par de melodías que no pueden faltar en toda fiesta cumpleañera (mucho menos si de algún paisano mexa es), sea ésta en casa, taller o la oficina (¡ah, qué buena medicina!). Celebremos, señores.

Oh sí, Javier Solís también grabó estas populares y bellas canciones. Ambas son del dominio público (d.p.), así que no se puede decir mucho del autor, ¡je, je! Aquí ambas con su respectiva letra (pa’ que canten todos).

En tu día (d.p.)
Celebremos con gusto, señores, este día de placer tan dichoso
que en tu santo te encuentres gustoso y tranquilo tu fiel corazón.
Vive, vive, feliz en el mundo sin que nadie perturbe tu mente
te pondremos un laurel en tu frente, unas conchas y perlas del mar.

Dios bendiga este día venturoso y bendiga la prenda que adoro
hoy los ángeles cantan en coro por los años que vas a cumplir.
Las estrellas se visten de gala y la luna se llena de encanto
al saber que hoy es día de tu santo, Dios bendiga este día de placer.

Solamente un recuerdo ha quedado de la infancia que al fin ya pasó,
celebremos este día tan dichoso, tus amigos, parientes y yo.
Celebremos con gusto, señores, este día de placer tan dichoso
que en tu santo te encuentres gustoso y tranquilo tu fiel corazón.

Las mañanitas (d.p.)
Estas son las mañanitas que cantaba el rey David,
Hoy por ser día de tu santo te las cantamos aquí.
Despierta mi bien despierta, mira que ya amaneció
Ya los pajaritos cantan, la luna ya se metió.

¡Qué linda está la mañana en que vengo a saludarte,
venimos todos con gusto y placer a felicitarte!
El día en que tú naciste, nacieron todas las flores;
En la pila del bautizo cantaron los ruiseñores.
Coro:
Ya viene amaneciendo, ya la luz del día nos dió.
Levántate de mañana, mira que ya amaneció.

Quisiera ser solecito para entrar por tu ventana
y darte los buenos días, acostadita en tu cama.
Quisiera ser un San Juan, quisiera ser un San Pedro,
pa’ venirte a saludar con la música del cielo.
Coro:
Con jazmines y flores hoy te vengo a saludar,
hoy por ser día de tu santo te venimos a cantar.

Ojalá que aprovechen, que coman un rico pastel (o torta, según el área) y que celebren. Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

PS. Claro, cómo no, felicidades a todos los festejados. Abrazo fuerte.

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