Paréntesis musical
febrero 12, 2006 § Deja un comentario
Una vez más el desvelo hace de las suyas. Eso sí, espero que este paréntesis sea del agrado del respetable. La cuestión es que intenté buscar en la güeb algún video del buen Solís y nada, al menos nada en el formato que suele estar en algunas bitácoras y páginas güeb. Por ejemplo, en YouTube hay infinidad de videos de todo tipo, pero hasta ahora ninguno de Javier Solís. Ya tienen tarea aquellos solismaniacos que le sepan a ésas ondas técnicas y puedan subir (a alguna de estas páginas especializadas en la materia) alguno de su videoteca. No dejen de avisar. Mientras, ya les digo, he aquí un video que llamó poderosamente mi atención y que quiero compartir con ustedes, selectos lectores. Va:
[youtube http://youtu.be/Wb0Jmy-JYbA]¡Es Elvis!Exacto, otro rey de la escena musical. Y claro, digo yo, en esta bitácora dedicada al Rey del Bolero Ranchero bien podemos dar cabida al Rey del Rock, ¿que no? Y de qué manera, ustedes dirán.
*Suspicious minds (Mark James, 1969) es de mis canciones favoritas de Elvis; en ella se deja ver y sentir (en su interpretación en vivo, sobre todo) lo especial que fue aquél señor para la música. Es el año 1970 y Elvis dominaba los escenarios (en particular Las Vegas). Me parece que dicho año es quizá el de la cumbre de la carrera musical de Elvis, ya después vinieron más pastillas y kilos que terminaron con su vida (en 1977). Aquí queda pues este post y video como un recuerdo del Rey del Rock, en el blog del Rey del Bolero Ranchero… ¡Qué va!
* En adelante se vale leer el post en modo Jaime Almeida on, ¡je, je!
¿Desde cuándo escuchas a Javier Solís?
febrero 11, 2006 § 2 comentarios
Así fue la pregunta que me hizo mi cuate I., y de inmediato me trasladé a aquella sala donde una mujer escuchaba atenta el sonido del tocadiscos. En sus ojos había algo más que lágrimas: había tristeza y nostalgia. Yo observaba y ella escuchaba. Intenté interpretar la escena y no logré más que repetir aquella tristeza suya… pero sin saber el porqué de la mía. Ella tenía una razón, pues aquella voz de Solís la transportaba a otra época mejor donde pudo disfrutar de la compañía de un hombre bueno que desde hace tiempo había dejado de acompañarla y cuidarla; la voz de Solís era el recuerdo —acaso la imagen del hombre—, era la tristeza por aquél hombre lejano e inalcanzable. Para mí, en ese momento, era el descubrimiento de una tristeza que se depositaba de súbito en aquella mujer y que no había observado nunca antes en ella.
Momentos después volví a escuchar aquél disco ya sin el llanto y la presencia de la mujer. Lo hice repetidas veces no para encontrar los motivos de su emoción, sino para descubrir los míos. No tenía recuerdos de hombres, mujeres o momentos especiales, pero sí sentimientos que ayudados de la voz de Javier podían salir a flote (o nacer) con suma facilidad. La voz de Solís, cual anzuelo, los tomaba selectivamente, me los presentaba y eran ya míos. Magia pura. Así empezó todo, dejé de ver y oír, y comencé a observar y escuchar lo que Solís hacía. Ocurrió con aquella mujer y desde entonces conmigo.
Fue hace poco más de diez años, yo solamente contaba con aquél disco y así fue durante algún tiempo; pero después, claro, cuando más sentimientos comenzaron a necesitar de una ayuda para emerger y hacerme vibrar —vivir— Solís con más discos se instaló definitivamente en la sala y ahora soy yo el que suelo, como aquella mujer, escuchar atento el sonido de la voz de Javier. Son ya más de diez años de que Solís está presente en mi particular sala. La mujer y yo seguimos escuchando a Solís: ella ahora como aquél hombre: lejana e inalcanzable; y yo, como ella en aquél entonces: con la nostalgia de compañía y cuidado de alguien… lejana e inalcanzable.
Canción de la Semana 02
febrero 9, 2006 § 1 comentario
Hela aquí, selectos lectores, la semana 02 y su laureada canción: “Cataclismo” (Esteban Taronji, 1963). ¿Así o más directo el golpe? Desde el título es ya una anunciación de lo que la letra será: un estremecimiento, trastorno y alteración al momento del desprendimiento/alejamiento de la persona objeto del deseo (¿y del amor?). Una duda enorme media en la relación; una inseguridad sobre el sentimiento, inclusive. Si bien puede ser la canción típica de desamor o cosa relacionada, es la voz de Solís y la letra la que la hacen, a mi parecer, una muy diferente a aquellas canciones de «pégame pero no me dejes».
Solís de nueva cuenta muestra con su voz el alma de un enamorado atormentado, de aquél que vive entre sombras. La canción es de la última etapa de Javier, ya cuando se había consagrado como rey del bolero ranchero. Es, pues, un ejemplo perfecto del por qué Solís es lo que es. Hace un par de semanas (y un poco más) me vino de nueva cuenta a la mente dicha canción al verla citada por un participante en un foro de jóvenes al ponerla como ejemplo perfecto de canción triste-depresiva y excelsa. Claro, tiene magia la canción, ya lo digo, no es la típica canción triste para cortarse las venas pues no es claro si el protagonista está ya abandonado o a punto del abandono. Parece más bien la canción de un amante a su amada que está al borde de la muerte o bien el amante que hace patente su pasión y se imagina en la cumbre de ésta al situarse, a su vez, en un escenario donde no hay más que, eso, un cataclismo. Es bárbara. Solís cumple la tarea e interpreta tal situación con su voz. Más no se puede pedir, tan sólo escuchar y aplaudir.
Cataclismo (Esteban Taronji)
¿Qué pasará si tú me dejas?
¿Qué pasará si tú me olvidas?
Le he preguntado a las estrellas,
a la luna y al mismo sol.
¿Qué pasará si andando el tiempo,
de mí te cansas y te alejas?
Le he preguntado a la distancia,
a ver si el eco llega hasta Dios.
*Desesperado, presintiendo tu partida,
me imagino que te has ido para ver la reacción
que sufriremos cuando estemos separados,
y tú pienses en mis besos
y yo añore tu calor.
Fue la visión de este delirio
todo un desastre de locuras,
¡como si el mundo se estrellara,
un cataclismo para los dos!
(*se repite)
Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
Cuerpo vertical, risa horizontal
febrero 7, 2006 § 2 comentarios
Luis Arcaraz ocupa un lugar especial en la historia del bolero y de la música en español; Javier Solís lo interpretó, y de qué manera. Ahora me topo con esta rolita que me parece tiene lo suyo pues reparte la dosis perfecta de Solís y de Arcaraz. Cierto, no es precisamente la más conocida de Luis ni una de sus mejores, pero tiene lo suyo. No sé, simplemente me gusta. Por supuesto, de Arcaraz tendremos más en esta bitácora, en especial para la canción de la semana, estén pendientes, selectos lectores.
Decía entonces que “Crucigrama” tiene un sabor especial. Escúchenla y ustedes dirán (¡comentarios, por vidita de Dios!). Es, creo yo, una dulce e ingenua interpretación del desamor. Es sencilla, pues. Pero, sí, por qué no, bonita; como para un día tranquilito y de inicio de semana. Es martes y Solís se arranca con este lindo bolerito.
Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
PS. Selectos lectores del mundo mundial, gracias mil por su visita.
La Voz
febrero 3, 2006 § 1 comentario
Pues bien, antes de José José y —ni modo, se tiene que reconocer— Luis Miguel, hubo en México un intento por posicionar (del argot mercadológico) una voz en castellano en la escena musical mundial. Tener pues la contraparte de la voz anglosajona del mismísimo Frank Sinatra. Sin duda, parte del negocio de la industria, asunto que se vale e incluso aplaude, todo sea por, eso sí, posicionar algo que realmente valga la pena. Así, Sinatra, se sabe, fue bautizado como “la Voz” por merecidas y obvias razones: él era, es y será simplemente The Voice (no sólo por el sonido y color de ésta sino también por su fraseo… all in one).
Así las cosas, decía, México ha tenido sus intentos. El más reciente es Luis Miguel que, según algunos, bien puede ser esa voz —el crooner— que el mundo hispano tiene en estos momentos. Está por verse (o quizá ya se vio que nomás no). También, lo dicho, con José José se intentó tener la mentada voz: recordar, por ejemplo, su grabación/interpretación —bastante malita— de “New York, New York”. El intento no resultó.
Donde ya no se pudo ver ni saber si resultaba o no el intento fue con Javier Solís. Es decir, que Javier Solís (y/o sus managers) también buscó ser La Voz… Por lo menos en el aspecto del marketing; tan así que se grabó (en 1965) Javier Solís en Nueva York (CBS), un acetato que en su portada mostraba —por si la duda— al buen Solís con sombrero à la Sinatra. Además, ojo, se incluyó en la producción del disco, bajo la dirección y arreglos del innovador Chuck Anderson, a gente del equipo de Sinatra. Es decir, la apuesta era clara: demostrar que Javier Solís era ya la Voz (de crooner) de la canción en español.
Lamentablemente no hubo tiempo para que Solís refrendara (con presentaciones y más grabaciones de canciones inéditas, y con orquesta) ese título, pues al año siguiente falleció. No obstante, el disco logrado demuestra en verdad que la voz de Solís hacía lo que el alma —su condición de cancionero— le pedía. Dicho disco incluyó canciones algo más que clásicas, es decir, la mejor carne disponible en el asador, por ejemplo: «Bésame Mucho» de Consuelo Velázquez, «Cuando vuelva a tu lado» de María Grever, «Siboney» de Ernesto Lecuona, «Vereda tropical» de Gonzalo Curiel, en fin, material de primerísima calidad. Es más, cual remate, Solís grabó aquél ya clásico americano de Cole Porter, «Night and Day», en español («Noche y día», ¿la primera versión en castellano?):
Creo que sin el sombrero hubiera quedado mejor la estampa, pero aún así está más que bien la foto, ¿que no?
O qué tal esta otra donde se ve al Ojos Azules escudriñando al oriundo de Tacubaya, «Is he real?», acaso pensó.
Larga vida al swing y al bolero. Larga vida a las Voces
Canción de la Semana 01
febrero 2, 2006 § 5 comentarios
Se va, se va, se va. Se fue. He aquí pues el Post —aplausos— dedicado a la Canción de la Semana.
“Esclavo y Amo”, de José Vaca Flores, interpretada de forma magistral por Javier Solís. ¿Una letra de amor y desamor? No, creo más bien una letra de pasión. Quizá entre amantes, por qué no. Renglones que hablan de la debilidad y de cómo ésta nos puede hacer sentir fuertes. Claro, la debilidad carnal. Tan así que se ruega e implora. Pero es inútil pues, ya se sabe, la pasión es así: nos hace ir de la sumisión al dominio de nosotros y de otros, respectivamente. Hombres, al fin y al cabo. Y hablo de todos los hombres, de los dos sexos. Que no se diga.
La grabó Solís cuando estaba en camino de la cumbre de su carrera y eran esas las canciones que el público esperaba salieran de su voz, y de ahí la razón del éxito. Había ya dejado atrás su etapa de imitación del Inmortal Infante. Sólo Solís pudo en-cantar y sentirse esclavo y amo del Universo. Escuchen esas líneas. Escuchen esa música, cómo, en un principio, lo que suena es el llanto de los violines y después cual marcha fúnebre las trompetas anuncian al amante y su ignorancia del ser: no sé cómo fui a quererte ni cómo te fui adorando. Solís empieza desde lo alto y después, con esa media voz (esa Voz), va bajando para después volver a subir y afirmar su sentir último. Sólo así se puede ser esclavo y amo.
En esta primer semana de esta bitácora queda entonces tal canción. La selección no fue (ni es) fácil. Me pareció que finalmente era la apropiada dado ese juego de palabras y cómo, así lo pienso, Javier Solís bien puede ser ése esclavo y amo de la canción mexicana: hizo (canto/grabó) lo que se le dijo/pidió (más de 300 grabaciones) y, a su vez, logró con su voz dominar el bolero ranchero, género que llegó a ser parte importantísima de la escena musical mexicana y que hoy en día sigue dando quehaceres a la industria.
Así las cosas, viene ahora la segunda semana de esta bitácora y con ella otra selección. Mañana viernes la tendrán, mientras, he aquí la letra de “Esclavo y amo”, de José Vaca Flores.
Esclavo y Amo (Autor: José Vaca Flores)
No sé qué tienen tus ojos
No sé qué tiene tu boca
Que domina mis antojos
y a mi sangre vuelve locaNo sé cómo fui a quererte
Ni cómo te fui adorando
Me siento morir mil veces
Cuando no te estoy mirando*De noche cuando me acuesto
A Dios le pido olvidarte
Y al amanecer despierto
Tan sólo para adorarte¡Qué influencia tienen tus labios!
Que cuando me besan tiemblo
Hacen que me sienta esclavo
Y amo del Universo.
Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
En esta tarde gris
enero 31, 2006 § 1 comentario
Ayer la tarde no era gris, pero así la sentí. Quizá es el invierno o el frío que la vuelve gris. O uno mismo. Total; Javier Solís tenía algo que cantar y así se lo pedí. Ya verán, escucharán, ustedes, contados y apreciados lectores (es decir, selectos), lo que me soltó el buen Solís. Claro, si por algo es el Señor de Sombras… caminando en la negrura del acetato.
Qué ganas de llorar en esta tarde gris… Por decir lo mejor. Las ganas apenas pueden llamarse así. En esta soledad no puede más el alma mía. Solís lo sabía, y así lo cantaba, lo gritaba cantando e implorando. Él no sentía las canciones: las vivía. Es un tango, señores, un tango, carajo. Y es Solís. Sólo lo he escuchado con él, pero , ya se imaginaran, fue grabado por otros más (e.g., Libertad Lamarque). De la grabación de Solís se omitió (vaya usted a saber por qué) esta parte de la letra:
«No supe comprender
tu desesperación
y alegre me alejé
en alas de otro amor.
Qué solo y triste me encontré
cuando me vi tan lejos
y mi engaño comprobé.
Mis ojos al cerrar
te ven igual que ayer
temblando al implorar
de nuevo mi querer
y hoy es tu voz que sangra en mí
en esta tarde gris.»
Ven, pues te quiero tanto, que si no vienes hoy, voy a quedar ahogado en llanto… Sí, uno se vuelve gris, ¡ven!… “En esta tarde gris”, de José M. Contursi (letra) y Mariano Mores (música).
Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
PS. Ven, que te quiero tanto.
Javier Solís es la onda
enero 30, 2006 § Deja un comentario
¿Así o más claro?
Gusto me da saber que ciertamente Javier Solís tiene una presencia peculiar en la memoria musical del alma mexa (a pesar de que la encuesta de este blo’ sea igual de popular que un balero en los niños de hoy). Ahora que ando en plan promocional de esta bitácora, me he topado con esta actitud resumida (por LaMaga) en tan sabias palabras: es la onda, Javier Solís es la onda. Clarín corneta, ¡cómo no! Por ejemplo, les cuento, me topé con la noticia (sí, ya sé, atrasada) de que el grupo de rock La Casta (antes La Castañeda) grabó en su más reciente disco el tema clásico de Javier, Entrega Total. Ya lo escuché (visiten su página güeb) y me parece una versión respetable e incluso de aplauso (por lo respetable, porque de hecho no me acaba de gustar). «Ay, pero tú dijiste que Luis Miguel no debería de cantar Y, y entonces ése grupo tampoco debería de cantar las canciones de tu Solís.» No, criaturas, lo que quise y quiero decir es que lo que necesitamos es que se cante a la manera que mejor le corresponda a cada quien (y no nos quieran dar atole con el dedo) aquello que realmente pueda tener un sabor diferente y no ser eso que se suele llamar (por algo será) como un refrito más. La Casta lo hizo a su manera (como aquél disco «Tributo» a José José en donde algunos intérpretes —sí, no todos— dieron el ancho y lograron una versión muy decente y original, y no se quedaron en el clásico aburrido cover), y logró darle un matiz diferente a la mentada canción. Y se vale. Como lo que hizo, otro ejemplo, el rumbero Bambino (busquen el doble cedé «Por ti y por nosotros») y su versión de Payaso. Espero me esté explicando, de otro modo, comentarios por favor. Así las cosas, lo importante es hacer notar que Javier Solís tiene un lugar especial, y las frases y grabaciones de hoy así parecen demostrarlo. Mi deseo es que haya más de este tipo de demostraciones. Son la onda. Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!Y me fui lejos de Veracruz
enero 29, 2006 § Deja un comentario
Con todo y el tequilita que me he tomado para entrar en calor: tengo frío. Quién me manda. Pero bueno, me dejaré llevar (y mandar) por la música-voz de Solís, y regresaré a Veracruz, pedacito de patria que sabe, y sabe bien. Qué les puedo decir, que con este frío simplemente se me antoja estar en aquellas playas lejanas, o mejor aún, en algún lugar de su plaza, ahí, en sus Portales.
No, no soy jarocho ni pirata, pero en una de esas sí nací con la Luna de Plata (investigaré al respecto). ¿Y Javier? También, ni jarocho ni pirata, pero ni falta que hubo, pues Veracruz como otros tantos rincones de México vibraron en su ser e hicieron de su voz un instrumento excelso para cantarle a sus lugares y gente. No se diga más, con ustedes, “Veracruz”, de Agustín Lara, interpretada por Javier Solís.
Ya no hace tanto frío. Por aquí nos vemos y leemos. ¡Qué va!
Y
enero 26, 2006 § 1 comentario
La composición de Mario de Jesús Báez es ya un clásico dentro de la tradición de los boleros. Por supuesto que el compositor tiene otras más que son de igual forma canciones ya inmortales (eg, “Ayúdame, Dios mío”, “Adelante”, “Ese bolero es mío”, etc.). Ésta en particular, “Y…”, se volvió a escuchar, más o menos de forma reciente, en voz de Luis Miguel (Vivo, 2000). Hoy precisamente por la tarde escuché de nueva cuenta su interpretación y recordé que además de él, tanto Vicente Fernández como Plácido Domingo se han dado a la tarea de imprimir su sello particular a esta canción de nombre tan breve.
El compositor dominicano, seguramente, como creo debe suceder con el resto de compositores de canciones populares (que llegan a serlo), no imaginó las distintas tonalidades que una obra suya pudiera llegar a tener. Y sí que las hay. Claro, lo mismo sucede con otras más como, ejemplo perfecto, “Bésame Mucho” de Consuelo Velásquez. Pero la que ahora nos concierne es ésta de título unitario.
Como bolero que es, “Y…” fue también interpretada por Los Panchos; como bolero que es, fue grabada e interpretada también por Gabriel Siria Levario, mejor conocido como Javier Solís: el rey del bolero ranchero. Fue con él, sin duda alguna, donde la canción sentó sus bases para su interpretación y, acto reflejo, garantizó su paso a los anales de canciones inolvidables.
Decía entonces de la interpretación de Luis Miguel, donde no puedo dejar de pedir, suplicar, escuchar la canción pero en voz del Señor de Sombras. Lo mismo me sucede cuando la letra sale de la boca de Vicente Fernández o incluso del mismísimo Plácido Domingo. No es, como decía mi mamá del abuelo Lencho, terquedad por querer seguir con los ídolos de siempre y, por ende, censurar a todo aquél que intente competir a su manera por aquellos lugares del gusto popular. (Mi abuelo nunca aceptó la voz del charro de Huentitán el Alto y siempre prefirió escuchar al inmortal Pedro Infante.) Es asunto más bien lógico y obvio, y de un intento por darle lugar a cada cual.
«Y qué hiciste…/ Y qué has hecho…/ Y qué excusa…/ Y qué ingrato…/ Y qué absurda…/ Y pensar…/ Y si dices la verdad yo te perdono/ Y te llevo en mi recuerdo junto a Dios.»
Aquella media voz de Solís es simplemente el tono perfecto para la interpretación de una serie de preguntas que navegan entre la nostalgia, duda, furia, dolor, decepción, esperanza y, al final, perdón. No puede uno aceptar fácilmente a otra voz que sustituya este interrogatorio sentimental. Cosa distinta, me parece, con canciones como la citada “Bésame Mucho”, donde el imperativo puede ser adoptado por cualquier intérprete, incluyendo a los Beatles. Hay canciones, pues, que cuando se topan con una voz que encaja de modo perfecto con su letra, son ya parte perenne de aquella. Difícilmente podrán dichas canciones ser interpretadas por alguna otra voz que no sea la que les da el acompañamiento y cobijo óptimos. Ello no implica que es cuestión entonces de ser el primero en grabar la canción, por supuesto; bien se puede decir que “El Aventurero” tuvo que esperar a Pedro Fernández para convertirse en verdadero éxito y, sobre todo, hallar una voz más adecuada para la letra (Antonio Aguilar tiene mucho mejores interpretaciones).
Javier Solís tuvo en su voz la herramienta perfecta para, así como Pedro y Jorge, y hoy los Fernández, imprimir un sello y sentimiento a canciones que con voz y estilo diferentes se vuelven inútiles y ociosos ejercicios de creatividad. Cierto, nada como el recuerdo, casi resucitación, de la canción en voz de gente como Luis Miguel, pero de ahí a ser éste el único medio para toparse de nueva cuenta con dichas obras y sus otrora intérpretes, me parece un asunto que se debe repensar.
Pueden seguir haciéndose miles de interpretaciones de “Las Mañanitas”, “El Rey”, “Reloj”, “Si Nos Dejan”, en fin, de tantas canciones inmortales que por su letra no pueden ser de alguna voz en exclusiva. Pero preguntar qué se hizo del amor que se juró sólo hay que dejarlo a Javier, así como tener la tentación de un beso mordelón a Pedro, y, ya que lo menciono, llamar incondicional a la misma de ayer a Luis Miguel.
¿Y qué se hizo del talento de siempre? ¿Y qué excusa hay para seguir reciclando canciones? Lo dicho: lugar para cada cual. Se agradece el recuerdo, que ni qué, pero se agradecería mucho más un impulso tanto al recuerdo de las canciones y sus intérpretes de siempre (los clásicos), como uno a las nuevas letras y canciones por lo intérpretes de ahora. Claro, cuando así sea necesario retomar a una bella canción olvidada y darle el toque que en su momento no encontró, pero también necesario es que se dé paso a nuevas (y buenas) composiciones, y que éstas de igual forma lleguen a encontrar su voz ideal. Que, como dice la canción, se llevarán en el recuerdo junto a Dios.



