Y

enero 26, 2006 § 1 comentario

La composición de Mario de Jesús Báez es ya un clásico dentro de la tradición de los boleros. Por supuesto que el compositor tiene otras más que son de igual forma canciones ya inmortales (eg, “Ayúdame, Dios mío”, “Adelante”, “Ese bolero es mío”, etc.). Ésta en particular, “Y…”, se volvió a escuchar, más o menos de forma reciente, en voz de Luis Miguel (Vivo, 2000). Hoy precisamente por la tarde escuché de nueva cuenta su interpretación y recordé que además de él, tanto Vicente Fernández como Plácido Domingo se han dado a la tarea de imprimir su sello particular a esta canción de nombre tan breve.

El compositor dominicano, seguramente, como creo debe suceder con el resto de compositores de canciones populares (que llegan a serlo), no imaginó las distintas tonalidades que una obra suya pudiera llegar a tener. Y sí que las hay. Claro, lo mismo sucede con otras más como, ejemplo perfecto, “Bésame Mucho” de Consuelo Velásquez. Pero la que ahora nos concierne es ésta de título unitario.

Como bolero que es, “Y…” fue también interpretada por Los Panchos; como bolero que es, fue grabada e interpretada también por Gabriel Siria Levario, mejor conocido como Javier Solís: el rey del bolero ranchero. Fue con él, sin duda alguna, donde la canción sentó sus bases para su interpretación y, acto reflejo, garantizó su paso a los anales de canciones inolvidables.

Decía entonces de la interpretación de Luis Miguel, donde no puedo dejar de pedir, suplicar, escuchar la canción pero en voz del Señor de Sombras. Lo mismo me sucede cuando la letra sale de la boca de Vicente Fernández o incluso del mismísimo Plácido Domingo. No es, como decía mi mamá del abuelo Lencho, terquedad por querer seguir con los ídolos de siempre y, por ende, censurar a todo aquél que intente competir a su manera por aquellos lugares del gusto popular. (Mi abuelo nunca aceptó la voz del charro de Huentitán el Alto y siempre prefirió escuchar al inmortal Pedro Infante.) Es asunto más bien lógico y obvio, y de un intento por darle lugar a cada cual.

«Y qué hiciste…/ Y qué has hecho…/ Y qué excusa…/ Y qué ingrato…/ Y qué absurda…/ Y pensar…/ Y si dices la verdad yo te perdono/ Y te llevo en mi recuerdo junto a Dios.»

Aquella media voz de Solís es simplemente el tono perfecto para la interpretación de una serie de preguntas que navegan entre la nostalgia, duda, furia, dolor, decepción, esperanza y, al final, perdón. No puede uno aceptar fácilmente a otra voz que sustituya este interrogatorio sentimental. Cosa distinta, me parece, con canciones como la citada “Bésame Mucho”, donde el imperativo puede ser adoptado por cualquier intérprete, incluyendo a los Beatles. Hay canciones, pues, que cuando se topan con una voz que encaja de modo perfecto con su letra, son ya parte perenne de aquella. Difícilmente podrán dichas canciones ser interpretadas por alguna otra voz que no sea la que les da el acompañamiento y cobijo óptimos. Ello no implica que es cuestión entonces de ser el primero en grabar la canción, por supuesto; bien se puede decir que “El Aventurero” tuvo que esperar a Pedro Fernández para convertirse en verdadero éxito y, sobre todo, hallar una voz más adecuada para la letra (Antonio Aguilar tiene mucho mejores interpretaciones).

Javier Solís tuvo en su voz la herramienta perfecta para, así como Pedro y Jorge, y hoy los Fernández, imprimir un sello y sentimiento a canciones que con voz y estilo diferentes se vuelven inútiles y ociosos ejercicios de creatividad. Cierto, nada como el recuerdo, casi resucitación, de la canción en voz de gente como Luis Miguel, pero de ahí a ser éste el único medio para toparse de nueva cuenta con dichas obras y sus otrora intérpretes, me parece un asunto que se debe repensar.

Pueden seguir haciéndose miles de interpretaciones de “Las Mañanitas”, “El Rey”, “Reloj”, “Si Nos Dejan”, en fin, de tantas canciones inmortales que por su letra no pueden ser de alguna voz en exclusiva. Pero preguntar qué se hizo del amor que se juró sólo hay que dejarlo a Javier, así como tener la tentación de un beso mordelón a Pedro, y, ya que lo menciono, llamar incondicional a la misma de ayer a Luis Miguel.

¿Y qué se hizo del talento de siempre? ¿Y qué excusa hay para seguir reciclando canciones? Lo dicho: lugar para cada cual. Se agradece el recuerdo, que ni qué, pero se agradecería mucho más un impulso tanto al recuerdo de las canciones y sus intérpretes de siempre (los clásicos), como uno a las nuevas letras y canciones por lo intérpretes de ahora. Claro, cuando así sea necesario retomar a una bella canción olvidada y darle el toque que en su momento no encontró, pero también necesario es que se dé paso a nuevas (y buenas) composiciones, y que éstas de igual forma lleguen a encontrar su voz ideal. Que, como dice la canción, se llevarán en el recuerdo junto a Dios.

El Rey del bolero ranchero

enero 26, 2006 § 1 comentario

Pues bien, amigos, de eso se trata, de darle vuelo a la hilacha y hacer de este espacio uno donde se le rinda homenaje a la mejor voz que México ha dado al mundo… Sí, así de tajante, ¿ya se percataron dónde están?… ¡¡Javier Solís-manía!! Así que no me vengan con que no, que sí, que más o menos, que casi, que claro que no y bla bla bla… No, aquí Javier Solís es la neta del planeta. Punto.

Ahora bien, ya que estamos de acuerdo en eso, el siguiente punto en la agenda es hacer de las palabras nuestra mejor herramienta y lograr así un bonito y decente espacio donde se hable de nuestro líder y guía espiritual. ¿Estamos? Vale. Así las cosas, ahorren los comentarios de tipo: «sí, muy bonito, canta chido», «ay, sí, claro, esa canción está rebonita», «uy, qué linda canción, súbele», «no, esa no me gusta mucho, otra», «ay no, Pedrito era mejor», etcétera. Se trata de HABLAR sobre aquello que está detrás, en y después de las interpretaciones de Javier Solís. De su obra artística. De su herencia. Tela hay, claro, las anécdotas están más que bienvenidas, pero lo importante es charlar sobre las emociones y pensamientos que nos desatan las interpretaciones del Rey del bolero ranchero, sobre el Señor de Sombras… Javier Solís.

Comenzamos.

  • Una portada de Daniel Gil
  • -MANÍA (Del lat. manĭa, y este del gr. μανία). III. elem. compos. Significa 'afición apasionada'.
    Diccionario de la RAE

    «Lo único mejor que su voz es hablar de ella»

    «The classiest man in the ranchera business»

    Espacio para rendir homenaje a Javier Solís. Bitácora para hablar sobre aquello que está detrás, en y después de las interpretaciones del Señor de Sombras. Blog para compartir y departir en texto su obra artística; para hablar sobre las emociones y pensamientos que nos desata la voz del Rey del Bolero Ranchero. Bienvenidos.

    NB. Este blog es personal. No tiene relación alguna con la imagen/marca comercial de Javier Solís y/o familiares de Gabriel Siria Levario, y no tiene fines de lucro.

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