Canción de la Semana 19

junio 14, 2006 § 1 comentario

Perfecta, más que perfecta esta canción de la semana para los tiempos que corren. Bueno, el tiempo que corre y se tiene en distintos lugares del mundo: calor y más calor. No cabe duda que el tiempo es muy diferente cuando calienta el sol… aquí en la playa (en Vallarta, jugueteaba el Pirulí). Ya no estoy en la playa, pero como si lo estuviera. Este calor nos obliga a adoptar la actitud. Y sí, también seguramente nos motiva a escuchar a Solís y, por qué no, como él cantaba, sentir el cuerpo vibrar del ser querido, ¡qué va!

Selectos lectores, he aquí a “Cuando calienta el sol” de Mario y Carlos Rigual. La canción es un clásico sesentero que incluye intérpretes tan diferentes como Raphael o Nancy Sinatra. Aquí, cual debe ser, la tenemos en voz de Javier Solís que, como debe ser, tiene una dimensión totalmente única (como, hay que decirlo, aquella versión noventera de Luis Miguel). Aquí la letra:

Cuando calienta el sol (Autores: Mario y Carlos Rigual)
Amor, estoy solo aquí en la playa
es el sol quien me acompaña
y me quema, y me quema, y me quema…

Cuando calienta el sol aquí en la playa,
siento tu cuerpo vibrar cerca de mí;
es tu palpitar, es tu cara,
es tu pelo, son tus besos,
me estremezco, ¡oooh…!

Cuando calienta el sol aquí en la playa,
siento tu cuerpo vibrar cerca de mí;
es tu palpitar, tu recuerdo,
mi locura, mi delirio,
me estremezco, ¡oooh…!
¡cuando calienta el sol!

Es tu palpitar, tu recuerdo,
mi locura, mi delirio,
me estremezco, ¡oooh…!
¡cuando calienta el sol!
¡cuando calienta el sol!
¡cuando calienta el sol!
¡cuando calienta el sol!

De las mejores interpretaciones para esta canción que tan puede ser un bolero como una popera. Claro, el bolero lo es gracias a Javier; es así, con ese color de voz, como el sol ha de calentarnos en la soledad y hacernos sentir su cuerpo, su palpitar, cara, pelo y besos, y estremecernos. Solís se hace de mil voces, todas de él, y del mariachi para hacer una versión única de la canción. Del mariachi sobresalen los violines, pongan atención y verán cómo se escuchan realmente bien. En conjunto se tiene sencillamente el acompañamiento acertado para la voz de Javier. Se tiene, pues, una cálida interpretación. Cuando canta el Solís.

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Canción de la Semana 18

junio 2, 2006 § 1 comentario

De Juan Záizar (el mismo de “Cielo rojo” y “Cruz de olvido”) es este juguetón tema. Puro vacilón: Javier sí que sabía interpretarlo a pesar de que no fue su fuerte a lo largo de su carrera. Es decir, como ya fue acotado en alguno de los comentarios de ustedes, selectos lectores, Javier no por nada se le llamó el Señor de Sombras: por los temas tristes/nostálgicos/obscuros de la mayor parte de sus canciones. Pero, ya se ve y se escucha, sí que sabía cantar alegre y “¿Cuál Juan?” es un muy buen botón de muestra de tal faena. Aquí la letra:

¿Cuál Juan? (Juan Zaizar)
A las mujeres les parezco muy buen tipo,
por eso mismo agarro barco donde quiera;
pa’ enamorarlas ni dinero necesito
ellas me quieren, yo me dejo que me quieran.

A mí me gusta la mujer porque me gusta,
y yo en mi vida he sido tan enamorado
que si viviera aquél mentado Juan…
[¡Voy, voy! ¿Cuál Juan?]
… Sin miedo, me envidiaría las aventuras que me traigo.

¡Me dicen Juan, me dicen Juan!
[¿pero cuál Juan, pero cuál Juan?]
Me dicen Juan porque yo soy un calavera en el amor;
Me llamo Juan… [¡te llaman Juan!]
Me llamo Juan y soy el Juan más popular
y tengo amores dondequiera.

Cuando yo tengo una mujer entre mis brazos
le doy mi amor sin olvidarme del ausente;
pa’ no caer como un cordero entre sus brazos
yo te navego con bandera de… inocente.

Yo tengo suerte en el amor, no cabe duda,
porque hasta ahorita a mí ninguna me ha enredado;
amor de todas y exclusivo de ninguna,
qué chiquitito, mira Juan…
[¡Voy, voy! ¿Cuál Juan?]
… El charrasqueado.

¡Me dicen Juan, me dicen Juan!
[¿Pero cuál Juan, pero cuál Juan?]
Me dicen Juan porque yo soy un calavera en el amor;
Me llamo Juan… [¡te llaman Juan!]
Me llamo Juan y soy el Juan más popular
y tengo amores dondequiera.

A las mujeres les parezco muy buen tipo,
por eso mismo agarro barco donde quiera;
pa’ enamorarlas ni dinero necesito
ellas me quieren, yo me dejo que me quieran.

Yo tengo suerte en el amor, no cabe duda,
porque hasta ahorita a mí ninguna me ha enredado
amor de todas y exclusivo de ninguna,
qué chiquitito, mira Juan…
[¡Voy, voy! ¿Cuál Juan?]
… El colorado.

Me dicen Juan, me dicen Juan
[¿pero cuál Juan, pero cuál Juan?]
Me dicen Juan porque yo soy un calavera en el amor,
me llamo Juan… [¡te llaman Juan!]
Me llamo Juan y soy el Juan más popular
¡y tengo amores donde quiera!

Simplemente para ponerse y estar alegre. No sé cómo ande el clima por sus rumbos, selectos lectores, pero por el momento yo gozo de uno muy tropicalón y que invita al vacilón. Vaya que sí. El tema es de película… sí, de una de las películas de Javier: Los cuatro Juanes (Zacarías, 1966), donde Solís la hace de Juan Pistolas (y se chamaquea en la canción a los otros tres juanes) y está incluido precisamente en el cedé Javier Solís: Temas inédito de sus películas (donde se incluye también la joya “Pueblito viejo”, a dúo con Cuco Sánchez). Ya les digo, la cosa es estar alegres y Javier ayuda. Su voz sigue mostrando calidad, y si bien no es tan juguetona como la de Pedro (que para este tipo de canciones sigue siendo el mejor ejemplo), su cambio de tonos logra hacer del tema uno muy pero muy recomendable para echar la broma y buena guasa. Además, por si fuera poco, la canción tiene un ritmazo y color gracias al arpa. Una canción que más que bien puede ayudar a reemplazar al ya choteado “Mariachi loco” (con perdón de aquellos que lo disfruten). A mover la cadera; apretada con otra, sí que sí.

Que tengan un buen y alegre fin de semana; por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Canción de la Semana 17

mayo 26, 2006 § 1 comentario

Esta canción me encanta. La escuché por vez primera en voz de Solís y desde entonces es una de mis favoritas. La versión original, «Il mondo» (1965), es con Jimmy Fontana, que la grabó tanto en italiano como en español (también hay versiones varias en ambos idiomas con distintos intérpretes), y con la que cobró fama internacional. Por cierto, en algunas fuentes señalan 1972 como año de lanzamiento de la canción, pero ello no es posible toda vez que Solís la grabó y eso bien pudo ser en el mismo 1965 o en 1966. Así, en español, además de Solís conozco un par de versiones más, una por José José (siendo una de sus primeras grabaciones y de las que lo ayudaron a tomar vuelo antes de su inmortal «El Triste») y una muy peculiar, ya más reciente, de un grupo sudamericano llamado La Barra (en versión cumbia).

La versión original es con letra de Gianni Meccia, música de Italo Greco, Jimmy Fontana y Carlos Pes, y arreglo del mismísimo Ennio Morricone, el cual creo se mantiene hasta cierto punto en la versión en español que nos ocupa. Solís canta esto:

El mundo
No, en esta noche ya no pienso, amor, en ti;
abrí los ojos solamente para ver
si en torno a mí giraba el mundo como siempre.

Gira el mundo gira, en su espacio infinito,
con amores que comienzan, con amores que terminan,
con las penas y alegrías de otras gentes como yo.

¡El mundo!, por eso ahora yo te miro,
y en tu silencio yo me pierdo,
y no soy nada al verte a ti.
¡El mundo!, que no ha parado ni un momento,
su noche muere y viene el día, y ese día verás…

¡El mundo!

La traducción al español, si me dejan acotar, por lo menos la que grabó Solís, no es del todo clara o equivalente a su original en italiano. Empero, que ni qué, la voz de Javier supera tal limitación y deja claro el sentimiento y mensaje de la canción. Además, con ese acompañamiento de orquesta (que, insisto, recuerda al arreglo de Morricone) es sencillamente una canción de antología. Y sí, efectivamente, está incluida en ése recién editado cedé de Javier Solís con Orquesta (sumamente recomendable todo él, por supuesto).

Solís interpreta así:

Tema interesante: no le canta en sí a un amor perdido sino a la realidad misma después, quizá, de tal amor perdido. Es cual recordatorio de que al final no queda más que esa realidad, ese mundo girando con o sin nosotros, con alegrías o penas, pero siempre girando. Somos pues apenas un mínima parte de este gran mundo y, queriendo o no, siempre un siguiente día nos guardará.

Me gusta la letra, es seguramente muy sencilla (simplona, si se quiere), pero dada la interpretación de Javier y esa música cadenciosa de la orquesta —la introducción es maravillosa—, «El mundo» nos hace girar y nos recuerda que no queda sino hacerlo junto con él, y ese día (como dice la versión italiana) llegará, o se verá (como dice la versión en español)… ¡El mundo!

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Envío
Este mundo gira y hace llegar la SOLISMANÍA a lugares tan bellos como Perú (estadísticamente es el tercer destino de este blog, después de México y EEUU). Saludo grande a los javieristas que ahí se encuentren, en especial a Luis B. y Manuel, que recién se comunican a nuestra base de operaciones (les recuerdo que hay diversos medios para ponerse en contacto con este su valedor). Bienvenidos siempre.

Canción de la Semana 16

mayo 17, 2006 § Deja un comentario

Esta vez me ayudaré de uno de ustedes, selectos lectores, para hablar de la canción de esta semana que corre: “Quémame los ojos” de Nelson Navarro. Rolando (Rolmen) nos sugiere la canción y apunta:

«[…] Tema musical que en su momento lo grabó un cantante cubano, Celio González, acompañado de la sin igual Sonora Matancera. […] Pues bien, posteriormente lo grabó Javier Solís y vaya sorpresa, ¡qué cambio!, ¡qué interpretación!, qué prodigio de voz hace este hombre al final de la canción cuando en la frase final dice: pero nunca digas…que no volverás. Javier hace un desdoblamiento de media voz tan singular que ya quisieran muchos cantan-tuchos de hoy, poder hacer.»

Aquí la letra:

Quémame los ojos (Nelson Navarro)
Deja que tus ojos me vuelvan a mirar;
deja que tus labios me vuelvan a besar;
deja que tus besos ahuyenten las tristezas
que noche tras noche me hacen llorar.

Deja que la luz retorne a mi alma
para que lo triste se marche de mí;
déjame sentirme dormido en tus brazos
para que mi ser se llene de ti.

Deja que mis sueños se aferren a tu pecho
para que te cuente cuán grande es mi dolor;
déjame estrujarte con ese loco amor
que me tiene al borde de la desolación.

Deja que mis manos no sientan el frío,
el frío terrible de la soledad;
quémame los ojos si es preciso, vida,
pero nunca digas que no volverás.

Toda una época es este tipo de canciones, herencia acaso de un estilo de vida. Ciertamente Celio González (pilar junto con Celia Cruz y Bienvenido Granda de esa institución musical que es la Sonora Matancera) la graba y la hace todo un éxito. Después vendrá Solís para sentir el frío terrible y dejar que su voz nos encante… No queda sino dejarse querer.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Canción de la Semana 15

mayo 13, 2006 § Deja un comentario

Ese bolero es mío, desde el comienzo al final… Así de simple. Así escribió Mario de Jesús, así cantó Solís, así lo sentimos nosotros los de alma bohemia. ¡Qué va!

Mario de Jesús vaya que lo hizo a la medida de Solís… o por lo menos así, cual traje a la medida, le quedó al buen Solís y su magnífica percha.

Ese bolero es mío (Mario de Jesús)
Ese bolero es mío
desde el comienzo al final
qué importa quién lo haya hecho
es mi historia y es real

Ese bolero es mío
porque su letra soy yo
es tragedia que yo vivo
y que sólo sabe Dios

Lo hicieron a mi medida
yo serví de inspiración
y su música sentida
se clavó en mi corazón

Ese bolero es mío
por un derecho casual
porque yo soy el motivo
de su tema pasional

¡Qué va!

Escuchen cómo desde el comienzo al final Solís afirma con todas las de la ley que lo suyo es el bolero. La música se le clava en el corazón y le sale por la garganta con, eso, todo el corazón. El mariachi lo acompaña y sirve de marco perfecto para que Javier nos recuerde la vocación no sólo de él sino del mismo bolero: nacieron el uno para el otro, a la medida de cada cual. Inspiración y pasión total.

De Mario de Jesús ya se habló cuando se opinó al respecto de “Y…”, una de sus más conocidas canciones; también ha sido excelentemente interpretado por el “Lujo de México”, Marco Antonio Muñiz —aunque el “Adelante” lo sigo prefiriendo con Javier, oh sí—. Así las cosas, seguramente más adelante tendremos más de Mario de Jesús. Mientras, pues eso, que no cabe duda que Javier tenía, poseía, al bolero.~

Canción de la Semana 14

mayo 3, 2006 § Deja un comentario

Pues bien, atendiendo las atinadas solicitudes de ustedes, selectos lectores, he aquí la canción de esta semana: “Cada quien su vida”. Los autores son Gabriel Ruiz y José Antonio Zorrilla. De ambos se tienen mayores referencias con las canciones “Usted”; de Ruiz con Gabriel Luna de la Fuente, aquella clásica “Despierta” en voz de Pedro Infante; y de Zorilla con Luis Arcaraz la siempre “Bonita”. Gracias pues a Servio Tulio Díaz de Colombia que nos recomendó esta canción.

La canción es parte de la película Campeón del barrio (1964) que protagonizara Javier Solís junto con Fernando Soler, Sonia López, Joaquín Cordero, Oscar Madrigal y Gina Romand. No he visto la película, así que si algún selecto lector quisiera platicar un poco, adelante. De la canción, aquí su letra:

Cada quien su vida (Gabriel Ruiz y J.A. Zorrilla)
(Recitado)
Unos van sonriendo, otros van llorando,
¿qué es lo que me pasa?…
No sé lo que quiero, no sé a dónde voy

Saber lo que uno quiere, saber a dónde va
parece lo más fácil y sin embargo pocos
lo saben de verdad.

Unos van sonriendo, otros van llorando
unos en la sombra, otros en la luz;
pero todos vamos como Dios cargando,
cada quien su vida, cada quien su cruz.

Pero nada importa si en el alma vibra
la ilusión que anhela nuestro corazón,
y éste es el milagro,
el amor nos libra de nuestras angustias…
de nuestras angustias, de nuestro dolor.

¡Qué va!

Un recitado es lo que abre tal canción, Solís declama y nos prepara para el canto nostálgico. Noten en especial la dicción de Solís: es perfecta (de principio a fin), limpia y clara. Es una cualidad más que Solís poseía en su canto; algo que, a pesar de lo fácil que parezca, pocos, muy pocos, cantantes lo logran. Ya lo digo, en esta canción se nota en particular tal cualidad, su ritmo y contenido lo pide. Se ha de ser claro para decir una verdad de tal peso: cada quien su vida, cada quien su cruz. Así las cosas, presten atención, por ejemplo, a «si en el alma vibra» y «éste es el milagro»: en tales líneas acentúa y claramente hila las frases para que al final se tenga, al fin Solís, una canción de antología. Se incluye, por cierto, en el cedé Javier Solís: Canciones de sus películas (no aquél de recién manufactura sino el anterior).

También, es de subrayar la combinación del órgano y del mariachi, parte de lo que sería, según las mismas palabras de Javier, la modernización del sonido del mariachi. Bien que lo logró, y no sólo eso, además de modernizarlo, lo inmortalizó.

La canción me encanta, si bien pareciera triste, es realmente un breve recordatorio de lo que vida es. Cuántas veces no habremos visto y juzgado exactamente así a la vida nuestra… Solís lo sabía y así lo expresó, muy a su manera. Bárbaro. Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Canción de la Semana 13

abril 26, 2006 § Deja un comentario

Haciendo caso de una recomendación (por el selecto lector Omar) aquí la canción de la semana: “Un año más sin ti”. La letra es de Rodolfo «Chamaco» Sandoval y la música de Manuel Álvarez «Maciste». El primero, valga la anécdota es aquél compositor oaxaqueño al que se le han adjudicado (o bien, ligado a su creación) algunas canciones de Agustín Lara (como “Silverio”) y Maciste es más conocido por canciones como la inolvidable “Angelitos negros”.

La canción, que está incluída en el cedé Un año más sin ti, queda muy ad hoc dado el recién aniversario luctuoso de nuestro querido Solís (del cual aquellos selectos lectores que hayan podido asistir, pues más que bienvenidas serán sus líneas al respecto: anímense). En fin, revisando en la güeb, veo que también ha sido grabada por Óscar Chávez, así que mal no se ha de escuchar, al contrario, seguramente es una muy respetable versión. Aquí la letra:

Un año más sin ti (Manuel A. Maciste y Rodolfo Sandoval)
¡Ay, un año más sin ti!
el tiempo pasó: quién lo creyera;
¡ay, otro año tú sin mí!
pero sin podernos olvidar

¡Cuántos van!, no lo sé
no quiero saber, no quiero saber;
he podido resistir
porque al fin a sufrir nací

Ven que yo te espero
te abro ya los brazos
porque tengo el alma
hecha mil pedazos

¡Ay, un año más sin ti!
¡ay de mí, esto no es vivir!

¡Ven que yo te espero!
te abro ya los brazos
porque tengo el alma
hecha mil pedazos

¡Ay, un año más sin ti!
¡ay de mí, esto no es vivir!

El arreglo musical me parece interesante: la introducción y coros se combinan con la música del mariachi y se logra un sonido particular, amén de la exquisita voz de Solís, por supuesto. Me quedo pues con esta interesante mezcla de sonidos (coros, voz principal, cuerdas, trompetas); Solís se mantiene y no hace grandes cambios en la entonación, su media voz le es suficiente para hacer sentir la letra. A diferencia de, por ejemplo, Pepe Aguilar que mucho de su estilo se debe a este tipo de, digamos, «canciones de sufrimiento», Solís no la hace de mártir y deja que una voz bien parada y equilibrada (sin tintes melodramáticos), logre hacer llegar el mensaje de la sentida letra. No cabe duda, por fortuna hay diferencias y éstas, ciertamente, sobreviven a los años y no se han de olvidar. Pase lo que pase.

Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Canción de la Semana 12

abril 19, 2006 § Deja un comentario

Vaya semana, no me dejarán mentir, una sumamente especial y así también su canción. “Dios nunca muere” es literalmente un himno que es parte del tesoro de la música mexicana y del mundo. Macedonio Alcalá (1831-1869), en su lecho de muerte, nos regaló y dio vida a “Dios nunca muere”. Era el año de 1869 y don Macedonio partía desde su amada Oaxaca a un viaje sin retorno y nos dejaba altas notas que hacen reconocimiento precisamente a dicho viaje. Así, en esta semana del 2006 en que coincidieron eventos rodeados de magia y milagro, SOLISMANÍA presenta Dios nunca muere en voz de Javier Solís (y con banda).

Solís siente y entiende la plegaria. Ruega en lo bajo y en lo alto. Le sale del alma y ahora, en estos días, pareciera que nos canta desde muy arriba… desde todos lados. Ese grito, por cierto, tan suyo y que fue su marca característica, queda como parte de la canción: un grito de gusto y susto, ¡qué va!

Como vals que es, nació sin letra, empero la más conocida es una que hace justicia y que complementa de modo perfecto lo que la melodía es: una plegaria llena de nostalgia y fe. Y así como la letra tuvo que ser especial, así también su interpretación. Dos son las voces que se encargaron de hacerlo con suma justicia: Pedro Infante y Javier Solís. Ambas versiones son realmente buenas, sin embargo una de ellas alcanza la pureza necesaria y logra esa triple magia resultado de la música, letra y voz: la de Javier Solís. Ciertamente, ha de decirse, la versión más conocida es la de Pedro, pero Solís, lo dicho, se encargó de darle no solamente una voz sino también la mejor. Aquí la letra:

«Dios nunca muere» (Autores: música de Macedonio Alcalá, letra de Cipriano José Cruz)
Muere el sol en los montes con la luz que agoniza,
pues la vida en su prisa nos conduce a morir.

Pero no importa saber que voy a tener el mismo final,
porque me queda el consuelo que Dios nunca morirá.

Voy a dejar las cosas que amé,
la tierra ideal que me vio nacer;
sé que después habré de gozar
la dicha y la paz que en Dios hallaré.

¡Qué va!

Sé que la vida empieza en donde se piensa que la realidad termina,
Sé que Dios nunca muere y que se conmueve del que busca su beatitud;
Sé que una nueva luz habrá de alcanzar nuestra soledad
Y que todo aquel que llega a morir empieza a vivir una eternidad.

Muere el sol en los montes con la luz que agoniza,
pues la vida en su prisa nos conduce a morir.

En esta semana coincidieron la Pascua y los aniversarios luctuosos de Pedro y Javier (acaso lo sacro y lo profano, se dirá), ojalá que ustedes, selectos lectores, encuentren, como yo, en “Dios nunca muere” una oportunidad para revalorar esta vida nuestra llena de altas y bajas, y así al final poder sentir y cantar esta melodía que, seguro estoy, no sólo llena a nuestros paisanos oaxaqueños que se hinchan (merecidamente) de orgullo al escuchar tales notas, sino a todo aquél que sepa reconocer la inmortalidad de aquello que en vida sabe vivir y, finalmente, morir.

Sea pues esta canción una que acompañe la conmemoración y celebración de la inmortalidad de nuestros queridos gallos… en especial de nuestro querido Javier Solís, que nunca ha de morir.

Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!

Canción de la Semana 11

abril 12, 2006 § 1 comentario

Como las espumas, que ni qué, así pasan los días. Ya disculparán la ausencia, selectos lectores, pero no el silencio, música hay y bien: «Espumas» (1962) del colombiano más cantado, médico Jorge Villamil (Neiva, Colombia, 1929), un pasillo colombiano que en voz de Javier es un bolero ranchero de antología.

Villamil, relata, se inspiró en una paseo al río Magdalena y así, con sus espumas, el talento y —nos cuenta Villamil— una decepción amorosa, nació «Espumas». Enorme.

En Colombia la mejor versión, según el mismo autor, es la del dueto Garzón y Collazos; es pues, me atrevo a decir, la versión que el autor imaginó y concibió con el clásico ritmo pasillo. Sin embargo, dígase, seguramente no imaginó lo que Solís podía hacer con sus viajeras espumas y un mariachi: magia pura. Aquí la letra:

Espumas (Autor: Jorge Villamil)
Amores que se fueron
amores peregrinos
amores que se fueron
dejando en tu alma negros torbellinos

Igual que las espumas
que deja el ancho río
se van tus ilusiones
siendo destrozadas por el remolino

Espumas que se van
bellas rosas viajeras
se elevan en danzantes
y pequeños copos formando el paisaje

Ya nunca volverán
las espumas viajeras
como las ilusiones
que te depararon dichas pasajeras

Espumas tembladoras
de aguas fugitivas
van retratando amores
y bellos recuerdos que deja la vida

Se trenzan en coronas
de blancos azahares
de rosadas diademas
cuando llevan flores de las siemprevivas

Espumas que se van
bellas rosas viajeras
se elevan en danzantes
y pequeños copos formando el paisaje

Ya nunca volverán
las espumas viajeras
como las ilusiones
que te depararon dichas pasajeras

Esto, selectos lectores, es una fábula hecha canción. Las espumas se encargan de darnos la lección de los amores peregrinos y mejor no puede ser. El relato en voz de Javier es, como el contenido del relato, más que preciso. Sus acentos, su énfasis, sus pausas, sus jugueteos, en fin, así como mejor se puede dar cuenta (y cantar) este tipo de lecciones. ¡Bellos recuerdos que deja la vida!, subraya Solís, un ejemplo más de los alcances de su voz… Así como aquel final de las dichas pasajeras que hacen precisamente eso en voz de Javier: pasar y dejar pasar a otras más. Bello.

Javier Solís logra, en resumen, que las espumas sean más bien notas que desfilan por su garganta: elevándose en danzantes y pequeños copos, formando el paisaje… la música, la de él y su voz. Bravo, Javier; gracias, Villamil. O sea, que no puedo ocultar que ésta es una de mis piezas favoritas en voz de Javier, no sé qué tan conocida sea en su repertorio, según mis cálulos no tanto, se incluye en los cedés Y todavía te quiero (donde está también, por cierto, la de «Luz de Luna», por la que algún selecto lector preguntó) y El rey del bolero ranchero. Ojalá la disfruten tanto como yo. Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!

Envío
Sirvan estas espumas como saludo grande y danzante a los amigos de Colombia, algunos de ellos, javierisolistas de ley, próximos ya a visitar tierra mexicana. Bienvenidos, cuates.

Canción de la Semana 10

abril 4, 2006 § 1 comentario

Volvemos a la carga, selectos valientes lectores, con este vivo viva de Javier. Pese a la pausa (ustedes disculparán), he aquí a la Canción de la Semana 10 que espero sea solaz suficiente para los dimes y diretes de la mensocracia mundial que nos gobierna. O sea, viva quien sabe querer.

Ahora toca el turno de Rubén Fuentes (Ciudad Guzmán, 1926) de hacer acto de presencia con esta muy alegre canción. También incluímos a Mario Molina Montes, coautor de la rolita. Un clásico de clásicos, “Viva quien sabe querer” es festiva e idónea a más; tiene dentro de sus intérpretes, y quizá la versión más conocida, al mismísimo rey del falsete Miguel Aceves Mejía (donde no hay su conocido falsete pero sí un ritmo más bien norteño y con más tachún tachún) que sin duda suena bien; así también ocurre con una versión del Mariachi Sol de México, que aunque tiene unos mejores arreglos en la introducción, es igual de, digamos, lenta que aquella interpretación de Aceves Mejía.

Javier Solís, siempre Solís, hace con la canción un mejor viva. Es más rápida, más ranchera y, ciertamente, nos puede recordar a alguna canción igual de juguetona de Pedro Infante o, guardando las debidas distancias, a la de un aventurero Pedro Fernández. Es decir, que si bien podría pasar como una canción sencilla y sin grandes complicaciones, ojo, como toda canción de la inspiración de alguien como Rubén Fuentes (que sabe lo que mariachi es y ha de ser), pide que sea interpretada con una alegría y un tono de voz lo suficientemente bueno para poder cantar, precisamente, viva quien sabe querer. En resumen, tiene su chiste: y Javier lo tuvo de sobra.

La voz de Solís, tan aclamada en canciones de tipo romántico, aquí nos muestra no sólo su versatilidad sino también su perenne calidad. El tema formó parte de la película Un tipo a todo dar (Fernando Cortés, 1962) y ahí Javier, acaso muy al estilo de Infante, la actúa pero, he ahí el detalle, la interpreta en su estilo. Aquí la letra:

Viva quien sabe querer (Rubén Fuentes y Mario Molina Montes)

Más hermosa eres que el sol
y más blanca que la espuma,
hay por ai’ muchas mujeres,
pero como tú ninguna.
Por esos ojos que tienes,
un brazo me corto yo;
por tu boca de manzana
me dejo cortar los dos.

¡Viva el sol, viva la luna,
viva quien sabe querer!
¡viva quien vive sufriendo
por culpa de una mujer!

Así es como a mí me gustan
para compartir mi techo:
delgaditas de cintura
y abultaditas del pecho.
Dicen que al que poco pide,
poco a poco hay que irle dando,
dime a qué hora vida mía,
después ai’ me dices cuándo.

¡Viva el sol, viva la luna,
viva quien sabe querer!
¡viva quien vive sufriendo
por culpa de una mujer!

En comparación con las versiones arriba citadas, me parece que la voz de Solís es más limpia, y a pesar de lo ranchero del tono sigue mostrando unos muy educados cambios de éste, pasando por jugetones y certeros —como cuando acota cómo le gustan, «abultaditas del pecho», y cuando subraya «nomás ai’ me dices cuándo». ¡Ajúa!

Y ya les digo, en mariachi suena a todo dar (al parecer últimamente la han grabado con banda… a saber), una opción más para cuando anden de fiesta y no tengan que acabar pidiendo las mismas canciones (e.g., el sobadísimo “Mariachi Loco”).

Una canción vivaz: ¡viva quien sabe querer!, ¡qué va!

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