Cantaría boleros rancheros de Javier Solís

octubre 19, 2018 § Deja un comentario

Desde hace unos añitos el Cigala nos entusiasma con la idea de oírlo cantar temas javiersolistas. Cuando su Romance de la luna tucumana (Deutsche Grammophon, 2013), en sus entrevistas durante la promoción del disco, el Cigala dejó salir públicamente esa idea suya de grabar temas de Javier Solís. Pero ya antes, en su disco Dos lágrimas (Deutsche Grammophon, 2008), el cantaor nos adelantó un tema si no javiersolista, sí de ese perfil: “Un compromiso” (Hnos. García Segura).

Según ha contado el propio Cigala, lo de Solís le viene incluso desde aquel premiado Lágrimas negras (Calle 54 Records, 2003), cuando Bebo Valdés le habló de “Tres palabras” (Osvaldo Farrés) y de los boleros de Javier Solís. (En la siguiente liga el Cigala cuenta al respecto: video.) Finalmente todo quedó en palabras y no es sino hasta 2008 cuando Cigala volvió a los boleros, y a uno ya con una pinta javiersolista.

Javier grabó “Un compromiso” en 1960 con el Mariachi Jalisco de Pepe Villa. El tema fue incluido en el disco Enamorado de ti (Columbia, 1960). Si el tema no sobresale es por la compañía de otros temas que a la postre quedaron como javiersolistas totales: “Bésame y olvídame” (Beatriz Jiménez), “Eternamente” (Alberto Domínguez) y “Ayúdame, Dios mío” (Mario de Jesús), e incluso el preciado “Sabor a mí” (Carrillo), pues es esa la versión que quedó registrada en la sección latina del salón de la fama del Grammy. Con todo, “Un compromiso” de Solís es, junto con la versión de Antonio Machín, parte del canon bolerista. La siguiente imagen, tomada de la contraportada del disco Enamorado de ti, registra a Javier en plena faena y, ya se ve, da cuenta de que el acompañamiento de Solís era algo más que simple mariachi: que hablen los cueros, maracas y metales.

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Solís ensayando en los estudios Columbia

El Cigala, por su parte, grabó “Un compromiso” a dúo con Reinaldo Creagh –acaso para emular aquella versión de Antonio Machín, quien, reconocemos, popularizara el bolero de los hermanos García Segura– y, bien oído, no encuentro demasiado Solís en él. Pero recién ahora que escuché a Cigala en vivo, con el acompañamiento de un piano, que oí sí un muy bienvenido eco javiersolista.

Un concierto en la Philarmonie de Colonia, Alemania, me regaló esa ‘primicia’. Ya antes, cuando la promoción de Dos lágrimas, Cigala en solitario interpretó “Un compromiso” con el acompañamiento de sus músicos, pero algo aún faltaba o sobraba. En la noche del jueves 18 de octubre yo escuché a un Cigala cantar ese bolero, acompañándose sólo del piano de Jaime Calabuch, con tal talante que, ahora sí, sin más y sin compromisos, a uno no le quedó más que decir ¡qué va!

A Cigala se le sale lo Solís, quiero decir, interpreta lo ajeno como algo muy suyo. Cigala, como hiciera Javier, interpreta y canta con sus propios medios. Su único compromiso es él mismo. Cuando Cigala nos dice que le gustaría cantar los temas de Javier Solís, en realidad nos advierte de su cabal entendimiento de lo logrado por Javier: sabe de qué van esos boleros cantados por Javier: “Un compromiso” apunta ya hacia esa dirección.

Qué daría uno por escuchar, sin compromiso y por puro gusto, al Cigala cantar a Solís.~

Un volado merenguero

agosto 14, 2018 § 2 comentarios

Su potente voz seguro hará lo suyo, y Eddy Herrera, así como lo hizo con “Tu voz”, saldrá bien parado en ese su próximo homenaje –un disco-tributo– a Javier Solís.

Esta vez Solís nos lleva a la República Dominicana… Mejor dicho: República Dominicana nos traerá a Javier de vuelta. Y será gracias a su “galán del merengue”, Eddy Herrera (Santiago de los Caballeros, 1964). Así de caribe el océano javiersolista.

Según nota del Listín Diario, el señor padre de Herrera hacía tocar al pequeño Eddy las canciones de Javier Solís, y fue así como el futuro merenguero, desde aquella su isla, adquirió su gusto por el mexicano Solís. En estas fechas, nos sigue contando la nota, el cantante Herrera se hará camino a México para desde ahí, la cuna de Solís, grabar trece canciones bajo la dirección y producción de Jorge Avendaño.

El antecedente más cercano que le encontré a Herrera fue aquella “Tu voz”, incluida en su disco Ámame (1993), donde su interpretación, mal que bien, supera al arreglo musical (y, dicho sea, queda en general lejos de lo logrado con su gran éxito “Carolina”, parte también de ese disco). Lo mejor vendría después: esta grabación donde Herrera, después de dar la primicia del próximo disco, se hace de un sencillo y mejor acompañamiento y brinda sentido homenaje al, en sus palabras, inmortal Javier Solís:

Ya se oyó, lo que viene será la «esencia de los temas originales pero modernos, fusionados». Javier, recordemos, dijo que lo suyo era modernizar al mariachi; todo pinta pues que su tarea sigue teniendo ecos, Eddy Herrera se aventará ese volado: cosa buena, casi tanto como un buen merengue.~

Vasos comunicantes de Juanga y Solís

agosto 29, 2016 § 3 comentarios

«Y Javier cantó más lindo ese día»
~Juan Gabriel (en “Obertura mexicana”)

Ni diez años cumplidos de la muerte de Javier Solís y una nueva manera de cantar con mariachi tendría lugar: Juan Gabriel graba su primer disco con mariachi. El disco Juan Gabriel con el Mariachi Vargas de Tecalitlán (RCA Victor, 1974) cuenta con los arreglos y dirección de Fernando Z. Maldonado y Jesús Rodríguez de Híjar. El compositor de todas las canciones es, por supuesto, el prolífico Juan Gabriel; las interpretaciones del Divo de Juárez, sin embargo, son producto de esa combinación de nombres ligados a la música vernácula mexicana: Vargas, Maldonado, Rodríguez de Híjar. ¿Y Javier Solís?

Veinte años después de aquel disco de Juan Gabriel, Vikki Carr grabó en 1994 un homenaje a Javier Solís bajo la producción, dirección y arreglos de Chuck Anderson, un viejo conocido del universo javiersolista y, sobre todo, del de Juan Gabriel. Según palabras de Anderson —incluidas en el disco de Vikki Carr—, «la compañía decidió lanzar [a Javier Solís] de nuevo como baladista con orquesta», y fue así como surgió el Javier Solís en Nueva York (CBS, 1965). Los arreglos de Chuck Anderson son únicos en la discografía de Javier Solís, no así en la de Juan Gabriel. A Anderson le debemos, por ejemplo, los arreglos del original y vasto “Hasta que te conocí”, y en sí todos los del disco Pensamientos (Ariola, 1986), así como la producción del toral Recuerdos II (Ariola, 1984), donde anidó la gran “Querida”.

Anderson, pues, arreglando baladas javiersolistas; Maldonado, rancheras juangabrielistas. Éste alcanzó cimas con Javier Solís; aquél, con Juan Gabriel.  Hoy ambos intérpretes son ya leyendas, Juan Gabriel recién dio el paso a la inmortalidad: vigente, aún en gira y con producciones al día, murió el 28 de agosto de 2016. Cincuenta años después de la muerte de Javier Solís, México acaso repetirá un adiós comparable al dado al de Tacubaya en ese su abril aciago.

Anderson y Maldonado no son sólo puntos en común entre Javier Solís y Juan Gabriel: forman parte más bien de un tejido musical que pocas veces se aprecia y sopesa. Cual buen lino, veámoslo así, la música arreglada en voces como las de Juanga y Solís da cuenta de finas arrugas que pesan al centavo y que dan razón de la calidad de la tela y del corte preciso. Las muñecas de las que habló Álvaro Carrillo cuando se refería a sus canciones, requieren para sus vestidos una maestría que no siempre se encuentra únicamente en la tela del intérprete: sastres como Anderson y Maldonado son necesarios. El cantante viste, sí; el arreglista, eso: arregla.

No serán pocas las crónicas que subrayen la maestría del artista Juan Gabriel, valdrá reparar también en su respaldo musical. Las coincidencias de la música suelen ser casualidades… o causalidades para este nuestro caso. Javier Solís cimbró su voz para la orquesta; con Juan Gabriel se aprovechó el armazón, y el mariachi orquestó lo propio. Seguirán los bienvenidos ecos. Hoy quitémonos el sombrero (de charro) para ponérnoslo: Juan Gabriel ha muerto, ¡viva Juan Gabriel!

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PS. Un regalo javiersolista: Juan Gabriel cantando “El malquerido”, popular éxito en voz de Solís, creación del tico Johnny Quirós, ¡qué va!

 

PS2. Una más del universo javiersolista: “Esta tristeza mía”

Envidia de la buena

julio 3, 2014 § Deja un comentario

Algo tendríamos que hacer en México con tanta envidida de la buena. ¿Exportarla, certificarla? Mejor escucharla.

Un bolero moruno, se etiquetaría, este de Mario de Jesús: “Que se mueran de envidia”. Solís lo graba para el disco El peor de los caminos, donde también se incluiría otro tema del compositor dominicano, “Adelante”. (Un disco por cierto potente, de campeonato.) Si bien “Que se mueran de envidia” no alcanza la popularidad de “Y” o “Adelante”, la composición de Mario de Jesús se acopla igual de bien a la voz de Solís. Escuchémosla:

El trabajo vocal es envidiable. El estribillo remata con una vuelta de hoja a aquellos primeros versos morunos: más que hablarle a la pareja, se quiere que esta sea la que hable (y grite); se saca lo ranchero, donde lo haya.

Que se mueran de envidia (Mario de Jesús)
Que se mueran de envidia toditos,
que critiquen la forma de amarnos,
que este amor tan sincero y bonito
no lo rompe nadie así por así.
Que se mueran de envidia y de celos
los que nunca han amado de veras
que este amor que es la gloria del cielo
no lo vive nadie, verdad que es así.

Dilo tú, dilo tú,
grita fuerte lo mucho que me amas,
que se enteren que no hablo mentira;
dilo tú, dilo tú,
que se llena tu pecho de orgullo
al sentir que mi amor es tan tuyo.

Es la tercera vez de Mario de Jesús en este espacio. Solís, por supuesto, siempre ha sido la mejor excusa, pero hoy es otro cantante quien brinda una excelente oportunidad para hablar del dominicano y del mexicano: el boricua Frankie Ruiz, el papá de la salsa.

En el homenaje a Rafael Cortijo, 1982, la Primerísima de Puerto Rico, orquesta de Tommy Olivencia, tiene como primera voz a Frankie Ruiz, quien se despacha bonito y sabroso con este “Que se mueran de envidia”, con todo y guiño mexicano:

Así es como los grandes importan y exportan envidia de la muy buena. De República Dominicana a México, de México a Puerto Rico. Certificado. ¡Qué va, qué envidia envidiable!~

Una entrevista y una canción

julio 6, 2013 § 2 comentarios

Antes que Elvis Presley y quizá al mismo tiempo que Frank Sinatra, Javier Solís hizo también suya la inspiración de Gilbert Bécaud y Pierre Delanoë. “Et maintenant” se escuchó en español gracias a Solís (y a la adaptación de Julio Guiu Clara); las trompetas abrieron la escena y los violines fueron acompañando a Javier en su letanía. “¿Por qué me dejas?” resultó ser el título de la canción: Javier no lo supo durante algún tiempo.

En el primer año de la SOLISMANÍA escuchamos la versión de Solís de ese éxito mundial. Recién ahora puedo oír una entrevista de Solís en Venezuela. Es del año de 1965, Javier está a días de concluír la filmación de “El hombre de la furia” (Orozco, 1966) —conocida también como “Más allá del Orinoco”— y brinda la entrevista a la Radiodifusora de Venezuela en el programa Las mexicanas del set. Llego al audio gracias al javiersolista Alan, y si bien pareciera estar entrecortado, tenemos el gusto de oír por unos minutos a este otro Solís:

Digo otro Solís pues lo comparo con aquél de esa otra entrevista (del año 1962) donde más bien (nos) platicó y contó; casi cinco años después Javier Solís se concentró en responder, «bueno, primero no me has dicho nada de… ¿canciones de todos o mías?», juguetear con el entrevistador, «Amanecí en tus brazos, no en los tuyos, no, en los de una chamaca», y hasta desmentirlo, «nada de que “ágil”, porque me estás diciendo que fui correlón, y no corrí». Estaba contento, a toda máquina, mencionó un par de recientes grabaciones próximas a salir al mercado: “He sabido que te amaba” y otra que, acotó, «en italiano es “Le mantené”, no sé en español, no recuerdo cómo se llama». Gazapo de Solís: se refería a la francesa “Et maintenant”. El tropiezo fue porque “He sabido que te amaba” es la versión en español de la italiana “Ho capito che ti amo”; la francesa sería incluída finalmente en el LP de Payaso (1966) y la italiana, meses antes, en el LP de Sombras (1966).

En aquella nota de 2006 hablé de un “bolero ranchero”: error, lo que escuchamos es una balada setentera en ciernes (madre acaso de tristes y naves del olvido) donde Solís, ¡oh, Javier!, se da el lujo de resumir, con los tonos de su voz, la canción en el último par de versos; también, escribí que tanto la versión en inglés (de Sinatra o Elvis) como la versión en español (de Solís) superaban a la original francesa: gran error, no había visto (ni escuchado) ésta en vivo y a todo color del blanco y negro de su compositor:

[youtube href=”https://www.youtube.com/watch?v=p1H_dMrDUNo%5D

Al Gilbert lo que es de Bécaud y a Javier lo que es de Solís. «El mantenido», bromeó el entrevistador; «no les digo adiós, sino hasta la próxima», se despidió el entrevistado… «¿Y ahora?», nos mantenemos.

Pajarito cantor que llegaste hasta mí

abril 3, 2013 § 1 comentario

Si “¿Dónde estás, corazón?” nació como canción mexicana y se hizo cual tango, “Pajarito cantor” nació como tango y se hizo cual bolero ranchero… con Javier Solís (¿acaso como él mismo: de un tanguero Luquín a un ranchero Solís?). El compositor de ambas es Luis Martínez Serrano; Solís sólo grabó la segunda (y una más del compositor: “Si no estás conmigo”), con el acompañamiento del mariachi Los Mensajeros, para el disco Y todavía te quiero* (1966). Aquí hemos ya hablado de algunas canciones de ese disco: “Una limosna”, “Luz de luna”, “Espumas”, “Sigamos pecando” y “Las rejas no matan”; pendientes están, por ejemplo, el (tristemente) célebre “Amigo organillero”, la (tan) buscada “Gaviota” y ese otro (original) tango que da nombre al disco. Por ahora, este trino, este pajarito cantor.

Esta semana salió en los medios que en Venezuela un pajarito chiquitico se mete a una capilla, da tres vueltas, se para en una viga de madera, silba —bonito—, ve raro, silba un ratico más y se va dejando bendiciones y arengas… A saber qué clase de pajarito pudo imaginar (¿y sentir?) Solís en su interpretación. Con aquél chiquitico se sintió un espíritu revolucionario; con este cantor, la esperanza de la redención. Yo prefiero lo segundo —así visite entre grillos y rejas— a través de un penado Solís:

Pajarito cantor (Luis Martínez Serrano)
Solo estoy entre grillos y rejas,
condenado a morir en prisión,
y no brotan de mi alma las quejas
porque ahogadas quedan en mi corazón.

Fría está como mi alma la celda,
entra apenas un rayo de sol,
solo escucho que un ave muy cerca
al trinar alegra mi triste prisión.

Pajarito cantor que llegaste hasta mí,
mitigando mi acerbo dolor, no te alejes de aquí;
Pajarito cantor, si pudiera volar,
yo quisiera ayudarte a formar tu nidito de amor.

Mientras sufro la amarga condena,
que por ley la justicia dictó,
la avecilla mitiga mi pena
como un alma buena con trinos de amor.

Y en el fondo del alma se aviva
la esperanza de la redención
cuando el cuerpo cayendo sin vida
a mi alma permita volar al perdón.

Tango ranchero cabal. Después de que las trompetas y violines lo anuncien, Solís sale a escena en esa su triste prisión. Subraya contenido los decasílabos y en los estribillos libera la voz ranchera sin olvidarse, ¡qué va!, de sus tenues descensos. Una versión del tango se puede escuchar en Youtube con Emilio Tuero, ahí el “barítono de Argel” saca partido de su voz y logra sin problemas ecualizar el tango; lo cantor, por su parte, alza el vuelo más bien con la versión de Solís.

Si un pajarito viniera a darnos vueltas, ¿qué mejor que con Javier Solís?

Más de tangos y versiones en la siguiente entrega, ¡qué va!

*Edición mexicana, pues la argentina se edita (tras la muerte de Solís) con otro listado de canciones que no incluyen este Pajarito.

Luego vino Javier Solís…

agosto 6, 2012 § Deja un comentario

… e hizo del bolero el bolero ranchero, y fue muy hermoso.

Chavela Vargas (1919-2012)

Dos versiones de la javiersolista “Con mis propias manos” (Antonio Valdez Herrera)

1. con Antonio Bribiesca en la guitarra (~60s)

2. con Oscar Ramos y Victoria Arechabala en la guitarra (Somos, 1994)

La suerte loca de Javier Solís

abril 18, 2012 § 1 comentario

Nunca fue a cantar a Puerto Rico, sólo a filmar dos películas, Caña brava (1965) y Los que nunca amaron (1965); un boricua, Julito Rodríguez, lo descubrió y como nadie interpretó a una pléyade de compositores puertorriqueños, v.gr., Benito de Jesús, Bobby Capó, Rafael Hernández, Pedro Flores, incluído, claro, Noel Estrada: «En mi viejo San Juan». Javier Solís tiene acaso en la Isla del Encanto su segunda patria. Y su gente lo sabe… por lo menos, qué suerte, gente como Daniel Santos.

Recordando a Javier Solís es el homenaje que el Inquieto Anacobero rindió al de Tacubaya. Así de grandes. Editado primero en elepé y en casete, con cinco temas por lado: «Payaso», «Entrega Total», «Ojitos traidores», «Sombras (nada más)», «Adelante», en el A, y «Cuatro Cirios», «Vagar entre sombras», «Suerte loca», «El loco», «Luz y sombra» en el B; después, en 1994, se agregan otras dos: «Si Dios me quita la vida» y «Esclavo y Amo», junto con otras doce de José Alfredo, para así tener, y a la venta en iTunes, el disco Daniel Santos Recordando a… Javier Solís y José Alfredo Jiménez.Una maravilla hecha homenaje.

Con un repertorio javiersolista hasta las cachas, el Jefe no sólo recuerda a Solís sino que lo reinterpreta y de qué manera: a la suya. Impregnado de bohemia y acompañado de arreglos a la medida, Daniel Santos oye a Solís y lo hace eco con aquella voz que nos regalara joyas escritas a mano como las añoradas cartas de Linda.

Tomemos un botón, uno que pocos ojales han visto. «Suerte loca» de Agustín Lara. Grabada por Solís —acompañado del Mariachi Nacional de Arcadio Elías— para su Fantasía Española (1962), Daniel Santos también nos recuerda al compositor que más grabó Javier. Es así la letra de Lara:

«Suerte loca» (Agustín Lara)
Yo tengo una suerte loca,
qué suerte loca, para quererte
con un cariño tan grande
que no se acaba ni con la muerte.
¡Ay, corazón,
no le digas que la quieres tanto,
porque cuando se entrega la vida
los amores acaban con llanto!
Yo tengo una suerte loca,
mira si es suerte saber tus cuitas,
me las han dicho tus ojos,
que son de tu alma las ventanitas.
¡Ay, corazón,
a un amor no te entregues entero,
tras las rosas están las espinas
y te acecha un puñal traicionero!
Los ojos que me embrujaron,
que me miraron, ya no me miran,
los labios que me arrullaron,
que me besaron, ya no suspiran.
¡Ay, mundo cruel,
cómo se abre a mis pies el camino,
esos cambios que tiene la vida,
son caprichos que tiene el destino!

Y aquí lo hecho por Javier:

¿Qué pudo hacer Santos con esta puntada javiersolista?… Qué suerte la de Solís, Daniel vuelve a él para entonces sacar, ¡qué va!, esto bordado a mano:

Cada cual a lo suyo, sin remedos o parches. La voz de Daniel nos recuerda, sí, lo hecho por Javier y, así, lo que él, Santos, sabe hacer. Solo entre grandes.

Se cumplen aniversarios, hoy el 46º luctuoso, y no he encontrado otro homenaje de este calibre. Así de bien logrado y con semejante altura. Irresistible Santos. Es decir, que si se ha de recordar a Javier: recordando que es gerundio.

El sueño de Javier por el Solís

marzo 31, 2012 § Deja un comentario

Hay entre los javiersolistas un “mantra”: la que esté sonando de Javier, esa es la mejor. Recientemente me topé en video con una canción poco conocida de su repertorio: «Sueño en tu regreso». Aquí la letra:

“Sueño en tu regreso” (Gabriel Siria Levario)
La noche me lo ha dicho, que tú ya no me quieres,
y voy por este mundo en busca de otro amor;
mas no puedo olvidarte, tus besos aún me queman,
y pasan por mi mente recuerdos de tu amor;
y así vaga mi vida soñando en tu regreso,
y tal vez en tu alma ya existe un nuevo amor;
mas si el destino quiere ponernos frente a frente,
te juro por lo nuestro que ya no habrá rencor.

El video, decía, resulta ser una parte de la película Los que nunca amaron (Díaz Morales, 1965: estrenada dos años después de su filmación). En minuto y medio se puede ver a la exuberante Ana Luisa Peluffo y a un compungido Javier Solís. Con guitarra en mano, a plena luz del día y en algún lugar paradisiaco, Solís interpreta a Solís. Es decir, «Sueño en tu regreso» es obra de Javier y, dígase, es una chulada.

En este espacio había mencionado un par de escenas inolvidables de Javier en pantalla grande. La que refiero bien podría ser otra de tales estampas. Javier, pues, canta sin más acompañamiento que su guitarra una de sus contadas canciones (en la siguiente entrega hablaré de otra especialmente bella), y si bien su desempeño como actor dejó mucho que desear, en esta escena es todo él en su interpretación. Sentimiento y voz a cuadro.

Quizá la Peluffo no había sido la musa inspiradora, pero como si lo fuera baja de las alturas (la escena empieza en un balcón) y camina, entre flores, hacia el origen del trino. Helo ahí, Javier en manga corta cantando, recitando, sus propios versos; soñando al sol nos habla de la noche y sus arrepentimientos. Sus hemistiquios son precisos como la voz y, al mismo tiempo, la sencillez de la letra se plasma en sendos versos alejandrinos.

¿Cómo llega Javier a esto? A la luz de los maestros compositores a quienes prestó su voz (a Lara el que más), y ellos a él sus obras, es casi natural obtener a un Solís atento a esos detalles de la composición. Todavía más, con la propia vida seguramente habrá tenido material de sobra para “al menos” inspirarse y contar un poco de lo mucho que atravesó. Los resultados, lo dicho, son contados, por el momento este que nos ocupa es una buena muestra de lo que Javier también pergeñó. Afortunadamente, además de la película, Javier dejó constancia de esta su inspiración en un disco, Mi pecado (CDDE686), y hace unos años se editó también para el disco Las inéditas de Javier Solís. Aquí el sueño del Javier por el Solís:

¡Qué va!, exclama Solís, y los violines tienden el puente, las trompetas lo rematan, las cuerdas lo ajustan y Javier vuelve a la carga: y así vaga mi vida… soñando en tu regreso.

Una canción y una anécdota

marzo 24, 2012 § 1 comentario

Veinte años después de Violettes impériales (Roussel, 1932), Luis Mariano es parte de la segunda versión: Violetas imperiales (Pottier, 1952). Acompañando a la siempre bella Carmen Sevilla (quien, por otro lado, nos regalara junto con Pedro Infante y Antonio Bribiesca la más bella de las negras noches), el oriundo de Irún le cantó a la gitana Violeta más o menos así:

A partir de entonces, «Violetas imperiales», música de Francis López y letra de Jesús María de Arozamena (en francés es de Mireille Brocey), quedó con Luis Mariano… y con un puñado de intérpretes que han querido echarse al hombro esta pieza. Esta es la letra:

“Violetas imperiales” (F. López/ J.Mª.de Arozamena)
Sabes que ya no habrá primavera
si tú no estás aquí violetera;
la primavera ha venido, yo sé por qué ha sido:
entre las flores que ofreces, es como una flor.
Piensa que en esta corte francesa
eres más que gitana, princesa;
Violeta de España, tú en tierra extraña
vives para el recuerdo de aquel amor.
Yo tuve un ruiseñor que llegó a suspirar:
«para que quiero amor si nadie me va a amar»;
ramito de violetas que luzca en el hojal,
me siento emperador… de violeta imperial.
Era un cielo de primavera
cuando me dijo la violetera,
«cómpreme usted mis violetas que son las primeras,
van a traerle la suerte, su suerte es mi flor».
Vuelve a tu rincón de la Alhambra
donde copia la luna tus zambras,
Violeta de España, tú en tierra extraña:
vives dando sentido a mi amor… ¡amor!

Y así se escucha:

Dicho lo anterior, viene la anécdota recogida en El Señor de Sombras (Coria 1995). Javier Solís es invitado para una prueba en los estudios de Discos Columbia. Es finales de 1955, Javier ha andado ya de aquí para allá y acaso con un par de canciones grabadas bajo el brazo. En realidad es su primera gran oportunidad, están ahí los maestros Fernando Z. Maldonado y Felipe Valdés Leal. Una mañana fría en Naucalpan, Estado de México. Solís canta «Mi último bolero» (Hassan) y el que a la postre sería su productor musical, Valdés Leal, le pregunta:

—¿En qué te especializas?

—Canto de todo. Acompañado de un mariachi, le canto desde una canción ranchera hasta «Violetas imperiales» —respondió Javier.

—Pues si puedes cantar «Violetas imperiales» con mariachi, ya eres millonario, muchacho.

En enero de 1956 la Columbia contrató en exclusiva a Javier Solís. Ese mismo año tuvo su primer éxito: «Por qué negar» (Lara), por el que recibió disco plateado.

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