Canción de la Semana 14
mayo 3, 2006 § Deja un comentario
Pues bien, atendiendo las atinadas solicitudes de ustedes, selectos lectores, he aquí la canción de esta semana: “Cada quien su vida”. Los autores son Gabriel Ruiz y José Antonio Zorrilla. De ambos se tienen mayores referencias con las canciones “Usted”; de Ruiz con Gabriel Luna de la Fuente, aquella clásica “Despierta” en voz de Pedro Infante; y de Zorilla con Luis Arcaraz la siempre “Bonita”. Gracias pues a Servio Tulio Díaz de Colombia que nos recomendó esta canción.
La canción es parte de la película Campeón del barrio (1964) que protagonizara Javier Solís junto con Fernando Soler, Sonia López, Joaquín Cordero, Oscar Madrigal y Gina Romand. No he visto la película, así que si algún selecto lector quisiera platicar un poco, adelante. De la canción, aquí su letra:
Cada quien su vida (Gabriel Ruiz y J.A. Zorrilla)
(Recitado)
Unos van sonriendo, otros van llorando,
¿qué es lo que me pasa?…
No sé lo que quiero, no sé a dónde voySaber lo que uno quiere, saber a dónde va
parece lo más fácil y sin embargo pocos
lo saben de verdad.Unos van sonriendo, otros van llorando
unos en la sombra, otros en la luz;
pero todos vamos como Dios cargando,
cada quien su vida, cada quien su cruz.Pero nada importa si en el alma vibra
la ilusión que anhela nuestro corazón,
y éste es el milagro,
el amor nos libra de nuestras angustias…
de nuestras angustias, de nuestro dolor.¡Qué va!
Un recitado es lo que abre tal canción, Solís declama y nos prepara para el canto nostálgico. Noten en especial la dicción de Solís: es perfecta (de principio a fin), limpia y clara. Es una cualidad más que Solís poseía en su canto; algo que, a pesar de lo fácil que parezca, pocos, muy pocos, cantantes lo logran. Ya lo digo, en esta canción se nota en particular tal cualidad, su ritmo y contenido lo pide. Se ha de ser claro para decir una verdad de tal peso: cada quien su vida, cada quien su cruz. Así las cosas, presten atención, por ejemplo, a «si en el alma vibra» y «éste es el milagro»: en tales líneas acentúa y claramente hila las frases para que al final se tenga, al fin Solís, una canción de antología. Se incluye, por cierto, en el cedé Javier Solís: Canciones de sus películas (no aquél de recién manufactura sino el anterior).
También, es de subrayar la combinación del órgano y del mariachi, parte de lo que sería, según las mismas palabras de Javier, la modernización del sonido del mariachi. Bien que lo logró, y no sólo eso, además de modernizarlo, lo inmortalizó.
La canción me encanta, si bien pareciera triste, es realmente un breve recordatorio de lo que vida es. Cuántas veces no habremos visto y juzgado exactamente así a la vida nuestra… Solís lo sabía y así lo expresó, muy a su manera. Bárbaro. Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!
Canción de la Semana 13
abril 26, 2006 § Deja un comentario
Haciendo caso de una recomendación (por el selecto lector Omar) aquí la canción de la semana: “Un año más sin ti”. La letra es de Rodolfo «Chamaco» Sandoval y la música de Manuel Álvarez «Maciste». El primero, valga la anécdota es aquél compositor oaxaqueño al que se le han adjudicado (o bien, ligado a su creación) algunas canciones de Agustín Lara (como “Silverio”) y Maciste es más conocido por canciones como la inolvidable “Angelitos negros”.
La canción, que está incluída en el cedé Un año más sin ti, queda muy ad hoc dado el recién aniversario luctuoso de nuestro querido Solís (del cual aquellos selectos lectores que hayan podido asistir, pues más que bienvenidas serán sus líneas al respecto: anímense). En fin, revisando en la güeb, veo que también ha sido grabada por Óscar Chávez, así que mal no se ha de escuchar, al contrario, seguramente es una muy respetable versión. Aquí la letra:
Un año más sin ti (Manuel A. Maciste y Rodolfo Sandoval)
¡Ay, un año más sin ti!
el tiempo pasó: quién lo creyera;
¡ay, otro año tú sin mí!
pero sin podernos olvidar¡Cuántos van!, no lo sé
no quiero saber, no quiero saber;
he podido resistir
porque al fin a sufrir nacíVen que yo te espero
te abro ya los brazos
porque tengo el alma
hecha mil pedazos¡Ay, un año más sin ti!
¡ay de mí, esto no es vivir!¡Ven que yo te espero!
te abro ya los brazos
porque tengo el alma
hecha mil pedazos¡Ay, un año más sin ti!
¡ay de mí, esto no es vivir!
El arreglo musical me parece interesante: la introducción y coros se combinan con la música del mariachi y se logra un sonido particular, amén de la exquisita voz de Solís, por supuesto. Me quedo pues con esta interesante mezcla de sonidos (coros, voz principal, cuerdas, trompetas); Solís se mantiene y no hace grandes cambios en la entonación, su media voz le es suficiente para hacer sentir la letra. A diferencia de, por ejemplo, Pepe Aguilar que mucho de su estilo se debe a este tipo de, digamos, «canciones de sufrimiento», Solís no la hace de mártir y deja que una voz bien parada y equilibrada (sin tintes melodramáticos), logre hacer llegar el mensaje de la sentida letra. No cabe duda, por fortuna hay diferencias y éstas, ciertamente, sobreviven a los años y no se han de olvidar. Pase lo que pase.
Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!
Esta tristeza mía… ¡en vivo!
abril 25, 2006 § Deja un comentario
Me es muy grato presentarles este video del mismísimo Javier en vivo y… en blanco y negro, ¡je, je! Eso sí, R., gracias mil por el apoyo (guiño). Entonces, selectos lectores, me arriesgo (por aquello de los derechos de autor aunque, eso sí, recuerden, aquí cero lucro y sí la debida mención de las fuentes) y he aquí el video que es parte del nuevo material que la casa disquera ha sacado a la venta y del cual ya se habló de él en esta bitácora, es decir, del cedé-devedé «A 40 años… me recordarás». La canción es Esta tristeza mía de Antonio Valdez, el lugar y año los desconozco, si alguno de ustedes, selectos lectores, tiene el dato, se agradecerá. Vale, helo aquí:
Vean ustedes la maestría de Solís, así nomás, con el puro micro del estudio (ése que pone al tú por tú a los musicos y a la voz) y un buen traje de charro, sin necesidad de tanta parafernalia: su voz basta y sobra. Puro sentimiento, que ni qué, la toma de su perfil (cuando grita «¡se sufre pero se aprende!»), es excelente (sencilla y carismática); bien parado en el escenario y, lo más importante, con un tórax y garganta dispuestos a cantar bien y bonito, a hacer lo suyo y lo propio. No era charro, es verdad, pero su talante y arrojo lo hacían cual si hubiera nacido como tal. No, no hay moño que se quite y, de hecho, más bien se cala el sombrero y hace de su persona una percha idónea para el traje. Así, lo dicho, sin tanto menester propio de los espectáculos de ahora, Solís en vivo es una muestra más de lo que su calidad de artista llegó a ser y se quedó para siempre.
Al parecer, se dice, como Pedro Infante, Javier no tuvo muchas presentaciones en la televisión y por tanto pocos son los videos que se tienen de ellos cantando en vivo en tv. Recordemos que la televisión, en los cincuentas y sesentas, si bien ya era un producto de consumo masivo, todavía no era del todo el lugar preferido para las estrellas de entonces pues las giras, películas e incluso la radio, seguían teniendo prioridad en sus agendas. Es decir, se me ocurre, todavía se tenía que talonear como Dios manda y no precisamente intentar vender por vender con la ayuda de luces y sonido de un estudio. Las tristezas nuestras de ahora, quizá.
Sale pues, por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!
Canción de la Semana 12
abril 19, 2006 § Deja un comentario
Vaya semana, no me dejarán mentir, una sumamente especial y así también su canción. “Dios nunca muere” es literalmente un himno que es parte del tesoro de la música mexicana y del mundo. Macedonio Alcalá (1831-1869), en su lecho de muerte, nos regaló y dio vida a “Dios nunca muere”. Era el año de 1869 y don Macedonio partía desde su amada Oaxaca a un viaje sin retorno y nos dejaba altas notas que hacen reconocimiento precisamente a dicho viaje. Así, en esta semana del 2006 en que coincidieron eventos rodeados de magia y milagro, SOLISMANÍA presenta Dios nunca muere en voz de Javier Solís (y con banda).
Solís siente y entiende la plegaria. Ruega en lo bajo y en lo alto. Le sale del alma y ahora, en estos días, pareciera que nos canta desde muy arriba… desde todos lados. Ese grito, por cierto, tan suyo y que fue su marca característica, queda como parte de la canción: un grito de gusto y susto, ¡qué va!
Como vals que es, nació sin letra, empero la más conocida es una que hace justicia y que complementa de modo perfecto lo que la melodía es: una plegaria llena de nostalgia y fe. Y así como la letra tuvo que ser especial, así también su interpretación. Dos son las voces que se encargaron de hacerlo con suma justicia: Pedro Infante y Javier Solís. Ambas versiones son realmente buenas, sin embargo una de ellas alcanza la pureza necesaria y logra esa triple magia resultado de la música, letra y voz: la de Javier Solís. Ciertamente, ha de decirse, la versión más conocida es la de Pedro, pero Solís, lo dicho, se encargó de darle no solamente una voz sino también la mejor. Aquí la letra:
«Dios nunca muere» (Autores: música de Macedonio Alcalá, letra de Cipriano José Cruz)
Muere el sol en los montes con la luz que agoniza,
pues la vida en su prisa nos conduce a morir.Pero no importa saber que voy a tener el mismo final,
porque me queda el consuelo que Dios nunca morirá.Voy a dejar las cosas que amé,
la tierra ideal que me vio nacer;
sé que después habré de gozar
la dicha y la paz que en Dios hallaré.¡Qué va!
Sé que la vida empieza en donde se piensa que la realidad termina,
Sé que Dios nunca muere y que se conmueve del que busca su beatitud;
Sé que una nueva luz habrá de alcanzar nuestra soledad
Y que todo aquel que llega a morir empieza a vivir una eternidad.Muere el sol en los montes con la luz que agoniza,
pues la vida en su prisa nos conduce a morir.
En esta semana coincidieron la Pascua y los aniversarios luctuosos de Pedro y Javier (acaso lo sacro y lo profano, se dirá), ojalá que ustedes, selectos lectores, encuentren, como yo, en “Dios nunca muere” una oportunidad para revalorar esta vida nuestra llena de altas y bajas, y así al final poder sentir y cantar esta melodía que, seguro estoy, no sólo llena a nuestros paisanos oaxaqueños que se hinchan (merecidamente) de orgullo al escuchar tales notas, sino a todo aquél que sepa reconocer la inmortalidad de aquello que en vida sabe vivir y, finalmente, morir.
Sea pues esta canción una que acompañe la conmemoración y celebración de la inmortalidad de nuestros queridos gallos… en especial de nuestro querido Javier Solís, que nunca ha de morir.
Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
Canción de la Semana 11
abril 12, 2006 § 1 comentario
Como las espumas, que ni qué, así pasan los días. Ya disculparán la ausencia, selectos lectores, pero no el silencio, música hay y bien: «Espumas» (1962) del colombiano más cantado, médico Jorge Villamil (Neiva, Colombia, 1929), un pasillo colombiano que en voz de Javier es un bolero ranchero de antología.
Villamil, relata, se inspiró en una paseo al río Magdalena y así, con sus espumas, el talento y —nos cuenta Villamil— una decepción amorosa, nació «Espumas». Enorme.
En Colombia la mejor versión, según el mismo autor, es la del dueto Garzón y Collazos; es pues, me atrevo a decir, la versión que el autor imaginó y concibió con el clásico ritmo pasillo. Sin embargo, dígase, seguramente no imaginó lo que Solís podía hacer con sus viajeras espumas y un mariachi: magia pura. Aquí la letra:
Espumas (Autor: Jorge Villamil)
Amores que se fueron
amores peregrinos
amores que se fueron
dejando en tu alma negros torbellinosIgual que las espumas
que deja el ancho río
se van tus ilusiones
siendo destrozadas por el remolinoEspumas que se van
bellas rosas viajeras
se elevan en danzantes
y pequeños copos formando el paisajeYa nunca volverán
las espumas viajeras
como las ilusiones
que te depararon dichas pasajerasEspumas tembladoras
de aguas fugitivas
van retratando amores
y bellos recuerdos que deja la vidaSe trenzan en coronas
de blancos azahares
de rosadas diademas
cuando llevan flores de las siemprevivasEspumas que se van
bellas rosas viajeras
se elevan en danzantes
y pequeños copos formando el paisajeYa nunca volverán
las espumas viajeras
como las ilusiones
que te depararon dichas pasajeras
Esto, selectos lectores, es una fábula hecha canción. Las espumas se encargan de darnos la lección de los amores peregrinos y mejor no puede ser. El relato en voz de Javier es, como el contenido del relato, más que preciso. Sus acentos, su énfasis, sus pausas, sus jugueteos, en fin, así como mejor se puede dar cuenta (y cantar) este tipo de lecciones. ¡Bellos recuerdos que deja la vida!, subraya Solís, un ejemplo más de los alcances de su voz… Así como aquel final de las dichas pasajeras que hacen precisamente eso en voz de Javier: pasar y dejar pasar a otras más. Bello.
Envío
Sirvan estas espumas como saludo grande y danzante a los amigos de Colombia, algunos de ellos, javierisolistas de ley, próximos ya a visitar tierra mexicana. Bienvenidos, cuates.
Canción de la Semana 10
abril 4, 2006 § 1 comentario
Volvemos a la carga, selectos valientes lectores, con este vivo viva de Javier. Pese a la pausa (ustedes disculparán), he aquí a la Canción de la Semana 10 que espero sea solaz suficiente para los dimes y diretes de la mensocracia mundial que nos gobierna. O sea, viva quien sabe querer.
Ahora toca el turno de Rubén Fuentes (Ciudad Guzmán, 1926) de hacer acto de presencia con esta muy alegre canción. También incluímos a Mario Molina Montes, coautor de la rolita. Un clásico de clásicos, “Viva quien sabe querer” es festiva e idónea a más; tiene dentro de sus intérpretes, y quizá la versión más conocida, al mismísimo rey del falsete Miguel Aceves Mejía (donde no hay su conocido falsete pero sí un ritmo más bien norteño y con más tachún tachún) que sin duda suena bien; así también ocurre con una versión del Mariachi Sol de México, que aunque tiene unos mejores arreglos en la introducción, es igual de, digamos, lenta que aquella interpretación de Aceves Mejía.
Javier Solís, siempre Solís, hace con la canción un mejor viva. Es más rápida, más ranchera y, ciertamente, nos puede recordar a alguna canción igual de juguetona de Pedro Infante o, guardando las debidas distancias, a la de un aventurero Pedro Fernández. Es decir, que si bien podría pasar como una canción sencilla y sin grandes complicaciones, ojo, como toda canción de la inspiración de alguien como Rubén Fuentes (que sabe lo que mariachi es y ha de ser), pide que sea interpretada con una alegría y un tono de voz lo suficientemente bueno para poder cantar, precisamente, viva quien sabe querer. En resumen, tiene su chiste: y Javier lo tuvo de sobra.
La voz de Solís, tan aclamada en canciones de tipo romántico, aquí nos muestra no sólo su versatilidad sino también su perenne calidad. El tema formó parte de la película Un tipo a todo dar (Fernando Cortés, 1962) y ahí Javier, acaso muy al estilo de Infante, la actúa pero, he ahí el detalle, la interpreta en su estilo. Aquí la letra:
Viva quien sabe querer (Rubén Fuentes y Mario Molina Montes)
Más hermosa eres que el sol
y más blanca que la espuma,
hay por ai’ muchas mujeres,
pero como tú ninguna.
Por esos ojos que tienes,
un brazo me corto yo;
por tu boca de manzana
me dejo cortar los dos.¡Viva el sol, viva la luna,
viva quien sabe querer!
¡viva quien vive sufriendo
por culpa de una mujer!Así es como a mí me gustan
para compartir mi techo:
delgaditas de cintura
y abultaditas del pecho.
Dicen que al que poco pide,
poco a poco hay que irle dando,
dime a qué hora vida mía,
después ai’ me dices cuándo.¡Viva el sol, viva la luna,
viva quien sabe querer!
¡viva quien vive sufriendo
por culpa de una mujer!
En comparación con las versiones arriba citadas, me parece que la voz de Solís es más limpia, y a pesar de lo ranchero del tono sigue mostrando unos muy educados cambios de éste, pasando por jugetones y certeros —como cuando acota cómo le gustan, «abultaditas del pecho», y cuando subraya «nomás ai’ me dices cuándo». ¡Ajúa!
Y ya les digo, en mariachi suena a todo dar (al parecer últimamente la han grabado con banda… a saber), una opción más para cuando anden de fiesta y no tengan que acabar pidiendo las mismas canciones (e.g., el sobadísimo “Mariachi Loco”).
Una canción vivaz: ¡viva quien sabe querer!, ¡qué va!
Canción de la Semana 09
marzo 30, 2006 § Deja un comentario
Pedro Flores (1894-1979) hace su aparición en la SOLISMANÍA con este bello poema-sueño hecho canción, “Bajo un palmar”. Fue contemporáneo de Rafael Hernández y juntos hicieron una dupla de antología en la constelación de compositores, no sólo boricuas sino del mundo entero, oh sí. Javier Solís, como ya comentamos, grabó aquél disco Homenaje a Pedro Flores y Rafael Hernández que quedaría inconcluso pero que así saldría al mercado. Un discazo.
Entonces, les digo, como seguimos recibiendo a la primavera, después de haber esuchado “Moliendo café”, una buena continuación es este bolero caribeño, ¿a poco no? Espero que sí. Lo escuché por vez primera en voz de Danny Rivera, otro boricua de talento bárbaro, y ya después me topé con la versión de Javier. El mariachi, si me dejan acotar, es el que ayuda a Javier y logra así una versión muy propia y, claro, muy buena.
El relato del sueño es realmente alegre y vivaz. ¡Qué va!, grita después de los primeros versos, y con razón, la canción es festiva, es pues un lindo sueño feliz. Y vaya forma de rematar ese feliz final. Se entiende y se siente. Aquí la letra:
Bajo un palmar (Pedro Flores)
Yo tuve un sueño feliz
quise hacerlo una canción
y mi guitarra cogí,
puse todo el corazón
concentré pensando en ti,
volaron las palomas del milagro
y escucha dulce bien lo que escribí:Era una playa de mi tierra tan querida
a la orilla del mar…
Era que allí estaba celebrándose un cita
debajo de un palmar…
Era que estabas preciosa con el color de rosa
de tu traje sencillo y sin igual…
Era que eras novia mía y que yo te sentía
nerviosa entre mis brazos suspirar…
Era que todo fue un sueño
pero logré mi empeño porque te pude besar.Sueño de amor, sueño feliz
Sueño de amor, ¡sueño feliz!
Qué lindo es lo bonito, verda’ de Dios. Otros intérpretes más ha tenido dicha canción, yo me quedo con Solís y con Rivera; con trío suena bien, que ni qué, pero con mariachi, ya les digo, adquiere otro sabor. De Pedro Flores hay por supuesto más canciones en voz de Solís, estén pendientes. Mientras, ya saben, por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
Canción de la Semana 08
marzo 23, 2006 § 4 comentarios
Ochos semanas, selectos lectores, es decir, dos meses ya al aire y los cumplimos primaveralmente con esta aromática selección semanal: “Moliendo café”, de los venezolanos Hugo Blanco y José Manzo. Un clásico caribeño que desde su aparición ha tenido distintos intérpretes y excelentes versiones. La canción no es precisamente un bolero, Hugo Blanco (1940) le daría el título de «orquídea» al género musical de dicha canción. A saber. Lo que sí, es que con Javier la tenemos en una versión con mariachi harto sabrosa. Y es que precisamente mucha de la magia de esta canción es que puede ser interpretada en distintas versiones o con algunas variaciones en la melodía, y en todas logra transmitir un sabor y ritmo típicamente latino. De ahí el éxito de tal canción en boca y manos (oh sí, en el arpa suena rebién) de distintos artistas. Javier no fue la excepción, por supuesto.
Así las cosas, les digo, la voz de Solís encuentra perfectamente la alegría y la tristeza que combina “Moliendo café”. Es una mezcla interesante; con tal letra uno no esperaría tal ritmo, sin embargo ahí está, las trompetas anuncian un festejo que después es atenuado por el chas tristón de la molienda y la pena y tristeza de Manuel, el zambo. Magia pura. Escuchen cómo Solís y su voz nos transportan a ese paraíso de los cafetales. La música es tan rítmica como la naturaleza que rodea a éstos.
Aquí la letra, provechito.
Moliendo café (Autores: Hugo Blanco y José Manzo)
Cuando la tarde languidece
renacen las sombras;
y en la quietud los cafetales
vuelven a sentir
el chas tristón, canción de amor,
de la vieja molienda
que en el letargo de la noche
parece gemir.Una pena de amor, una tristeza,
lleva el zambo Manuel en su amargura,
pasa incansable la noche moliendo café.
Sobre el chas, pues así quedó (a pesar de la escasa participación en la consulta que hice, mensajes abajo). Una experta en el tema, javiersolista también (entre otras tantas virtudes más), Raquel, me secundó y así queda la letra entonces en voz de Solís: «el chas tristón de la vieja molienda». Otras versiones dicen, «esta triste canción de amor de la vieja molienda», pero con Solís es claro que no hay tal, que era el chas o echar tristón una canción. Si alguien escucha algo diferente, pues venga, comentar por vidita de Dios. Gracias mil.
En fin, no queda sino hacerse (de) un rico café y seguir disfrutando a Solís. A mí me encanta. Solís y el café. Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
Tu mirada
marzo 20, 2006 § Deja un comentario
Bien, de regreso a las andadas, y ahora con esta melodía de Solís realmente bárbara. Escuchen, selectos lectores, el por qué de la grandeza de Javier Solís. En Tu mirada, de Silvestre Domínguez, se deja ver y escuchar más que bien la calidad de voz de Solís. Es pues una excelente muestra de la tan aclamada media voz de Javier.
Ahí está, subiendo y bajando y acariciando las notas varias de la melodía. Según su biografía (y me parece que el mismo Solís en alguna entrevista), Javier apenas y tomó (por menos de dos años) clases de canto, es decir, que realmente no se puede decir que haya tenido un gran bagaje de conocimiento teórico-musical (como, me imagino, Jorge Negrete o Pedro Vargas); empero, el conocimiento empírico y su talento innato le bastaba y sobraba, ni duda cabe. Que siga entonces, con estas bellísimas canciones, la bienvenida en la SOLISMANÍA a la primavera 2006. Si ustedes encuentran mejor ejemplo, ya lo dirán, mientras, los dejo con tal botón de oro.
Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
Canción de la semana 07
marzo 17, 2006 § 1 comentario
Todo es cosa de dejarnos consentir y ponernos alegres. Comenzamos con esta rolita semanal que Javier nos regaló: “En tu pelo”, de Luis Demetrio. La canción tiene lo suyo, que ni qué, ha sido grabada por Tamara (Gracias, 2000, cuando tenía apenas 15 añitos), Pablo Montero (Homenaje a JS, 2003) y Pepe Aguilar (No soy de nadie, 2004, con unos arreglos realmente buenos). Si me dejan, me quedo con la versión de Pepe… pero con la voz de Javier.
Luis Demetrio (Mérida, 1931) es conocido más bien por canciones como “La puerta” y “Si Dios me quita la vida”, pero en su haber hay otras tan lindas como esta de nuestra selección. Es rítmica y se presta para ser interpretada con mariachi y así sacarle todo el jugo a ese maravilloso conjunto musical orgullosamente mexicano. Lo dicho, el arreglo en la versión de Pepe Aguilar es una buena muestra. Luego, de la letra, Solís (¡siempre Solís!) sabe darle el toque preciso al jugueteo de frases. Suena festivo y romántico, suena simplemente bien. Siente las campanitas realmente muy adentro del corazón y ciertamente se muere (en el sentido de inmenso gusto) por los ojos, la boca, los brazos, el pelo, las lágrimas y voz de ella. Rebién, Javier.
Aquí la letra:
En tu pelo (Luis Demetrio)
En tu pelo tengo yo… el cielo,
en tus brazos el calor… del sol,
en tus ojos tengo luz… de luna
y en tus lágrimas sabor… de mar;
en tu boca hay un panal… de mieles
y en tu aliento escucho ya… tu voz;
por tus ojos y tu boca,
por tus brazos y tu pelo,
por tus lágrimas y voz… me muero.Tú… eres todo lo que anhelé,
y… yo por eso me enamoré,
siento… campanitas,
muy adentro… del corazón;En tu pelo tengo yo… el cielo,
en tus brazos el calor… del sol,
en tus ojos tengo luz… de luna
y en tus lágrimas sabor… de mar;
en tu boca hay un panal… de mieles
y en tu aliento escucho… ya tu voz.Por tus ojos y tu boca,
por tus brazos y tu pelo,
por tus lágrimas y voz… me muero.Tú… eres todo lo que anhelé,
y… yo por eso me enamoré
siento… campanitas
muy adentro… del corazón;En tu boca hay un panal… de mieles,
en tu aliento escucho ya… tu voz;
Por tus ojos y tu boca,
por tus brazos y tu pelo,
por tus lágrimas y voz… ¡me muero!
La canción me gusta; si ustedes, selectos lectores, pueden escucharla con los mariachis de hoy día (que lamentablemente su repertorio se ve acotado por los limitados gustos del respetable, o sea, no salen de Chente, Alejandro, “Cielo rojo” y “Mariachi loco”; espero estar más que equivocado y que sean puras figuraciones mías), no duden en pedirla y disfrutarla. Ya en su imaginación estará la voz de Solís. Ya les digo, el mariachi suena bien, se puede lucir y todos terminan alegres.
Así las cosas, ya saben, seguimos alegres y esperen la siguiente canción de la semana. Recuerden que se aceptan sugerencias tanto para estas selecciones como para alguna que merezca un post particular. Aquellos que quieran echarse unas líneas, por supuesto que hay espacio en esta bitácora; gente del JavierSolísClub (1 y 2), aquí también se puede charlar de la obra de Solís y las puertas están abiertas para la colaboraciones y así todos, del club o no, sepamos de los sentires de los javiersolistas. Con confianza.
Sale, por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!