Javier Solís: La Entrevista

junio 14, 2010 § 2 comentarios

Entrevista

¿Cuál es su nombre? 

¿Cómo es Javier? 

¿Tiene algún grito o marca que lo distinga? 

¿Qué nos puede decir de su éxito «El Loco»? 

¿Hasta dónde ha llegado Javier? 

¿Cuáles son sus canciones favoritas? 

¿Cuál fue su primera grabación? 

¿Y su primer éxito? 

¿Qué es el amor para Solís? 

¿Por qué el bolero-ranchero? 

¿Cómo empezó Javier a ganarse la vida? 

¿Qué nos puede decir de Javier Solís en Nueva York

Háblenos de su carrera en el cine: 

¿Solís ha fracasado? 

¿Qué nos puede decir de grabar y de cantar en vivo? 

Epílogo: «Javier Solís: una voz inmortal»

La importancia de cantar a Julia

junio 9, 2010 § 2 comentarios

Lo siguiente es historia conocida entre los javieristas, y referida en la última página del tomo II de La vida de Javier Solís (Ed. Clío 1995) de José Felipe Coria.

Dice así.

Para poner a prueba su estilo, decidió grabar todos los valses que Pedro había hecho famosos. Quería darle un giro especial a cada uno de ellos, en especial a «Julia», melodía que era un alarde insuperable de perfecciones en la voz de Pedro.

Cuando se grabó «Julia» [fechado ello en 1959] no resultó a la primera, como ya era costumbre en Javier. Se fijó dónde había fallado y en la segunda toma se esmeró en cantarla mejor. [Rafael] Carrión lo reconoció enseguida. Desde el micrófono de la cabina, en lo que escuchaba la toma, le dijo a Javier:

—Le acabas de dar en la torre a mi compadre.

Al salir de los estudios, Javier sentía que, al fin, le había ganado a Pedro en su terreno, y sí, Pedro era el ídolo de México y lo sería siempre, pero lo había destronado como cantante.

Aquí pues “Julia”, de Francisco Moure Holguín, con mariachi: 

¡Qué va!

Javier Solís aplaude a la Selección

junio 3, 2010 § Deja un comentario

Para el anecdotario, Solís junto con Negrete aplauden a los futbolistas mexicanos desde las gradas del estadio. Ello a los 33 segundos del siguiente video de un comercial de la compañía AT&T. Sea pues.

Sí, lo Solís

mayo 23, 2010 § Deja un comentario

Por supuesto, en la SOLISMANÍA hay cabida también para el palíndromo. Aquí unos más, ¡qué va!:

 

  • Son amor, Solís, sí, los romanos.
  • Ser, ata,… vaya, Solís, sí, los, ay, avatares.
  • ¡So!, mamás, oir Solís si los ríos amamos.
  • «Sí, lo sé, será nulo dotar a Pedro. ¡Carajo!, neo ese deseo: enojar». Acorde para todo; lunar, ese Solís.

Solís por Siria

mayo 16, 2010 § 9 comentarios

En su momento, Gabriela Siria Sainz, hija de Gabriel Siria Levario, compartió con el Club Yahoo de Javier Solís estas fotos que ella tomó con su cámara; imágenes del artista que, a ojos de hija de la persona, parecen ser la representación de la figura paterna del cantante Solís. Aquí pues una serie de estampas de un Gabriel capturado. De Javier en ojos de Gabriela. De Solís por Siria.

Modisto de canciones

abril 22, 2010 § 3 comentarios

Siempre será poco lo que se pueda hablar de Álvaro Carrillo Alarcón (1919-1969). Sencillamente es un monstruo de compositor. Un ingeniero agrónomo que con precisión supo labrar esa tierra fértil de la trova, dejando una cosecha irrepetible de boleros y otros estilos musicales. Su hasta ahora mejor intérprete es, grosso modo, Pepe Jara, quien, por cierto, transcribe (en sus memorias El Andariego) la respuesta de Carrillo a la pregunta (de Paco Malgesto), ¿cómo hace sus canciones?:

«Yo hago mis canciones como muñecas: desnudas. Y luego son los intérpretes quienes me las visten. Algunos de seda, de lino, de terciopelo y, otros, de manta pero muy bien cortada [aquí señala a Jara]».

Más razón no puede llevar don Álvaro. Ahora bien, para tales muñecas hay tanto sastres como modistos y de estos los hay, como en todo, de calibres varios. Javier es un modisto, uno que sólo tuvo cinco ocasiones para vestir las creaciones del oaxaqueño, a saber [en orden de composición]: «Amor mío» [1956], «Sabrá Dios» [1957], «Luz de luna» [1959], «Sabor a mí [1959] y «Se te olvida» [1965].

Un sencillo y selecto grupo de supermodelos que Javier, a cada una, les brindó su alta costura. Los zurcidos y cortes, amén de a la medida perfecta, resultaron de envidiable manufactura. Señor de sombras, luces y pasarelas, dotó a las muñecas —de porcelana acaso— de un ropaje exclusivo, no de marca sino de diseñador, es decir, de los que sólo en los grandes desfiles se consiguen admirar y que el resto (de modistos, sastres, imitadores, etc.) se ocuparán de, al fin México, maquilar.

La tela de Javier era una que en sus primeros años (i.e., cuando sonaba a Infante) perfeccionó a base de mucho estira y afloja. De ello uno da cuenta al escuchar y comparar entre sí a este quinteto de muñecas. «Sabrá Dios» —donde remates de estrofas y acompañamiento de orquesta recuerdan mucho a Pedro— es la primera que Solís viste. Después, ya con mariachi, le mete más hombro y cuerpo, y «Amor mío»  (la consentida de Carrillo) se beneficia en mayor medida de la voz que estaba a punto de terminar de templar. Así, «Sabor a mí» y «Se te olvida» son ya un par de, tal cual, creaciones javieristas.

Solís finaliza con —mi favorita— «Luz de luna» (que no un bolero, más bien un bambuco, y aquí la versión del compositor), incluída en un muy cuidado Y todavía te quiero (1966). Esta es la última oportunidad de Javier de vestir a una de las Carrillo.  Solís aprovecha al máximo y corona esa su particular y reducida colección de gemas del entrañable Negro.

No conforme con lograr su mejor interpretación de Carrillo, Javier dejó un vestido incomparable por donde se le mire. Es más, no es sino a dos voces (i.e., con dos tipos de telas) que sus contemporáneos (y competencia), Miguel Acéves Mejía y Marco Antonio Muñiz, apenas y logran una versión más o menos a la altura (ello sin tomar en cuenta el yerro de sustituir los atinados garfios por unos rupestres lazos, que Miguel repite en solitario) de la de Javier.

Así como se acotó que la manta de Jara era una muy bien cortada, uno observa —escucha— con Javier la más bella confección que luz y luna pudieran tener.

Su canto en el cine

abril 20, 2010 § 1 comentario

Así más o menos será el título de la próxima recopilación de canciones de Solís. Según la nota de hoy del periódico Esto, en entrevista con la Sra. Blanca Estela Sáenz , para el 2011 (i.e., 45 aniversario luctuoso) se tendrá un disco con todas las canciones interpretadas por Javier en sus películas. Dicha tarea, la compilación, estará en manos de Jorge Ibarra Márquez (gerente de Fondo del Catálogo de Sony Music México).

Sea pues, no queda sino esperar.

Atahualpa le canta a Javier: un corrido

abril 19, 2010 § 5 comentarios

Sí que lo es, el de la voz e inspiración es Atahualpa Yupanqui, nuestro gaucho cantor.

Esta es la letra del «Corrido a Javier Solís»:

Corrido a Javier Solís
(Atahualpa Yupanqui/Sebastián Britos) 

Amigos, canten muy quedo
que sólo se escuche aquí
porque asegún me dijeron
se ha muerto Javier Solís. 

Un corazón mexicano
templado como un violín,
amigo pa’ los amigos
tal era Javier Solís 

Mujeres, muchas lo amaron,
según dicen por ahí
pero yo sé que una sola
lo ganó a Javier Solís. 

Un día será leyenda
si el pueblo lo quiere así
y en las guitarras del pueblo
volverá Javier Solís 

Amigos, canten muy quedo
que sólo se escuche aquí
porque asegún me dijeron
se ha muerto Javier Solís

Desde la llanura sureña se engendra este sencillo y sentido canto. Así como cantó a Neruda (Pablo nuestro que estás en tu Chile…), también Atahualpa lo hizo con Javier. Por si quedara duda del alcance de su voz, es ahí en la pampa donde uno de sus mayores cancioneros —acaso el más grande— le dedica coplas y el rasgado de su guitarra.

Poco o nada logro saber de la historia/circunstancias de este corrido. Sé de él a través de Heber Galicia (miembro del ClubYahoo JS). En la Fundación Atahualpa Yupanqui tan sólo se encuentra en el listado de canciones y más nada. Se consigue en uno de los cedés de la colección Magia de Atahualpa Yupanqui donde, por cierto, se le registra en el periodo 1974-1977, en particular el 10/09/76, así que, suponiendo que esa es la fecha de grabación del corrido, resultaría todavía más interesante el poder saber del porqué o cómo de la composición. Lo único que se me ocurre es que a diez años de la muerte del cantante, fue de esa manera en que Atahualpa le recordara. Le cantara.

El nombre de Britos es también una incógnita. No se tienen mayores referencias de él junto con Atahualpa (o Solís). Parece ser que es un pianista argentino. Sin duda una pieza más para el armazón musical javierista.Decía Atahualpa Yupanqui, «acerco mi tierra a través de mi guitarra», por él ese acercamiento les fue a otros íntimo. Pues es así como nos llega ese himno a Javier: totalmente cercano. La muerte —como la soledad, decía Yupanqui— nos queda cerca.

Canten muy quedo, pide Atahualpa, cual confidencia hecha canto, así era como gustaba de llevar su arte. Cantante pa’ cancioneros, tal era él. Ambos leyenda: el pueblo lo quiere así.

Addendum

De los comentarios de esta nota rescato el de Marcos Britos, quien señala (desde Neuquén en la Patagonia argentina) que cuando el tío Sebastián Britos regresó de México, «tocó y cantó en su guitarra esta canción en mi casa como un homenaje personal e íntimo a Javier Solís».

Nada nuevo bajo el Solís

abril 18, 2010 § Deja un comentario

Los 19 de abril son fechas en que sus seguidores —acaso sin remedio— se sientan a esperar alguna canción inédita o —esto sí sin remedio— alguna nueva compilación de éxitos. También, son fechas en que algún osado vuelve a la carga con homenajes o discos tributo; de igual forma, son fechas de panteón y misa. Fechas, pues, de lo mismo.

No obstante, ya se verá, en tales fechas vale sobre todo recordar ciertos detalles y momentos de aquél funesto día. Lo haremos con la ayuda de los propios javieristas que, al fin ellos (nosotros), están a la caza de material diverso que puede resultar valioso y útil.

Así, gracias al ClubYahoo de Javier Solís y a José Juis Medrano, es como podemos llegar al discurso de despedida que el actor Javier Fernández (entonces secretario general de la ANDA) pronunció en las exequias de Javier. Cierto, es mañana un 19 de abril más; dejemos para mañana una nota que, espero, les sea especial, y por hoy las palabras de un compañero. Escuchémosle*.

 

Señoras y Señores,
Compañeros:

Al darnos cita en este lugar en donde reposan los restos de tantos compañeros actores, vengo con el más profundo dolor a dar la última despedida a quien supo ganar nuestro cariño por su sencillez, por su gran compañerismo y porque veíamos en él no una promesa en embrión, sino una positiva realidad dentro de nuestra industria cinematográfica, a la que era una rutilante estrella. Tal fue para los actores Javier Solís.

De cuna muy humilde, luchó desde su infancia con la adversidad del destino. Cuántas amarguras, cuántas privaciones, cuántos días de ayuno le cercaron durante su niñez y su adolescencia. Fue en esa fragua donde templó y se forjó su alma que no desmayó nunca. Con cuánto orgullo proclamaba la humildad de su origen. Cuando llegó a la popularidad no le cegó la luz del éxito, pero nunca estuvo satisfecho de su carrera, por eso día a día estudiaba con más ahínco para superarse y darse por entero a su público. A este público que lo había convertido en su nuevo ídolo.

Javier, por tu nobleza supiste ganar el cariño de todos los que te tratamos. Tenías siempre a flor de labios una palabra de cariño para tus cuates (como los llamabas). Tú saliste del pueblo, supiste como ellos de la angustia y de las vigilias, por eso estrechaban con cariño la mano esos seres que veían en ti a su actor predilecto, por eso escuchaban tu voz que hacían de la canción un arrullo o una queja. Cuánto sentimiento ponías en cada una de tus interpretaciones. Tu arte traspasó nuestras fronteras y tu voz fue siempre un mensaje de fraternidad de nuestro México, de ese México que tanto amaste.

Ahora esa voz se ha apagado para siempre. La ley inexorable del destino truncó una vida que florecía dentro del arte escénico nacional. La fortuna te sonreía y te daba todo lo que antes te había negado. Cuando medrosamente iniciaste tu carrera artística, sufriste muchos desengaños, pero tu voluntad de acero supo sortear todos los escollos. Amabas el arte pero amabas también a los tuyos y por ellos, por darles la felicidad de la que habían carecido, luchaste denodadamente y tu triunfo no se hizo esperar. Puedes descansar en paz, Javier, fuiste un hombre bueno en todos los órdenes de la vida.

La canción ranchera, de la que fuiste un gran exponente, se cubre de luto y enmudecen los mariachis, y nosotros los actores prendemos un crespón más en nuestros corazones. No podemos olvidar tus canciones Llorarás, Sombras, Entrega Total.

Al hundirte en las sombras de lo desconocido llorarán por ti todos los que te amaron, y el arte a quien te diste en una entrega total pierde a uno de sus más recios pilares.

Javier, amigo compañero, te llevas en cada flor que queda sobre tu tuma nuestro cariño y tu recuerdo vivirá por siempre entre nosotros. El rocío que son las lágrimas de tu pueblo dan vida permanente a estas flores.

Javier, descansa en paz.

 

* Así lo reportó Jaime Pericas, jefe de información de Cine Mundial, el jueves 21 de abril de 1966.

NB. De Jaime Fernández, más información aquí.

Escenas irrepetibles (segunda entrega)

abril 15, 2010 § 3 comentarios

Hablar de Javier Solís en su faceta de actor es ejercicio que encuentro por demás estéril. Por supuesto, habrá quienes gusten de repasar su peculiar filmografía, e invertir en ella tiempo y esfuerzo. No es mi caso, aun mi limitado y rudimentario conocimiento del séptimo arte, tengo claro que la pantalla grande pudo —¿debió?— prescindir de los oficios de Javier. En corto, el cine puede vivir sin la presencia de Solís.

Dicho lo anterior, procedo a hablar de una escena que, esa sí, habrá que guardar y atesorar. Naturalmente es una donde Javier canta, y de qué manera y con quién. Un dueto con Marco Antonio Muñiz interpretando, cada uno en su «natural» registro, «Llegando a ti» de José Alfredo Jiménez. Ocurre en la película El Pecador (1964), dirigida por Rafael Baledón y con las actuaciones de, entre otros, Pina Pellicer, Arturo de Córdoba, Marga López, Kitty de Hoyos y Julissa.

De la película, esta vez echo mano de algunos apuntes vertidos en el libro Pina Pellicer: luz de tristeza (UNAM/UANL, 2006), de Reynol Pérez Vázquez y Ana Pellicer, donde se apunta que el filme «no hace justicia a sus protagonistas, logra, por otro lado, salvar a personajes secundarios como Sonia [Kitty de Hoyos], la joven amiga de Olga [Marga López], y a Víctor (Javier Solís), el chofer bonachón que se ha enamorado de ella (…)». Con respecto a Solís y su desempeño, la opinión experta acota que «Víctor es un hombre de origen humilde pero simpático y sincero, muy cercano a la personalidad de Javier Solís, así que éste lo interpreta de manera creíble y entrañable (…)»; es decir, y aquí se concluye, «sorprende (…) que Javier Solís brille en su ingenuidad y alcance una frescura ausente de sus películas (…)».

Un piano, una trajinera (en Xochimilco, naturalmente), dos muchachas y sus respectivos enamorados son elementos suficientes para hacer con la inspiración de José Alfredo un dúo que, a pesar de su imperfección técnica (i.e., arreglos y edición), resulta inolvidable. Amén de irrepetible, al menos para los archivos, pues si bien Muñiz y Solís coincidieron en escenarios varios (v.gr., el Teatro Blanquita), esta escena resulta ser la única donde sus señoras voces coinciden.

Volviendo rápidamente al citado libro, de Muñiz se dice (con inteligente ironía) que «Bruno [su personaje] canta muy bien como novio de Irma en la película» y es su actuación, a final de cuentas, «comparsa casi inútil». Pues ya se ve que el casi es más que acertado: Marco Antonio abre y cierra tal dueto de manera impecable. No se le reprocha y, al contrario, se le agradece la comparsa. Si hubo alguien que logró entender en su momento (aunque después se le olvidó) la presencia de Javier, fue Marco Antonio.

Si bien dos años menor que Javier, Muñiz le llevaba ventaja como cantante profesional (primero con Los Tres Ases y después en solitario) y acaso por eso sabía muy bien el valor y peso de la voz de Javier (y quizá por ello, ojo, en el dueto no llegan a unir voces). En esa escena hay en todo momento un trabajo vocal que, al ser parte de una película mediocre, poco o nada se le presta atención. Esto es, no se le escucha con detenimiento; tan así que, por ejemplo, se afirma en el mencionado libro: «El filme falla un tanto por algunas de las canciones (…) que quiebran el ritmo (…). Le imprimen lentitud».

Razón llevan los cinéfilos en dejar de lado la película y catalogarla como una, dicen, curiosidad. Los melómanos no nos podemos permitir ello: estas escenas son, sépanlo, de antología. Quebrarán y lentificarán narraciones, ya disculparán, pero sin duda alguna enriquecen ese nuestro maravilloso universo musical.

  • Una portada de Daniel Gil
  • -MANÍA (Del lat. manĭa, y este del gr. μανία). III. elem. compos. Significa 'afición apasionada'.
    Diccionario de la RAE

    «Lo único mejor que su voz es hablar de ella»

    «The classiest man in the ranchera business»

    Espacio para rendir homenaje a Javier Solís. Bitácora para hablar sobre aquello que está detrás, en y después de las interpretaciones del Señor de Sombras. Blog para compartir y departir en texto su obra artística; para hablar sobre las emociones y pensamientos que nos desata la voz del Rey del Bolero Ranchero. Bienvenidos.

    NB. Este blog es personal. No tiene relación alguna con la imagen/marca comercial de Javier Solís y/o familiares de Gabriel Siria Levario, y no tiene fines de lucro.

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