Tres para un 43 (entrega última de tres)

abril 19, 2009 § 2 comentarios

Llegamos al final de este recorrido. Hoy hace 43 años Javier Solís cesó de cantar de viva voz, dejando entonces toda una herencia musical que no para de dar frutos varios. Uno de ellos fue, en concreto, la producción que ahora proponemos como una tercer manera de conmemorar este aniversario luctuoso. Cierra esta serie el llamado «lujo de México», Marco Antonio Muñíz (Jalisco, México, 1933) y aquella su producción, a sus 60 años, Un marco para dos Ídolos: Pedro Infante y Javier Solís (1993).

Aquí, acotemos de inmediato, no hay falla alguna en dirección o arreglos musicales: Ruben Fuentes y Pedro Rivera Toledo llevan las riendas con garantía y el respaldo de su trayectoria profesional, logrando así un impecable trabajo. Marco Antonio se desenvuelve entonces en sus terrenos y a sus anchas, sin mariachi de por medio y con una orquesta que le sigue y acompaña sin pero alguno. El piano, valga decir, es simplemente delicioso a lo largo de todo el disco. O sea, que así seas una leyenda viva, reinterpretar a ese par de monstruos de la música requiere, ya puestos a jugar con las palabras, un marco digno para el marco de esos nuestro queridos ídolos (cuantimás si se les quiere recordar a la par).

Ahora bien, antes de seguir, y tomando ese asunto del recuerdo conjunto, me aprovecho de aquello que dije anteriormente (cuando anuncié la búsqueda de este material en julio 2007): «se puede pensar inclusive que tal disco-homenaje incluyó a Pedro para, como se dice, destantear y no hacer tan obvio el merecido tributo a Javier y así saldar deudas pendientes, pues Solís, sus interpretaciones, quedan más cerca del estilo musical de Marco, y no así las canciones de Pedro». Como fuere, Marco Antonio es si no un ídolo, sí una leyenda del romanticismo musical y la bohemia; se guste o no de su estilo, su voz tiene un lugar único y por ello ha podido navegar en varias aguas, por bastante tiempo, aplaudido y querido por la gente, tanto en su tierra natal como allende las fronteras. También, debe reconocerse, en sus trabajos hay siempre un esmero por ofrecer arreglos musicales de valiosa manufactura: este disco, lo dicho, no es la excepción. No obstante, se tiene que reconocer, Muñíz en tales fechas de grabación está ya en el otoño de su carrera y ello es factor de peso en las interpretaciones de los clásicos contenidos en este material referido. Entremos ya en materia.

Seis temas (de 15) son los que le tocan a Javier —es decir, que Infante, al menos en número, se impone con un tema más (no, avezados lectores, no es que me fallen las cuentas, resulta que dos canciones ni Pedro ni Javier las cantaron en su momento: Enamorado perdido y el pasillo ecuatoriano Sombras de Rosario Sansores Pren y CarlosBrito Benavides)— en este, según la contraportada del disco, «recuerdo»: Sombras (exacto, las de Contursi y Lomuto), Cenizas, La corriente, Llorarás, Esclavo y amo y Ojitos traidores. Aquí valga un paréntesis para recordarles, selectos lectores, que Muñíz cantó en su momento con Javier Solís, al menos en algunos mano a mano y, en particular, en esa película El Pecador (1964) en una escena donde interpretan, sin hacer dueto, Poco a poco (de José Alfredo), cada uno con su particular acompañamiento (ya les digo, sin hacer precisamente un dueto).

Con un inesperado pero intuitivo popurrí de Sombras, Marco Antonio inicia su recuerdo de Solís; peca de estilo y, como decimos en México, le termina echando mucha crema a sus tacos y no resuelve bien aquella primera incursión. Es decir, que toma más bien el perfil tanguero (el original de la canción, sí, pero no por ello mejor ni mucho menos el deseado en este disco) de las Sombras «javieristas» y uno termina por aplaudir y pedir más de aquellas Sombras «ecuatorianas». Viene entonces otro popurrí, correspondiente ahora a Pedro, y se llega a una cadenciosa y bien llevada Cenizas. Fuera de una faltante dosis de mayor sentimiento, con ella no hay inconvenientes. Otro popurrí más para Pedro y ahora, a la mitad del disco, navega uno ya en La corriente. Una vez más el arreglo musical corresponde del todo al espíritu Solís; poco a poco esa corriente nos arrastra pero sin ahogarnos, al contrario, gozamos del aire de la voz cantante y de unos muy bienvenidos coros. Estos también se escuchan en la subsecuente Llorarás, sin embargo, aquí no tienen adecuado lugar y contribuyen así a una versión sin los requeridos acentos y matices (evidentes sobre todo en ese aburrido final). Más coros (ya de estilo orquesta-para-toda-ocasión) en la siguiente canción, y entonces los metales soplan para recibir un Esclavo y amo que, a saber por qué, es llevado, literalmente, cual toro en plaza. Es decir, que a menos que se tome como introducción para la parte final correspondiente a Javier, i.e., Ojitos traidores, no me queda claro el por qué Marco Antonio pretende cobijar a ese emblemático Esclavo y amo con un, digamos, capote taurino españolado. No ha lugar. Cerramos entonces con una versión de Ojitos traidores que, esa sí, guarda gitana distancia con la de Solís aunque finalmente no logra realmente sonar genuinamente a Marco Antonio: se queda a la mitad. Muñíz no alcanza a empatar la festividad de la música y su voz resulta opacada (bien le viene así ese descanso y broche final del suave Nocturnal); la serrana se le escapa.

En síntesis, Muñíz dejó pasar valiosos años para ponerle un mejor marco a Infante y Solís; eso sí, aquél sale mejor librado que éste. Afortunados los admiradores de Pedro pues de ellos es la mejor parte de este homenaje: los seguidores de Javier nos quedamos con las ganas de escuchar a ese Marco Antonio que, precisamente con genuino esfuerzo y total entrega, abría aquella arriba mencionada escena de película, sentado al piano, con una voz totalmente en comunión con Solís pero sin perder su propio estilo (y armonía con el piano). Éso es lo que se extraña aquí en este disco… y en otros que buscan recordar a Javier sin verdaderamente conocerle. Marco Antonio, se sabe, conoció muy bien el trabajo de Solís: le faltó entonces un mejor reconocimiento.

Sea pues, esto fue nuestra manera de conmemorar a Javier. Sí, con voces de tres artistas que intentaron cantar aquello que por Solís tan especialmente se escuchó. No lo hicieron mal, qué va, ejemplos hay donde apenas y logran, literalmente, dar la nota (por cierto, el señor Montero ya amenazó con otro disco basado en temas del repertorio de Javier), pero tampoco nos ofrecieron, como se esperaba dada la trayectoria de cada uno, cabales y redondas reinterpretaciones (adaptaciones) hechas con sus particulares voces y estilo. De una escala del 1 al 10 los tres discos promedian un generoso 8 (ayudados sobre todo y más bien por esos arreglos musicales de este último disco). Se puede decir justamente que estamos siendo muy exigentes, pero no es para menos: año tras año a Javier se le extraña más y lo mínimo que se puede hacer para compensar ello es tener, además de su música, producciones que, utilizando aquella, respeten no sólo al artista sino también al público. Eso es finalmente la buena música. Eso finalmente hizo y nos dejó Javier. Eso, en un día como hoy, es exigido. Todo ello, en resumen, a 43 años, cual solaz se hace patente.

Javier Solís: ¡Qué va!

Tres para un 43 (entrega segunda)

abril 18, 2009 § Deja un comentario

Continuamos con esta nuestra particular conmemoración del 43 aniversario luctuoso con un segundo disco en el que ahora todo él está inspirado por el recuerdo de Javier. Vamos hacia atrás en el tiempo y llegamos a un particular disco de una intérprete, esto es coincidencia, contemporánea de Amanda y, también como ella (aunque sin adoptar la nacionalidad), con una carrera artística desarrollada principalmente en México. Toca el turno pues a, lo dijo Armando Manzanero, «la mujer que nació para cantar», Manoella Torres (Nueva York, 1954) y su De la tierra… Javier Solís, al cielo (2002).

La carrera artística de Manoella tiene acaso paralelismos con los de Javier: cuidada más bien por su abuela (y no por los padres), echada a andar profesionalmente con la ayuda de uno de Los Panchos (Alfredo Gil), prolífica en sus grabaciones, requerida como actriz y, en su verdadero oficio, intérprete de una pléyade de compositores. Así, con una trayectoria afianzada sobre todo en la segunda mitad de los 70s y primera de los 80s, la mujer que nació para cantar graba este material ya en plena madurez. Ahora bien, con el antecedente de, por un lado, sus grandes y merecidos éxitos con baladas como «Acaríciame» o «A la que vive contigo» y su cabal entendimiento del bolero (desde niña es ya una fanática de los boleros), y, por otro lado, sus grabaciones con mariachi, las expectativas son altas.

Abre entonces sus 14 interpretaciones con un «Esclavo y amo», y así de ese calibre javierista es toda la selección, es decir, Manoella tiró alto; despliega su arsenal pero éste se ve limitado por un acompañamiento musical que, en general, no cumple con la tarea. Son sólo algunos temas donde la voz de Manoella tiene el marco musical adecuado. En este sentido, más hubiera valido prescindir del mariachi y hacerlo todo de un modo, se me ocurre, más bien basado en, por ejemplo, guitarra y piano. Claro, ello quizá hubiera dejado fuera a algunos temas y requerido otros: pero al menos así se hubiera asegurado que el disco quedara a la altura de las circunstancias. Y es que, ya se ve, el repertorio de Solís no es cualquier cosa: tiene su arte. Ahora bien, también debe reconocerse que por momentos es la propia Manoella quien se contiene, faltándole esa fuerza y bravura que, en estos tiempos, otras intérpretes creen tener y lo sacan a la menor provocación (o bien, por pura pretensión y pose). Con todo, la voz de Torres sigue siendo de buen calibre.

Tomemos pues aquellos particulares temas donde efectivamente tierra y cielo parecen ser dos en uno; donde Manoella logra que su particular estilo vaya y venga de la mano de la música y letra, y nosotros, dicho sea, terminamos rendidos a ella como otrora en sus más sensuales años. Es decir, que obviaremos a ese, literalmente, primerizo «Esclavo y amo», un muy plano «Y…», el intento de «Si Dios me quita la vida» (a pesar de los destellos de una guitarra), y un fingido (palmeo incluído) «Adelante». Sobresalen así «En mi viejo San Juan», donde la sentida (y esperada) interpretación de la boricua Manoella fue acaso respaldada por una posible nostalgia (no así por, insisto, el arreglo musical); la sencilla pero suficiente «He sabido que te amaba»; una muy acertada «Me recordarás»; la original «Moliendo café», mi favorita sin duda por sobre todo ese, paradójicamente, acompañamiento musical que, ahora sí, reviste y le da una nueva cara a este clásico javierista-caribeño dotándolo de un perfil lounge; un acertado y a la medida «Échame a mí la culpa» (con todo y su insípido final); la apenas justa «Una limosna»; el «¡Qué va!» rescatado en sus últimos segundos; un «Sombras» donde la voz es protagonista sin duda y el carisma de Torres sobresale claramente; las «Cenizas» y su lograda atmósfera intimista; y, finalmente, el «Se te olvida», que si bien no fue broche de oro, sí uno de bronce.

Entonces, si bien parece ser que diez de 14 es un buen síntoma para una calificación positiva y alentadora, el resultado y balance final no corresponde del todo a la parte cuantitativa. La calidad del disco se restringe a un bronce, es decir, que de hecho esos 10 mejores temas no guardan entre ellos una homogeneidad y hacen extrañar a aquél sonido que Manoella nos supiera regalar en el pasado y, por supuesto, a aquello que Javier cultivó y legó. No hay del todo innovación y frescura. Si, así las cosas, se tuviera a lo largo de todo el disco aquella propuesta musical de «Moliendo café», la carga pasional de «Sombras» y el aire logrado en «Cenizas», entonces sí lo de Manoella hubiera sido un camino recto que no nos motivara a salirnos de él, y estar con ella de principio a fin en este su encuentro con Solís.

Queda pues este disco como una producción a la que le hizo falta una mejor dirección artística. Sin duda alguna Manoella entiende lo que Javier es e implica en el tipo de música que ella interpreta, no debe ser entonces difícil que nos brinde mejores faenas, sin embargo, lo dicho, Solís exige, y hacer ese recorrido de la tierra al cielo es algo que requiere algo más que bonita voz, ganas y buenas intenciones. A un año más del aniversario luctuoso y en espera de, seguramente, todavía más discos recordando a Javier, ojalá que voces, ganas e intenciones, correspondan de mucho mejor manera a lo verdaderamente valioso y esperado: cantar con propia voz y estilo lo que por voz de Javier bellamente surgió. Ni más, ni menos.

Por aquí nos vemos y leemos. Mañana la tercera y última entrega. ¡Qué va!

Tres para un 43 (entrega primera)

abril 17, 2009 § Deja un comentario

A tres días de conmemorar el 43º aniversario de la muerte de Javier Solís, aquí unas líneas sobre tres artistas que se dieron a la tarea de regrabar algunos temas de Javier en sus respectivos discos. Es decir, que al parecer este año habrá un cedé con material, quiero pensar, «especial y original» de Solís; así las cosas, no está de más entonces traer a colación otros materiales discográficos que, así nos han dicho, han rendido homenaje a Javier y su voz. Tomo entonces tres en particular; en esta primera entrega: Amanda Miguel (Argentina, 1956) y su más reciente material Anillo de Compromiso (2008).

Amanda es una cantante ya hecha y derecha, baladista que supo posicionarse, gracias a su estilo y voz, en un lugar especial dentro de la escena musical, sobre todo, mexicana. Sin duda alguna posee una voz que aún mantiene la originalidad que en sus inicios (los 80s) trajo a las baladas (v.gr., Así no te amaré jamás). Resulta pues natural que aquella de Él me mintió tomara algunos clásicos de Solís y los cantara a su manera. Este es el resultado: tres temas incluídos en su más reciente producción. ¿Pudo pues Amanda lograr descargar toda su característica energía y desgarradora voz en tales canciones?

Antes, valga mencionar como antecedente a esta tarea (i.e., interpretar balada ranchera) a su disco Rompecorazones (1992) donde demuestra con temas como La Escalera, literalmente, la buena altura de su voz para ése tan especial género musical. Ahora, con la dirección de Jorge Avendaño, graba lo que ella misma llama su particular homenaje a la patria adoptiva, México. A diferencia de aquel primer material ranchero, esta vez el disco cubre no solo los boleros-rancheros sino también los boleros y algunas baladas, por lo que el mariachi se ve también acompañado de la orquesta. El resultado en general es positivo y ciertamente hay todavía un muy buen estilo y voz de Amanda Miguel.

Pero entonces, decía pues, que en sí son solo tres temas javieristas los que Amanda reinterpreta en este su homenaje a México (nótese pues el lugar que se le da a Javier: es de aplaudirse). Esclavo y amo, Sombras y Si Dios me quita la vida son los temas en cuestión. El primer tema (que es el número tres en el disco), es apenas una merecida introducción a esto que podemos llamar Solís à la Miguel; es decir, que solo en algunas partes Amanda logra imponer su estilo y sonar así a ella misma y no a una, digamos, cantante más de karaoke. La canción le termina quedando grande. Cinco temas más en el disco y llegamos a la mítica Sombras. Podía esperarse que aquí, ya habiendo preparado al oyente con los temas anteriores, Amanda explotara del todo… No lo hace. De nueva cuenta se queda en la media e incluso esta vez el acompañamiento musical ayuda todavía menos pues, ese sí del todo, suena tal cual a karaoke. La dejó ir, pues, la señora Miguel.

Viene la última. Aquí se ayuda en mucho de que fuera precedida por una insulsa (incluso en su título: Algo tonto) adaptación al español de Something stupid (cierto: ¿dónde quedó el homenaje a México?… en fin), esto es, que lo que siguiera a ese dueto con Verdaguer sería por mucho agradecido. Y sí, además de esas razones, Amanda saca adelante Si Dios me quita la vida y logra, ahora sí, dotarla de su ropaje (cabellera incluída). Es aquí donde mejor se puede apreciar, por un lado, la herencia de Javier (i.e., ese toque de elegancia y sensualidad) y, por otro, la voz e interpretación característica de Amanda. Sobre todo en la última parte de la canción, v.gr, «sería tan grande mi celo que en el mismo cielo me vuelvo a morir», donde ese su grande celo nos transporta a aquellos temas ya clásicos de Amanda, i.e., los de su propio repertorio, y es entonces cuando, cabalmente, se le aplaude: entendió la herencia de Javier y la logró hacer propia. En resumen, sin embargo, Amanda Miguel nos queda finalmente debiendo en esas tres interpretaciones. Su energía y voz no son desafortunadamente los protagonistas en estas queridas canciones como en el resto del material donde sí que se puede escuchar mejor lo que Amanda aún sabe hacer.

Así las cosas, queda aquí esta nuestra primer lectura de estas tres propuestas para recordar la ida de Javier, y con ello dar cuenta de la venida de este nuestro tiempo en el que sin él en los escenarios y estudios de grabación, la escena artística sigue de muchas maneras (y con distintas calidades) ligada a lo que Solís cantó, logró y encumbró.

Por aquí nos vemos y leemos. Mañana la segunda entrega. ¡Qué va!

PS. Sí, la joven cantante Ana Victoria es hija de Amanda Miguel y, genética al fin, tiene un estilo de voz sumamente parecido al de su madre, pero ya hecho a los tiempos de ahora. Acaso, valga decir, valdría la pena escucharla cantar algún bolero ranchero.

Volver a cuando vuelva a tu lado

marzo 17, 2009 § 2 comentarios

En el episodio anterior (18/02/09) nos quedamos en que nuestro héroe había cometido errores en la grabación de “Cuando vuelva a tu lado” en su, ojo, versión bohemia para el álbum En Nueva York (1965). Es decir, avezados lectores, que hay otra versión y que es, de hecho, la incluída en el disco Lara, Grever, Baena (1962).

SOLISMANÍA hace pues el recuento de esta nuestra pifia.

Javier Solís grabó, caros lectores, dos versiones de esta particular pieza de Grever: una para su álbum En Nueva York (con duración de 4 min) y otra, ojo, con mariachi, para Lara, Grever, Baena (con duración de 02:21). Luego, en esta versión con mariachi no hay errores, repito, no los hay. Javier se hace acompañar del mariachi Jalisco de Pepe Villa y canta una versión corta (es decir, sin aquella introducción incluída en la otra versión) y con, podemos decirlo, mayor soltura y acaso poder. Así, amén de, insisto, estar libre de errores en la letra, toda ahora tiene sentido.

Años más tarde, el trío Los Patricios toma la versión bohemia (la del error), pues ciertamente es la que mejor se prestaba (dado el tempo de la voz), para la grabación de su dueto tecnológico con Javier Solís; de ahí que además del verso introductorio se tenga ese mentado error en la letra interpretada.

Ahora bien, para ponerle un toque elegante a este capítulo, aquí una muy pero muy bella (posible) portada del artista diseñador gráfico Daniel Gil (Santander, 1930 – Madrid, 2004), para el disco Lara, Grever, Baena (que nos hace preguntar, ¿por qué tan poquísimas veces Solís tiene esta merecida compañía de arte en sus discos, y tantas otras unas verdaderas penas ajenas, v.gr. el recién cedé Sus Grandes Exitos Con Banda?).

 

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© Daniel Gil – artediez

Queda cerrado, me parece, el caso. No se pierdan más de estas entretenidas aventuras. Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Solís rules!

marzo 2, 2009 § Deja un comentario

Siguiendo con el tema de las reinterpretaciones del legado de Solís, esta vez toca el turno a una muy alternativa y no por ello de menor valía. Y si bien no es homenaje directo (como el recién mencionado de Los Rieleros), es uno que da cuenta del peso de Javier Solís en toda la escena musical. Sin más rodeos, hablo de Salvador y los Leones y su recién editado cedé Amormuerte (2008). En él, la voz de Salvador Moreno (voz principal también del grupo La Castañeda) vuelve a hacer de las suyas y, como él mismo lo dice, con ello rendir su tributo, y dejar una constancia más de su culto, a Javier.

No es la primera vez. Ya antes, en La Castañeda, interpretó El loco —incluída en El Globo Negro [locus niger] (1995)— y, como se mencionó en este espacio en enero 2006, Entrega total, parte del material discográfico Galería acústica (2004). De esos dos registros, me quedo con el primero. Aquí para escuchar en youtube.

Entonces, con los arreglos de Jair Rivas (virtuoso y premiado guitarrista, incluso considerado por algunos como el mejor guitarrista de México, al menos dentro del género rockero, dicho esto sin restarle mérito alguno), integrante y líder de los Leones, se pone en marcha este proyecto con la guía de Salvador. Son pues Salvador y los Leones (completan el cuadro: Rody en la batería, León en el bajo y Víctor en la guitarra segunda). El disco es básicamente una reinterpretación de boleros y rancheras nada menos que de la mano del metal, de guitarras, tal cual, al estilo Eddie Van Halen o Steve Vai (con él ya ha hecho segunda el mentado Jair). Y es aquí donde está la diferencia con las grabaciones arriba mencionadas; esta vez la voz gótica de Salvador encuentra, para el propósito de su cruzada, un marco realmente excepcional y tenemos así un material, sin duda, valioso.

«Bolero gótico» es como se ha bautizado, por el propio Salvador, a este nuevo género. Si me dejan, yo lo llamaré simplemente «Solís reloaded«. Es decir, escuchar ahora ese Cuatro cirios en compañía de ese rasgueo de cuerdas, es realmente cargarse de todo aquello que Javier imprimió en sus interpretaciones. Es hacer explotar los sentidos; Salvador y los Leones lo hacen con esa manera exclusiva del metal (merol, pa’ los cuates): poner la bala extra en la pistola… reload it! Y sí, de las tres canciones del repertorio de Solís incluídas en tal material, me quedo con Cuatro cirios. Me encantó de principio a fin. Le seguirían Cenizas y Sombras. Aquí pues el myspace de la banda donde pueden escuchar parte del material, y acá un canal de youtube donde pueden escuchar todo el disco. Por cierto, ahí en el myspace se puede leer la lista de influencias del grupo: en primerísimo lugar Javier Solís.

Los dejo con una versión en vivo (ocurrida ahí en mi querido y extrañado Xochimilco).

[youtube http://youtu.be/K1Iii0eRheM]

Ya saben, comentarios bienvenidos y necesarios. ¡Qué va!

PS. Aquí una nota en El Universal de mayo 2008 donde se anunciaba el proyecto y algunos pormenores.

¿Pos qué no?

marzo 1, 2009 § 2 comentarios

A 25 años de carrera artística Los Rieleros del Norte no sólo se celebran, sino que también celebran a Javier Solís: Homenaje a Javier Solís (Fonovisa, 2008), tal cual. Y así, cierran su 2008 e inician campantes este 2009.

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Así las cosas, Daniel Esquivel, primera voz, se da vuelo en 12 canciones 12. Todas javieristas y, ojo, no del todo lugares frecuentes en estos menesteres del homenaje y reinterpretación. Esto es, que la selección tiene su chiste, su dificultad. Aquí la lista:

01. Qué va
02. Las rejas no matan
03. Regalo de Reyes
04. Espumas
05. Vete por favor
06. Carabela
07. Cada vez
08. Renunciación
09. Desierto en el alma
10. Con mis propias manos
11. La corriente
12. Esta tristeza mía

Cierto, el disco empieza y cierra con clásicas de clásicas, pero pasa por «Espumas» y, joyita de Javier, «Desierto en el alma». Brevemente, se puede decir que tal homenaje abre no precisamente con las mejores interpretaciones (flojonas, incluso), sin embargo, Los Rieleros rectifican camino con ese «Regalo de Reyes», acaso la mejor lograda, y así finalmente se tiene un producto sólido y recomendable (sobre todo para aquellos amantes del género norteño).

Para los seguidores férreos de Javier este homenaje es de aplaudir. No sólo refresca el legado de Solís, sino que lo aborda de una muy distinta manera. Escuchar como parte de un homenaje reinterpretaciones de «Regalo de Reyes», «Espumas», «Vete por favor» o «Cada vez», es señal de que Javier tiene todo un océano de posibilidades para su disfrute —amén de dejar claro hasta donde llegó (es decir, que ese italianísimo «Ogni volta», se escuche ya, gracias a Solís, a través del acordeón, es de tomarse en cuenta).

Luego, en aspectos geográficos (y no por ello menos importantes), mucho implica que Los Rieleros lleven a cabo este homenaje, pues su radio de acción es sobre todo en los EEUU. Así las cosas, tenemos dos opciones: Javier se escucha por aquellas tierras o se hará escuchar. Ambas opciones son de celebrar. Como fuere, Javier y su voz salen ganando. Y Los Rieleros también, ¡claro que sí!

Aquí un botón de muestra:

¡Échenle, mis rieleros! ¡Qué bárbaros!… ¡Qué va!

Con banda sinaloense

febrero 28, 2009 § Deja un comentario

El año pasado, 30 de junio, un anónimo (ven por qué quiero que firmen sus comentarios) hizo mención —en la sección de comentarios de la nota: Discos y más discos… ¿cuántos?, 31/05/2006— de un nuevo cedé de Javier Solís: Javier Solís: sus Grandes Exitos con Banda (2008). En su momento no pude recabar información al respecto y dejé el apunte en el aire. Hoy me encuentro ahora sí con el mentado cedé:

 

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Helo ahí. Al parecer en amazon.com está agotado (¡Javier Solís imparable!) pero no en mixup.com.mx
Aquí la lista de canciones (siete de ellas, a mi parecer, javieristas totales, mismas que subrayo):

01. Poco a poco
02. Sombras
03. Con mis propias manos
04. Si Dios me quita la vida
05. Pa’ todo el año
06. Una limosna
07. Payaso
08. Las rejas no matan
09. Amigo organillero
10. Esta tristeza mía

10 arreglos 10. Exactamente, diez mezclas de la voz de Solís con el sonido tradicional, y de alguna manera clásico ya, de la banda sinaloense. Luego, en lo que tengo la oportunidad de escucharlo de principio a fin (desde este lado del Atlántico no me es tan fácil hacerme del disco), aquí una probada (y de muy buena manufactura) cortesía del caro Raúl (rey11mx):

[youtube http://www.youtube.com/watch?v=povxkcoNtYo&feature=player_embedded]

Efectivamente, como acota Raúl, es un disco por fuerza controvertido. Es decir, a diferencia del trío, orquesta, o incluso la banda de viento tradicional (sinfónica, la llaman unos), el que escucha a Solís, si me permiten la expresión, no lo presta tan fácilmente a un género que hoy día pasa más bien por el filtro (y gusto) puramente comercial antes que por uno realmente musical.

Ahora bien, en su momento, lo sabrán mejor que yo, avezados lectores, a Javier ya lo hicieron cantar con banda sinfónica sus excelsos valses y el resultado fue realmente bueno; tuvo un marco que supo acoplarse a la suavidad de Solís y se lograron unos tres cuartos de antología. La diferencia ahora es que Solís tiene un mayor reto —dado, lo dicho, el registro actual, esperado y deseado, del sonido de este tipo de banda. Tal sonido está ya muy lejos de aquello que gente como Luis Pérez Meza logró otrora hacer con la banda sinaloense (encumbrarla, en una palabra). Así, la voz de Javier parece ahora sujeta al acompañamiento y hay momentos incluso que parece una competencia (inútil, por supuesto) entre la voz de Javier y el sonido del viento metálico. Y ni hablar de, al menos en la muestra que ofrece mixup.com.mx de «Si Dios me quita la vida», donde parece incluso que quieren que suene a pasito duranguense.

Lo deseable, por supuesto, es que el propio Javier se hubiera impuesto esa tarea de, pongámoslo así, pasar del mariachi a la banda sinaloense, pues sólo él hubiera sabido encontrar (como lo hizo, por ejemplo, con una orquesta) el punto perfecto de armonía; así como, en una analogía, el referido Pérez Meza hizo lo suyo con, en su caso, el mariachi (p.ej., ver aquí y comparar, sin reparo alguno, con versiones como ésta: cada una tiene lo suyo y no hay conflicto alguno a pesar de las diferencias entre los géneros acostumbrados en cada intérprete).

Entonces, que sin haber escuchado totalmente el disco, yo preveo un balance apenas positivo gracias únicamente a, exacto, la aparición de Javier en tales menesteres de mezcla y sonidos de moda (¿a eso parece reducirse nuestra querida tambora?). Gracias pues a la perenne presencia de Javier en el gusto musical de la gente, productores y músicos de banda incluídos.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Actualización/Fe de erratas

Según yo «Si Dios me quita la vida» no es javierista. Error. Lo es y totalmente: Luis Demetrio (1931-2007), el compositor, la pensó especialmente para Javier Solís.

Javier Solís con el trío Los Patricios

agosto 15, 2007 § 3 comentarios

Gracias al blog de Rudalgo, llego a una nota de cuando se editó y sacó a la venta el disco de Javier Solís: éxitos con trío, publicada el 24 de junio del 2003 en La Voz del Interior-on line, de Córdoba, Argentina. Aquí la nota (me permito subrayar algunas líneas que me parecen relevantes):

Julián “Pelusa” Navarro es cordobés y productor discográfico. También es el responsable de encarar un proyecto que mucho tiene que ver con Córdoba. Se trata del nuevo disco del mejicano Javier Solís, que nació a través de la delegación México de Sony, pero que incluye al trío local Los Patricios.

“El proyecto nació allí, pero la idea la tomó la filial regional de Estados Unidos”, narró Pelusa en la presentación del disco que se realizó recientemente en la ciudad.

Por otra parte, en estos días se confirmó no sólo una segunda edición de este trabajo, sino una tercera, según adelantó Fabián Rearte a este diario.

Pelusa Navarro agregó que están muy contentos con el resultado, y adelantó que esta semana se realizará la presentación del álbum en Miami. Para el folklore de Córdoba, esto significa un paso importante: “Estamos muy contentos y esperanzados de que va a gustar. Y lo vinimos a hacer aquí, ya que seguimos creyendo que en Córdoba hay talentos como para poder hacer este tipo de cosas”.

El trabajo incluye 12 temas, en los cuales la voz de Javier Solís (falleció en 1966) está acompañada por el trío local en 11 de ellos, y el restante nada menos que por Los Nocheros. “Sabemos que es el grupo popular del momento, y esto nos ayuda a la difusión de este disco en la Argentina”, aseguró Navarro, quien destacó que también al cuarteto salteño le ayudará a potenciar su carrera en México y todas la comunidad Latinoamericana y Estados Unidos.

En los escenarios del mundo
El trío Los Patricios, apadrinado por el humorista Cacho Buenaventura, está formado por Jorge Seminaro, Ramón Belizan y Juan Álvarez.

Belizán contó cómo les llegó a ellos esta oportunidad para proyectarse internacionalmente: “Tuvimos la suerte de que Pelusa haya escuchado el disco nuestro. Le enviamos algunos temas y, basándose en la parte melódica, nos convocó. Nos sentimos muy orgullosos”. Y agregó: “No nos olvidemos de que Solís es el Gardel de los mejicanos”.

Acerca de los planes futuros, los integrantes del trío destacaron que se trata de un álbum estrictamente de Los Patricios que buscará continuar con la línea del folklore latinoamericano. También va a ser producido por Pelusa Navarro. El grupo partirá de gira en dos semanas por escenarios de América Latina. El 5 de julio realizarán la despedida en la sala de Luz y Fuerza, Deán Funes 672. El nombre del espectáculo será Cumpliendo sueños, con el que sintetizan el reciente logro internacional. La gira incluye Estados Unidos (Miami, Westh Palm Beach, New York, New Jersey, Orlando, Tampa y la Costa Oeste), además de Canadá (Toronto y Quebec), México y Colombia , (Cali, Medellín) y festivales.

Sergio Saba fue el responsable de los arreglos de este disco de Solís con Los Patricios. “Primero me habló Pelusa desde Estados Unidos, para preguntarme si en Córdoba había un trío que podía acompañar a Javier Solís. En lo primero que pensamos todos fue en Los Patricios. En base a eso me dijo: mirá, llevo la voz de Solís, con los tiempos y con instrumentos de guía, y lo que había que hacer es poner todas las instrumentaciones y que le buscara los músicos para realizar este proyecto”.

Saba agregó que en base a eso se grabaron en Córdoba los instrumentos que faltaban, pero no todo fue tan sencillo. “Después se empezó a ver cómo era el tratamiento de la voz, y la sorpresa fue que el planeamiento que tenía no era el esperado. Hubo que reeditar muchísimo más la voz todavía, mucho más de lo que se había hecho en Estados Unidos. Fue un desafío”. Sin embargo, todos destacaron la calidad que tenía la voz de Solís, grabada hace más de 40 años.

El mejicano Javier Solís fue una de las voces más importantes de Latinoamérica. Falleció en 1966, cuando sólo tenía 33 años.

Hasta ahí la nota. La participación especial de Los Nocheros es en el tema de «Sombras». El resto de canciones incluídas es:
1.Sombras (Letra: José María Contursi. Música: Francisco Lomuto)
2.Cuando Vuelva A Tu Lado (María Grever)
3.Payaso (Fernando Zenaido Maldonado)
4.Solamente Una Vez (Agustín Lara)
5.En Mi Viejo San Juan (Noel Estrada)
6.Tres Palabras (Oswaldo Farrés)
7.Mentira, Mentira (Saulo Sedano)
8.Obsesión (Pedro Flores)
9.Si Dios Me Quita La Vida (Luis Demetrio)
10.Me Recordarás (Adolfo Salas)
11.Sigamos Pecando (Benito de Jesús)
12.Bésame Mucho (Consuelo Velásquez)

«Cuando vuelva a tu lado», «Solamente una vez», «Tres palabras» y «Bésame mucho» fueron, la voz, tomadas del disco de Javier Solís en Nueva York; el resto son de sus grabaciones con mariachi.

Un disco muy bien logrado y que forma parte del impacto post mortem que Solís tiene en la música en español (otro ejemplo es aquél primer disco de la española Tamara). Es decir, que Solís nos sigue cantando y encantando, y cada vez mejor, ¡qué va!

Por aquí nos vemos y leemos.

Se busca

julio 1, 2007 § Deja un comentario

Y ya que estamos hablando de discos y reinterpretaciones, se busca este cedé, para luego entonces darle una justa revisión (sea de ustedes, selectos lectores, o mía):

UN MARCO PARA DOS IDOLOS: PEDRO INFANTE & JAVIER SOLÍS (RCA Intl)
de Marco Antonio Muñíz
01.- NI POR FAVOR
02.- SOMBRAS / SOMBRAS NADA MAS
03.- CORAZON / ENAMORADO PERDIDO
04.- CENIZAS
05.- FLOR SIN RETOÑO / CIEN AÑOS
06.- LA CORRIENTE
07.- LLORARAS
08.- DI QUE NO
09.- ESCLAVO Y AMO
10.- TE QUIERO ASI
11.- OJITOS TRAIDORES
12.- NOCTURNAL

Ya les digo, todo sea por escuchar a lo que se supone ha sido el único, digamos, claro homenaje por parte de Muñíz al que fuera en su momento su más acaso férreo e insuperable competidor.

(Es sabido que Marco debutó en la escena profesional musical antes que Solís y a lo más, ya con Javier en escena y sus menos años de experiencia pero gran talento, logró Muñíz algunos mano a mano siendo Javier el rival a vencer. Todavía más, penosas anécdotas hay sobre la reacción de Marco a la muerte de Javier. Se puede pensar inclusive que tal disco-homenaje incluyó a Pedro para, como se dice, destantear y no hacer tan obvio el merecido tributo a Javier y así saldar deudas pendientes, pues Solís, sus interpretaciones, quedan más cerca del estilo musical de Marco, y no así las canciones de Pedro.)

Como sea, Marco Antonio es referencia obligada y una voz pilar de la bohemia. Ojalá algunos de ustedes, selectos lectores, ayude a hablar más de este material discográfico.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Lo que nos faltaba

junio 29, 2007 § Deja un comentario

Vale, lo tomaremos con calma, selectos lectores, pero la cuestión es que hay en el mercado musical un material que se relaciona con la música de Javier, con su legado, pues. Tomen aire. “Tu retirada” (de José Alfredo) y “Sin fe y sin religión” (de Alberto Cervantes), grabados otrora por Solís y formando parte inmediata de su acervo de mejores interpretaciones, están incluídos en el nuevo cedé de Cristian Castro, El indomable (2007), siendo “Tu retirada” el primer sencillo de tal material. ¿Cómo ven?

Al parecer es la primera incursión de Castro en el género musical de Javier (oh sí, Javier se lo ganó muy a la buena). Así, además de los Fernández, Pablo Montero, Pepe Aguilar y Luis Miguel, Castro se une a la lista de intérpretes vigentes y, digamos, consagrados en la escena musical que hoy día, a su manera, rescatan temas de Javier y queriendo y sin querer le hacen segunda. Cristian, en este mencionado cedé, logra una interpretación que, en mi opinión, guarda más bien estrecha relación con la de Luis Miguel (por cierto, de su México en la piel vaya que hay material para hablar de Solís, cómo no, e.g., “Entrega total”), aunque en versión lenta, sobre todo en tales temas mencionados (con todo y que en “Sin fe y sin religión” el arreglo musical ayuda a la voz y le hace un mejor acompañamiento).

Sin embargo, si tomamos algunos temas de los diez que incluye el cedé… bueno, uno nada más, “Qué amor me quedará” es lo que mejor hace justicia al disco y a la incursión de Castro en el género en cuestión. En él se ve mucho mejor la herencia de Javier (es decir, dotar de sencilla e idónea elegancia al sonido del mariachi), y Castro logra ahí una muy buena interpretación, sin dejos de alguien más y con aceptable calidad. Me recuerda, acaso por su eco, aquél primer material de Vicente Fernández (La voz que usted esperaba, 1969), donde su voz encontró lugar perfecto en los temas escogidos para tal disco, y no se fue por ahí dando gritos o gemidos, como solía decir de él mi querido abuelo. Me imagino que la buena manufactura de dicha interpretación es porque en sí la voz de Castro se presta más para ese tipo de bolero con mariachi y no precisamene para lo ranchero —ni para el bolero ranchero. Ésa es la magia de Solís, de hecho: su voz pasaba sin problemas del bolero a lo ranchero, incluyendo, claro está, el bolero ranchero ¡qué va!

Por aquí nos vemos y leemos.

PS. El cedé incluye “Divina ilusión”… Así es, José José también tiene sus capillitas y éstas, como a Solís, le quedan debiendo. Así es esto del marketing.

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