De 100
febrero 12, 2010 § Deja un comentario
Acaso como un tequila añejo y así de bueno, hay en el repertorio javierista un puñado de interpretaciones que hoy día, su contenido, alcanza ya el centenario. Canciones que vieron la luz hace ya cien años y que Javier tomó en cuenta para el enriquecimiento tanto de su propio acervo musical como el de la tierra que las engendró. O mejor dicho, para honor de sus creadores.
Por supuesto, la mayoría de ellas se clasifica como valses, toda vez que fue precisamente en las postrimerías del siglo XIX y primera década del pasado cuando tal género musical ocupa el primer lugar de popularidad, y motiva plumas y partituras varias de una pléyade de compositores. Ahora bien, fácil no es señalar la fecha precisa en que las obras se registraron y entonces calcular exactamente la longevidad de su alcance musical, empero, lo cierto es que en este 2010 tienen ya los tres dígitos de edad.
Solís, lo dicho, las graba a poco más de 50 años de existencia en la memoria musical de entonces, y deja así una muestra más (y mejor) de la belleza inmortal de tales composiciones. Es decir, la verdad sea dicha, Javier supera en mucho a los que le precedieron (incluyendo, por ejemplo, a Infante y su Dios nunca muere) y a los que le siguieron.
Dicho lo anterior, sirva este espacio para enlistar a las más viejas canciones que Javier grabó y que en este especial año (de centenarios y bicentenarios) se han de recordar de forma especial. Ojo, no todas son valses, hay dos que más bien son semilla de lo que será en mucho la gran producción mexicana durante tres cuartos del s.XX, es decir, la canción ranchera. Sea pues.
Parte ya de la etapa histórica revolucionaria la lista continúa con la entonces exitosa
La lista pues concluye ahí por una razón muy sencilla: el siguiente compositor es Francisco Moure Holguín [1897-1964] cuyo vals «Julia» está fechado en 1924, luego tal obra tiene apenas 85 años por lo que queda fuera de la selección. Cierto, “Morir por tu amor” podría también quedar fuera, mas 5 años de diferencia entre la edad de los respectivos compositores me parecen razón prudente para asumir que quizá con 18 años Belisario haya dado a luz a su Morir. También, estoy dejando fuera de la lista a los restantes 3 valses grabados por Solís: “Por ti aprendí a querer” de Lorenzo Barcelata [1898-1943], “Noche azul” de Carlos Espinosa de los Monteros [1902-1972] y “Mañana” de Victoria Eugenia Sepúlveda [¿?].
Así, herencia invaluable son estas canciones no sólo por su ya inmortal contenido sino también por haber quedado en boca de Javier y su arte. Son estas joyas, su interpretación, la debida reverencia de Solís a aquella música que en este año reafirma plenitud (ello afirmado sin empacho) con unos merecidos ya 100 años de vida. Lo más, Javier con su canto las revistió de particular elegancia e insufló en ellas la serenidad necesaria para que hoy día puedan ser escuchadas sin dejos de arcaísmo.
En corto, la inigualable voz de Javier es, en este centenario, el mejor medio para seguir brindándoles un espacio por demás vivo. Un Javier Solís no de 10 sino de 100, ¡qué va!
Por aquí nos vemos y leemos.
Las rejas no matan
junio 19, 2009 § 4 comentarios
Hoy día se cumplen 14 años de su muerte. Un ícono de la música mexicana que, curiosamente, en la voz de Solís sólo se hizo escuchar de una sola manera. Tomás Méndez Sosa (1926 – 1995) dejó una estela de composiciones que le garantizaron un especial lugar junto a otros grandes de la talla de un, por ejemplo, José Alfredo Jiménez. Lola Beltrán fue, se sabe, su cómplice de cabecera y con ella su inspiración alcanzó, tal cual, la inmortalidad. En sí, Tomás Méndez fue referente constante para aquellos protagonistas de la canción ranchera, v.gr., Pedro Infante, Amalia Mendoza, Aceves Mejía y Lucha Villa. Nuestro Solís, lo dicho, sólo grabó una de sus canciones… y con ello bastó para que ésta tenga un particular espacio en la historia musical de ambos artistas.
«Las rejas no matan» es no sólo una clásica dentro del repertorio musical ranchero sino también del cancionero popular mexicano. Es por supuesto una clásica de clásicas para nosotros los seguidores de Javier… «Auroras que son puñaladas/ Las rejas no matan/ Pero sí tu maldito querer»… Solís imprimió lo justo y necesario para que esas rejas de Méndez tuvieran la mejor interpretación posible. Fue la única de Javier. Y es sencillamente única. Aquí una versión en vivo grabada en 1964 (en Televicentro):
La canción se incluye en Y todavía te quiero, Rancheras con Javier Solís, la película Amor a ritmo de go-go, en el devedé de 40 Años (que es de donde se tiene esta versión en vivo) y, recientemente, en JS con banda sinaloense. Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
Cuando vuelva a tu lado: what a difference!
febrero 18, 2009 § 1 comentario
Gracias a la precisa observación de Andrés Fragoso, avezado lector de este espacio, reparo yo también en la pifia de la grabación de “Cuando vuelva a tu lado” (de María Grever) por Javier Solís (incluída, la mismita, en Javier Solís en Nueva York y Lara, Grever, Baena). Efectivamente, hay errores en la interpretación de Solís:
(1) Dice «el amor que te he dado no repitas jamás», debe decir «(…) no podrás olvidar»
(2) Dice «(si) el beso que negaste ya me lo puedes dar», debe decir «(…) ya no lo puedes dar»
(3) Dice «las cosas que te digo no podrás olvidar por compasión», debe decir «(…) no repitas jamás (…)»
Tomo como referencia las grabaciones hechas por otros artistas (disponibles en youtube; por cierto, hay una muy buena y acaso inesperada versión de Antonio Aguilar) y la letra en —si me preguntan, la mejor referencia en la web para el caso— MiCancionero.com
Así las cosas, Fragoso me apunta que el error pudo ser en la mezcla final de la canción. No lo creo. Pienso que simplemente fue un error en la interpretación de Javier. Es decir, si se tuviera constancia de ello en solamente un disco, podriamos pensar que sí, que hubo un error en la mezcla (pues en el otro disco se escucharía sin error alguno). Pero en los dos materiales discográficos se tiene la misma errónea versión. No hubo pues oportunidad de enmendarla. Javier Solís se dejó ir y así nos fue.
Pero vayamos al detalle. El primer error es obvio, pues no es lógico repetir uno mismo un amor dado por otro (cosa diferente a decir por ejemplo, «el amor que me has dado no repitas jamás» o «el amor que te he dado no repita jamás»). El segundo error puede pasar como licencia, digamos, poética, o bien, ¡qué va!, una enmienda a la versión original. Es decir, que de hecho es más lógico pensar en que ahora sí un beso negado se puede dar, y no como reza la versión original. Por el momento tenemos empate: una pifia versus una enmienda. Viene entonces el tercer error… que bien puede ser perdonado y aceptar, ciertamente, que una vez juntos —reunidos— las cosas dichas no se podrán olvidar por, sea pues, compasión. Sí, mejor es no repetir decires en esos íntimos momentos, pero, lo dicho, además puede uno también no olvidarlos. O sea, que, si me permiten, Javier es aprobado: 2 a 1, y no hay fijón.
La letra no es fácil, por supuesto, Grever tramó casi un rompecabezas. Se recuerdan agrios momentos y se anuncian unos melancólicos. No es claro que volver sea precisamente lo más esperado o alegre, simplemente se pide —se ruega— por un solaz. Así, la versión en inglés “What a difference a day makes” (letra de Stanley Adams, el mismo que le puso letra en inglés a “La Cucaracha”) es mucho más clara; si bien no es traducción de la letra original, sí tiene de alguna manera el mismo tema comparativo entre el antes y el ahora, donde el ahora es muy diferente gracias a la presencia de la otra persona. En inglés, pues, no hay drama alguno aunque, eso sí, y sobre todo en la exquisita versión de Dinah Washington, una explicación sensual del estar gratamente acompañados.
Como fuere, Javier, jugueteo del destino, hace una diferencia total. And the difference is… Solís!
Sigamos pecando (San Valentín II)
febrero 14, 2007 § 2 comentarios
Como no todo es miel sobre hojuelas en estos menesteres del amor, he aquí una segunda versión de San Valentín al puro estilo de Solís, Señor de Sombras.
Que no se diga que no hay opciones, “Sigamos pecando” (de Benito de Jesús) es una rolita, ya la escucharan, con un toque más bien pasional: «aunque nos cause llanto,/ es este amor prohibido/ nuestra felicidad». Aquí Solís también recita y creo que hasta eso le sale con un estilo muy particular. Es decir, todo enamorado puede tener su lugar y aquellos que gusten de andar jugando con fuego (en sus distintas versiones), bien les puede venir al dedo este tema del boricua de Jesús (compositor prolífico y pilar del bolero).
Aquí la canción:
Mención aparte estos alejandrinos:
Hay un mundo imposible que nubla nuestras vidas;
hay un cielo de sombras que no nos deja luz;
y a pesar de tus cosas y a pesar de las mías,
por sobre todo el mundo, mi mundo serás tú.Aunque todos se opongan, tú estarás en mi vida;
tú estarás en la espuma que en el mar va jugando;
estarás como estrella de mi eterna sonrisa,
y olvidándolo todo, seguiremos pecando…
Así, así recita Javier y tantos más que aman y pecan, pecan y aman. O sea, no queda sino dejarse querer y saber querer (y querer hacerlo).
Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
Regalo de Reyes
enero 6, 2007 § 3 comentarios
Por supuesto que no es una canción alegre o festiva que celebre tal día,«Regalo de Reyes» es una melodía muy à la Solís. Editada originalmente en el disco del mismo nombre e incluída en un par de recopilaciones (e.g., Mexicanísimo, 2005), la canción no es del todo la más popular de Javier o de algún otro intérprete (e.g., Chayito Valdéz), sin embargo, reúne los ingredientes básicos para ser una clásica de clásicas. Aquí la letra:
Regalo de Reyes (Autor: David Lama)
Ya va llegando diciembre y sus posadas,
se va acercando ya también la Navidad,
el año nuevo me traerá nuevas tristezas
y por tu ausencia lloraré en mi soledad.Si tú te encuentras brindando en tu alegría,
algún recuerdo de mi amor te llegará,
tal vez evoques el calor de mis caricias
y con tu copa al terminar me olvidarás.Si con los meses y los años tú no vuelves,
y si una gracia el cielo a mí me puede dar,
le pediré como regalo un día de Reyes,
besar tus labios y estrecharte junto a mí.Y si cansada de la vida a mí regresas,
y si el destino no te da felicidad,
habrá una cruz en el final de tu camino:
serán mis brazos que por ti esperando están.
Y aquí la voz oval:
Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!
Solís y Curiel
noviembre 13, 2006 § Deja un comentario
A petición de una selecta lectora, he aquí una muy buena rola de don Gonzalo Curiel Barba (1904-1958). A todo esto, no sé si en serio fue la petición o, simplemente un correo al azar o algo por el estilo. Como sea, con gusto escuchamos a Javier interpretando a Gonzalo. Fueron en total, registradas, cuatro canciones que Javier le grabó. La más conocida sin duda es “Vereda tropical”, incluída en el cedé Añoranzas (canción que recientemente ha sido grabada por Pablo Montero, con arreglos respetables e interesantes pero con una voz hueca y plana, en su más reciente disco). Las otras tres son Amargura, Dolor de ya no verte e Incertidumbre, que es la que hemos de escuchar.
Aquí la letra, bella toda ella.
Incertidumbre (Autor: Gonzalo Curiel)
¡Ay, cómo es cruel la incertidumbre!
Si es que tus besos son de amor
o sólo son para engañar.¡Ay, esta amarga pesadumbre!
Si ella merece mi dolor
o yo la tengo que olvidar.Si la vas a juzgar, corazón,
nunca pienses que ella es mala;
si es valiente y te comprende,
no la pierdas, corazón.El dolor y el amor, corazón,
valen poco junto a ella;
si merece más que eso,
da tu vida, corazón…Incertidumbre: es el dolor del alma;
incertidumbre: es el dolor de… amar.
Precisión absoluta de Javier para cantar cada línea. Su final es certero y apenas justo para eso, precisamente: la incertidumbre. De nueva cuenta, gracias por la recomendación; Curiel y Solís: dos grandes de la canción.
Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
Bajo la inspiración de Solís
septiembre 24, 2006 § 1 comentario
Ayer sábado en el programa de radio dedicado a Javier Solís y su música, en Cadena Básica de RCN Radio (Colombia), escuché (en entrevista a la señora Blanca Estela Sáenz, última esposa del Rey del Bolero Ranchero) que una de las canciones favoritas de Javier era Si Dios me quita la vida (de Luis Demetrio). Aprovecho la anécdota para linkear este video que encontré en la red. Una muestra más de lo que Solís y su música, su voz, pueden inspirar. Es un storyboard que narra la citada canción. No sé mucho de tales menesteres, pero me parece un trabajo bien hecho y con dedicación. Ojalá guste.
[youtube http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=H1ORlqcCb9s]Por aquí nos vemos y leemos; ¡qué va!
†
mayo 11, 2006 § Deja un comentario
Hoy me despierto con la noticia de que Soraya (1970-2006) ha fallecido. Fue ayer miércoles 10 de mayo. Era joven y luchaba desde el 2000 contra el cáncer de mama. Aquí, en este humilde espacio, la habíamos mencionado como una de las sobresalientes intérpretes de Pueblito viejo, bella melodía colombiana que escuchamos en voz de Javier Solís. También, en este mismo espacio, se habló de lo importante de que ustedes, selectas lectoras en particular, se informen y conozcan más (en Fundacion CIMA, por ejemplo) de esa maldita enfermedad que las acecha de muy mala manera. Soraya se comprometió con la causa para la detección y tratamiento de la enfermedad, y de hecho dejó un mensaje a su gente donde subraya: ¡no se dejen vencer! Así sea. Desde aquí, pues, un gran aplauso para su vida y lucha. Descanse en paz.
Aquí, Pueblito viejo en voz de Soraya:
Ojos de juventud
mayo 6, 2006 § 1 comentario
Esta tristeza mía… ¡en vivo!
abril 25, 2006 § Deja un comentario
Me es muy grato presentarles este video del mismísimo Javier en vivo y… en blanco y negro, ¡je, je! Eso sí, R., gracias mil por el apoyo (guiño). Entonces, selectos lectores, me arriesgo (por aquello de los derechos de autor aunque, eso sí, recuerden, aquí cero lucro y sí la debida mención de las fuentes) y he aquí el video que es parte del nuevo material que la casa disquera ha sacado a la venta y del cual ya se habló de él en esta bitácora, es decir, del cedé-devedé «A 40 años… me recordarás». La canción es Esta tristeza mía de Antonio Valdez, el lugar y año los desconozco, si alguno de ustedes, selectos lectores, tiene el dato, se agradecerá. Vale, helo aquí:
Vean ustedes la maestría de Solís, así nomás, con el puro micro del estudio (ése que pone al tú por tú a los musicos y a la voz) y un buen traje de charro, sin necesidad de tanta parafernalia: su voz basta y sobra. Puro sentimiento, que ni qué, la toma de su perfil (cuando grita «¡se sufre pero se aprende!»), es excelente (sencilla y carismática); bien parado en el escenario y, lo más importante, con un tórax y garganta dispuestos a cantar bien y bonito, a hacer lo suyo y lo propio. No era charro, es verdad, pero su talante y arrojo lo hacían cual si hubiera nacido como tal. No, no hay moño que se quite y, de hecho, más bien se cala el sombrero y hace de su persona una percha idónea para el traje. Así, lo dicho, sin tanto menester propio de los espectáculos de ahora, Solís en vivo es una muestra más de lo que su calidad de artista llegó a ser y se quedó para siempre.
Al parecer, se dice, como Pedro Infante, Javier no tuvo muchas presentaciones en la televisión y por tanto pocos son los videos que se tienen de ellos cantando en vivo en tv. Recordemos que la televisión, en los cincuentas y sesentas, si bien ya era un producto de consumo masivo, todavía no era del todo el lugar preferido para las estrellas de entonces pues las giras, películas e incluso la radio, seguían teniendo prioridad en sus agendas. Es decir, se me ocurre, todavía se tenía que talonear como Dios manda y no precisamente intentar vender por vender con la ayuda de luces y sonido de un estudio. Las tristezas nuestras de ahora, quizá.
Sale pues, por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!