¡Maestro!
mayo 15, 2007 § Deja un comentario
En México es día del Maestro, ergo, SOLISMANÍA festeja a todo aquel selecto maestro-profesor lector que se pase por este rincón de la web. Gracias mil por ser y por estar cada día ejerciendo su oficio… su vocación.
Javier Solís seguro que tuvo sus grandes maestros y seguro que dio fe de la labor de todo buen maestro. En particular, se me ocurre, fuente de sabiduría e inspiración habrán sido aquellos compositores que en vida vieron en Javier un instrumento idóneo para llevar a buen fin (o más bien eternizar) sus composiciones, e.g., Rafael Carrión con Amigo organillero y Víctor Cordero con El loco. A ellos también felicidades, a esos maestros musicales-compositores que ejercen también, a su manera, la docencia. Enseñanza que uno, simple mortal, termina también por disfrutar y agradecer, y verse enriquecido. ¡Qué va!
Sea pues, abrazos muchos a los maestros en su día. Por aquí nos vemos y leemos.
Diez de mayo: ¡a toda madre!
mayo 11, 2007 § Deja un comentario
Ayer, selectos lectores, por andar en mis madres y felicitando a mi pequeño grupo de madres, que es una madre pero a toda madre, no tuve la gentileza (qué poca madre) de felicitar a las madres lectoras de este blog. Mea culpa. Sin embargo, qué les cuento, que ayer 10 de mayo, día de la madre en México, la SOLISMANÍA rompió su propio récord y registró el mayor número de visitantes. O sea, que un madral de gente nos visitó. ¡A toda madre! Quiero pensar (de vez en vez lo hago) que mucho fue por las mismísimas Mañanitas que hay en este espacio para que sean tocadas/escuchadas sin descanso. Es decir, que si yo no estuve para felicitar a las mamacitas, ahí está nuestro gran Javier, cante y encante, listo con Las Mañanitas. Ya saben, es cosa de navegar la página y encontrar recursos varios para hacer de la SOLISMANÍA una forma de vida. Sí que sí.
En resumen, que ayer, hoy y siempre, ustedes, madres, son cada día. Benditas todas. ¡Qué va!
Por aquí nos vemos y leemos.
El porqué Javier Solís
mayo 7, 2007 § Deja un comentario
No cabe duda que solo ellos, los que están inmersos en ese maravilloso mundo de la música, los que viven a través de la música, donde ésta es su fin y medio (su aire), los que la hacen; son ellos, pues, los que mejor pueden expresar con palabras lo que música debiera en todo momento ser.
Además de sus obras con el místico chelo, Mstislav Leopóldovich Rostropóvich (1927-2007) dejó dicho: «En estos tiempos hay demasiado énfasis en la perfección técnica y muy poco en aquello de lo que la música realmente trata: ironía, gozo, sufrimiento, amor».
Javier Solís, selectos lectores, su obra, sus interpetaciones, son ante todo un énfasis en todo ello precisamente: amor, dolor, gozo, sufrimiento, ironía (¡qué va!). Su perfección se fue en ello: en sus interpretaciones de las tantas vidas vertidas en canciones y por él vividas y expresadas por su voz. No había perfección en Javier. Había, vivía, simplemente música.
Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!
Comparabilidad de Solís
abril 29, 2007 § Deja un comentario
Disculpas mil por haber dejado pendiente un tema que tenía ya en la mira y que gracias a un reciente comentario (de Lissita) en el blog, ciertamente es mejor dejarlo en claro: Javier Solís es el rey del bolero ranchero, ni más, ni menos. Lo cual implica, selectos lectores, que compararlo con voces de tenores líricos es un ejercicio que a poco o nada nos lleva. Mejor hablar del por qué Javier y su voz son lo que hasta ahora: la máxima interpretación de boleros rancheros. Sí, interpretó otros géneros y ciertamente lo hizo muy a su manera y de una forma por demás extraordinaria, pero de ahí a compararlo con voces como las de Genaro Salinas, Pedro Vargas, Alfonso Ortiz Tirado, Juan Arvizu, Plácido Domingo, Ramón Vargas, etc., no ha lugar. Claro, bien lo dijo doña Lissita: voces como la de Genaro Salinas son para cantos de otros niveles. O sea, he ahí el detalle, que no entiendo por qué voces de ahora como los Fernández (en algunas de sus interpretaciones, acotemos) insisten en sonar a tenores cuando están a millas de distancia de lograrlo. Javier Solís tenía en claro su papel y así en interpretaciones como, digamos, Granada no hizo más que dejar su sello e interpretar de la mejor manera posible. A lo suyo, pues. Un cancionero, subrayaba Javier.
Ahora bien, ¿las interpretaciones de boleros, rancheras y boleros rancheros son/suenan mejor en voces de, e.g., Salinas, Domingo, Vargas, etc.? No. Son interpretaciones ciertamente con una técnica, como diría Lissita (gracias por la ayuda), sin rasgos indeseables de los cantantes empíricos, pero he ahí el detalle, selectísimos lectores: no contienen tales rasgos que precisamente las rancheras, los boleros y los boleros rancheros necesitan. (Paréntesis para hacer mención de un recién cedé de Juan Diego Florez, Sentimiento Latino 2006, donde por fin logré escuchar algo más que técnica; es bueno el muchacho, que ni qué.) A final de cuentas, tal género de música es lo que persigue: expresar de la manera más llana (i.e., sencilla, sin presunción) un sentimiento humano. Y sí, ahí la grandeza de Javier, pues si se hace de una manera no solo sencilla sino única, carismática y sentimiental, ¡ya estuvo, muchachos!, más no se puede ni debe pedir, la misón está cumplida, y con creces. Parafraseando al buen Piporro: ¡qué cantante empírico tan empirado!
El resto será cuestión de preferencias. Yo sigo optando por Javier cuando quiero escuchar un bolero o una ranchera (¡o ambos!). El bel canto lo dejo para cuando quiero enterarme de acertijos de princesas u oler violetas (otrora camelias). Al César lo que es del César y a Javier lo que es de Solís, ¡qué va!
Por aquí nos vemos y leemos.
40 + 1
abril 19, 2007 § Deja un comentario
(01/09/1931 – 19/04/1966)
Hoy 19 de abril del 2007, un año más con los recuerdos y sus interpretaciones literalmente desde el cielo. Gracias, Javier Solís, te seguimos escuchando y tú, sí, nos sigues cantando (como Gardel: cada vez mejor) y encantando. ¡Qué va!
Usted no sirve para nada
marzo 27, 2007 § 1 comentario
Mucha de la ausencia de líneas en este blog tiene que ver, obvio, con mis lides personales. Sin embargo, hoy me aprovecho de él (el blog) para exorcizar demonios y así junto con Solís echar pa’lante. Yo me entiendo. Ustedes, selectos lectores, nomás tengan paciencia y mejor déjense venir con comentarios que siempre, ya saben, son bienvenidos en cualquiera de los posts que la SOLISMANIA ha logrado.
Les decía que Javier, como todos, lidió y recibió reveses. Uno, acaso el más importante, fue aquel comentario duro y directo: «usted no sirve para nada». Esto fue cuando pensó que la carrera de cantante era lo suyo, es decir, cuando daba sus primeros pasos como, diría él, cancionero, y pretendía grabar ya algún material discográfico. Ésa fue la respuesta. Ése fue su fracaso. Ahora lo recuerdo y si bien no soy ni seré Solís, sí que como él y tantos más que optaron por seguir adelante, me hago de fuerzas (parcho el alma rota) y sigo cantando e intentando.
Aquella vez de su intento de grabación, tras el golpe recibido, Javier recordó a un amigo que le dijo «del fracaso no se deriva el desaliento, sino un nuevo motivo para la esperanza»; el resto es historia. Yo recuerdo y escucho a Javier y sus interpretaciones: aliento sonoro y parte motivacional de mis esperanzas. ¡Qué va!
Por aquí nos vemos y leemos.
Fe de erratas (II)
marzo 13, 2007 § 1 comentario
Pues bien, aquí nomás para agradecer las visitas y enmendar una errata. Jennifer Herrera Fabian aclara que don Fabian (Bienvenido Fabian), autor entre otras de “Dos almas” (nuestra 27ª selección semanal), no es de Argentina sino de República Dominicana. Vale.
Así las cosas, queda aclarado el punto y doy gracias mil por la oportuna acotación. De eso se trata, que ni qué, enriquecer el espacio y el conocimiento sobre todo aquello que rodea la obra de nuestro querido Solís. ¡Qué va!
Sigamos pecando (San Valentín II)
febrero 14, 2007 § 2 comentarios
Como no todo es miel sobre hojuelas en estos menesteres del amor, he aquí una segunda versión de San Valentín al puro estilo de Solís, Señor de Sombras.
Que no se diga que no hay opciones, “Sigamos pecando” (de Benito de Jesús) es una rolita, ya la escucharan, con un toque más bien pasional: «aunque nos cause llanto,/ es este amor prohibido/ nuestra felicidad». Aquí Solís también recita y creo que hasta eso le sale con un estilo muy particular. Es decir, todo enamorado puede tener su lugar y aquellos que gusten de andar jugando con fuego (en sus distintas versiones), bien les puede venir al dedo este tema del boricua de Jesús (compositor prolífico y pilar del bolero).
Aquí la canción:
Mención aparte estos alejandrinos:
Hay un mundo imposible que nubla nuestras vidas;
hay un cielo de sombras que no nos deja luz;
y a pesar de tus cosas y a pesar de las mías,
por sobre todo el mundo, mi mundo serás tú.Aunque todos se opongan, tú estarás en mi vida;
tú estarás en la espuma que en el mar va jugando;
estarás como estrella de mi eterna sonrisa,
y olvidándolo todo, seguiremos pecando…
Así, así recita Javier y tantos más que aman y pecan, pecan y aman. O sea, no queda sino dejarse querer y saber querer (y querer hacerlo).
Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
Los encantos de Solís
febrero 7, 2007 § Deja un comentario
«Los encantos de la música», es el título de la editorial de hoy miércoles de Jesús Silva-Herzog Márquez en la sección Cultura del periódico Reforma. Me llamó en particular la atención porque en mucho me remitió a lo que hasta ahora he tratado de hacer en este pequeño rincón de la red, es decir, en el blog de la SOLISMANIA. Miren, aquí les copio y pego algunas de las líneas de Silva-Herzog (que en sí recomienda, y se ayuda de, un libro de Jomí García Ascot, Con la música por dentro):
[…] La música tiene un poder que rara vez alcanzan los colores o las letras. Un poder tan incisivo y enérgico que penetra hasta el centro del alma, dijo Platón. Sustancia peligrosa; embriaguez de sonidos. La música se cuela por el oído para instalarse en nuestro centro, asumiendo el control de su residencia. […]
La energía musical no está solo en la obvia invitación al baile o al acompasamiento rítmico de los pies o la cabeza. Suele ser también un llamado a la conversación. Escuchar música y hablar de ella. Se repite con frecuencia la expresión de García Márquez: lo único mejor que la música es hablar de música. […]
La conversación del melómano aborda los imprecisos territorios del gusto. Imposible cartografía: en el continente de una obra genial, aparece de pronto una sonata mediocre. Y en el páramo de una obra gris, una pieza sublime. Lo que fue un desierto seco y aburrido se transforma, al paso del tiempo, en un jardín airoso. El adicto es consciente de la inconstancia de sus gustos, de la infidelidad de su entusiasmo. Una pieza amada, a golpe de repetición, cansa. Lo venturoso es que en la propia música está la terapia al hartazgo. Cuando una obra agota, hay otra que reanima. Para gozar de la música hay que entrenar -y alternar- olvidos. En todo caso, el melómano que busca clasificar su discoteca se percata que los mapas del gozo nunca reposan.
De eso se trata, selectos lectores, todo este espacio llamado técnicamente blog y románticamente SOLISMANÍA: hablar de música… de la música de Javier Solís. Eso es todo. ¿Gustan?…
Por aquí nos vemos y leemos, ¡qué va!
Canciones de Amor
febrero 6, 2007 § Deja un comentario
Así es, selectos lectores, he ahí el título de la próxima recopilación que la casa disquera de Javier Solís (i.e., Sony BMG) pondrá a la venta: Javier Solís: Canciones de Amor. Al parecer no hay material inédito, solamente remasterizado (whatever that means). Así las cosas, acá el aviso, aquí la portada:
Como pueden ver, aquellos avezados lectores, el cedé en sí es parte de la colección del mismo nombre (es decir, Canciones de Amor) que la disquera ha puesto en venta para con otros artistas como, por ejemplo, Armando Manzanero. Como sea, espero pronto hablar con más calma y detalle de las socorridas recopilaciones que a algunos javieristas complacen y a otros simplemente aburre o incluso pone de malas; cierto es que tienen su chiste y merecen algo más que la mera recomendación u objeción. En fin. Por aquí nos vemos y leemos.
¡Qué va!



