Como antes del después

febrero 28, 2014 § 2 comentarios

En la búsqueda de canciones mundiales, es decir, aquellas que han sido interpretadas en distintos idiomas (y a veces hasta en registros totalmente diferentes), uno puede incluir a “Come prima” (M. Panzeri, S. Tascanni, V. Di Paola, 1958). Y a Javier Solís en sus intépretes.

La balada lo es de principio a fin, pareciera que no da lugar a reinterpretaciones; sin embargo, Solís encuentra una: un bolero vuelto balada. El mariachi casi ni se percibe; la balada original, también. La voz de Solís domeña al pop italiano y nos hace creer que estamos ante un bolero. Cuando nos damos cuenta del engaño, al final de la canción, ya Solís fue y vino: nosotros apenas vamos. Escuchamos pues otro cover de Solís: “Como antes”.

Equivoqué la cuenta: son más de once las canciones que Solís versionó al español. Al toparme con “Como antes” volví al cancionero javiersolista y enlisté también las siguientes: “Al chiar di luna porto fortuna”, “Bon voyage”, “Tu si na cosa grande per me” y “L’edera”. Quihubo. Bien se puede decir que este ramillete en su conjunto da cuenta de la vanguardia de Solís; los baladistas apenas estaban por cimbrar la escena y ya él la calaba a pura voz. “Como antes” advierte por dónde pudo haber ido Javier: como Pedro por su casa (y no precisamente infante).

Todavía más, ni siquiera las versiones de un Mario Lanza o Roberto Alagna alcanzan la precisión de Javier. Y es que el suelo de “Come prima” es muy parejo: «dulcemente te diré:/ como antes, más que antes, te amaré». Así de fácil. En su momento, con un par de versiones en italiano, estuvo en listas de popularidad del Reino Unido. Nada raro, la sencillez es bienvenida e incluso pegajosa. La interpretación de Marino Marini es notable.

Con “Como antes” es un después este Solís. Aun sin estar seguros de la fecha de grabación (gracias, Sony México, por mantener el caos del repertorio), escuchamos una voz ágil mas no liviana, pues hay un esmero en cada frase: Solís pesa al centavo: “Como antes” vale su peso en oro. Escúchenla, selectos lectores, y verán cómo no le hace falta nada. Hasta ahora, según mis cuentas, está editada solamente en Mis 30 mejores canciones (Sony, 1998).

Las cenizas de Javier

febrero 22, 2012 § 4 comentarios

De la doble centena de compositores que interpretó Javier, los hay —como es natural— cuyas composiciones sólo en una pudo estar Solís. Es el caso de Wello Rivas (1913-1990) y su canción, ya mítica, «Cenizas». Mítica sobre todo porque es la ínclita Toña, Toña la Negra, quien sentó las bases para tan tremendo bolero.

Es decir, que gracias a Toña decenas de intérpretes buscaron (y siguen) también dejar esas cenizas. Algunos lo lograron, qué va, pero otros, otros como Javier nos legaron algo más que solo cenizas.

Digo otros como Javier pensando únicamente en Solís. Sí, no fue sino hasta Javier Solís que aquellas «Cenizas» de Rivas alzaron vuelo y, desempolvándose, se impregnaron del mariachi. Ese es quizá el gran logro de Solís en esta obra: el haber tomado el bolero de Rivas, entender lo que hizo la veracruzana y, atención, dejar que el mariachi fuera complemento ideal para su voz y, claro, la letra.

«Cenizas» (Wello Rivas)
Después de tanto soportar la pena
de sentir tu olvido;
después que todo te lo dio mi pobre
corazón herido;
has vuelto a verme para que yo sepa
de tu desventura,
por la amargura de un amor igual
al que me diste tú.

Ya no podré ni perdonar ni darte
lo que tú me diste;
has de saber que de un cariño muerto
no existe rencor.
Y si pretendes remover las ruinas
que tú misma hiciste,
sólo cenizas hallarás de todo
lo que fue mi amor.

Más Solís imposible. Como en un Miércoles en el que van por la cruz y a por ella, así las cenizas de Javier nos llevan y se quedan en la frente. Nos recuerdan lo que llega a ser eso que llaman amor. Es la letra de Rivas, el eco de Toña y la voz de Javier acompañada de esas trompetas que, además de puente musical (con mariachi), nos desgarran y se tienden para alcanzar la impotencia, el recordatorio y, finalmente, la advertencia.

Después de oír a Toña con esas cenizas uno no esperaría que ave alguna surgiera… a no ser que Javier las renaciera así, sólo así:

¡Qué va!

Canción de la Semana 27

enero 21, 2007 § 1 comentario

Y no es precisamente que ésta sea la semana número 27 (del año o del blog), es sólo que es la vigésima séptima vez que la SOLISMANIA presenta su selección musical-semanal. También, como se hace con cada canción y parte fundamental de este blog, están disponibles (en los archivos mensuales) las respectivas notas (posts) dedicadas a tales selecciones semanales.

La canción que ahora nos ocupa es recomendación de la amable lectora Liliana, quien según nos cuenta es su favorita de favoritas. Hace bien, que ni qué, muy buena esta rola y hela aquí para el resto de lectores sabedores de lo bueno y exquisito de la vida: Dos almas.

El autor es Domingo Fabiano, mejor conocido como Don Fabián, compositor y músico argentino cordobés que enriqueció al bolero desde queridas tierras tangueras. Dos almas fue grabado por primera vez por Gregorio Barrios (cantante español que vio sus mejores años en la Argentina de los cuarentas y cincuentas); después fue ya un clásico que Javier Solís grabó y está incluído en su disco Añoranzas. Ahora bien, del por qué la inclusión de tal tema en tal disco (covers à la Solís, si me permiten la expresión), me atrevo a pensar que se debe más bien al éxito que tuvo (la canción) con la Sonora Matancera y Leo Marini (como vocalista) en tierras caribeñas y mexicanas. Aquí la letra:

Dos almas (Autor: Don Fabián)
Dos almas que en el mundo
había unido Dios;
dos almas que se amaban,
eso éramos tú y yo

Por la sangrante herida
de nuestro inmenso amor
gozábamos la vida
como jamás se vio

Un día en el camino que cruzaron nuestras almas,
surgió una sombra de odio que nos separó a los dos,
y desde aquel instante mejor sería morir
ni cerca ni distante podremos ya vivir

No sé ustedes, selectos lectores, pero esta vez, al escuchar la versión de Solís, sí noté un dejo de Pedro Infante… Vale, se aceptan mentadas y golpes varios (que no bajos), pero, como diría Cuco, así me suena. De hecho, al parecer Pedro ni siquiera grabó tal canción, ¿o sí? Creo que no, pero no sé por qué exótica razón me recordó a Pedro esta versión de “Dos almas” de Javier. Ahora bien, les digo que me recordó a Pedro, nada más, pues tampoco quiero que se entienda que prefiero a la versión de Pedro o algo así. Es sólo eso, que Infante me vinó a la mente cuando escuché la canción (para esta su evaluación semanal). Quizá sea que en el disco, “Dos almas” se ubica después de “Angelitos negros”. Quizá, quizá. Eso sí, de que es magistral la interpretación, lo es, sin duda alguna. Y si quedara duda de ello, después de “Dos almas”, en el disco le sigue “Hoja seca”, rolón que en las primeras líneas y entrando a la taberna, Javier deja claro quién es alma y corazón del bolero ranchero. Sí que sí.

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

NB. Recuerden que SOLISMANÍA es mucho por y para ustedes, así que no dejen de sugerir canciones para el deleite de todos. Gracias, Liliana.

¡Gocemos nuestra vida! (CS26)

octubre 8, 2006 § 1 comentario

¡Por fin! Gran pendiente en este blog. Y sí, todo sea por complacer a ustedes, selectos lectores, que me hacen el favor de visitar este humilde rincón. El buen lector Ismael Aguirre desde hace tiempo está solicitando esta joyita de canción: “Gocemos nuestra vida”, de Miguel Martínez.

Aquí la rola, ¡disfrútenla!:

Aquí la letra:

Gocemos nuestra vida (Autor: Miguel Martínez)
No quiero que te vayas todavía
espera que amanezca vida mía;
No sé hasta cuándo vuelvan
mis brazos a estrecharte,
mis labios a besarte con loca pasión.

*Recuesta tu cabeza aquí en mi pecho
y quédate dormida corazón.
Gocemos nuestra vida y el mundo que se acabe,
abrázame muy fuerte te ruego por favor.

[*Se repite]

No sé los antecedentes de la canción en sí. Tampoco tengo datos del autor. Sin embargo, bien podemos imaginar la escena, el escenario, de la canción. Algo quizá muy común pero que en lo bajo se suele hablar, aunque se disfrute en lo alto de nuestras emociones. Ahí están, dos amantes, dos personas piel a piel en total desnudez y enredados con abrazos, besos y caricias. El mañana es una promesa y es sólo en ese momento cuando la certeza es total y se saben queridos y amados. Entrega total. Total pasión. Un momento cuando efectivamente el Mundo no importa y su giro mucho menos. Sólo importa la vida y su gozo. El goce es lo único que cabe entre los pequeños espacios que los cuerpos dejan entre sí. Es tan fuerte el abrazo. Se acurrucan, se mecen. Gozan. ¡Qué más da la vida de cada uno! Lo que importa es la vida de ambos juntos, esa vida común que ambos tienen cuando fundidos están. Es la única seguridad de los dos: su vida… nuestra vida, dicen. Frente a la incertidumbre (no sé hasta cuándo vuelvan mis brazos a estrecharte), la seguridad del abrazo… y del ruego. La súplica por el deseo que se cumple cada momento como ése donde, como Javier supo expresarlo, se conjuntan la melancolía (por la separación) y la alegría (por los brazos que estrechan y los labios que besan). Un momento donde lo único que resta decir es eso, precisamente: gocemos nuestra vida… y el mundo que se acabe. ¡Qué va!

Por aquí nos vemos y leemos.

NB. Gracias mil, Raúl, por siempre tu valiosa ayuda.

Canción de la Semana 25

septiembre 22, 2006 § Deja un comentario

¡Vaya canción la de esta semana! Una excelente recomendación de Pablo Vartell, un selecto lector, que, según nos contó, la había escuchado en voz de Pedro Fernández pero la magia (de la canción) estaba ya en la grabación de Solís. Pues hela aquí: «Copa de vino», de Luis Demetrio (Mérida, México, 1931).

Un bolero clásico del repertorio de composiciones de Luis Demetrio. Un bolero, sí, clásico, uno que subraya el dolor y la mentira. Un bolero que como tal es herida abierta y acaso sin ganas de cerrar. Un recordatorio de la amargura, del desamor. Un bolero que, grande Solís, toma el sentimiento de lo ranchero y es pues en voz de Javier un bolero ranchero. Un mágico bolero. Uno ranchero. Es Javier interpretando a Demetrio. Aquí la letra:

«Copa de vino» (Luis Demetrio)

[¡Va por ti, mami!]

Alcé mi copa de vino para brindar por tu muerte,
porque es la única forma que puede mi alma dejar de quererte.
Alcé mi copa de vino para brindar por tu ausencia,
para pedirle a mi sino, no volver a verte más por mi camino.

Contigo sólo el sufrimiento conocí
y felicidad nunca compartí;
y sin embargo yo de ti me enamoré
pues llegué a creer en la mentira de tu amor.

Alcé mi copa de vino para brindar por tu muerte,
porque es la única forma que puede mi alma dejar de quererte.

[¡Qué va!]

Contigo sólo el sufrimiento conocí
y felicidad nunca compartí;
Y sin embargo yo de ti me enamoré
pues llegué a creer en la mentira de tu amor.

Alcé mi copa de vino para brindar por tu muerte,
porque es la única forma que puede mi alma dejar de quererte.

Se tiene que subrayar sin dudar el matiz que le da Javier a tales temas, a tales boleros. No es la interpretación común de un bolero donde —a diferencia de las rancheras— el de la voz culpa y condena del todo a la pareja, es decir, el de la voz es sencillamente una víctima más; la interpretación ranchera de Javier de los boleros, su inefable interpretación, arropa al bolero de un velo que cubre precisamente a la clásica canción ranchera: no hay culpabilidad absoluta y sí un sentimiento más romántico y pasional. Así, Javier alza la copa para brindar por la muerte… pero con su voz y grito brinda vida al sentimiento, al vivaz sentimiento: sin embargo se enamoró, sin embargo seguro es que se volverá a enamorar. Es la única forma.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Canción de la Semana 24

septiembre 7, 2006 § Deja un comentario

Aquí pues, selectos lectores, la canción de la semana: «Poquita fe», del mismísimo Bobby Capó. El autor boricua fue más bien conocido como un intérprete de primera línea e ídolo musical, pero como compositor nos dejó obras tales como la por siempre clásica «Piel canela». «Poquita fe» es un bolero delicioso que en voz de Solís y con orquesta es cosa loca y sabrosa. Aquí la letra:

Poquita fe (Autor: Bobby Capó)
Yo sé que siempre dudas de mi amor, y no te culpo;
y sé que no has logrado hacer de mi querer lo que tu amor soñó.
Yo sé que fue muy grande la ilusión que en mí forjaste,
para luego encontrar desconfianza y frialdad en mi querer.

Comprende que mi amor burlado fue ya tantas veces,
que se ha quedado al fin mi pobre corazón con tan poquita fe…

Me tienes que ayudar a conseguir
la fe que con engaños yo perdí;
me tienes que ayudar de nuevo a amar y a perdonar.

La cadencia precisa está ahí, tanto de la música como de la voz. Certera es cada entonación de Javier en esta petición: «me tienes que ayudar de nuevo a amar y a perdondar». Sencillez total. Otros intérpretes se han encargado de encarnar al pusilánime amante, sobre todo los tríos, paladines de la bohemia, pero acá entre nos —y bien que lo sabemos— la voz de Solís es cual anillo al dedo para tales canciones. También está, hay que decirlo, el maravilloso acompañamiento musical: con orquesta. Así, el tema está incluído en el disco Con Orquesta (recientemente editado en cedé por la casa disquera) donde el resultado final es un sonido único que nos transporta y hace viajar a los rincones bohemios de todo lugar… y de toda persona.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

PS. Recomendación de la semana: el nuevo cedé de Pepe Aguilar, Enamorado. Me parece bien hecho y con calidad aceptable. Con algunos covers… uno, claro, aquél «Cenizas» de Solís, o sea, Javier sigue siendo referencia obligada, que ni qué.

Canción de la Semana 23

agosto 16, 2006 § Deja un comentario

Esta semana una muestra más de que a pesar de todo Javier Solís sigue siendo el amo y señor del bolero ranchero. Así de simple. Es decir, en otras palabras, selectos lectores, aquí la canción de la semana, que no hace mucho tiempo se volviera a grabar en voz de Alejandro Fernández: “A pesar de todo”, de A. Guijarro y J. Torregosa.

Con Solís suena diferente, que ni qué, pero, oh sí, mejor. Si algo se le pudiera modificar serían los coros que quedan un poco flojos; del resto, no hay queja, el acompañamiento es adecuado y la voz… ¡qué va! Aquí la letra.

A pesar de todo (Autores: A.Guijarro y J.Torregosa)
Me gustan los ojos verdes,
y tú los tienes muy negros.
Me gustan los ojos grandes,
y tú los tienes pequeños.

Me gusta la gente alegre,
y tú no sabes reír.
Y siendo como tú eres,
me he enamorado de ti.

A pesar de todo.
Te quiero a pesar de todo.
No me importa lo que digan
cuando vienes junto a mí.

A pesar de todo.
Te quiero a pesar de todo.
No me importan los motivos.
Yo te quiero porque sí.

A pesar de todo,
cuando te miré,
a pesar de todo,
yo me enamoré.

Me gusta la piel muy blanca,
y tú la tienes morena.
Me gusta saber tu vida,
y tú jamás me la cuentas.

Me gusta soñar despierto,
y tú no sueñas así;
y, siendo como tú eres,
me he enamorado de ti.

A pesar de todo.
Te quiero a pesar de todo.
No me importa lo que digan
cuando vienes junto a mí.

A pesar de todo.
Te quiero a pesar de todo.
No me importan los motivos.
Yo te quiero porque sí.

A pesar de todo,
cuando te miré,
a pesar de todo,
yo me enamoré.

A pesar de todo,
cuando te miré,
a pesar de todo,
yo me enamoré.

Quihubo, ¿se la esperaban? No fue, me parece, tan conocida en voz de Solís si la comparamos con otras canciones de su repertorio, pero es un rolón en su voz, de ello no hay duda alguna. Su voz recorre distintos tonos y al final se tiene un fraseo perfecto y una canción redonda. De diez. Tiempo después ya vendrían a, dicen, refrescarla con nuevos arreglos musicales, pero la voz, la voz sigue siendo única e inmejorable. Y ustedes, ¿con cuál se quedan?

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

N.B.
Disculpas mil por la falta de actualización del blog, pero es que he andado fuera de la red. Eso sí, no dejen de revisar los comentarios de los posts, pues en ellos se encuentran muy buenos apuntes de ustedes, selectos lectores participantes.

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