Reportes del día (de ayer)

abril 20, 2006 § Deja un comentario

Aquí uno del diario La Crónica (de México) en su sección Culturas:

Develan busto de Javier Solís en su querida Tacubaya
Por Alma Rosa Camacho, 2006-20-04Llorarás, llorarás mi partida, aunque quieras arrancarme de tu ser… Con esta canción que en su momento hizo hit, Javier Solís cuenta ya con una escultura en bronce en su querida Tacubaya, con motivo de su XL aniversario luctuoso autoridades de la Delegación Miguel Hidalgo y con la presencia de los familiares del intérprete de «Sombras», se develó un busto del escultor Germán Michel en el Parque Lira.

Aprovechando la presencia de más de 250 seguidores de quien en sus inicios fuera panadero, carnicero, boxeador y cantante en Tacubaya, para hacerle entrega a su hijo Gabriel, del reconocimiento de Disco de Platino por altas ventas del álbum doble titulado A 40 años… Me recordarás, que contiene 25 grandes éxitos de su carrera.

REGRESÓ A CASA. Tras develar el busto de Javier Solís, el representante del delegado de Miguel Hidalgo, indicó: «Javier, el muchacho que empezó con anhelos, proyectos de esperanzas, en un barrio que fue su casa siempre y después de un tiempo, regresa a su casa. Sabemos que logró sus sueños, que logró ser el mejor cantante, que logró ser un buen hombre, un buen amigo…».

MUY QUERIDO EN EL BARRIO. Los habitantes de Tacubaya informaron a Crónica que sus padres y abuelitos se enteraron que Javier Solís tenía entre otros motes: El morrongo, El burro y El acocil, debido a sus oficios como panadero, carnicero y boxeador, antes de convertirse en el Rey del Bolero Ranchero o El señor de las sombras.

UN AÑO DURÓ EL PROYECTO. Blanca Estela Solís, su viuda, comenta que le llevó un año concretar los permisos de las autoridades de Miguel Hidalgo, para acceder a colocar el busto de Solís. Ahora se siente satisfecha que la imagen de su esposo luzca en el Parque Lira de Tacubaya, quien si viviera, tendría 74 años de vida.

Hasta ahora es la única nota que he encontrado, seguiré buscando; si saben de alguna más, selectos lectores, pasen la voz (y la nota). Por lo pronto, la SOLISMANÍA tuvo gratos comentarios el día de ayer. La admiración y reconocimiento de Javier es realmente bella y grande, sigamos pues escuchando a Javier para que su música viva siga, para que su voz («máxima voz en el Mundo», escribieron) siga teniendo eco.

Ayer, por cierto, escuchando un poco (por internet) la estación de radio Imagen (de México), en su edición primera de la mañana (con Pedro Ferriz), se le recordó a lo largo de la emisión (con fragmentos de sus canciones) y, bueno, algo es mucho en este medio del espectáculo donde, ya se ve, no del todo se sabe reconocer lo que en verdad valía tiene para la música. La tarea sigue siendo nuestra, selectos lectores, como muchas otras: que Javier Solís siga cantando y viviendo más que nunca entre nosotros.

Javier Solís: Un estilo de vida I

marzo 13, 2006 § Deja un comentario

Pues bien, intentaré ir poco a poco definiendo el estilo de vida de un solismaniaco. Es decir, que a estas alturas del partido, es seguro que el gusto por Javier Solís y su música deja huella no solo en la preferencia musical sino también en el estilo de vida del seguidor. O sea, en otros términos, es como aquel que gusta de Sinatra o Elvis: su forma de vida está ya marcada por ese gusto musical y es casi seguro que porta el sombrero a la Sinatra, usa lentes como Elvis o se mueve al bailar como él, por ejemplo. Creo que sí. Y claro, hablo de los fanáticos, que, ciertamente, los habrá de distintos niveles, desde aquellos que únicamente siguen al artista en su faceta como tal y otros que lo siguen, literalmente, hasta el baño.

Así las cosas, mi intento es ir descifrando, a la luz de mi experiencia, cómo puede llegar a ser un solismaniaco (o javierista). ¿Es en serio?, preguntarán, pues sí, sí que lo es (a no ser que sea producto de la gripa que me agarró sin piedad este fin de semana), y espero valga la pena el intento.

¿Cómo es, pues, la vida de un fan de Javier Solís? Ustedes, selectos lectores, me podrán ayudar, cómo no, seguramente tendrán sus muy particulares puntos de vista. Bienvenidos sean los comentarios. Empezamos.

La bohemia

No todo bohemio es solismaniaco, pero, eso sí, todo solismaniaco es un bohemio. Un bohemio particular, les cuento, pues su campo de acción incluye no solo, digamos, la trova, los tríos, el tango, los boleros, las baladas, sino también las rancheras. Espero me explique. El solismaniaco es algo así como todo en uno. Exacto, mucho lo es por esa herencia musical de Solís, que no se acotó a un género en particular. ¿Y el bolero ranchero? Pues eso, que un género musical que es bolero y ranchero es más bien uno que nos abre todo un mundo de posibilidades. Y así, pienso, fue como Solís pudo mostrar sobradamente sus dotes de artista. A nosotros, sus seguidores, nos permite valorar, sobradamente, todo ese mundo bohemio. Un mundo que es a media luz, exacto, entre sombras (¿así o más evidente el nexo con Solís?). Javier nos transporta a ese mundo de la bohemia y nos mece con su voz, nos cuenta historias y nos lleva de la mano para dejarnos flotando en esa atmósfera enrarecida de amores, pasiones, desamores, llanto, risa (¿de un payaso?), voces, aromas, luces y sombras. La bohemia según Solís.

¡Cómo han pasado los años!

marzo 4, 2006 § 1 comentario

Asé es, selectos lectores, los años pasan y las cosas cambian. Por ejemplo, hay de ídolos…

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… a ídolos:

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O sea, hay ciertos íconos…

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… difícilmente superables, con todo y algunos curiosos intentos (¿que ahí se quedarán?)…

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Y en todo sentido…

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… que ni qué…

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Así las cosas, no cabe duda, este mundo loco ya no es el de antes…

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… ni sus ídolos. En fin, los años pasan.

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Evaluación e ideas

febrero 28, 2006 § Deja un comentario

A manera de evaluación, creo que cerramos bien este primer mes de actividades. Si bien pudo haber más comentarios (ie, retroalimentación), los que hubo son buena señal de que esto apenas empieza y al parecer a buen paso. La invitación sigue abierta para la participación.

Por el momento retomo comentarios sobre, 1) el dueto de Javier Solís y Vicente Fernández y 2) más ideas para relanzar la figura de Javier Solís, y con ellos hilo algunas líneas. Voy.

El dueto
Por un lado se comenta que Vicente no lo hizo tan mal y que incluso merece el aplauso del respetable por aquel dueto que hizo con Solís. Por otro lado, se hace énfasis de que Chente perdió el tiempo y no tiene por qué andarse metiendo con Javier y su voz. Bien. Yo, me parece, me ubiqué con mi comentario en un punto medio. Es decir, razón hay para aplaudirle a Chente, que ni qué, pero también para pedirle (a él y a su gente) que las cosas se hagan de la mejor manera, y así creo que fue el caso de ese dueto incluído en su más reciente material: se pudo haber hecho mejor. De otro modo, como así señalan otros comentarios, no se hará patente más que una limitada interpretación musical frente al Señor de Sombras.

Cierto, Vicente buscó el homenaje y no la competencia, eso me queda claro, pero no del todo si dicho homenaje fue el mejor que él pudo haber hecho. Mi opinión es que más allá del gusto que pueda sentir por Vicente o Javier, la canción queda floja y no acaba de cuadrar. Pudo, insisto, ser de mejor modo el mentado homenaje. También es cierto que con Javier y su voz es muy difícil hacer un dueto: ésta era/es/será total e insuperable. Pero como la idea era un homenaje, pues más le valía a Chente escoger una canción donde su voz pudiera acompañar mejor (que no superar, pues no es competencia) a la de Javier.

No se juzga pues a Vicente sino a su trabajo. Que no es lo mismo. Se sabe que Vicente tiene lo suyo (nos guste o no), y por eso mismo, reconociendo lo que tiene, es que se aboga por que él y su gente hubieran ofrecido a la gente un mejor dueto. Ya lo dije, toda la tarea en realidad era de la parte de Vicente, así que no había más que escoger una mejor canción para el lucimiento de ésta y de las voces de ambos. Sigo pensando que sí era y es posible.

La película
Algún anónimo sugiere la idea de hacer una película sobre la vida de Javier Solís, y pone de ejemplo la peli de La Bamba (aquella sobre la vida de Ricardo Valenzuela). Se vale… aunque no sé si apostarle a un proyecto como ese. Es decir, no si va a quedar como aquella peli sobre la vida de Pedro Infante (ahora mismo no recuerdo el nombre) o aquellas sobre las vidas de José Alfredo Jiménez o Álvaro Carrillo. Si va a ser así, mejor que no, por vidita de Dios que no. O sea, que si van a intentar hacer una telenovela (culebrón, dicen los ibéricos) llevada al cine, pues no, no gracias. Pero, eso sí, como bien ejemplifica el anónimo, si será al estilo de La Bamba o, qué mejor, al estilo de la recién estrenada Walk the line (la vida de Johnny Cash), y otras cintas biográficas más, que sí se ocupan de la vida y esencia del cantante, pues va, así sí bailaría mija.

Tela hay, que ni qué, ya nomas sería cosa de saberla cortar. Últimamente no ha habido buenas películas de ese estilo en la cinematografía mexicana, ¿se podrá? Frida, hablando de artistas, pues fue un intento respetable, quizá por ahí pueda originarse una peli sobre el cantante Solís. Es decir, a final de cuentas, creo que bien se puede considerar la idea, no está de más y bien puede ser la punta del iceberg para un redescubrimiento y reconocimiento de la obra musical de Javier Solís. Ahora bien, que sean verdaderos actores los que interprenten a Solís (no, ni P. Montero ni A. Fernández son actores, recuérdenlo). Vale, por aquí nos vemos y leemos.

Mentiras, mentiras

febrero 24, 2006 § 9 comentarios

¿Por qué, selectos lectores, hay cosas que no se debieran de hacer y por alguna exótica y testaruda razón, la gente las hace? Y las graba y las vende. ¿Por qué se engañan?… Mentiras, mentiras.

Me puede gustar Vicente Fernández, a veces lo escucho y lo disfruto… Pero así no. Ya verán, escucharán, ustedes. Aquí la prueba de que Solís canta cada vez mejor, y a las pruebas se remite. “Mentira, mentira” de la autoría de Saulo Sedano (integrante de los Tres Diamantes), incluída en el más reciente material de Vicente Fernández, Mis duetos:

No sé quién seleccionó la canción, no sé quién le dió la idea, pero de verdad que no puede decirse, por tal selección, amigo del Charro de Huentitán, ni de la música. En la grabación del dueto Javier Solís-Vicente Fernández no hay lugar a dudas de la superioridad de Solís como Rey del Bolero Ranchero… ¿y/o de la crisis en la selección de nuevos materiales discográficos en el mercado? Hay de duetos a duetos, nada en contra de los que hace con sus hijos o incluso con Yuri, pero hacer uno con Solís, un poco de por favor y un mucho de respeto por la canciones y los intérpretes. Yo pensé que ya Manuelito Mijares (y sus duetos con Pedro Infante) y el mismo Alejandro Fernández (haciendo terna con Infante y Negrete) habían dejado claro que la tecnología no puede suplir al talento y estarse aventurando a andar armando duetos tecnológicos que hacen más mal que bien a la música en sí.

El resto de los duetos incluídos en el cedé (con Celia Cruz, Roberto Carlos, Aída Cuevas, Vicky Carr et al.) ciertamente se pueden disfrutar, pero éste con Javier Solís creo que se quedó en el intento. Vicente se la jugó y salió perdiendo. (Y más cuidado debería de tener pues es lo nuevo que está ofreciendo a sus seguidores: la mayoría del material del disco son más bien reediciones.) Inicia bien el Chente (con una prudente media voz) pero apenas entra Solís (en la segunda línea), la voz de Vicente se queda en el intento y de ahí no pasa (de ser algo así como coro chafa). Chente o respetó mucho a Solís o simplemente no le supieron armar ese dueto y me lo dejaron muy mal parado. Creo que incluso, ya que andaban de magos con la tecnología, mejor hubiera sido que copiaran y pegaran la voz de Alejandro (de su interpretación/grabación de la misma canción en aquél segundo material discográfico Piel de niña), y el dueto se hubiera escuchado mejor. Pero no, la canción no ayudó y tampoco la parte que le tocó a Vicente. La tarea era de Chente no de Solís, así que gran tache para él y su gente.

Es más, la voz de Chente se escucha apagada y sin ganas, pareciera que tan sólo se limitó a cumplir con el programa de grabación y ya. Sólo ésa primer línea y aquella de sentí que tu cuerpo extasiado se unía con el mío, dejan ver lo que Chente en realidad puede hacer con ese tipo de canciones, lo demás está para el olvido (pues prefiero escuchar a Solís en solitario). El mentira, mentira, tan sólo mentira…, ciertamente queda como sólo un sueño guajiro: Chente no supo hacer el dueto con Javier. Otras canciones pudieron haber seleccionado para el proyecto. No me alcanza entender el por qué de dicha selección. Es decir, otras canciones se acomodaban mejor, creo yo, para lo que se quiso hacer. Una un poco más ranchera o bravía, quizá, pues es donde se mueve mejor Chente (el dueto con José Alfredo quedó mejor, que ni qué, mucho mejor, o aquél con Felipe Arriaga). Romántica y todo lo que se quiera, pero más ranchera y no una donde la voz de Solís simplemente no deja mucho espacio (por su calidad y presencia total) para que otra más pueda hacer buena compañía. En fin. De tus duetos a mis duetos… Que pasen un buen fin de semana.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Javier Solís es la onda

enero 30, 2006 § Deja un comentario

¿Así o más claro?

Gusto me da saber que ciertamente Javier Solís tiene una presencia peculiar en la memoria musical del alma mexa (a pesar de que la encuesta de este blo’ sea igual de popular que un balero en los niños de hoy). Ahora que ando en plan promocional de esta bitácora, me he topado con esta actitud resumida (por LaMaga) en tan sabias palabras: es la onda, Javier Solís es la onda. Clarín corneta, ¡cómo no!

Por ejemplo, les cuento, me topé con la noticia (sí, ya sé, atrasada) de que el grupo de rock La Casta (antes La Castañeda) grabó en su más reciente disco el tema clásico de Javier, Entrega Total. Ya lo escuché (visiten su página güeb) y me parece una versión respetable e incluso de aplauso (por lo respetable, porque de hecho no me acaba de gustar). «Ay, pero tú dijiste que Luis Miguel no debería de cantar Y, y entonces ése grupo tampoco debería de cantar las canciones de tu Solís.» No, criaturas, lo que quise y quiero decir es que lo que necesitamos es que se cante a la manera que mejor le corresponda a cada quien (y no nos quieran dar atole con el dedo) aquello que realmente pueda tener un sabor diferente y no ser eso que se suele llamar (por algo será) como un refrito más. La Casta lo hizo a su manera (como aquél disco «Tributo» a José José en donde algunos intérpretes —sí, no todos— dieron el ancho y lograron una versión muy decente y original, y no se quedaron en el clásico aburrido cover), y logró darle un matiz diferente a la mentada canción. Y se vale. Como lo que hizo, otro ejemplo, el rumbero Bambino (busquen el doble cedé «Por ti y por nosotros») y su versión de Payaso. Espero me esté explicando, de otro modo, comentarios por favor.

Así las cosas, lo importante es hacer notar que Javier Solís tiene un lugar especial, y las frases y grabaciones de hoy así parecen demostrarlo. Mi deseo es que haya más de este tipo de demostraciones. Son la onda.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Y

enero 26, 2006 § 1 comentario

La composición de Mario de Jesús Báez es ya un clásico dentro de la tradición de los boleros. Por supuesto que el compositor tiene otras más que son de igual forma canciones ya inmortales (eg, “Ayúdame, Dios mío”, “Adelante”, “Ese bolero es mío”, etc.). Ésta en particular, “Y…”, se volvió a escuchar, más o menos de forma reciente, en voz de Luis Miguel (Vivo, 2000). Hoy precisamente por la tarde escuché de nueva cuenta su interpretación y recordé que además de él, tanto Vicente Fernández como Plácido Domingo se han dado a la tarea de imprimir su sello particular a esta canción de nombre tan breve.

El compositor dominicano, seguramente, como creo debe suceder con el resto de compositores de canciones populares (que llegan a serlo), no imaginó las distintas tonalidades que una obra suya pudiera llegar a tener. Y sí que las hay. Claro, lo mismo sucede con otras más como, ejemplo perfecto, “Bésame Mucho” de Consuelo Velásquez. Pero la que ahora nos concierne es ésta de título unitario.

Como bolero que es, “Y…” fue también interpretada por Los Panchos; como bolero que es, fue grabada e interpretada también por Gabriel Siria Levario, mejor conocido como Javier Solís: el rey del bolero ranchero. Fue con él, sin duda alguna, donde la canción sentó sus bases para su interpretación y, acto reflejo, garantizó su paso a los anales de canciones inolvidables.

Decía entonces de la interpretación de Luis Miguel, donde no puedo dejar de pedir, suplicar, escuchar la canción pero en voz del Señor de Sombras. Lo mismo me sucede cuando la letra sale de la boca de Vicente Fernández o incluso del mismísimo Plácido Domingo. No es, como decía mi mamá del abuelo Lencho, terquedad por querer seguir con los ídolos de siempre y, por ende, censurar a todo aquél que intente competir a su manera por aquellos lugares del gusto popular. (Mi abuelo nunca aceptó la voz del charro de Huentitán el Alto y siempre prefirió escuchar al inmortal Pedro Infante.) Es asunto más bien lógico y obvio, y de un intento por darle lugar a cada cual.

«Y qué hiciste…/ Y qué has hecho…/ Y qué excusa…/ Y qué ingrato…/ Y qué absurda…/ Y pensar…/ Y si dices la verdad yo te perdono/ Y te llevo en mi recuerdo junto a Dios.»

Aquella media voz de Solís es simplemente el tono perfecto para la interpretación de una serie de preguntas que navegan entre la nostalgia, duda, furia, dolor, decepción, esperanza y, al final, perdón. No puede uno aceptar fácilmente a otra voz que sustituya este interrogatorio sentimental. Cosa distinta, me parece, con canciones como la citada “Bésame Mucho”, donde el imperativo puede ser adoptado por cualquier intérprete, incluyendo a los Beatles. Hay canciones, pues, que cuando se topan con una voz que encaja de modo perfecto con su letra, son ya parte perenne de aquella. Difícilmente podrán dichas canciones ser interpretadas por alguna otra voz que no sea la que les da el acompañamiento y cobijo óptimos. Ello no implica que es cuestión entonces de ser el primero en grabar la canción, por supuesto; bien se puede decir que “El Aventurero” tuvo que esperar a Pedro Fernández para convertirse en verdadero éxito y, sobre todo, hallar una voz más adecuada para la letra (Antonio Aguilar tiene mucho mejores interpretaciones).

Javier Solís tuvo en su voz la herramienta perfecta para, así como Pedro y Jorge, y hoy los Fernández, imprimir un sello y sentimiento a canciones que con voz y estilo diferentes se vuelven inútiles y ociosos ejercicios de creatividad. Cierto, nada como el recuerdo, casi resucitación, de la canción en voz de gente como Luis Miguel, pero de ahí a ser éste el único medio para toparse de nueva cuenta con dichas obras y sus otrora intérpretes, me parece un asunto que se debe repensar.

Pueden seguir haciéndose miles de interpretaciones de “Las Mañanitas”, “El Rey”, “Reloj”, “Si Nos Dejan”, en fin, de tantas canciones inmortales que por su letra no pueden ser de alguna voz en exclusiva. Pero preguntar qué se hizo del amor que se juró sólo hay que dejarlo a Javier, así como tener la tentación de un beso mordelón a Pedro, y, ya que lo menciono, llamar incondicional a la misma de ayer a Luis Miguel.

¿Y qué se hizo del talento de siempre? ¿Y qué excusa hay para seguir reciclando canciones? Lo dicho: lugar para cada cual. Se agradece el recuerdo, que ni qué, pero se agradecería mucho más un impulso tanto al recuerdo de las canciones y sus intérpretes de siempre (los clásicos), como uno a las nuevas letras y canciones por lo intérpretes de ahora. Claro, cuando así sea necesario retomar a una bella canción olvidada y darle el toque que en su momento no encontró, pero también necesario es que se dé paso a nuevas (y buenas) composiciones, y que éstas de igual forma lleguen a encontrar su voz ideal. Que, como dice la canción, se llevarán en el recuerdo junto a Dios.

El Rey del bolero ranchero

enero 26, 2006 § 1 comentario

Pues bien, amigos, de eso se trata, de darle vuelo a la hilacha y hacer de este espacio uno donde se le rinda homenaje a la mejor voz que México ha dado al mundo… Sí, así de tajante, ¿ya se percataron dónde están?… ¡¡Javier Solís-manía!! Así que no me vengan con que no, que sí, que más o menos, que casi, que claro que no y bla bla bla… No, aquí Javier Solís es la neta del planeta. Punto.

Ahora bien, ya que estamos de acuerdo en eso, el siguiente punto en la agenda es hacer de las palabras nuestra mejor herramienta y lograr así un bonito y decente espacio donde se hable de nuestro líder y guía espiritual. ¿Estamos? Vale. Así las cosas, ahorren los comentarios de tipo: «sí, muy bonito, canta chido», «ay, sí, claro, esa canción está rebonita», «uy, qué linda canción, súbele», «no, esa no me gusta mucho, otra», «ay no, Pedrito era mejor», etcétera. Se trata de HABLAR sobre aquello que está detrás, en y después de las interpretaciones de Javier Solís. De su obra artística. De su herencia. Tela hay, claro, las anécdotas están más que bienvenidas, pero lo importante es charlar sobre las emociones y pensamientos que nos desatan las interpretaciones del Rey del bolero ranchero, sobre el Señor de Sombras… Javier Solís.

Comenzamos.

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