Diez años de Solís con Carrillo en el Salón de la Fama

noviembre 29, 2011 § Deja un comentario

Cuando redacté aquella nota semanal sobre el «Sabor a mí» de Álvaro Carrillo en la voz de Solís, no tenía idea de que para esas fechas (2006) tal canción e interpretación cumplían cinco años de haber ingresado al Salón de la Fama del Grammy Latino. Por suerte, me entero gracias a Mario Carrillo de tal suceso, y van aquí estas líneas para celebrar la década de ingreso.

En el 2001 fue establecida la sección latina del mítico salón de la fama de la Recording Academy, el GRAMMY Hall of Fame, con el fin de rendir homenaje a aquellas «primeras grabaciones de perdurable calidad o valor histórico». Los ganadores, explica la Academia, son seleccionados anualmente por expertos en la materia.

A la fecha son once canciones (sencillos) que están enlistadas. Lo curioso, por decirlo de alguna manera, es que se registran sólo con los intérpretes (que no siempre, se sabe, son también los compositores). Así, además de «Sabor a mí», se puede leer que «Bésame mucho» (¡en género tropical!) de Consuelo Velázquez tiene a Pedro Vargas como autor, o «El reloj» y «La barca» (¡también en tropical!) de Roberto Cantoral, tienen a Lucho Gatica. El resto de canciones son: «Desafinado» (Jobim/Mendoza) con João Gilberto, «El día que me quieras» (Gardel/Le Pera) con Carlos Gardel, «El manisero» (Moisés Simons) con Don Azpiazú, «Garota de Ipanema» (Jobim/Moraes) con Antonio Carlos Jobim, «Mambo No.5» de y con Pérez Prado, «Oye cómo va» (Tito Puente) con Santana, y «Somos novios» de y con Armando Manzanero.

«Sabor a mí» está pues con Javier Solís echando de menos al entrañable Álvaro. Es la única con el género regional-mexicano, por lo que al menos es seguro que los señores de la Academia estaban escuchando a Solís con su mariachi, su bolero ranchero.

Grabada en 1960 y editada en el álbum Enamorado de ti, no cabe duda que el talento de esta dupla apenas y cabe en ella. Cuántas grabaciones habrá tenido en su momento (sobre todo con tríos, e.g., Los Panchos) y es Solís quien se alza con el honor. Porque sí, sin duda la canción vale toda por sí misma, pero las muñecas —lo habría dicho Carrillo— no pueden ir desnudas, alguien tiene que vestirlas. Javier lo hizo y de qué manera. Ahí queda ya su grabación, su interpretación, su corte, su —digámoslo— creación a la medida perfecta, en un aparador que, con todo, contiene una muy buena muestra del alcance de la música. No es fama, qué va, es calidad histórica… saboreada en su mejor sazón.

Apenas ochenta años

septiembre 1, 2011 § Deja un comentario

Fue así como el maestro Borges comentó de sus ochenta en aquella entrevista con Joaquín Soler en el programa A Fondo (precisamente en 1980). Hoy, primero de septiembre del 2011, Solís también pudiera decirlo.

Es cierto que en la patria de Javier lo que suele recordarse más es la muerte del ídolo (y para muestra basta un Infante), con Solís —podemos argumentar— la persona nació Gabriel y murió Javier, de ahí que sea la muerte la efeméride. ¿Cuántos años, incluso, el cumpleaños habrá sido exclusivamente de Gabriel? A diferencia de Pedro o Jorge, Javier tuvo que nacer dos veces. No es pequeño detalle: el ídolo que se hace desde el nombre y no del todo desde la cuna. No será sino hasta sus veinte y tantos cuando el cancionero opte finalmente por el seudónimo.

Borges, dicen, bromeaba (sin conocer al político homónimo del «charro» aquél) con lo difícil que podría resultar su Jorge con el Borges. A Gabriel Siria le buscaron no tanto la facilidad pero sí la originalidad y musicalidad. El ídolo estaba por nacer. No es del todo claro cómo se llegó del Gabriel Siria al Javier Solís, pero sí se sabe del paso intermedio, Javier Luquín, nombre que poco o nada auguraba la unicidad de la voz del oriundo de Tacubaya. Como fuere, de Luquín se llegó a Solís y quizá el Javier representó el subrayado de aquel Gabriel. Justo en el blanco. Apenas Solís.

¿Y qué se le puede regalar a Javier?

Volviendo a Borges, hace una semana la gente de Google lo homenajeó en su 112° aniversario del natalicio con un acertado logotipo (doodle). Hasta ahora con Javier los homenajes, como con otros tantos íconos artísticos en México, se han limitado a «ediciones especiales» de discos que, en realidad, no son más que meros recuentos (recopilaciones) de lo hecho en su momento por el propio artista. Es decir, que con los antecedentes que conocemos para con Javier, un disco más de esos —sin mayor aporte de creatividad (como por ejemplo la de un logotipo de Google)— será lo único que podemos esperar.

Pensé en esto hace algunos días cuando volví a escuchar el cedé de A 40 años… Me recordarás (Sony 2006). Lo escuché pero también lo vi. La gente de Sony Strategic Marketing (ello ahora lo tomo como ironía) tuvo la idea de hacer lucir el cedé como un disco de vinilo… y ya, el resto fue un copiado y pegado —«diseño de arte», reza en el interior— de fotos (de portadas) que, en la portada, muestran a Javier harto colorido y «conceptual». En su momento, recuerdo, al ver ese cedé à la vinilo creí que al menos ya había un atisbo de verdadero recuerdo y homenaje. Me equivoqué.

Dije volver a ver el cedé en cuestión porque lo comparé con uno de Vladimir Horowitz, Horowitz Plays Scarlatti (Sony 2010), en el que los productores también quisieron mostrar del todo aquellos años de gloria de los discos de vinilo (amén del contenido en sí, claro, que por cierto es contemporáneo de Javier: la grabación original es de 1964). Es una pasada, dirían los ibéricos, incluso la textura del cedé se asemeja a la de aquellos disos. Eso me lo pueden creer o no, pero aquí están las fotos (de ambos cedés).

También, véase, están las portadas. Observen cómo en la de Horowitz hay la sencillez suficiente, marco idóneo, para lo que el consumidor quiere escuchar. Y ni hablar del interior, ahí hay la acertada inclusión de la (copia de la) contraportada original que incluía, caray, notas del productor, mismas que se reproducen en páginas separadas para una mejor lectura. Aquí la parte encargada de Sony es Classical Originals, quienes afirman que los discos contemplados «son parte del legado cultural del Siglo XX», así, la idea es «recapturar la fascinación de grabaciones legendarias», incluyendo lo original (etiquetas, portadas, texto, etc.) más una cuidadosa restauración, todo para tener al final, concluyen, «únicos documentos en la historia del sonido grabado». Redondo como el disco mismo.

La compra de cedés aún existe (y que le pregunten a la piratería en calles de la ciudad de México), y si bien el formato emepetres gana terreno, el mercado discográfico sabe que todavía quedan los clásicos (como Horowitz o, lo digo sin empacho*, Solís). Comparar, por ejemplo, esas dos superficies y ver que en una de ellas hay esmero y en la otra ramplona imitación, no es regalo que se pueda dar en conmemoración alguna. Apenas si Solís.

¿Qué se le puede regalar a Javier? Eso, mayor cuidado y atención: pleno reconocimiento de su trabajo. Intérprete cabal, no hay discusión de lo que aquél Gabriel supo regalar —con creces— al dar nacimiento al cancionero Solís. Javier le tiene una gran deuda.

¡Feliz cumpleaños, Gabriel!

*Igual que un Pepe Aguilar que, se sabe, afirmó: «si viniera un marciano y estuviera en mis manos enseñarle la música mexicana, le pondría a Javier Solís… la mejor voz que ha existido.»

De 100

febrero 12, 2010 § Deja un comentario

Acaso como un tequila añejo y así de bueno, hay en el repertorio javierista un puñado de interpretaciones que hoy día, su contenido, alcanza ya el centenario. Canciones que vieron la luz hace ya cien años y que Javier tomó en cuenta para el enriquecimiento tanto de su propio acervo musical como el de la tierra que las engendró. O mejor dicho, para honor de sus creadores.

Por supuesto, la mayoría de ellas se clasifica como valses, toda vez que fue precisamente en las postrimerías del siglo XIX y primera década del pasado cuando tal género musical ocupa el primer lugar de popularidad, y motiva plumas y partituras varias de una pléyade de compositores. Ahora bien, fácil no es señalar la fecha precisa en que las obras se registraron y entonces calcular exactamente la longevidad de su alcance musical, empero, lo cierto es que en este 2010 tienen ya los tres dígitos de edad.

Solís, lo dicho, las graba a poco más de 50 años de existencia en la memoria musical de entonces, y deja así una muestra más (y mejor) de la belleza inmortal de tales composiciones. Es decir, la verdad sea dicha, Javier supera en mucho a los que le precedieron (incluyendo, por ejemplo, a Infante y su Dios nunca muere) y a los que le siguieron.

Dicho lo anterior, sirva este espacio para enlistar a las más viejas canciones que Javier grabó y que en este especial año (de centenarios y bicentenarios) se han de recordar de forma especial. Ojo, no todas son valses, hay dos que más bien son semilla de lo que será en mucho la gran producción mexicana durante tres cuartos del s.XX, es decir, la canción ranchera. Sea pues.

Encabeza la lista (cuya base es una muy sencilla variable: año de nacimiento del autor) el himno oaxaqueño “Dios nunca muere”, fechado en 1868, del maestro Macedonio Alcalá [1831-1869], letra de Cipriano José Cruz:
Y el selecto “Club Verde, fechado en 1901, de Rodolfo Campodónico [1868-1929]:
Después, “Viva mi desgracia” de Francisco Cárdenas Larios [1872-1945]: 
Y la todavía muy viva “Alejandra”, fechada en 1907, de Enrique Mora [1876-1913]
Cierra esa primer tanda de valses “Cuando escuches este vals” de Ángel J. Garrido [1880-1924]  
Y se hace un espacio (paréntesis si se quiere) para: “La Malagueña de Elpidio Ramírez Burgos [1882-1960] que, se sabe, Javier interpretó y dejó apenas constancia en película con una participación especial junto a Los Calavera:

Parte ya de la etapa histórica revolucionaria la lista continúa con la entonces exitosa

Y la siempre excelsa: “Morir por tu amor” de Belisario de Jesús García [1892-1952]
Finalizando con, aquí la segunda excepción a los valses: “El adiós del soldado” de José María Garavito, quien, si bien colombiano, su adiós suele pasar —también— por mexicano… y tal cual es bienvenido a esta lista 

La lista pues concluye ahí por una razón muy sencilla: el siguiente compositor es Francisco Moure Holguín [1897-1964] cuyo vals «Julia» está fechado en 1924, luego tal obra tiene apenas 85 años por lo que queda fuera de la selección. Cierto, “Morir por tu amor” podría también quedar fuera, mas 5 años de diferencia entre la edad de los respectivos compositores me parecen razón prudente para asumir que quizá con 18 años Belisario haya dado a luz a su Morir. También, estoy dejando fuera de la lista a los restantes 3 valses grabados por Solís: “Por ti aprendí a querer” de Lorenzo Barcelata [1898-1943], “Noche azul” de Carlos Espinosa de los Monteros [1902-1972] y “Mañana” de Victoria Eugenia Sepúlveda [¿?].

Así, herencia invaluable son estas canciones no sólo por su ya inmortal contenido sino también por haber quedado en boca de Javier y su arte. Son estas joyas, su interpretación, la debida reverencia de Solís a aquella música que en este año reafirma plenitud (ello afirmado sin empacho) con unos merecidos ya 100 años de vida. Lo más, Javier con su canto las revistió de particular elegancia e insufló en ellas la serenidad necesaria para que hoy día puedan ser escuchadas sin dejos de arcaísmo.

En corto, la inigualable voz de Javier es, en este centenario, el mejor medio para seguir brindándoles un espacio por demás vivo. Un Javier Solís no de 10 sino de 100, ¡qué va!

Por aquí nos vemos y leemos.

Dos en Uno

marzo 9, 2009 § Deja un comentario

Me aprovecharé del día para pasar nota de este par: intérprete y popurrí.

[youtube http://youtu.be/lS3xsJzT6WM]

Me aprovecho de este par para celebrar este Día Internacional de la Mujer. Aquella que entre tantas emociones, algunas nos involucran muchos Llorarás, llorarás, un sugerente Esclavo y Amo, la debida Entrega total, festivos Qué va y acaso no pocas Sombras.

Me aprovecho pues del Día y del video para seguir hablando de Solís a través de Víctor Yturbe «El Pirulí» (1936-1987). Uno más que dio cuenta del legado de Javier. Uno de pocos que lo hizo muy a su manera y muy a la altura de las circunstancias. Es decir, un bohemio hecho y derecho. Un cantante que ayudó a seguir ensanchando el bolero tomando en cuenta —respetando— lo hecho por otros. Un enamorado. Helo ahí en su fatídico 1987, a 20 años sin la presencia de Solís, haciendo sonar a su otrora contemporáneo (se llevaban sólo cinco años de edad) de una manera fresca y genuina. Escúchenlo en estudio y en vivo. Garantía en ambos.

«¡Quiero!», apuntaba en sus lúdicas interpretaciones en vivo; «¡Qué va!», cerraba cuando a Solís cantaba, dejando claro para quién también iba ese merecido aplauso final. Honor a quienes honor merecen.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

A Tres Años… ¡Qué va!

enero 21, 2009 § Deja un comentario

Seguro no tienes mucho que decir u opinar —acaso otras tareas e ideas te entretienen— pero hete ahí que estas líneas se siguen leyendo y otras se siguen escribiendo. Es decir, otros más siguen haciendo aunque tú no. Ahí está JKceres y su excelsa página, o Juloenri y sus destellos; allí los distintos club donde mensaje tras mensaje un grupo de desconocidos conocedores parten y departen; acá esas visitas que día a día llegan, acaso sin querer, y se van, queriendo, con un poco más de lo mucho de Solís. Son los de siempre, pensarás, pero tu mayor deseo es que sean nuevos, los de apenas, los que van llegando. Y, mira tú, que sí puedes tener razón, que aquello que empezó con una idea y que poco a poco fuiste materializando, se cristaliza en detalles como una mención, inmerecida, de algunos. Es decir, que con todo y tus ausencias hay aquellos que además de leerte te nombran. Te dicen que gracias, que sigas compartiendo. Vaya, que no está tan mal.

Entonces sí, taimado, mucho tienes que decir (aun con una simple y sencilla palabra bastará como principio). No hay opción; sobre todo después de leer y ver a gente joven como MASOLIS4U. Éso es lo que querías y quieres. Que en este canal de comunicación, en esta telaraña informática, haya un hilo nítido donde Javier Solís haga lo que mejor supo hacer: cantar y encantar; y que nosotros, tú incluído, guardes silencio para escucharle… o bien hables de su canto, de la música de su voz.

No eres tú, ya lo ves, el que cuentas, son ellos, los selectos lectores —hacedores de la SOLISMANÍA— los que con su paciente lectura y cordial visita dan vida a este espacio. Tú podrás escribir de vez en vez: ellos escuchan a Javier una vez y otra vez. No queda sino decirlo en una sencilla y simple palabra: gracias.

Seduce Solís

febrero 19, 2008 § Deja un comentario

Pues bien, selectos lectores, justo me parece que reflexionemos sobre un asunto de capital importancia: ¿Qué diablos hizo Javier que logró volcar a miles de almas en pos de su voz? (Digo almas y con ello también voces de otros tantos que han vivido en el ingenuo esfuerzo de, dejemos el superar, simplemente alcanzar la altura de Javier.) La respuesta es sencilla, pues si Pedro coqueteaba y Jorge posaba, Javier seducía. Seduce, Solís.

Solís obligó —sedujo— al bolero acostarse con las rancheras. Y no conforme, cogió al tango y lo llevó también al lecho. Todavía más, con su voz se metió hasta entre las faldas de una orquesta o de una banda. ¿Crossover? ¡Qué va! Menesteres más bien de una voz que de tan grande acaba por meterse bajo las sábanas de esos géneros que esperan tan solo la primera oportunidad para entrelazarse y fundirse a besos y dentelladas. Cual amantes.

Así se apersona Javier, así le hace el amor a un bolero, a una ranchera, a un tango. Con su voz. Así también nosotros, selectos lectores: queremos seducir o ser seducidos. Sin coqueteos. Sin poses. Por eso escuchamos a Javier, por eso le seguimos. Es cual faro de nuestras pasiones, de nuestros instintos. Su voz es luz que apenas ilumina cuando, ya entre sombras, nos disponemos a sentir lo más, el todo, lo único… Y ahí, seguirá escuchándose Solís: Seductio ad infinitum.

Por aquí nos vemos y leemos; ¡qué va!

PS. ¿Qué tal les fue de San Valentín?

Feliz 2008

enero 15, 2008 § Deja un comentario

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Selectísimos lectores, sirva esta postal (creación del buen Luis B. D.: ¡gracias mil!) para desearles lo más y mejor en este 2008. Sigan visitando este rincón, dejen sus comentarios (que son parte importantísima del blog) y, por supuesto, súbanle a esa radio/ipod/grabadora/etc. y sigan disfrutando al buen Solís. ¡Qué va!

¡Maestro!

mayo 15, 2007 § Deja un comentario

En México es día del Maestro, ergo, SOLISMANÍA festeja a todo aquel selecto maestro-profesor lector que se pase por este rincón de la web. Gracias mil por ser y por estar cada día ejerciendo su oficio… su vocación.

Javier Solís seguro que tuvo sus grandes maestros y seguro que dio fe de la labor de todo buen maestro. En particular, se me ocurre, fuente de sabiduría e inspiración habrán sido aquellos compositores que en vida vieron en Javier un instrumento idóneo para llevar a buen fin (o más bien eternizar) sus composiciones, e.g., Rafael Carrión con Amigo organillero y Víctor Cordero con El loco. A ellos también felicidades, a esos maestros musicales-compositores que ejercen también, a su manera, la docencia. Enseñanza que uno, simple mortal, termina también por disfrutar y agradecer, y verse enriquecido. ¡Qué va!

Sea pues, abrazos muchos a los maestros en su día. Por aquí nos vemos y leemos.

Diez de mayo: ¡a toda madre!

mayo 11, 2007 § Deja un comentario

Ayer, selectos lectores, por andar en mis madres y felicitando a mi pequeño grupo de madres, que es una madre pero a toda madre, no tuve la gentileza (qué poca madre) de felicitar a las madres lectoras de este blog. Mea culpa. Sin embargo, qué les cuento, que ayer 10 de mayo, día de la madre en México, la SOLISMANÍA rompió su propio récord y registró el mayor número de visitantes. O sea, que un madral de gente nos visitó. ¡A toda madre! Quiero pensar (de vez en vez lo hago) que mucho fue por las mismísimas Mañanitas que hay en este espacio para que sean tocadas/escuchadas sin descanso. Es decir, que si yo no estuve para felicitar a las mamacitas, ahí está nuestro gran Javier, cante y encante, listo con Las Mañanitas. Ya saben, es cosa de navegar la página y encontrar recursos varios para hacer de la SOLISMANÍA una forma de vida. Sí que sí.

En resumen, que ayer, hoy y siempre, ustedes, madres, son cada día. Benditas todas. ¡Qué va!

Por aquí nos vemos y leemos.

Sigamos pecando (San Valentín II)

febrero 14, 2007 § 2 comentarios

Como no todo es miel sobre hojuelas en estos menesteres del amor, he aquí una segunda versión de San Valentín al puro estilo de Solís, Señor de Sombras.

Que no se diga que no hay opciones, “Sigamos pecando” (de Benito de Jesús) es una rolita, ya la escucharan, con un toque más bien pasional: «aunque nos cause llanto,/ es este amor prohibido/ nuestra felicidad». Aquí Solís también recita y creo que hasta eso le sale con un estilo muy particular. Es decir, todo enamorado puede tener su lugar y aquellos que gusten de andar jugando con fuego (en sus distintas versiones), bien les puede venir al dedo este tema del boricua de Jesús (compositor prolífico y pilar del bolero).

Aquí la canción:

Mención aparte estos alejandrinos:

Hay un mundo imposible que nubla nuestras vidas;
hay un cielo de sombras que no nos deja luz;
y a pesar de tus cosas y a pesar de las mías,
por sobre todo el mundo, mi mundo serás tú.

Aunque todos se opongan, tú estarás en mi vida;
tú estarás en la espuma que en el mar va jugando;
estarás como estrella de mi eterna sonrisa,
y olvidándolo todo, seguiremos pecando…

Así, así recita Javier y tantos más que aman y pecan, pecan y aman. O sea, no queda sino dejarse querer y saber querer (y querer hacerlo).

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

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