Canción de la Semana 16

mayo 17, 2006 § Deja un comentario

Esta vez me ayudaré de uno de ustedes, selectos lectores, para hablar de la canción de esta semana que corre: “Quémame los ojos” de Nelson Navarro. Rolando (Rolmen) nos sugiere la canción y apunta:

«[…] Tema musical que en su momento lo grabó un cantante cubano, Celio González, acompañado de la sin igual Sonora Matancera. […] Pues bien, posteriormente lo grabó Javier Solís y vaya sorpresa, ¡qué cambio!, ¡qué interpretación!, qué prodigio de voz hace este hombre al final de la canción cuando en la frase final dice: pero nunca digas…que no volverás. Javier hace un desdoblamiento de media voz tan singular que ya quisieran muchos cantan-tuchos de hoy, poder hacer.»

Aquí la letra:

Quémame los ojos (Nelson Navarro)
Deja que tus ojos me vuelvan a mirar;
deja que tus labios me vuelvan a besar;
deja que tus besos ahuyenten las tristezas
que noche tras noche me hacen llorar.

Deja que la luz retorne a mi alma
para que lo triste se marche de mí;
déjame sentirme dormido en tus brazos
para que mi ser se llene de ti.

Deja que mis sueños se aferren a tu pecho
para que te cuente cuán grande es mi dolor;
déjame estrujarte con ese loco amor
que me tiene al borde de la desolación.

Deja que mis manos no sientan el frío,
el frío terrible de la soledad;
quémame los ojos si es preciso, vida,
pero nunca digas que no volverás.

Toda una época es este tipo de canciones, herencia acaso de un estilo de vida. Ciertamente Celio González (pilar junto con Celia Cruz y Bienvenido Granda de esa institución musical que es la Sonora Matancera) la graba y la hace todo un éxito. Después vendrá Solís para sentir el frío terrible y dejar que su voz nos encante… No queda sino dejarse querer.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Canción de la Semana 15

mayo 13, 2006 § Deja un comentario

Ese bolero es mío, desde el comienzo al final… Así de simple. Así escribió Mario de Jesús, así cantó Solís, así lo sentimos nosotros los de alma bohemia. ¡Qué va!

Mario de Jesús vaya que lo hizo a la medida de Solís… o por lo menos así, cual traje a la medida, le quedó al buen Solís y su magnífica percha.

Ese bolero es mío (Mario de Jesús)
Ese bolero es mío
desde el comienzo al final
qué importa quién lo haya hecho
es mi historia y es real

Ese bolero es mío
porque su letra soy yo
es tragedia que yo vivo
y que sólo sabe Dios

Lo hicieron a mi medida
yo serví de inspiración
y su música sentida
se clavó en mi corazón

Ese bolero es mío
por un derecho casual
porque yo soy el motivo
de su tema pasional

¡Qué va!

Escuchen cómo desde el comienzo al final Solís afirma con todas las de la ley que lo suyo es el bolero. La música se le clava en el corazón y le sale por la garganta con, eso, todo el corazón. El mariachi lo acompaña y sirve de marco perfecto para que Javier nos recuerde la vocación no sólo de él sino del mismo bolero: nacieron el uno para el otro, a la medida de cada cual. Inspiración y pasión total.

De Mario de Jesús ya se habló cuando se opinó al respecto de “Y…”, una de sus más conocidas canciones; también ha sido excelentemente interpretado por el “Lujo de México”, Marco Antonio Muñiz —aunque el “Adelante” lo sigo prefiriendo con Javier, oh sí—. Así las cosas, seguramente más adelante tendremos más de Mario de Jesús. Mientras, pues eso, que no cabe duda que Javier tenía, poseía, al bolero.~

mayo 11, 2006 § Deja un comentario

Hoy me despierto con la noticia de que Soraya (1970-2006) ha fallecido. Fue ayer miércoles 10 de mayo. Era joven y luchaba desde el 2000 contra el cáncer de mama. Aquí, en este humilde espacio, la habíamos mencionado como una de las sobresalientes intérpretes de Pueblito viejo, bella melodía colombiana que escuchamos en voz de Javier Solís. También, en este mismo espacio, se habló de lo importante de que ustedes, selectas lectoras en particular, se informen y conozcan más (en Fundacion CIMA, por ejemplo) de esa maldita enfermedad que las acecha de muy mala manera. Soraya se comprometió con la causa para la detección y tratamiento de la enfermedad, y de hecho dejó un mensaje a su gente donde subraya: ¡no se dejen vencer! Así sea. Desde aquí, pues, un gran aplauso para su vida y lucha. Descanse en paz.

Aquí, Pueblito viejo en voz de Soraya:

Gracias

mayo 10, 2006 § Deja un comentario

Hoy en especial (10 de mayo, Día de la Madre en México), por las razones que ustedes quieran (comerciales, sentimentales, superficiales, de marketing, etc.) , simplemente hay que decir: ¡gracias!

Hoy y siempre gracias, Mamá, gracias mil.

¡Qué va!

Ojos de juventud

mayo 6, 2006 § 1 comentario

En este lado del charco, les cuento, ya el sol calienta y reconforta. Así, nada como una buena melodía que nos acompañe, nos valse, en estos días de la joven primavera. Entonces, si avezados son, reconocerán esta canción que el buen Solís nos hace el favor de cantar, ya verán.
Ojos de juventud es un vals ícono de la música mexicana con el que Arturo Tolentino (1888-1954), oriundo de Coahuila, México, se gana un lugar por siempre en la memoria musical. El tema ha sido grabado en repetidas ocasiones y en distintas versiones, que incluyen al mariachi y al salterio. Una joya, ni duda cabe. Y más, por supuesto, si es Javier Solís quien llora por la traición vulgar.
Solís acaricia las palabras, las valsa ciertamente, y el mariachi ahí haciéndole un acompañamiento que le deja girar de la más bella forma posible. Sólo Solís. Es una vals que así pedía una voz, una que más que quejarse de la traición, relatara de forma nostálgica lo que ya no se tiene, aquél amor bello a pesar de todo. Aquél amor que rompió un corazón de cristal con manitas de marfil. Un amor que no olvidará supremas ingratitudes ni juveniles ojos.
Está por demás recalcar la finura de la voz de Solís y su andar por las notas altas . Su media voz (que ciertamente es diferente a decir «a media voz») pasa, juguetea, del llanto a la traición sin problema alguno. ¿Alguna vez habrá una academia o MTV-unplugged que logre recrear tal belleza?… En fin. La melodía, ya les digo, seguramente será identificada y relacionada con una película mexicana que vaya que hizo honor a la cocina mexicana. ¿Se la saben? Que quede de trivia, entonces, ¿a qué película me refiero? Digamos, pues, que la canción formó parte del soundtrack.Sale vale, por aquí nos vemos y leemos. La canción de la semana ya está en línea, no dejen de escucharla. Buen fin de semana. ¡Qué va!

Canción de la Semana 14

mayo 3, 2006 § Deja un comentario

Pues bien, atendiendo las atinadas solicitudes de ustedes, selectos lectores, he aquí la canción de esta semana: “Cada quien su vida”. Los autores son Gabriel Ruiz y José Antonio Zorrilla. De ambos se tienen mayores referencias con las canciones “Usted”; de Ruiz con Gabriel Luna de la Fuente, aquella clásica “Despierta” en voz de Pedro Infante; y de Zorilla con Luis Arcaraz la siempre “Bonita”. Gracias pues a Servio Tulio Díaz de Colombia que nos recomendó esta canción.

La canción es parte de la película Campeón del barrio (1964) que protagonizara Javier Solís junto con Fernando Soler, Sonia López, Joaquín Cordero, Oscar Madrigal y Gina Romand. No he visto la película, así que si algún selecto lector quisiera platicar un poco, adelante. De la canción, aquí su letra:

Cada quien su vida (Gabriel Ruiz y J.A. Zorrilla)
(Recitado)
Unos van sonriendo, otros van llorando,
¿qué es lo que me pasa?…
No sé lo que quiero, no sé a dónde voy

Saber lo que uno quiere, saber a dónde va
parece lo más fácil y sin embargo pocos
lo saben de verdad.

Unos van sonriendo, otros van llorando
unos en la sombra, otros en la luz;
pero todos vamos como Dios cargando,
cada quien su vida, cada quien su cruz.

Pero nada importa si en el alma vibra
la ilusión que anhela nuestro corazón,
y éste es el milagro,
el amor nos libra de nuestras angustias…
de nuestras angustias, de nuestro dolor.

¡Qué va!

Un recitado es lo que abre tal canción, Solís declama y nos prepara para el canto nostálgico. Noten en especial la dicción de Solís: es perfecta (de principio a fin), limpia y clara. Es una cualidad más que Solís poseía en su canto; algo que, a pesar de lo fácil que parezca, pocos, muy pocos, cantantes lo logran. Ya lo digo, en esta canción se nota en particular tal cualidad, su ritmo y contenido lo pide. Se ha de ser claro para decir una verdad de tal peso: cada quien su vida, cada quien su cruz. Así las cosas, presten atención, por ejemplo, a «si en el alma vibra» y «éste es el milagro»: en tales líneas acentúa y claramente hila las frases para que al final se tenga, al fin Solís, una canción de antología. Se incluye, por cierto, en el cedé Javier Solís: Canciones de sus películas (no aquél de recién manufactura sino el anterior).

También, es de subrayar la combinación del órgano y del mariachi, parte de lo que sería, según las mismas palabras de Javier, la modernización del sonido del mariachi. Bien que lo logró, y no sólo eso, además de modernizarlo, lo inmortalizó.

La canción me encanta, si bien pareciera triste, es realmente un breve recordatorio de lo que vida es. Cuántas veces no habremos visto y juzgado exactamente así a la vida nuestra… Solís lo sabía y así lo expresó, muy a su manera. Bárbaro. Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Feliz Día del Niño

abril 30, 2006 § Deja un comentario

Así es, no se podía quedar este día sin recordar a los locos bajitos (Serrat dixit). Y claro, aprovechemos para que Javier les cante y ya desde peques sepan lo que es bueno, ¡qué va! La canción quizá no es la más alegre, pero de verdad que es bella, es una clásica canción de cuna (de la autoría de Fernando Méndez), hela aquí:

Tal canción es parte de la película Un tipo a todo dar (1963). Así nomás, sencilla y carismática, la escena es de un ‘apá cantándole a su chaval, ¿qué más se puede pedir? No se duerman ustedes, selectos lectores, y mejor festejen a sus carajitos, guaguas, escuincles, chavitos… ¡niños!

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Canción de la Semana 13

abril 26, 2006 § Deja un comentario

Haciendo caso de una recomendación (por el selecto lector Omar) aquí la canción de la semana: “Un año más sin ti”. La letra es de Rodolfo «Chamaco» Sandoval y la música de Manuel Álvarez «Maciste». El primero, valga la anécdota es aquél compositor oaxaqueño al que se le han adjudicado (o bien, ligado a su creación) algunas canciones de Agustín Lara (como “Silverio”) y Maciste es más conocido por canciones como la inolvidable “Angelitos negros”.

La canción, que está incluída en el cedé Un año más sin ti, queda muy ad hoc dado el recién aniversario luctuoso de nuestro querido Solís (del cual aquellos selectos lectores que hayan podido asistir, pues más que bienvenidas serán sus líneas al respecto: anímense). En fin, revisando en la güeb, veo que también ha sido grabada por Óscar Chávez, así que mal no se ha de escuchar, al contrario, seguramente es una muy respetable versión. Aquí la letra:

Un año más sin ti (Manuel A. Maciste y Rodolfo Sandoval)
¡Ay, un año más sin ti!
el tiempo pasó: quién lo creyera;
¡ay, otro año tú sin mí!
pero sin podernos olvidar

¡Cuántos van!, no lo sé
no quiero saber, no quiero saber;
he podido resistir
porque al fin a sufrir nací

Ven que yo te espero
te abro ya los brazos
porque tengo el alma
hecha mil pedazos

¡Ay, un año más sin ti!
¡ay de mí, esto no es vivir!

¡Ven que yo te espero!
te abro ya los brazos
porque tengo el alma
hecha mil pedazos

¡Ay, un año más sin ti!
¡ay de mí, esto no es vivir!

El arreglo musical me parece interesante: la introducción y coros se combinan con la música del mariachi y se logra un sonido particular, amén de la exquisita voz de Solís, por supuesto. Me quedo pues con esta interesante mezcla de sonidos (coros, voz principal, cuerdas, trompetas); Solís se mantiene y no hace grandes cambios en la entonación, su media voz le es suficiente para hacer sentir la letra. A diferencia de, por ejemplo, Pepe Aguilar que mucho de su estilo se debe a este tipo de, digamos, «canciones de sufrimiento», Solís no la hace de mártir y deja que una voz bien parada y equilibrada (sin tintes melodramáticos), logre hacer llegar el mensaje de la sentida letra. No cabe duda, por fortuna hay diferencias y éstas, ciertamente, sobreviven a los años y no se han de olvidar. Pase lo que pase.

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Canción de la Semana 12

abril 19, 2006 § Deja un comentario

Vaya semana, no me dejarán mentir, una sumamente especial y así también su canción. “Dios nunca muere” es literalmente un himno que es parte del tesoro de la música mexicana y del mundo. Macedonio Alcalá (1831-1869), en su lecho de muerte, nos regaló y dio vida a “Dios nunca muere”. Era el año de 1869 y don Macedonio partía desde su amada Oaxaca a un viaje sin retorno y nos dejaba altas notas que hacen reconocimiento precisamente a dicho viaje. Así, en esta semana del 2006 en que coincidieron eventos rodeados de magia y milagro, SOLISMANÍA presenta Dios nunca muere en voz de Javier Solís (y con banda).

Solís siente y entiende la plegaria. Ruega en lo bajo y en lo alto. Le sale del alma y ahora, en estos días, pareciera que nos canta desde muy arriba… desde todos lados. Ese grito, por cierto, tan suyo y que fue su marca característica, queda como parte de la canción: un grito de gusto y susto, ¡qué va!

Como vals que es, nació sin letra, empero la más conocida es una que hace justicia y que complementa de modo perfecto lo que la melodía es: una plegaria llena de nostalgia y fe. Y así como la letra tuvo que ser especial, así también su interpretación. Dos son las voces que se encargaron de hacerlo con suma justicia: Pedro Infante y Javier Solís. Ambas versiones son realmente buenas, sin embargo una de ellas alcanza la pureza necesaria y logra esa triple magia resultado de la música, letra y voz: la de Javier Solís. Ciertamente, ha de decirse, la versión más conocida es la de Pedro, pero Solís, lo dicho, se encargó de darle no solamente una voz sino también la mejor. Aquí la letra:

«Dios nunca muere» (Autores: música de Macedonio Alcalá, letra de Cipriano José Cruz)
Muere el sol en los montes con la luz que agoniza,
pues la vida en su prisa nos conduce a morir.

Pero no importa saber que voy a tener el mismo final,
porque me queda el consuelo que Dios nunca morirá.

Voy a dejar las cosas que amé,
la tierra ideal que me vio nacer;
sé que después habré de gozar
la dicha y la paz que en Dios hallaré.

¡Qué va!

Sé que la vida empieza en donde se piensa que la realidad termina,
Sé que Dios nunca muere y que se conmueve del que busca su beatitud;
Sé que una nueva luz habrá de alcanzar nuestra soledad
Y que todo aquel que llega a morir empieza a vivir una eternidad.

Muere el sol en los montes con la luz que agoniza,
pues la vida en su prisa nos conduce a morir.

En esta semana coincidieron la Pascua y los aniversarios luctuosos de Pedro y Javier (acaso lo sacro y lo profano, se dirá), ojalá que ustedes, selectos lectores, encuentren, como yo, en “Dios nunca muere” una oportunidad para revalorar esta vida nuestra llena de altas y bajas, y así al final poder sentir y cantar esta melodía que, seguro estoy, no sólo llena a nuestros paisanos oaxaqueños que se hinchan (merecidamente) de orgullo al escuchar tales notas, sino a todo aquél que sepa reconocer la inmortalidad de aquello que en vida sabe vivir y, finalmente, morir.

Sea pues esta canción una que acompañe la conmemoración y celebración de la inmortalidad de nuestros queridos gallos… en especial de nuestro querido Javier Solís, que nunca ha de morir.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Pedro Infante no ha muerto

abril 15, 2006 § Deja un comentario

La SOLISMANÍA recuerda hoy 15 de abril al Ídolo de Guamúchil, Pedro Infante.

Bien es sabido que si Javier Solís tuvo influencias, Pedro Infante fue la principal. Como ídolo que era en los cincuentas, Javier empezó su carrera musical a la sombra de Pedro y sin querer lo imitaba; sin embargo, con el paso del tiempo y las grabaciones, Solís pudo no sólo evitar la imitación sino generar su propio estilo y estar al tú por tú con las grabaciones de Pedro.

Infante murió volando en 1957 y Solís apenas despegaba; en el día del entierro de Pedro, Javier, al fin fan, se hizo espacio dentro de la multitud y cantó (a la manera de Infante) «Grito prisionero». Así, prisionero de ese espontáneo grito, Solís pasó un tiempo más sin lograr rebasar las maneras de Pedro. No fue sino hasta la grabación de «Llorarás, llorarás» (en 1958), y de las subsecuentes grabaciones, cuando por fin salió del todo la voz y estilo de Javier Solís. En los años siguientes se dio, ahora sí, el ascenso de su carrera que lo llevaría a estar a un lado, sí, lado a lado, de su ídolo Pedro Infante.

Mucho se ha escrito sobre Pedro y su obra, aquí en la SOLISMANÍA hemos de quedarnos con ese pedazo de su obra que dio inicio a lo que después Javier se encargaría de pulir y dejar más que establecido y bien sentado: el bolero ranchero. «Amorcito corazón», música de Manuel Esperón y Cortazar, letra de Pedro de Urdimalas, no sólo brindó a Infante un éxito más en su carrera sino que sirvió de base para la creación del bolero ranchero. Es de hecho para muchos el primer bolero ranchero. Es también un clásico de la música mexicana y, bien se puede afirmar, un sinónimo de Pedro Infante. Helo aquí, pues, en voz de aquél que encumbró el género y lo consolidó: nuestro Javier Solís. Un homenaje de Solís a Infante. Un recuerdo de esta bitácora del Rey del Bolero Ranchero al Ídolo del Pueblo, el querido Pedrito.

Como podrán escuchar, Solís no imita y simplemente deja salir su media voz para así hacer de la canción una muy suya y, al mismo tiempo, respetar aquella versión de Infante. Es decir, entiende la dimensión de la melodía, aquella dada por Pedro, y se encarga entonces de, si me permiten la expresión, abrillantar lo hecho por Infante. Su voz, se sabe ya, era la idónea para este tipo de canciones y su género, y he aquí una buena muestra. Arriesgada, sí, por interpretar algo que, lo dicho, era sinónimo de Infante, pero con todo, y escúchese el final, la voz y estilo se imponen y se logra una muestra de la valía de Javier Solís.

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

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