Feliz Día del Niño

abril 30, 2006 § Deja un comentario

Así es, no se podía quedar este día sin recordar a los locos bajitos (Serrat dixit). Y claro, aprovechemos para que Javier les cante y ya desde peques sepan lo que es bueno, ¡qué va! La canción quizá no es la más alegre, pero de verdad que es bella, es una clásica canción de cuna (de la autoría de Fernando Méndez), hela aquí:

Tal canción es parte de la película Un tipo a todo dar (1963). Así nomás, sencilla y carismática, la escena es de un ‘apá cantándole a su chaval, ¿qué más se puede pedir? No se duerman ustedes, selectos lectores, y mejor festejen a sus carajitos, guaguas, escuincles, chavitos… ¡niños!

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Canción de la Semana 13

abril 26, 2006 § Deja un comentario

Haciendo caso de una recomendación (por el selecto lector Omar) aquí la canción de la semana: “Un año más sin ti”. La letra es de Rodolfo «Chamaco» Sandoval y la música de Manuel Álvarez «Maciste». El primero, valga la anécdota es aquél compositor oaxaqueño al que se le han adjudicado (o bien, ligado a su creación) algunas canciones de Agustín Lara (como “Silverio”) y Maciste es más conocido por canciones como la inolvidable “Angelitos negros”.

La canción, que está incluída en el cedé Un año más sin ti, queda muy ad hoc dado el recién aniversario luctuoso de nuestro querido Solís (del cual aquellos selectos lectores que hayan podido asistir, pues más que bienvenidas serán sus líneas al respecto: anímense). En fin, revisando en la güeb, veo que también ha sido grabada por Óscar Chávez, así que mal no se ha de escuchar, al contrario, seguramente es una muy respetable versión. Aquí la letra:

Un año más sin ti (Manuel A. Maciste y Rodolfo Sandoval)
¡Ay, un año más sin ti!
el tiempo pasó: quién lo creyera;
¡ay, otro año tú sin mí!
pero sin podernos olvidar

¡Cuántos van!, no lo sé
no quiero saber, no quiero saber;
he podido resistir
porque al fin a sufrir nací

Ven que yo te espero
te abro ya los brazos
porque tengo el alma
hecha mil pedazos

¡Ay, un año más sin ti!
¡ay de mí, esto no es vivir!

¡Ven que yo te espero!
te abro ya los brazos
porque tengo el alma
hecha mil pedazos

¡Ay, un año más sin ti!
¡ay de mí, esto no es vivir!

El arreglo musical me parece interesante: la introducción y coros se combinan con la música del mariachi y se logra un sonido particular, amén de la exquisita voz de Solís, por supuesto. Me quedo pues con esta interesante mezcla de sonidos (coros, voz principal, cuerdas, trompetas); Solís se mantiene y no hace grandes cambios en la entonación, su media voz le es suficiente para hacer sentir la letra. A diferencia de, por ejemplo, Pepe Aguilar que mucho de su estilo se debe a este tipo de, digamos, «canciones de sufrimiento», Solís no la hace de mártir y deja que una voz bien parada y equilibrada (sin tintes melodramáticos), logre hacer llegar el mensaje de la sentida letra. No cabe duda, por fortuna hay diferencias y éstas, ciertamente, sobreviven a los años y no se han de olvidar. Pase lo que pase.

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Esta tristeza mía… ¡en vivo!

abril 25, 2006 § Deja un comentario

Me es muy grato presentarles este video del mismísimo Javier en vivo y… en blanco y negro, ¡je, je! Eso sí, R., gracias mil por el apoyo (guiño). Entonces, selectos lectores, me arriesgo (por aquello de los derechos de autor aunque, eso sí, recuerden, aquí cero lucro y sí la debida mención de las fuentes) y he aquí el video que es parte del nuevo material que la casa disquera ha sacado a la venta y del cual ya se habló de él en esta bitácora, es decir, del cedé-devedé «A 40 años… me recordarás». La canción es Esta tristeza mía de Antonio Valdez, el lugar y año los desconozco, si alguno de ustedes, selectos lectores, tiene el dato, se agradecerá. Vale, helo aquí:

Vean ustedes la maestría de Solís, así nomás, con el puro micro del estudio (ése que pone al tú por tú a los musicos y a la voz) y un buen traje de charro, sin necesidad de tanta parafernalia: su voz basta y sobra. Puro sentimiento, que ni qué, la toma de su perfil (cuando grita «¡se sufre pero se aprende!»), es excelente (sencilla y carismática); bien parado en el escenario y, lo más importante, con un tórax y garganta dispuestos a cantar bien y bonito, a hacer lo suyo y lo propio. No era charro, es verdad, pero su talante y arrojo lo hacían cual si hubiera nacido como tal. No, no hay moño que se quite y, de hecho, más bien se cala el sombrero y hace de su persona una percha idónea para el traje. Así, lo dicho, sin tanto menester propio de los espectáculos de ahora, Solís en vivo es una muestra más de lo que su calidad de artista llegó a ser y se quedó para siempre.

Al parecer, se dice, como Pedro Infante, Javier no tuvo muchas presentaciones en la televisión y por tanto pocos son los videos que se tienen de ellos cantando en vivo en tv. Recordemos que la televisión, en los cincuentas y sesentas, si bien ya era un producto de consumo masivo, todavía no era del todo el lugar preferido para las estrellas de entonces pues las giras, películas e incluso la radio, seguían teniendo prioridad en sus agendas. Es decir, se me ocurre, todavía se tenía que talonear como Dios manda y no precisamente intentar vender por vender con la ayuda de luces y sonido de un estudio. Las tristezas nuestras de ahora, quizá.

Sale pues, por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Notas de sábado…

abril 22, 2006 § Deja un comentario

Encontré esta nota en el diario Reforma (de México) de la sección Gente.

Grupo Reforma
Prefiere [Gabriel] Solís versiones originales
Ciudad de México (21 abril 2006)Gabriel Solís, hijo de la leyenda Javier Solís, consideró que las canciones de su padre, en voz de las nuevas generaciones, deben mantenerse en el formato de bolero con mariachi. De hecho, añadió que no le gustaría se le hicieran homenajes con rockeros como se han ocurrido con otros cantantes. «Me puse en contacto hace tiempo con el grupo La Castañeda y me presentaron una versión de la canción ‘Loco’, la verdad no me gustó y prefiero que las canciones que hicieron famoso a mi padre conserven el género».

Solís comentó que le gustó mucho el disco homenaje que realizó Pablo Montero, así como las interpretaciones que ha hecho Luis Miguel. Blanca Estela Sáinz, viuda del cantante, coincidió con su hijo respecto al trabajo de Montero, por lo que le hizo un regalo debido a las más de 100 mil copias vendidas del disco homenaje. «Cuando Pablo Montero vendió esa cantidad de discos fui a entregarle un trofeo que ganó mi esposo por altas ventas de uno de sus discos», reveló.

Lo anterior, se realizó en el marco del 40 aniversario luctuoso de Javier Solís, durante el cual se hizo el del lanzamiento de un DVD con 25 temas del cantante, además de videos y pistas originales en versión karaoke. El disco, puesto a la venta por Sony BMG, incluye los cinco únicos videos existentes de Javier Solís, en presentaciones televisivas.

Así las cosas, aquí en la SOLISMANÍA, recuerdo, ya había comentado un poco de la interpretación de Montero y el resumen era que ésta, como aquel dueto (tecnológico) de Vicente Fernández (que se supone también fue un tipo de homenaje), no daba el ancho y dejaba mucho que desear. De lo de La Castañeda (La Casta), me parece que también hice mención en algún post de la rola que finalmente sí grabaron muy a su estilo, Entrega total, y la verdad sea dicha, si bien para los puristas puede sonar a blasfemia o cosa parecida, es un ejercicio más meritorio que el de Montero intentando cantar un bolero ranchero. De hecho, les cuento, hoy precisamente estaba pensando (soñando) en la posibilidad de un disco tributo de rockeros-poperos-baladistas a nuestro Javier y creo que bien podría tener más jale con las nuevas generaciones. Se vale intentar, ¿o no? Valga el ejemplo, y guardando las distancias, me atrevo a afirmar que Yahir (believe it or not) hizo mejor labor al grabar las canciones de Roberto Carlos, o bien, Pepe Aguilar grabando, en su más reciente material, En tu pelo, que Montero y su Gracias a Javier o Luis Miguel cantando Échame a mi la culpa, ¡un poco de por favor! Es decir, hay maneras, que ni qué. Todo sea por la calidad, reconocimiento e innovación musical, y no precisamente por el marketing.

 

Reportes del día (de ayer)

abril 20, 2006 § Deja un comentario

Aquí uno del diario La Crónica (de México) en su sección Culturas:

Develan busto de Javier Solís en su querida Tacubaya
Por Alma Rosa Camacho, 2006-20-04Llorarás, llorarás mi partida, aunque quieras arrancarme de tu ser… Con esta canción que en su momento hizo hit, Javier Solís cuenta ya con una escultura en bronce en su querida Tacubaya, con motivo de su XL aniversario luctuoso autoridades de la Delegación Miguel Hidalgo y con la presencia de los familiares del intérprete de «Sombras», se develó un busto del escultor Germán Michel en el Parque Lira.

Aprovechando la presencia de más de 250 seguidores de quien en sus inicios fuera panadero, carnicero, boxeador y cantante en Tacubaya, para hacerle entrega a su hijo Gabriel, del reconocimiento de Disco de Platino por altas ventas del álbum doble titulado A 40 años… Me recordarás, que contiene 25 grandes éxitos de su carrera.

REGRESÓ A CASA. Tras develar el busto de Javier Solís, el representante del delegado de Miguel Hidalgo, indicó: «Javier, el muchacho que empezó con anhelos, proyectos de esperanzas, en un barrio que fue su casa siempre y después de un tiempo, regresa a su casa. Sabemos que logró sus sueños, que logró ser el mejor cantante, que logró ser un buen hombre, un buen amigo…».

MUY QUERIDO EN EL BARRIO. Los habitantes de Tacubaya informaron a Crónica que sus padres y abuelitos se enteraron que Javier Solís tenía entre otros motes: El morrongo, El burro y El acocil, debido a sus oficios como panadero, carnicero y boxeador, antes de convertirse en el Rey del Bolero Ranchero o El señor de las sombras.

UN AÑO DURÓ EL PROYECTO. Blanca Estela Solís, su viuda, comenta que le llevó un año concretar los permisos de las autoridades de Miguel Hidalgo, para acceder a colocar el busto de Solís. Ahora se siente satisfecha que la imagen de su esposo luzca en el Parque Lira de Tacubaya, quien si viviera, tendría 74 años de vida.

Hasta ahora es la única nota que he encontrado, seguiré buscando; si saben de alguna más, selectos lectores, pasen la voz (y la nota). Por lo pronto, la SOLISMANÍA tuvo gratos comentarios el día de ayer. La admiración y reconocimiento de Javier es realmente bella y grande, sigamos pues escuchando a Javier para que su música viva siga, para que su voz («máxima voz en el Mundo», escribieron) siga teniendo eco.

Ayer, por cierto, escuchando un poco (por internet) la estación de radio Imagen (de México), en su edición primera de la mañana (con Pedro Ferriz), se le recordó a lo largo de la emisión (con fragmentos de sus canciones) y, bueno, algo es mucho en este medio del espectáculo donde, ya se ve, no del todo se sabe reconocer lo que en verdad valía tiene para la música. La tarea sigue siendo nuestra, selectos lectores, como muchas otras: que Javier Solís siga cantando y viviendo más que nunca entre nosotros.

A 40 años… Me Recordarás (2006)

abril 19, 2006 § Deja un comentario

Y vaya que sí, pasen los años que pasen, Javier Solís será siempre recordado. Por lo pronto, en este especial año tenemos nuevo material discográfico en el mercado: A 40 Años… Me Recordarás. No hay canciones inéditas, las 25 que incluye han sido ya material de otros discos, empero, la selección es sensata y da una muy buena muestra de lo que Javier Solís logró. Tiene de todo un poco, desde sus clásicas como Sombras hasta las no tanto como Mañana; desde un sencillo Borracho hasta una imponente Granada; desde boleros rancheros como Llorarás, llorarás hasta valses como Julia (que según una anécdota fue en su grabación donde Javier mostró claramente la superioridad vocal, y su estilo propio, frente a Pedro Infante, y así se lo hicieron saber su productores que sabían de qué hablaban). En fin. Aquí la lista de canciones (copiada de Mixup.com.mx):

  • 01.- SOMBRAS
  • 02.- LLORARAS, LLORARAS
  • 03.- PAYASO
  • 04.- ¡QUE VA!
  • 05.- ME RECORDARAS
  • 06.- ESPUMAS
  • 07.- CENIZAS
  • 08.- SE TE OLVIDA (LA MENTIRA)
  • 09.- EN MI VIEJO SAN JUAN
  • 10.- CADA VEZ (OGNI VOLTA)
  • 11.- HE SABIDO QUE TE AMABA
  • 12.- CARABELA
  • 13.- ESTA TRISTEZA MIA
  • 14.- LAS REJAS NO MATAN
  • 15.- CON MIS PROPIAS MANOS
  • 16.- BORRACHO
  • 17.- MEDIA VUELTA
  • 18.- RENUNCIACION
  • 19.- JULIA
  • 20.- MAÑANA
  • 21.- DIOS NUNCA MUERE
  • 22.- SILVERIO
  • 23.- GRANADA
  • 24.- OJITOS TRAIDORES
  • 25.- ESCLAVO Y AMO

Pero no solo hay audio, ¡también videos! ¡¡y en vivo!! O sea, Javier Solís cantando en vivo. Eso es lo mejor, creo yo, pues de este tipo de material hay pero muy poco el disponible. Así, aprovechando la tecnología, tenemos en este material un devedé con cinco videos, a saber:

  • 01.- LAS REJAS NO MATAN
  • 02.- PERDONAME MI VIDA
  • 03.- SOMBRAS
  • 04.- ESTA TRISTEZA MIA
  • 05.- SE TE OLVIDA (LA MENTIRA)

¿Qué tal?, nada mal, ¿eh? Claro, que no suene a comercial, pero la verdad es que el material vale la pena y su adquisición no es un gasto sino una muy buena inversión. Como todo lo de Javier Solís, ¡qué va!… Ah, y si cantar quieren, pues también se incluyeron en el material seis canciones karaoke, oh sí, hagámosle segunda al buen Solís. Estas son las melodías:

  • GEMA (KARAOKE)
  • CENIZAS (KARAOKE)
  • OBSESION (KARAOKE)
  • ME RECORDARAS (KARAOKE)
  • AYUDAME DIOS MIO (KARAOKE)
  • HE SABIDO QUE TE AMABA (KARAOKE)

Así las cosas, con este cedé-devedé tenemos un motivo más para recordar a Javier Solís y su obra, ojalá que ustedes, selectos lectores, no dejen de escuchar el material de Javier (sea éste u algún otro) y sigamos hablando de la magia del Rey del Bolero Ranchero. Por aquí nos vemos y leemos. ¡¡Qué va!!

Canción de la Semana 12

abril 19, 2006 § Deja un comentario

Vaya semana, no me dejarán mentir, una sumamente especial y así también su canción. “Dios nunca muere” es literalmente un himno que es parte del tesoro de la música mexicana y del mundo. Macedonio Alcalá (1831-1869), en su lecho de muerte, nos regaló y dio vida a “Dios nunca muere”. Era el año de 1869 y don Macedonio partía desde su amada Oaxaca a un viaje sin retorno y nos dejaba altas notas que hacen reconocimiento precisamente a dicho viaje. Así, en esta semana del 2006 en que coincidieron eventos rodeados de magia y milagro, SOLISMANÍA presenta Dios nunca muere en voz de Javier Solís (y con banda).

Solís siente y entiende la plegaria. Ruega en lo bajo y en lo alto. Le sale del alma y ahora, en estos días, pareciera que nos canta desde muy arriba… desde todos lados. Ese grito, por cierto, tan suyo y que fue su marca característica, queda como parte de la canción: un grito de gusto y susto, ¡qué va!

Como vals que es, nació sin letra, empero la más conocida es una que hace justicia y que complementa de modo perfecto lo que la melodía es: una plegaria llena de nostalgia y fe. Y así como la letra tuvo que ser especial, así también su interpretación. Dos son las voces que se encargaron de hacerlo con suma justicia: Pedro Infante y Javier Solís. Ambas versiones son realmente buenas, sin embargo una de ellas alcanza la pureza necesaria y logra esa triple magia resultado de la música, letra y voz: la de Javier Solís. Ciertamente, ha de decirse, la versión más conocida es la de Pedro, pero Solís, lo dicho, se encargó de darle no solamente una voz sino también la mejor. Aquí la letra:

«Dios nunca muere» (Autores: música de Macedonio Alcalá, letra de Cipriano José Cruz)
Muere el sol en los montes con la luz que agoniza,
pues la vida en su prisa nos conduce a morir.

Pero no importa saber que voy a tener el mismo final,
porque me queda el consuelo que Dios nunca morirá.

Voy a dejar las cosas que amé,
la tierra ideal que me vio nacer;
sé que después habré de gozar
la dicha y la paz que en Dios hallaré.

¡Qué va!

Sé que la vida empieza en donde se piensa que la realidad termina,
Sé que Dios nunca muere y que se conmueve del que busca su beatitud;
Sé que una nueva luz habrá de alcanzar nuestra soledad
Y que todo aquel que llega a morir empieza a vivir una eternidad.

Muere el sol en los montes con la luz que agoniza,
pues la vida en su prisa nos conduce a morir.

En esta semana coincidieron la Pascua y los aniversarios luctuosos de Pedro y Javier (acaso lo sacro y lo profano, se dirá), ojalá que ustedes, selectos lectores, encuentren, como yo, en “Dios nunca muere” una oportunidad para revalorar esta vida nuestra llena de altas y bajas, y así al final poder sentir y cantar esta melodía que, seguro estoy, no sólo llena a nuestros paisanos oaxaqueños que se hinchan (merecidamente) de orgullo al escuchar tales notas, sino a todo aquél que sepa reconocer la inmortalidad de aquello que en vida sabe vivir y, finalmente, morir.

Sea pues esta canción una que acompañe la conmemoración y celebración de la inmortalidad de nuestros queridos gallos… en especial de nuestro querido Javier Solís, que nunca ha de morir.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Desde el Perú: Víctor Hurtado Oviedo

abril 17, 2006 § 1 comentario

Ayer domingo 16, en vísperas del aniversario luctuoso de nuestro Javier Solís, el diario Perú 21, en su sección Escenarios, publica estas líneas del periodista Víctor Hurtado. ¡De diez!

Perú 21/ Escenarios

Pago de letras: El todopoderoso

Por Víctor Hurtado

 

Este miércoles 19 se cumplirá el 40º aniversario de la muerte de Javier Solís, rey del bolero ranchero. Recordemos al único, al más grande.

En México, la Muerte es una calavera de tímpano dorado. Se hace la muerta, pero escucha, toda huesos de buen gusto. Tía Calacas, Pelona egoísta, robarnos a los mejores para las serenatas negras que armas allá, en tu rancho grande. Muerte tremenda para el danzón, huesillos calentorros de boleros que repican la clave con los dientes, costillar de puro güiro, cinturita rumbera del espanto, esqueleto romántico hasta el tuétano, mera Muerte secuestratriz y avorazada.

Cuando hay que escoger, la Muerte tiene permiso. Con su índice de piedra amarillenta, la Señora señaló a los tres grandes para que no se le gasten en la vida. «¡Míos son!», dijo, y se los llevó, aún jóvenes, para seguir la juerga a la que nunca irán quienes se pasen de vivos. Jorge, Pedro y Javier dan hoy la nota elegante junto al balcón de las ánimas: tres gallos que estrenan la mañana en coro de oro.

En el principio fue Jorge Negrete, alto y marcial, como el soldado de levita que había sido. Fue el chacho-charro, campirano y maestrante, bizarro e imperioso, tenor-castigador (todo en exceso). Fue el macho subrayado y en negritas. Jorge cantaba bien, pero con aquella tensión de zarzuela que ya declinaba marcando el fin del operismo en el bolero (póstumos años 40). El bolero se arrimaba a la intimidad y huía de la ópera para tornar al barrio. Fue bueno Jorge, pero su tiempo se iba cual los jinetes del último rollo.

Después fue Pedro Infante, risa en sonrisa de plata, seductor ingenuo y rumboso, charro volador con más accidentes que un verbo defectivo, caído por la ley del aire, y convertidor en viuda a una nación entera con su muerte cuando su avión tomó el suelo por asalto.

Bien cantaba Pedro, mas su gracia no fue esta. Su voz salía entonada, pero inmaterial y suave, de anticharro antinegrete. Cantaba mejor en el espacio corto: de corazón a corazón, pues lo suyo no podía ser el ágora plebeya de la serenata a la distancia. En cambio, Pedro fue comediante encantador, el único galán con abuelita (Sara García) y, por tanto, incapaz de hacer el mal ni aunque estuviese en el guion. Cuando Pedro murió, abriéronle el pecho y hallaron un corazón de oro. Se ha perdido. Gobernaba el PRI.

Luego fue Javier; después, el silencio; hoy, la decadencia, o sea, los Fernández. No es que uno procure detestarlos, pero ¡qué mal gritan! Forcejean con las notas. Antes de alcanzar la octava, ya están en las últimas, y es que son como intuitivos para la disonancia. Cacafonean. El Vicente sigue «cantando», lo cual prueba cuánto puede durar un error de juventud, y el transpost-teenager Alejasno -otra víctima del autoaprendizaje- es una irrespirable cantata al libre albedrío de los semitonos. Sépanlo otros elementos, más jóvenes, más ingenuos, más trajinados por las herraduras vocales del potro y el potrillo -por definición, par de animales-. Solo hay un Rey.

Gloria y prez. En abril de 1957, navegados por mariachis, mares de gentes suben la colina donde se alza el Panteón Jardín, de México (Distrito Federal), para enterrar a Pedro, el que más se hizo querer. ¡Oh, golpe inconsulto del destino!

Una foto historió la ceremonia. Docenas de músicos rancheros aparecen de perfil, como mariachi egipcio, cantando hacia la tumba de Pedro Infante, hecha ya la Meca de los sentimientos. ¿A cuál voz maravillosa irá su herencia? En el centro de la foto surge un hombre con un sombrerazo y traje de luto. Canta, y ya parece que ha descendido sobre él la llamarada profética para coronarlo Rey del Bolero Ranchero. Nueve años durará su reino de este mundo, y toda la eternidad, su imperio.

Nuestro Rey había nacido el 1º de septiembre de 1931 en el D. F. y con un nombre difícil, presagio de su vida: Gabriel Siria Levario. La miseria siempre acuna con mano vacía, y Gabriel fue uno de sus engreídos: nunca le negó lo que le falta. El niño, sufragista de la inopia, haría voto de pobreza. Ya aprendería que no hay peor digestión que la que no se hace.

Su asustadiza madre y su borracho padre abandonaron a Gabriel. Lo criaron tía y tío que llevaron la pobreza con la dignidad que recomienda el Catecismo. Ya que esto acerca al cielo, murió la tía (como en el cine), y el tío panadero, quien nunca amasó fortuna, sustrajo a Gabriel de la escuela para que practicase desde abajo el chorreo, que no llega.

Gabriel fue un olvidado olvidado por Buñuel; fue un extra de la vida; fue un hombre llamado para el cielo pues no tenía ni con qué pagar sus pecados; mas, en el fondo de su pobreza sin fondo, Gabriel fue serio y bueno, estepario-solitario, absentista y caviloso, y elocuente cual un mimo al que solo le falta hablar.

Creció en las levantiscas, evangélicas calles, donde siempre es mejor dar que recibir; laboró de mensajero pre-e-mail; llegó a subcirujano de carnicerías banales; ascendió a cargador en el libre mercado; lavó autos intensamente ajenos; hizo eso, más y todo, e hizo lo mejor: cantó. Cantó tangos en carpas de barrio, capillas ardientes de tequila, ante el culto público o el que llegase; mas todo ello ya no importa: faltan catedrales para merecer su voz.

Casose ciertas veces, como si fuera otro hijo de doña Elizabeth, reina de Inglaterra y emperatriz de Irak. Glorificó bares con su canto, donde, con verdades de a puño, ejercía también de Casco Azul ante discordias pulquérrimas -de pulque- surgidas entre objetores de la sobriedad en las altas noches tabernarias. Así iba Gabriel saliendo de pobre, como quien baldea en el desierto.

Una noche luminosa, en el Bar Azteca, oído que lo hubo Julito Rodríguez (un Pancho de los tres), llevolo a grabar discos. Así lo hizo nuestro Rey y trocose el nombre por el hoy eviterno de Javier Solís. Para lograr la perfección total, solo faltaba un exiguo parricidio; es que Javier imitaba a Pedro Infante (aunque, claro, siempre es mejor ser una provincia de Pedro Infante que la capital de «Luis Miguel»).

Cierta tarde vehemente de historia, Javier rompió el breve molde de don Pedro. Entonces sí se le rindió la eternidad; le prosperó el estilo; cantó para edificación de los arcángeles trinadores: suave y fortissimo, íntimo y violento, barítono y tenor, con mariachi y con sinfónica.: ¡lo que usted quiera! En sus diez años de arte absoluto, Javier nos legó 452 temas grabados: corridos, rancheras, hupangos, valses, danzones y, sobre todo -¡sobre todo!-, boleros rancheros que atraviesan el alma. Hay un antes y un después de Javier Solís, pero él es el siempre.

Solo 36 años cursó Javier la vida. Murió de operación de cirujano inoperante el nefasto 19 de abril de 1966. Cada aniversario, Euterpe, enloquecida, se cubre de luto por su voz cantante. De esa tragedia lenta e incesante se cumplirán cuarenta años el próximo miércoles. Quien tenga oídos para oír, no olvide.

La Muerte tiene permiso, mas el Amor tiene memoria. Eternal Javier, Javier altísimo: eres el más grande, eres el todopoderoso. «Joven muere el elegido de los dioses».~

Pedro Infante no ha muerto

abril 15, 2006 § Deja un comentario

La SOLISMANÍA recuerda hoy 15 de abril al Ídolo de Guamúchil, Pedro Infante.

Bien es sabido que si Javier Solís tuvo influencias, Pedro Infante fue la principal. Como ídolo que era en los cincuentas, Javier empezó su carrera musical a la sombra de Pedro y sin querer lo imitaba; sin embargo, con el paso del tiempo y las grabaciones, Solís pudo no sólo evitar la imitación sino generar su propio estilo y estar al tú por tú con las grabaciones de Pedro.

Infante murió volando en 1957 y Solís apenas despegaba; en el día del entierro de Pedro, Javier, al fin fan, se hizo espacio dentro de la multitud y cantó (a la manera de Infante) «Grito prisionero». Así, prisionero de ese espontáneo grito, Solís pasó un tiempo más sin lograr rebasar las maneras de Pedro. No fue sino hasta la grabación de «Llorarás, llorarás» (en 1958), y de las subsecuentes grabaciones, cuando por fin salió del todo la voz y estilo de Javier Solís. En los años siguientes se dio, ahora sí, el ascenso de su carrera que lo llevaría a estar a un lado, sí, lado a lado, de su ídolo Pedro Infante.

Mucho se ha escrito sobre Pedro y su obra, aquí en la SOLISMANÍA hemos de quedarnos con ese pedazo de su obra que dio inicio a lo que después Javier se encargaría de pulir y dejar más que establecido y bien sentado: el bolero ranchero. «Amorcito corazón», música de Manuel Esperón y Cortazar, letra de Pedro de Urdimalas, no sólo brindó a Infante un éxito más en su carrera sino que sirvió de base para la creación del bolero ranchero. Es de hecho para muchos el primer bolero ranchero. Es también un clásico de la música mexicana y, bien se puede afirmar, un sinónimo de Pedro Infante. Helo aquí, pues, en voz de aquél que encumbró el género y lo consolidó: nuestro Javier Solís. Un homenaje de Solís a Infante. Un recuerdo de esta bitácora del Rey del Bolero Ranchero al Ídolo del Pueblo, el querido Pedrito.

Como podrán escuchar, Solís no imita y simplemente deja salir su media voz para así hacer de la canción una muy suya y, al mismo tiempo, respetar aquella versión de Infante. Es decir, entiende la dimensión de la melodía, aquella dada por Pedro, y se encarga entonces de, si me permiten la expresión, abrillantar lo hecho por Infante. Su voz, se sabe ya, era la idónea para este tipo de canciones y su género, y he aquí una buena muestra. Arriesgada, sí, por interpretar algo que, lo dicho, era sinónimo de Infante, pero con todo, y escúchese el final, la voz y estilo se imponen y se logra una muestra de la valía de Javier Solís.

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Canción de la Semana 11

abril 12, 2006 § 1 comentario

Como las espumas, que ni qué, así pasan los días. Ya disculparán la ausencia, selectos lectores, pero no el silencio, música hay y bien: «Espumas» (1962) del colombiano más cantado, médico Jorge Villamil (Neiva, Colombia, 1929), un pasillo colombiano que en voz de Javier es un bolero ranchero de antología.

Villamil, relata, se inspiró en una paseo al río Magdalena y así, con sus espumas, el talento y —nos cuenta Villamil— una decepción amorosa, nació «Espumas». Enorme.

En Colombia la mejor versión, según el mismo autor, es la del dueto Garzón y Collazos; es pues, me atrevo a decir, la versión que el autor imaginó y concibió con el clásico ritmo pasillo. Sin embargo, dígase, seguramente no imaginó lo que Solís podía hacer con sus viajeras espumas y un mariachi: magia pura. Aquí la letra:

Espumas (Autor: Jorge Villamil)
Amores que se fueron
amores peregrinos
amores que se fueron
dejando en tu alma negros torbellinos

Igual que las espumas
que deja el ancho río
se van tus ilusiones
siendo destrozadas por el remolino

Espumas que se van
bellas rosas viajeras
se elevan en danzantes
y pequeños copos formando el paisaje

Ya nunca volverán
las espumas viajeras
como las ilusiones
que te depararon dichas pasajeras

Espumas tembladoras
de aguas fugitivas
van retratando amores
y bellos recuerdos que deja la vida

Se trenzan en coronas
de blancos azahares
de rosadas diademas
cuando llevan flores de las siemprevivas

Espumas que se van
bellas rosas viajeras
se elevan en danzantes
y pequeños copos formando el paisaje

Ya nunca volverán
las espumas viajeras
como las ilusiones
que te depararon dichas pasajeras

Esto, selectos lectores, es una fábula hecha canción. Las espumas se encargan de darnos la lección de los amores peregrinos y mejor no puede ser. El relato en voz de Javier es, como el contenido del relato, más que preciso. Sus acentos, su énfasis, sus pausas, sus jugueteos, en fin, así como mejor se puede dar cuenta (y cantar) este tipo de lecciones. ¡Bellos recuerdos que deja la vida!, subraya Solís, un ejemplo más de los alcances de su voz… Así como aquel final de las dichas pasajeras que hacen precisamente eso en voz de Javier: pasar y dejar pasar a otras más. Bello.

Javier Solís logra, en resumen, que las espumas sean más bien notas que desfilan por su garganta: elevándose en danzantes y pequeños copos, formando el paisaje… la música, la de él y su voz. Bravo, Javier; gracias, Villamil. O sea, que no puedo ocultar que ésta es una de mis piezas favoritas en voz de Javier, no sé qué tan conocida sea en su repertorio, según mis cálulos no tanto, se incluye en los cedés Y todavía te quiero (donde está también, por cierto, la de «Luz de Luna», por la que algún selecto lector preguntó) y El rey del bolero ranchero. Ojalá la disfruten tanto como yo. Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Envío
Sirvan estas espumas como saludo grande y danzante a los amigos de Colombia, algunos de ellos, javierisolistas de ley, próximos ya a visitar tierra mexicana. Bienvenidos, cuates.

¿Dónde estoy?

Actualmente estás viendo los archivos para abril, 2006 en SOLISMANÍA.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar