Una canción y una anécdota

marzo 24, 2012 § 1 comentario

Veinte años después de Violettes impériales (Roussel, 1932), Luis Mariano es parte de la segunda versión: Violetas imperiales (Pottier, 1952). Acompañando a la siempre bella Carmen Sevilla (quien, por otro lado, nos regalara junto con Pedro Infante y Antonio Bribiesca la más bella de las negras noches), el oriundo de Irún le cantó a la gitana Violeta más o menos así:

A partir de entonces, «Violetas imperiales», música de Francis López y letra de Jesús María de Arozamena (en francés es de Mireille Brocey), quedó con Luis Mariano… y con un puñado de intérpretes que han querido echarse al hombro esta pieza. Esta es la letra:

“Violetas imperiales” (F. López/ J.Mª.de Arozamena)
Sabes que ya no habrá primavera
si tú no estás aquí violetera;
la primavera ha venido, yo sé por qué ha sido:
entre las flores que ofreces, es como una flor.
Piensa que en esta corte francesa
eres más que gitana, princesa;
Violeta de España, tú en tierra extraña
vives para el recuerdo de aquel amor.
Yo tuve un ruiseñor que llegó a suspirar:
«para que quiero amor si nadie me va a amar»;
ramito de violetas que luzca en el hojal,
me siento emperador… de violeta imperial.
Era un cielo de primavera
cuando me dijo la violetera,
«cómpreme usted mis violetas que son las primeras,
van a traerle la suerte, su suerte es mi flor».
Vuelve a tu rincón de la Alhambra
donde copia la luna tus zambras,
Violeta de España, tú en tierra extraña:
vives dando sentido a mi amor… ¡amor!

Y así se escucha:

Dicho lo anterior, viene la anécdota recogida en El Señor de Sombras (Coria 1995). Javier Solís es invitado para una prueba en los estudios de Discos Columbia. Es finales de 1955, Javier ha andado ya de aquí para allá y acaso con un par de canciones grabadas bajo el brazo. En realidad es su primera gran oportunidad, están ahí los maestros Fernando Z. Maldonado y Felipe Valdés Leal. Una mañana fría en Naucalpan, Estado de México. Solís canta «Mi último bolero» (Hassan) y el que a la postre sería su productor musical, Valdés Leal, le pregunta:

—¿En qué te especializas?

—Canto de todo. Acompañado de un mariachi, le canto desde una canción ranchera hasta «Violetas imperiales» —respondió Javier.

—Pues si puedes cantar «Violetas imperiales» con mariachi, ya eres millonario, muchacho.

En enero de 1956 la Columbia contrató en exclusiva a Javier Solís. Ese mismo año tuvo su primer éxito: «Por qué negar» (Lara), por el que recibió disco plateado.

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§ Una respuesta a Una canción y una anécdota

  • Moma dice:

    Hola, quiero saber si aun atiende esta página, deseo la cancion violetas imperiales con javier solis, le agradezco de antemano.

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